"El día fue histórico porque se hicieron añicos dos certitudes. La comunión y solidaridad en la seguridad, y en los valores, entre los Estados Unidos y Europa, han dejado de existir en su configuración anterior. […] Tenemos que prepararnos para tiempos incómodos", opinaba Ulf Röller, corresponsal de la UE para la ZDF, pocas horas después del discurso del vicepresidente de EE. UU., J.D. Vance, en la Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC). Patrick Wintour, editor diplomático de
The Guardian,
comentó que aquello "dejaba al descubierto el colapso de la alianza transatlántica". "Esto pilla a Europa desprevenida", señaló Röller.
"Vance habló de "la amenaza interna", citando varios ejemplos de supuestas irregularidades relacionadas con la libertad de expresión, la democracia y el Estado de derecho"
Vance no mencionó Ucrania, Groenlandia, la OTAN, ni ninguna propuesta concreta para un incremento del gasto en defensa europeo. Sin embargo, habló de "la amenaza interna", citando varios ejemplos de supuestas irregularidades relacionadas con la libertad de expresión, la democracia y el Estado de derecho en países que van desde Suecia al Reino Unido hasta Alemania y Rumanía. También mencionó supuestos "intereses arraigados" que se opondrían a quienes quisieran expresar "una opinión distinta", "votar de otra forma" o incluso "ganar unas elecciones", antes de denunciar los "cortafuegos" alemanes contra cualquier "idea o preocupación" que pudieran tener los ciudadanos. Según analistas europeos, las declaraciones "provocadoras" del vicepresidente americano demostrarían "insensibilidad ante el trauma europeo" con la propia historia.
De acuerdo con la transcripción publicada por
The Spectator, J.D. Vance afirmó que "en Washington hay un nuevo 'sheriff' en la ciudad. […] Defenderemos el derecho [de sus ciudadanos] a expresar [sus puntos de vista] en el espacio público". ¿Podría interpretarse esto como un intento de la nueva Administración de inmiscuirse en las democracias europeas? De hecho, Vance rechazó cualquier acusación de "injerencia electoral" extranjera, e incluso se refirió a Elon Musk y, con cierta ironía, a Greta Thunberg. Por el contrario, Wintour argumentaba que, en su opinión, el discurso fue "un llamado 'a las armas' para que la derecha populista pueda hacerse con el poder en Europa".
Asimismo, el vicepresidente señaló que "la crisis que afronta este continente en este momento […] es de nuestra propia fuente de conocimiento", mientras inquirió a la audiencia: "¿Cuál es la visión positiva que impulsa este pacto de seguridad compartido, que todos creemos tan importante?".
Por la mañana, el presidente alemán Franz-Walter Steinmeier expresaba su escepticismo: "La nueva Administración estadounidense tiene una visión del mundo distinta a la nuestra. No toma en consideración las reglas establecidas, las alianzas de larga duración, ni la confianza mutua. […] La ausencia de reglas no debe convertirse en el principio rector de un nuevo orden mundial".
El presidente alemán Franz-Walter Steinmeier expresaba su escepticismo: "La nueva Administración estadounidense tiene una visión del mundo distinta a la nuestra. No toma en consideración las reglas establecidas, las alianzas de larga duración, ni la confianza mutua"
Al caer la tarde, la emisora pública ARD informó que el ministro federal de Defensa de Alemania, Boris Pistorius (SPD), "atacaba con dureza" a Vance. Hablando desde el mismo escenario en la MSC, afirmó: "La democracia alemana ha sido puesta en entredicho, para toda Europa, por parte del vicepresidente de EE. UU. […] Si lo he entendido bien, está comparando la situación en Europa con la de regímenes autoritarios. Eso no es aceptable".
Preguntado por Deutsche Welle, el que probablemente será el próximo canciller federal de Alemania, Friedrich Merz (CDU), afirmó que le inquieta ver "injerencias estadounidenses" en la política alemana antes de las elecciones: "No es tarea del Gobierno estadounidense explicarnos, aquí en Alemania, cómo debemos proteger las instituciones democráticas". Anteriormente,
The Wall Street Journal había publicado una entrevista en la que Merz afirmaba que Elon Musk debería "estar preparado para afrontar las consecuencias" por entrometerse, supuestamente, en la campaña electoral alemana.
Politico agregaba que la respuesta del Gobierno alemán podría ser política, legal, o incluso apuntar a la
gigafábrica de Musk en Brandemburgo, cerca de Berlín.
Desde Washington, el presidente Donald Trump
respaldó a J.D. Vance. "He escuchado su discurso. Habló sobre la libertad de expresión. Y creo que es cierto en Europa. […] Están perdiendo su maravilloso derecho a la libertad de expresión. [También] habló sobre inmigración, y Europa tiene un gran problema de inmigración", declaró el presidente ante los periodistas en la Casa Blanca.
La alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, señaló que "al escuchar ese discurso, parece que quieren buscar la pelea con nosotros, pero no queremos pelear con nuestros amigos",
informó Reuters.
Parecen llegar tiempos gélidos para la relación entre Estados Unidos y Europa. Ulrike Franke, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, resumió la situación en Bluesky: "Nieve en Múnich: comentario político a través del clima".
En Europa, la nueva economía, en medio de las crecientes tensiones
Sin lugar a dudas, las tensiones geopolíticas e ideológicas tendrán un impacto en las economías de EE. UU. y Europa. No obstante, en particular en Europa, se vislumbran oportunidades interesantes en varios sectores.
"Mientras algunos países podrían acceder a una especie de relación privilegiada con EE. UU. o Rusia, otros países en el seno de la UE podrían optar por reforzar los lazos mutuos, en una Europa con distintas velocidades de integración o cooperación"
La UE en particular —y por ende, el resto de los países orientados hacia Occidente— necesitarán adaptarse lo más rápido posible a la nueva realidad. Ya se han anunciado grandes inversiones en los sectores de seguridad, defensa y ciberseguridad, así como en el desarrollo de la IA. Seguirán inversiones adicionales masivas en los sectores energético y logístico, así como en lo relativo a otras infraestructuras críticas. Industrias como la robótica también experimentarán un importante impulso inversor.
La lucha contra el terrorismo y la inmigración ilegal, junto con un aumento de las inversiones para fomentar la inmigración legal —en un continente envejecido con tasas de natalidad persistentemente bajas—, también desempeñarán un papel central.
Es posible que la política europea tradicional muestre la voluntad de diseñar e implementar mecanismos que refuercen la solidez de las instituciones, tanto a nivel nacional como europeo, detectando y combatiendo vulnerabilidades del sistema democrático y del Estado de derecho. Esto podría suponer oportunidades adicionales para las empresas proveedores del sector público, especialmente en el sector de las nuevas tecnologías.
Las cuestiones abiertas en el ámbito de la gobernanza podrían aumentar dentro de la UE, especialmente si otros países —por ejemplo Austria, tal vez en el medio plazo— deciden, o son persuadidos, a seguir el enfoque húngaro liderado por Viktor Orbán y potencialmente, implementan estrategias de bloqueo. Mientras que esos países podrían acceder a una especie de relación privilegiada con EE. UU. o Rusia, otros países en el seno de la UE podrían optar por reforzar los lazos mutuos, en una Europa con distintas velocidades de integración o cooperación.
La posibilidad de aranceles y guerras comerciales con los Estados Unidos podría plantear desafíos adicionales, sumándose a la incertidumbre sobre futuras amenazas procedentes de Rusia y sus aliados, o sobre los intereses comerciales en relación con China.
La vecindad exterior de la UE también será objeto de atención en lo que respecta a asociaciones en materia de desarrollo y cooperación internacional, en un entorno marcado por la aceleración de la crisis climática, y las consiguientes, y sucesivas crisis migratorias.
En busca de respuestas
En Múnich, los medios de comunicación describieron a una audiencia conmocionada tras el discurso del vicepresidente Vance. Europa debe prepararse para tiempos difíciles. El pensamiento innovador y el cambio de paradigma pueden ser la clave para preservar nuestros valores, nuestras democracias liberales, las soberanías nacionales y el Estado de derecho.
Aún es pronto para saber si Europa, sus sociedades y sus gobiernos, legítimamente elegidos, estarán a la altura de sus responsabilidades cuando se trata de ofrecer el marco que permita desarrollo, crecimiento, sostenibilidad y bienestar para sus ciudadanos y empresas, en estos tiempos desafiantes.
"Dada la evolución del panorama geopolítico y con el fin de seguir siendo viable, Europa necesita construir nuevas respuestas"
Desde la Fundación Hanns Seidel de Baviera, vinculada a la conservadora CSU, Alexander Wolf
destacaba en LinkedIn "la importancia de una respuesta, soberana y comedida". Sin embargo, "a pesar de todas las críticas justificadas a Vance, no debemos dejar de tomarnos en serio aquellos puntos en los que ha tocado cuestiones delicadas. Las responsabilidades de seguridad de Alemania han crecido, y, sin embargo, nuestra capacidad de defensa sigue siendo una asignatura pendiente. Reconocerlo no empaña nuestra reputación —al contrario, la verdadera soberanía se demuestra al no rechazar la crítica de forma automática, sino al aceptarla cuando está justificada y traducirla en una política sensata".
La experta en geopolítica Velina Tchakarova
publicaba en X que "al fin y al cabo, los ciudadanos europeos esperan que sus líderes asuman la responsabilidad de salvaguardar y garantizar la estabilidad, la prosperidad y la seguridad del continente, tanto a nivel interno (abordando el vínculo entre terrorismo y migración ilegal) como externo". La cuestión principal aquí sería descubrir si "la política y las instituciones están fallando a los ciudadanos europeos en estos deberes fundamentales".
Sin lugar a dudas —dado que la comunión y la solidaridad en la seguridad y en los valores entre América y Europa, constituidas por razones evidentes tras la Segunda Guerra Mundial, pueden "haber dejado de existir en su configuración anterior"— el discurso de Vance plantea una pregunta que Europa —en realidad, todos nosotros— deberíamos hacernos: "¿Cuál es la [nueva] visión positiva que impulsa este pacto de seguridad compartido que todos creemos tan importante?".
"España, cuarta potencia económica de la Unión, debe ser protagonista del necesario ejercicio de diálogo y reflexión"
Reconozcamos y aprovechemos la oportunidad que plantea dicha pregunta: dada la evolución del panorama geopolítico y con el fin de seguir siendo viable, Europa necesita construir nuevas respuestas. España, cuarta potencia económica de la Unión, debe ser protagonista del necesario ejercicio de diálogo y reflexión, orientado a desarrollar una nueva narrativa que dote de futuro y viabilidad a la consolidación europea. Muchas cosas han cambiado al otro lado del Atlántico, y las antiguas normas se han ido, para no volver.