

"Europa ha despertado bruscamente a dos realidades: que hay «un nuevo 'sheriff' en la ciudad» y que los EE. UU. de hoy no son los mismos que desembarcaron en la playa de Omaha en 1944"Paul Valéry tenía nostalgia del mundo anterior a 1914, en el que el progreso científico-técnico prometía poner la felicidad al alcance de todos. Sin embargo, pocos podían suponer que una ola de irracionalidad, que fue la semilla de los totalitarismos posteriores, inundaría a Europa y su civilización. A nosotros nos pasa hoy algo parecido. El mundo ha cambiado abruptamente en la década actual, aunque antes existieran indicios de que eso podía suceder. Europa ha despertado bruscamente a dos realidades: que hay "un nuevo sheriff en la ciudad", tal y como proclamó J. D. Vance en Múnich en 2025, y que los EE. UU. de hoy no son los mismos que desembarcaron en la playa de Omaha en 1944. Ha intentado tranquilizarse y creer que esto es una tormenta pasajera que, un día u otro, las urnas corregirán al otro lado del Atlántico.
"La historia también nos enseña que hay que desconfiar de las ideologías y movimientos políticos que están obsesionados por la decadencia"La historia también nos enseña que hay que desconfiar de las ideologías y movimientos políticos que están obsesionados por la decadencia. Son los mismos que desprecian todo lo que no sea su propio nacionalismo. Quienes no comparten su visión del mundo encajarían en los calificativos usados por Oswald Spengler en La decadencia de Occidente: "Son hombres sin instintos, esclavos de la lógica, los que reemplazan la realidad por la lógica, la fuerza de los hechos por una justicia abstracta, el destino por la razón". Vivimos tiempos de instintos, emociones e intuiciones, en los que se desprecia la historia como maestra de la vida, tal y como decía Cicerón, y el poder se propone reescribir la historia a su medida. No es extraño que Spengler despreciara a Tucídides como historiador, pues solo le parecía útil para describir su concreto presente, el de las guerras entre Atenas y Esparta, pero no para interpretar el pasado y menos aún atisbar el futuro. No opina así el politólogo Graham Allison, que ha advertido, desde hace años, contra la trampa de Tucídides al considerar la posibilidad de un enfrentamiento entre EE. UU. como potencia dominante y China como potencia emergente.
"Una civilización entra en crisis cuando deja de producir y compartir formas de pensamiento que aspiran a lo universal"Cabe asegurar que una civilización entra en crisis cuando deja de producir y compartir formas de pensamiento que aspiran a lo universal. Valéry escribió en su artículo que "la paz es quizás el estado de cosas en el que la hostilidad natural de los hombres se manifiesta en creaciones, en lugar de traducirse en destrucciones como hace la guerra". Como ensayista literario que era, nuestro escritor no reflexionó sobre la relación entre la paz y la justicia. Pero lo cierto es que, desde el momento en que un régimen político hace suya, con los hechos, la afirmación de Hobbes en Leviatán de que la autoridad, y no la verdad, es la que hace la ley, hay una amenaza para su propia civilización y para las demás. Esa actitud me recuerda a la de los senadores romanos que, a finales del siglo IV, en un Imperio oficialmente cristiano, quemaban incienso ante el altar de la diosa de la Victoria. Confundían el éxito militar con la justicia, tal y como recuerda san Agustín en La ciudad de Dios.

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