Lunes, 17 de agosto de 2026
LA BRÚJULA EUROPEA DE LÓPEZ PLANA

El "momento Churchill" de la Unión Europea

Marc López Plana, editor y director de 'Agenda Pública', disecciona en su columna semanal el crudo realismo del reciente seminario ‘War and Peace’ de CIDOB: una Europa que, tras el fin del protectorado de EE. UU. y el giro nuclear de Berlín, se ve obligada a abandonar su inocencia estratégica para no morir en la irrelevancia.

Marc López Plana Marc López Plana 20 de abril de 2026
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El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, interviene en el 'War and Peace' de CIDOB | CIDOB
El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, interviene en el 'War and Peace' de CIDOB | CIDOB
El Salón de Conferencias del Palacio de Pedralbes no suele ser el escenario de declaraciones de guerra, pero lo que se vivió este 18 de abril de 2026 en la conferencia War and Peace de CIDOB fue lo más parecido a una autopsia en vivo del orden trasatlántico. Bajo el título —ya no tan provocador, sino tristemente pragmático— de ¿Puede Europa defenderse sin Estados Unidos?, la élite geopolítica del continente se ha reunido para admitir lo que hace apenas tres años era una herejía en Bruselas o Madrid: la "sombrilla americana" se ha cerrado y Europa está empapada.

He cubierto otras conferencias donde el café era más fuerte que las resoluciones. Pero lo que escuchamos de boca de Josep Borrell y de los expertos que participaron, no es otro diagnóstico de crisis. Es la confirmación de un choque sistémico. Europa ya no está en una sala de espera; está en el quirófano.

La muerte de la "inocencia estratégica"

En el pasado, el proyecto europeo logró instalarse en una posición de paz muy cómoda bajo la premisa de que el gasto social era para los europeos y el gasto en seguridad para los americanos. Ese contrato social ha saltado por los aires. Trump ha transformado a EE. UU. de aliado protector a "depredador ideológico".

"Trump ha transformado a EE. UU. de aliado protector a «depredador ideológico»"
El incidente de Groenlandia —mencionado repetidamente en los paneles como un trauma nacional para la UE— y el desprecio absoluto por el Derecho Internacional en la reciente guerra contra Irán han dejado a las capitales europeas en un sándwich imposible. Por un lado, una Rusia que ya no busca solo territorio en Ucrania, sino la fractura de la solidaridad europea; por otro, un Washington que usa la seguridad como moneda de cambio para desmantelar la regulación digital de la UE o imponer acuerdos comerciales leoninos. La conclusión de los expertos es brutal: EE. UU. ya no es el garante, es el factor de incertidumbre.

El laberinto de la capacidad: ¿Dinero o voluntad?

El debate técnico liderado por Camille Grand, secretario general de la patronal de la defensa, y el investigador sénior del Real Instituto Elcano Daniel Fiott pusieron el dedo en la llaga. El problema de Europa no es la falta de dinero. De hecho, el gasto militar se ha disparado desde el año 2024. El problema es la balcanización del gasto.

Europa está inmersa en una carrera armamentística nacional, no comunitaria. El ejemplo del FCAS (el futuro avión de combate) lo explica bien: mientras Francia y Alemania se pelean por la propiedad intelectual, Rusia sigue aprendiendo en el campo de batalla ucraniano. El análisis de la industria es claro: tenemos la tecnología (cubrimos el 98% de las necesidades tácticas), pero carecemos de los "habilitadores" que EE. UU. nos proporcionaba: satélites de inteligencia, capacidad de transporte estratégico y defensa antimisiles de largo alcance.

"Si mañana las fuerzas estadounidenses abandonan las bases en suelo europeo, la UE se quedaría ciega y sorda en cuestión de horas"
Si mañana las fuerzas estadounidenses abandonan las bases en suelo europeo, la UE se quedaría ciega y sorda en cuestión de horas. No tenemos un sistema de comando y control unificado. Tenemos veintisiete ejércitos con manuales de instrucciones distintos que apenas pueden hablar entre sí sin un traductor de la OTAN.

El factor nuclear: el paraguas de Versalles

Quizás lo más disruptivo de este análisis sea el giro nuclear. La propuesta francesa de una "Disuasión Avanzada" ha dejado de ser una fantasía de grandeza gaullista para convertirse en una necesidad de supervivencia.

"Que Berlín haya aceptado entrar en este grupo de dirección nuclear es, probablemente, el cambio tectónico más importante en la política exterior alemana desde 1945"
Francia ha abierto su doctrina nuclear a socios como Alemania, Polonia, los países nórdicos y España; de momento, prefiere quedarse fuera. No es la creación de una "bomba europea" gestionada por la Comisión, sino una coordinación de ejercicios y despliegues que busca enviar un mensaje a Moscú: incluso si Washington no responde, nosotros tenemos centros de decisión propios. Que Berlín haya aceptado entrar en este grupo de dirección nuclear es, probablemente, el cambio tectónico más importante en la política exterior alemana desde 1945.

La fractura interna del caballo de Troya en Budapest

No se puede hablar de defensa sin hablar de unidad, y aquí el análisis se vuelve sombrío. La presencia de Viktor Orbán —y sus filtraciones sistemáticas de información a Moscú— fue el elefante en la habitación durante toda la jornada. Falta por saber qué pasará ahora con el nuevo primer ministro húngaro. Atención, también, a los resultados en las elecciones en Bulgaria

"El sistema de veto se ha convertido en una herramienta de chantaje que impide que Europa reaccione a la velocidad de los drones rusos"
¿Puede haber una defensa común si uno de los miembros de la mesa trabaja activamente para el adversario? La respuesta corta es no. La UE se enfrenta al dilema de la unanimidad. Como señaló Steven Everts, "necesitamos unanimidad para acabar con la unanimidad". El sistema de veto se ha convertido en una herramienta de chantaje que impide que Europa reaccione a la velocidad de los drones rusos. La "geopolítica del café" (enviando a Orbán fuera de la sala para votar) no es una estrategia sostenible para una potencia militar.

El sur global y la pérdida de la superioridad moral

El profesor Amitav Acharya trajo una dosis necesaria de realidad: mientras Europa se mira el ombligo, el resto del mundo nos mira con desconfianza. El doble rasero entre la respuesta a la invasión de Ucrania y el silencio o complicidad en la guerra contra Irán ha alienado al Sur Global.

Para países como India, Brasil o Sudáfrica, Europa ha perdido su condición de "potencia normativa". Si la UE quiere defenderse, no solo necesita misiles Patriot en Ucrania (de los cuales, por cierto, el 90% siguen siendo americanos); necesita legitimidad. El acuerdo UE-India de 2026 es un paso en la dirección correcta, pero es un matrimonio de conveniencia, no de amor. Europa está aprendiendo a ser pragmática a golpes, abandonando su pedestal moral para comprar seguridad en un mercado global de aliados transaccionales.

De la defensa a la resiliencia: el papel de Barcelona

Un punto importante del seminario fue la intervención del alcalde Jaume Collboni y el foco en las ciudades. En este escenario de 2026, la guerra no es solo de tanques; es de redes eléctricas, ciberataques a hospitales y crisis de vivienda provocadas por desplazamientos masivos.

"El modelo de bienestar —el derecho a la vivienda, la salud pública— es, en última instancia, el valor que hace que Europa merezca ser defendida"
Barcelona se postula como un nodo de la "diplomacia de las ciudades". El análisis aquí es que la seguridad europea no se juega solo en la frontera de Estonia, sino en la capacidad de las metrópolis para resistir el colapso social. El modelo de bienestar —el derecho a la vivienda, la salud pública— es, en última instancia, el valor que hace que Europa merezca ser defendida. Un continente con defensas de hierro pero sociedades fracturadas es un castillo de naipes frente a la desinformación de Putin.

El veredicto: el fin del 'free-riding'

El seminario del CIDOB nos deja una conclusión ineludible: la era de Europa como "gorrón" de la seguridad ha terminado. Los estadounidenses —tanto demócratas como republicanos— han dejado claro que Europa es un socio júnior en el mejor de los casos, y un estorbo en el peor.

"La era de Europa como 'gorrón' de la seguridad ha terminado"
¿Puede Europa defenderse sola? Técnicamente, en una década, sí. Políticamente, hoy, todavía no. El camino hacia la autonomía estratégica está empedrado de nacionalismos industriales y cobardía institucional. Como advirtió Borrell, el riesgo no es solo una invasión rusa; es la irrelevancia. Una Europa que no puede proteger sus cables submarinos, sus satélites o sus fronteras pasará de ser un actor global a un mero patio de recreo de las potencias del siglo XXI.


En abril de 2026, Barcelona ha sido el altavoz de una Europa que finalmente ha despertado. El problema es que, al abrir los ojos, se ha dado cuenta de que está sola en la habitación, y la puerta está bloqueada por fuera. Es hora de dejar de llamar al portero y empezar a construir nuestra propia salida.
En alianza con
Marc López Plana
Marc López Plana
Editor y director de 'Agenda Pública'
Participación