La Unión Europea ha firmado lo que en Bruselas llaman "la madre de todos los acuerdos comerciales". Tras dieciocho años de negociaciones, el acuerdo de libre comercio con India es una realidad y eliminará el 90% de los aranceles entre ambos países. Todo un hito teniendo en cuenta que el mercado indio ha sido tradicionalmente proteccionista.
Tanto por su volumen como por el momento geopolítico en el que llega, el acuerdo UE-India se antoja fundamental para continuar la puja por el libre comercio. Así lo ve José María Ridao, embajador español en India hasta 2024: "La profundización de las relaciones entre India y la UE es conveniente para ambas partes", sostiene en esta entrevista con Agenda Pública.
Al acuerdo comercial se le une otro en defensa y seguridad, un campo en el que España y la India ya han colaborado anteriormente. A este respecto, el diplomático lamenta la situación internacional a la que han llevado las políticas de Donald Trump y cree que este tratado ayudará a reducir "el miedo a una espiral proteccionista de consecuencias impredecibles".
Sobre el impacto para España, Ridao considera que "sectores como el de las energías renovables y las infraestructuras, en los que España ya está presente en India, podrían experimentar un gran impulso". También otros sectores como el químico, el de defensa o el agroalimentario podrían verse muy beneficiados.
Tras haber sido embajador en India entre 2021 y 2024, José María Ridao es cónsul en Buenos Aires. Foto: Ministerio de Asuntos Exteriores
La UE busca reducir las dependencias de China y de Estados Unidos, y la India quiere margen estratégico frente a Rusia y el Indopacífico. Tanto el pacto de seguridad como el de comercio tienen este hilo conductor. ¿Podemos hablar de una nueva era en las relaciones India-UE, o más bien se están acelerando estos acuerdos por el contexto global hostil?
Ambas cosas son compatibles, en el sentido de que la política de Trump ha dado lugar a un contexto internacional extraordinariamente hostil tanto para la India como para la Unión Europea. Paradójicamente, mucho más hostil para ambos que para Rusia y, hasta cierto punto, también más hostil que para China, cuya contundente respuesta a la primera ronda de aranceles que intentó imponer Trump le ha permitido mantener y mejorar su posición mientras Estados Unidos pierde influencia.
"En medio de este conjunto de fuerzas desatadas por Trump y buscando acomodo, la profundización de las relaciones entre India y la UE es conveniente para ambas partes"
China podría hoy servirse a voluntad de cuanto beneficie a sus intereses tras una ruptura del orden internacional que ella no ha provocado, y en lo que no le beneficie, establecer alianzas amplias frente a Estados Unidos. Desde luego, existen muchas otras causas que explicarían la contención que ha observado en Taiwán tras la intervención de Trump en Venezuela y las amenazas sobre Groenlandia, pero la voluntad de mantener abierta la posibilidad de tejer alianzas con otras potencias afectadas por la política de Estados Unidos ocuparía un papel relevante.
En medio de este conjunto de fuerzas desatadas por Trump y buscando acomodo, la profundización de las relaciones entre India y la UE es conveniente para ambas partes, y en principio no tiene por qué ser perjudicial para China. La visita del primer ministro Modi a Pekín fue en esta dirección, en la dirección de mostrar que, por la política de Trump, China e India tenían ahora una prioridad compartida sobre la que entenderse, la prioridad de contener a Estados Unidos. Rusia es, a estos efectos, la única que pierde posiciones con el acuerdo.
¿Cuál diría que ha sido el punto de inflexión real que ha llevado a Bruselas y Nueva Delhi desde la "agenda estratégica" reciente a sentarse ya a firmar compromisos en defensa y seguridad? ¿Qué ha cambiado en la percepción mutua en estos últimos dos años?
La percepción mutua empezó a cambiar hace algún tiempo, pero el factor determinante, según creo, ha sido la alteración radical del contexto internacional, primero con la guerra de Ucrania y después con las políticas de Trump.
En la relación de India con Rusia existen múltiples inercias. Por un lado, inercias, por así decir, conceptuales: el apoyo de la Unión Soviética a India en los conflictos tras la independencia generó una corriente de simpatía que se trasladó íntegra a Rusia, no siendo lo mismo. Pero existen, además, inercias reales. En concreto, la dependencia de India de la industria de defensa rusa, no tanto por adquisiciones recientes como, sobre todo, por el mantenimiento de los equipos y arsenales que proceden de épocas anteriores.
"El compromiso de la UE con el sistema multilateral beneficia más a India que la aventura de un mundo sin reglas en la que Trump pretende embarcarnos a todos"
La guerra de Ucrania y las necesidades de defensa de la propia Rusia provocaron dificultades en los suministros a India, e India se dispuso a realizar un viraje suave, buscando diversificar los proveedores en materia de defensa y acercándose, en este marco, a la UE. La hostilidad de Trump hacia India ha permitido que el viraje suave salga a la luz del día. Además, puede que acabe acelerándolo al tiempo que lo ha hecho más visible. El compromiso de la UE con el sistema multilateral beneficia más a India que la aventura de un mundo sin reglas en la que Trump pretende embarcarnos a todos, y en el que, de momento, solo Putin parece sentirse confortable. Lo ha demostrado con hechos, pero también con declaraciones, como las recientes del ministro ruso Sergei Lavrov, en las que dijo comprender la pretensión de Trump sobre Groenlandia.
A la luz de las dificultades que atraviesa el acuerdo UE-Mercosur: ¿Dónde han estado los principales bloqueos (aranceles, estándares, datos, cláusulas de sostenibilidad, autonomía estratégica)? Y, sobre todo, ¿qué concesión cree que será la más difícil de "vender" en Europa y en la India?
En cualquier acuerdo de libre comercio se producen miedos que solo el tiempo puede conjurar, miedos de unos a los productos agrícolas, por ejemplo, y de otros a los automóviles o al textil.
En un contexto de ruptura del orden internacional como el que ha provocado Trump, hay un miedo que sobrepasa a esos otros, que es el miedo a una espiral proteccionista de consecuencias impredecibles. Es este miedo el que, según creo, podría favorecer en último término que los otros miedos, menores y concretos, y, por tanto, susceptibles de negociación y acuerdo, no constituyan un problema insalvable. Las dificultades de las negociaciones de la UE con las potenciales contrapartes en tratados como el de Mercosur o como este de ahora, con India, es que la UE solo se puede presentar en las negociaciones con paquetes cerrados, de todo o nada, porque cualquier cambio en el mandato obliga a una compleja revisión interna entre los Veintisiete.
Esta realidad estructural de la UE ha generado a veces desconfianza en las potenciales contrapartes, y la sensación de que la Bruselas actúa con prepotencia. Una vez más, el miedo a la irresponsable y gratuita espiral proteccionista que podrían acabar provocando las políticas de Trump ha hecho que, por una parte, la UE tenga más voluntad de llegar a acuerdos y, por la otra, se haya visto que la supuesta prepotencia europea no lo es. Por su naturaleza y estructura, la UE está obligada a negociar así.
Por eso, el momento internacional es propicio para alcanzar un acuerdo que se persigue con altibajos desde hace mucho. Además, se da la circunstancia de que António Costa, cuyos orígenes son de Goa, hizo mucho por relanzarlo durante la presidencia europea de Portugal, cuando aún era primer ministro. El mensaje que pasaría a Trump este posible acuerdo con India, además del alcanzado con Mercosur, es claro: Estados Unidos puede con sus aranceles construir un gueto comercial y precipitarse estúpidamente en él, pero no acabar unilateralmente con el libre comercio en el mundo.
¿Qué gana Europa en términos de resiliencia (cadenas de suministro, industria de defensa, presencia marítima) y qué gana España en concreto (oportunidades sectoriales, inversiones, exportaciones)? ¿Y cuál es el principal riesgo: crear nuevas dependencias o abrir un frente de competencia interna en la UE?
Como decía anteriormente, las consideraciones sobre el contexto internacional en el que se buscan y se alcanzan estos acuerdos deben prevalecer sobre las que corresponda hacer sobre los contenidos. No porque los contenidos sean indiferentes, puesto que luego los gobiernos tienen que presentarlos ante sus respectivas opiniones públicas, sino porque estos acuerdos y los que puedan venir a continuación son prueba de un compromiso con el principio de libre comercio, puesto en peligro por Trump.
Si entre todos conseguimos que el principio prevalezca, lo demás podrá ser revisado. Entre otras razones porque, conjurado el miedo mayor, el miedo de la espiral proteccionista incontrolable, los otros miedos irán haciéndolo a medida que se avance en el desarrollo de los acuerdos.
"Sectores como el de las energías renovables y las infraestructuras, en los que España ya está presente en India, podrían experimentar un gran impulso"
Para España, la firma del tratado entre India y la UE puede ser una excelente oportunidad para aumentar y además reequilibrar los intercambios, gracias a que el acuerdo conllevará una mayor apertura de la economía india, altamente protegida hasta ahora. Aun admitiendo que existe un cierto espejismo sobre la dimensión del mercado indio, en el sentido de que no es sin más un mercado de 1.400 millones de personas, sino un mercado por ahora segmentado aunque con grandes posibilidades que el acuerdo podría potenciar, lo cierto es que sectores como el de las energías renovables y las infraestructuras, en los que España ya está presente en India, podrían experimentar un gran impulso. También otros sectores que llevan años apostando por el mercado indio, como la maquinaria, el químico, los componentes e incluso el agroalimentario pueden salir beneficiados.
Pero más allá de desarrollar los sectores que ya están presentes, el acuerdo entre India y la UE debería permitir a España explorar otros nuevos, y es ahí, en la ampliación y en la diversificación de las relaciones que existen hasta ahora, donde nuestro país puede acabar encontrando una vía estable de penetración en la región. Todo ello por no hablar de los intercambios en materia de defensa, iniciado hace cuatro años con un importante contrato con Airbus España para un suministro inicial de 56 aviones C-295 a la fuerza aérea india, luego sucesivamente ampliado.
Muchas gracias.