Martes, 28 de julio de 2026
GUERRA HÍBRIDA

Cartografías de la desinformación en España: vulnerabilidades estructurales y operaciones prorrusas

Hay actores que llevan "casi una década trabajando desde dentro de nuestras redes sociales" y no con buenas intenciones. A la luz de la publicación del informe 'Desafíos de ciberseguridad y gobernanza en la era digital: un enfoque desde las ciencias sociales en España (2024-2026)', Albert Borràs, codirector de Kartex Risk y coautor de la publicación, analiza en profundidad el entramado de la desinformación en España, con una fuerte influencia rusa y el apoyo de las plataformas digitales.

Albert Borràs Rius Albert Borràs Rius 25 de marzo de 2026
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Albert Borràs
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El ciberespacio ha dejado de ser un espacio de libertad para convertirse también en un campo de batalla. Lo que la imprenta hizo con las ideas revolucionarias de los siglos pasados —romper jerarquías políticas e informacionales, acelerar la circulación del mensaje, multiplicar su alcance— las redes sociales lo han hecho en el presente, con una diferencia crucial. Esa misma infraestructura que sirvió para facilitar la organización de contrapoderes durante la Primavera Árabe, el 15M o las movilizaciones de Hong Kong sirve hoy para fabricar realidades paralelas, polarizar sociedades y debilitar democracias desde fuera.

España lleva siendo objetivo de operaciones de interferencia informacional durante al menos una década. No de manera accidental, sino deliberada. Los informes europeos sobre manipulación e interferencia de información extranjera —los llamados informes FIMI del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE)— han documentado esta exposición de forma reiterada, aunque con poca profundidad. Sin embargo, esos informes no alcanzan a cubrir con precisión el espacio hispanohablante en su conjunto. Las lenguas configuran grandes fronteras en el ciberespacio y las operaciones a gran escala tienen un impacto muy elevado y un coste relativo reducido. Con más de 520 millones de hablantes nativos y una superficie de ataque informacional de primera magnitud, las campañas de desinformación o informacionales permiten que una acción que se dirija a nivel local, tenga un impacto global, demarrándose y transnacionalizado conflictos.

"El interés, lejos de residir en quién gane las elecciones en España, se encuentra en que España —Estado miembro de la UE y la OTAN— esté lo suficientemente dividida, desconfiada e inestable"
Hay algo que distingue el caso español del alemán o el francés. Mientras que en esos países las operaciones rusas apuntan sobre todo a la derecha radical, en España el vector privilegiado ha sido históricamente la izquierda radical y el independentismo. No porque Rusia tenga simpatías ideológicas con unos u otros, sino porque esas son las fracturas con mayor potencial desestabilizador en este país concreto. La estrategia es oportunista más que ideológica. El interés, lejos de residir en quién gane las elecciones en España, se encuentra en que España —Estado miembro de la UE y la OTAN— esté lo suficientemente dividida, desconfiada e inestable como para no poder actuar con unidad frente a los intereses rusos.


Este artículo recorre lo que varios años de investigación en el marco del proyecto DECIGODI han permitido documentar sobre ese proceso. Quién lo hace, cómo funciona, con qué herramientas y, sobre todo, qué significa para una democracia como la nuestra que determinados actores lleven casi una década trabajando desde dentro de nuestras redes sociales. Un conjunto de fotografías, no completas, pero que dan sentido y definen estrategias de desinformación rusas o prorrusas en el ámbito del español con incidencia clara en España.

El independentismo catalán como laboratorio de la interferencia rusa

Cartografía algorítmica 1: procés independentista

Pase sobre la cartografía para hacer zoom. Muestra el ecosistema digital del procés independentista y su conexión con actores rusos, iraníes y proasirios que amplificaron el conflicto catalán.

España es una democracia sólida, pero atravesada por fracturas territoriales e identitarias que la hacen especialmente permeable a las operaciones de interferencia extranjera. La descentralización política y la existencia de movimientos independentistas activos —particularmente en Catalunya y el País Vasco— así como la polarización histórica entre izquierda y derecha (que algunos lo perciben como la fractura entre la dictadura franquista y el republicanismo) configuran un ecosistema donde la fragmentación interna puede ser explotada desde fuera con notable eficacia. Rusia lleva años aprovechando estas grietas de manera sistemática, con intensidad creciente desde 2014, cuando la anexión ilegal de Crimea inauguró una nueva fase de confrontación híbrida con el bloque occidental.

El concepto de guerra híbrida describe precisamente la combinación de herramientas militares y no militares —desinformación, operaciones de influencia, infiltración de movimientos sociales, sabotaje— para debilitar a un adversario sin recurrir a la confrontación abierta. El conflicto catalán fue para Rusia un laboratorio de manual. Un movimiento de masas con alta visibilidad internacional, capaz de generar imágenes de tensión en el corazón de Europa, sostenido por un relato —el del pueblo oprimido por el Estado colonial— que encajaba a la perfección con el marco antioccidental que Moscú proyecta globalmente. No era necesario inventar nada. Bastaba con amplificar, conectar y encuadrar.

En septiembre de 2015, representantes independentistas participaron en Moscú en una conferencia organizada por Alexander Ionov —más tarde imputado en EE. UU. por reclutar agentes para Rusia, junto a aliados separatistas de Ucrania y Georgia. La lógica del evento era clara en sus tres etiquetas —anticolonialismo, antiimperialismo, antiglobalismo— que describen con precisión el encuadre narrativo que Rusia distribuiría sobre el conflicto catalán durante los años siguientes. Aquella conferencia se celebró mientras los Acuerdos de Minsk II (firmados en febrero de 2015) se encontraban en su fase más frágil y el Kremlin consolidaba su posición en el Dombás; la cronología no es casual. El independentismo catalán no era un fin en sí mismo; era un instrumento dentro de una partida mucho más amplia.

"Rusia no defendía la independencia de Catalunya. Usaba Catalunya para demostrar que los Estados europeos se rompen por dentro cuando se les empuja en el lugar adecuado"
El punto más alto de esa presencia llegó en octubre de 2017. La víspera de la declaración unilateral de independencia, el entonces presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, se reunió con Nikolay Sadovnikov, exdiplomático ruso y presunto emisario del Kremlin. Según la investigación judicial, Sadovnikov habría ofrecido apoyo económico y militar a cambio de transformar una Catalunya independiente en un centro de operaciones con criptomonedas —el mismo instrumento que Rusia utilizaría años después para eludir sanciones internacionales—. Al menos siete agentes rusos estuvieron presentes en Barcelona durante los meses más críticos del procés. Y ese mismo año la policía española arrestó al ciudadano ruso Piotr Levashov, creador de la red de bots Kelihos utilizada para ciberataques y desinformación; su abogado era el propio Ionov. La dimensión híbrida era ya entonces visible e iba acompañada de presencia física en el territorio, infraestructura digital desplegada y contactos diplomáticos paralelos.

La capa informacional fue igualmente sofisticada. RT Noticias no fabricó mentiras sobre Catalunya. Cubrió de forma intensiva la comparecencia parlamentaria de Puigdemont, explicó el conflicto para audiencias internacionales, amplificó las imágenes de la intervención policial del 1-O. Todo eso era real. La manipulación estaba en el encuadre; cada evento del ciclo político catalán —los indultos, el escándalo Pegasus, la amnistía— fue insertado sistemáticamente dentro del marco del Kremlin. España como Estado represor. Occidente como bloque hipócrita. El pueblo catalán como víctima del imperialismo europeo. Y dentro del ecosistema independentista, la narrativa de RT llegaba claramente a sus interlocutores más radicales y anárquicos, como fueron los CDR —el sector más descentralizado y radical del movimiento— y ningún vínculo aparente con Tsunami Democràtic, cuya estructura encriptada ofrecía menos rendimiento como amplificador del desorden y que posteriormente se asoció al independentismo como herramienta de control del movimiento en un momento de máxima tensión entre grupos antagónicos con el uso de la violencia política. Cuanto más anárquico y poroso el movimiento, más útil para Moscú.

El ecosistema digital del independentismo entre 2017 y 2019 confirma ese patrón. Junto a los canales del propio movimiento, el análisis identifica la presencia de actores rusos, iraníes y proasirios —@HispanTVcanal, @almayadeenespanol, la cuenta de la Presidencia siria de Al-Assad— cuyo interés en la causa no era la libre determinación —no "autodeterminación" (término politizado no acorde con la legalidad internacional)— del pueblo catalán, sino la misma que compartía Moscú: alimentar la percepción de que las democracias liberales occidentales son hipócritas e inestables. El conflicto catalán fue amplificado y retroalimentado hacia y por audiencias latinoamericanas (sectores), libertarias internacionales (los anarquistas tomaron el liderazgo en los disturbios de Vía Laietana) y medios del eje antioccidental (en particular los intermediarios prorrusos o rusos, pero también de la órbita iraní). La internacionalización del conflicto no fue un efecto colateral; fue un objetivo deliberado.

La presencia de SouthFront —bajo la variante @southfronteng— se confirma en buena parte de los corpus del ecosistema de desinformación sobre el procés y sus derivas posteriores, lo que convierte a este actor, sancionado por el Reglamento (UE) 2022/398, en el único elemento de atribución directa al GRU documentado de forma consistente en los datasets catalanes del proyecto. Los mismos corpus identifican 476 bots activos en la red. Aunque no todos guardan vinculación con el Kremlin, se han detectado conexiones relevantes entre ellos, de las que destaca kremlebot_24_02_2022 —un bot cuyo nombre referencia con exactitud la fecha de inicio de la invasión rusa de Ucrania—, lo que sugiere que parte de la infraestructura automatizada fue creada o activada para integrar las narrativas del conflicto ucraniano con las del independentismo catalán. La activación coordinada de bots en momentos geopolíticos de alta tensión es una táctica documentada en las operaciones de influencia del GRU.

La diáspora rusa añade la dimensión material que completa el cuadro híbrido. En 2024 residían en España 94.466 personas de origen ruso —una de las concentraciones más altas de Europa occidental—, con el 27% en Catalunya y una presencia notable en el arco mediterráneo. Los contactos documentados entre el Kremlin y sectores del independentismo catalán se remontan al menos a 2012. El caso del exalcalde de Lloret de Mar, figura de CiU señalado judicialmente por vínculos con redes de crimen organizado de origen ruso, ilustra cómo las estructuras mafiosas rusas, asentadas en el litoral catalán desde los años noventa, tejieron conexiones en el ámbito local antes de que la instrumentalización política del procés convirtiera ese territorio en objetivo estratégico de influencia. De hecho, Xavier Crespo estuvo a punto de dirigir políticamente los Mossos de Escuadra y que estas conexiones paralizarían su ascenso. Varias de estas redes mantienen lazos documentados con el Kremlin y han actuado en beneficio de sus intereses en el espacio ibérico.

"Entre los hechos donde se sospecha una participación, se encuentra el incendio de una nave industrial en València, publicando el material en redes sociales y haciéndolo pasar por un ataque en Ucrania"
Desde la invasión de Ucrania en 2022, España se convirtió en el segundo destino europeo de emigración rusa. Esa masa crítica no es solo una audiencia receptiva para la desinformación. La asociación SOS Donbass organizó en Girona en abril de 2024 una concentración conmemorativa; sus líderes fueron detenidos en Francia en noviembre de 2025 bajo sospecha de espionaje. Y en febrero de 2025, la operación Hakan desarticuló en Barcelona y otras ciudades españolas un grupo de cinco personas acusadas de terrorismo ante la Audiencia Nacional por ejecutar sabotajes contra intereses ucranianos bajo órdenes directas de una jefatura rusa. Entre los hechos donde se sospecha una participación, se encuentra el incendio de una nave industrial en València publicando el material en redes sociales haciéndolo pasar por un ataque en Ucrania. Sabotaje físico convertido en desinformación: la guerra híbrida en su expresión más literal.

Desinformación y reclutamiento en el nicho vasco

Cartografía algorítmica 2: País Vasco

Pase sobre la cartografía para hacer zoom. Muestra la red de desinformación prorrusa en el País Vasco y sus vínculos con canales del entorno abertzale, antimilitarista y afín al Kremlin.

El País Vasco presenta una vulnerabilidad parecida a la catalana. El antiimperialismo y el antimilitarismo históricos de la izquierda abertzale crean una compatibilidad ideológica natural con los marcos narrativos del Kremlin. En este caso, aunque no existe necesariamente una coordinación consciente, los encuadres convergen. Esa compatibilidad se convierte en un vector de entrada.

El caso más llamativo es EH Donbass, una organización legalmente registrada en San Sebastián que se presenta como ONG humanitaria, pero que distribuye de forma sistemática contenido de RIA Novosti, RT y Ucraniando hacia el entorno abertzale. Otros canales vascos —OTAN Ez Plataforma y Sare Antifaxista— sirven de correa de transmisión entre el ecosistema ruso y los movimientos locales. El análisis del ecosistema digital de la izquierda radical vasca confirma además que la versión en castellano de Sputnik aparece como fuente habitual en algunas webs del movimiento, y que el entorno de Telegram de ese ecosistema contiene más de una decena de canales pro-Kremlin, entre ellos la televisión iraní en español.

"En noviembre de 2024, dos ciudadanos vascos fueron detenidos en Lituania cuando intentaban atacar instalaciones de la OTAN en la ciudad de Šiauliai"
Sin embargo, el caso que mejor ilustra hasta dónde puede llegar la penetración rusa en ese entorno es el del periodista Pablo González, liberado en agosto de 2024 en el mayor intercambio de prisioneros entre Rusia y Occidente desde la Guerra Fría —el mismo en el que fue liberado el periodista del 
Wall Street Journal Evan Gershkovich—, bajo la sospecha fundada de haber actuado como agente encubierto de la inteligencia militar rusa (el GRU). González era un periodista con vinculaciones a medios de la izquierda española y vasca, nieto de un niño de la guerra enviado a la URSS durante la Guerra Civil. Su trayectoria ilustra una de las capacidades potencialmente utilizables de los servicios de inteligencia rusos, el reclutamiento generacional a través de la memoria histórica.

En noviembre de 2024, dos ciudadanos vascos fueron detenidos en Lituania cuando intentaban atacar instalaciones de la OTAN en la ciudad de Šiauliai. Según las autoridades lituanas, habían sido reclutados a través de Telegram a cambio de dinero. Y en marzo de 2026, la operación Hakan desarticuló en Barcelona, Zaragoza, Elda y Lituania un grupo de cinco personas —dos rusos, un bielorruso, un colombiano y un español— acusados de terrorismo ante la Audiencia Nacional por ejecutar sabotajes contra intereses ucranianos y de aliados de la OTAN bajo las órdenes directas de una jefatura rusa. Entre los hechos que se les atribuyen, quemaron una nave industrial en València y publicaron el material en redes sociales haciéndolo pasar por un ataque en Ucrania. Sabotaje real convertido en desinformación, en una secuencia que es la definición más precisa de guerra híbrida.

Estos tres casos —Pablo González, los vascos de Šiauliai, el grupo de la operación Hakan— son eslabones de una misma cadena que va desde la penetración informacional hasta la acción cinética directa. La desinformación no es el fin de la historia, sino el primer capítulo.

Una infraestructura orientada a la izquierda española

Cartografía 3: elecciones generales 2023

Pase sobre la cartografía para hacer zoom. Muestra las campañas informacionales prorrusas durante las elecciones generales de 2023 y los canales que concentraron la amplificación del contenido.

La desinformación prorrusa en España no activa sus mecanismos solo cuando hay un conflicto territorial en efervescencia. Los períodos electorales son sus momentos de mayor intensidad, y las elecciones generales de julio de 2023 —convocadas con la amnistía a los líderes independentistas como eje del debate— lo demuestran con claridad. Pero lo que el análisis de esa campaña revela es la arquitectura de una infraestructura estable que lleva años apuntando sistemáticamente a la izquierda española.

Durante ese período electoral, un pequeño número de canales de Telegram concentraba la mayor parte de todo el tráfico informativo prorruso, retransmitiéndose contenido entre sí de forma masiva y amplificando exponencialmente cada mensaje. La gran mayoría de los nodos de la red solo emitía, nunca recibía; el patrón clásico de las redes diseñadas para amplificar sin conversar. Además, se percibió una gran actividad que no siempre fue correspondida por los sectores de destino, que mantenían un ciclo de movilización baja después del periodo del 15M y el proceso independentista catalán. 

"Es una arquitectura de tres niveles con funciones diferenciadas, actores especializados en cada uno y flujos de contenido que van transformándose a medida que descienden hacia las audiencias objetivo"
Para entender cómo funciona la maquinaria de desinformación prorrusa orientada a la izquierda española, hay que leer el ecosistema en capas. No es una operación plana donde Moscú emite y los ciudadanos reciben. Es una arquitectura de tres niveles con funciones diferenciadas, actores especializados en cada uno y flujos de contenido que van transformándose a medida que descienden hacia las audiencias objetivo. En el primer nivel están los canales institucionales rusos: RT Noticias, RT Latinoamérica, Sputnik Mundo, TASS, MAE Rusia y las cuentas oficiales de las embajadas rusas en los países hispanohablantes —Bolivia, Venezuela, Colombia, Cuba, Chile, Nicaragua, México, Perú, Uruguay—. Estos canales producen el contenido de referencia, fijan la agenda narrativa y dan cobertura de legitimidad institucional al discurso. No necesitan llegar directamente a la audiencia final porque su función es proveer el material que los niveles inferiores van a traducir, adaptar y amplificar.

El discurso dentro de los canales hispanohablantes y la izquierda radical

Cartografía 4: extrema izquierda y flujos rusos

Pase sobre la cartografía para hacer zoom. Muestra la infraestructura informacional orientada a la izquierda española, desde los canales institucionales rusos hasta los intermediarios y las comunidades receptoras.

El segundo nivel es el más denso y el más decisivo. Son los canales intermediarios en español —IrinaMar_Z, elOjOen, Ucraniando, Rokot Tormenta, En Plena Luz, BerdaderaH, Eurekapress, Victor Ternovsky, Frente del Este o InfoDefensa, entre otros— que toman el contenido institucional ruso y lo reformulan para audiencias hispanófonas. Aquí el trabajo no es solo traducir: es adaptar el encuadre, seleccionar los eventos, ajustar el tono. IrinaMar_Z, con 76.000 suscriptores, y elOjOen, con 40.000, son los nodos de mayor centralidad en este nivel. Ucraniando tiene además una función específicamente transversal, pues aparece tanto en el ecosistema catalán como en el vasco, lo que confirma que su distribución no es temática, sino estructural. El canal surf_noise_sp opera en este nivel con una sofisticación adicional: cuando la evidencia de injerencia rusa empieza a acumularse públicamente, publica titulares que redirigen la atribución hacia George Soros, convirtiendo la incomodidad del Kremlin en una conspiración alternativa. No es un altavoz; es un gestor activo de narrativas.

"El mensaje no llega como propaganda rusa. Llega como contenido de izquierda, filtrado por canales con vocabulario propio, en espacios de confianza ideológica"
El tercer nivel es donde la operación alcanza su objetivo. Canales como Chalecos Amarillos, OTAN Ez Plataforma, Sare Antifaxista, EH Donbass o PalestinaHoy actúan como interfaces entre el ecosistema prorruso y los movimientos sociales reales: el independentismo catalán —Convocatòries BCN, Assemblea de Represaliats i Activistes—, la izquierda radical vasca, el antimilitarismo, el anarquismo. También Difusión Kurdistán, espacio donde confluyen de forma habitual la extrema izquierda española y el independentismo. Y QuinceM, canal que conecta con la herencia del 15M. En ese mismo nivel opera, de forma especialmente reveladora, el canal Feminismos, que aparece de forma recurrente en los análisis como el hub de mayor tráfico dentro de la izquierda española vinculado al entorno prorruso. Su presencia documenta la capacidad de estos actores para penetrar en comunidades ideológicamente distantes del Kremlin, adaptando el encuadre antioccidental al vocabulario del receptor. El mensaje no llega como propaganda rusa. Llega como contenido de izquierda, filtrado por canales con vocabulario propio, en espacios de confianza ideológica.

Fuera de este flujo principal, pero conectado con él, aparece también el ecosistema latinoamericano —Cuba Debate, El Zoom, Blanco Azul y Rojo, redes venezolanas y bolivarianas— que amplifica hacia el sur y retroalimenta hacia España, multiplicando el alcance de operaciones de producción modesta hasta escala continental. Y en el margen inferior del grafo, sin conexión directa con los movimientos sociales pero presente en el ecosistema, el conspiracionismo y la derecha radical en español, incluyendo canales de memes reaccionarios que circulan en espacios muy distintos a los anteriores, pero que consumen y redistribuyen parte del mismo contenido antioccidental.

Circulación de los discursos rusos desde distintas lenguas y comunidades Cartografía 5: flujos transnacionales europeos de la injerencia rusa

Pase sobre la cartografía para hacer zoom. Muestra los flujos transnacionales europeos de la injerencia rusa y los nodos que redistribuyen contenidos entre distintos países, audiencias y ecosistemas digitales.

La cuenta @marianpy1 en X (antes Twitter) encarna mejor que ninguna otra el resultado de esa estrategia. Creada en 2013, se activó masivamente en los días posteriores al referéndum del 1-O de 2017 y no ha parado desde entonces. Su perfil muestra las banderas rusa y china junto a una frase en catalán, señal de posicionamiento identitario deliberado que le permitía circular en el ecosistema independentista. En septiembre-octubre de 2024 concentró más del 70% de todos los retuits de su entorno, llegando a publicar más de 220 mensajes en un solo día con apenas 16 segundos de mediana entre publicaciones. Es imposible sin automatización o una inversión colectiva de tiempo, dinero y/o activismo abrumador. Cuando el análisis sobre esta cuenta fue publicado en El Periódico, el usuario contactó con la Embajada de Rusia para denunciarlo. En el mejor de los casos, evidenciaría el militantismo extremo y respuesta a otra soberanía a pesar de una supuesta ciudadanía española; y en el peor, un bot automatizado.

"Lo que el análisis de más de 20.000 publicaciones entre 2024 y 2026 revela es que los temas cambian con los eventos del mundo, pero los marcos interpretativos permanecen idénticos"
@marianpy1 redistribuye contenido producido por @guerrasygeo, un canal de Telegram con más de un millón de visualizaciones acumuladas en los primeros dos meses de 2026. Entre ellos opera Head-Post, un supuesto medio con sede en Londres cuyos tres editores son perfiles generados con inteligencia artificial que no aparecen en ningún registro verificable. ¿Una fachada de legitimidad construida para introducir contenido en momentos estratégicos sin que nadie pueda rastrear quién está detrás? Lo que el análisis de más de 20.000 publicaciones entre 2024 y 2026 revela es que los temas cambian con los eventos del mundo —Gaza, las negociaciones Trump-Putin, la tensión con Irán—, pero los marcos interpretativos permanecen idénticos. Occidente como agresor imperialista. La resistencia como legítima defensa. Los líderes, ridiculizados. La naturalización de la guerra y las armas nucleares. 

Por qué importa y qué hace falta: De las fotografías temporales al monitoreo continuo

Lo que nueve años de análisis sistemático han permitido documentar es un ecosistema maduro, adaptable y en expansión. No es una campaña. Es una infraestructura. Y como tal no desaparece cuando termina el evento que la activa —se reorganiza, incorpora nuevos detonantes geopolíticos y continúa operando—. La operación Hakan de 2026 añade una dimensión que obliga a revisar los marcos habituales de análisis de la desinformación. El grupo desarticulado en Barcelona no solo fabricaba y distribuía narrativas falsas, sino que quemaba instalaciones físicas y luego usaba las redes para hacer creer que había ocurrido en Ucrania. La frontera entre la guerra informacional y el sabotaje físico no es una línea nítida. Es un continuo.

La respuesta institucional española y europea sigue siendo fragmentada y reactiva. El Reglamento de Servicios Digitales, las directrices FIMI del SEAE, el informe sobre la red Portal Kombat —más de doscientos sitios de desinformación pro-Kremlin con alcance hispanohablante documentados por el servicio de contrainteligencia digital francés VIGINUM— ofrecen herramientas prometedoras. Pero las herramientas son tan útiles como la capacidad de detección que las precede. Y la detección requiere observación continua, no fotografías puntuales de momentos concretos.

"El movimiento en defensa de la vivienda —cuya movilización ha crecido exponencialmente en España desde 2023— presenta características que lo hacen especialmente permeable"
Esa es la paradoja central que este proyecto ha identificado. Con análisis discontinuos ya hemos podido documentar que los mismos actores llevan casi una década activos. Imaginemos lo que revelaría una observación sistemática en tiempo real. El español, como lengua con un enorme peso geopolítico, convierte al espacio hispanohablante en una prioridad estratégica que ningún análisis centrado solo en España puede abordar adecuadamente. Las narrativas se prueban aquí, se amplifican en América Latina y regresan. El ecosistema no tiene fronteras nacionales, transnacionaliza los conflictos y, además, resulta económico. La aparente ausencia de estrategia informativa rusa o porrusa durante la Cumbre Iberoamericana 2024 de Cuenca (Ecuador), analizada también en
DECIGODI, evidencia que las campañas informacionales se escogen en función del interés y los recursos económicos. 

Más allá de los actores documentados, la estrategia de interferencia informativa despliega vectores emergentes que merecen atención preventiva. El movimiento en defensa de la vivienda —cuya movilización ha crecido exponencialmente en España desde 2023— presenta características que lo hacen especialmente permeable: su estructura descentralizada, la alta presencia en redes sociales, la juventud de sus participantes, la intensidad emocional del agravio que lo sustenta y una carga ideológica a menudo radicalizada. En diferentes momentos, esos rasgos han mostrado afinidad con el consumo de canales prorrusos.
Albert Borràs Rius
Albert Borràs Rius
Codirector de Kartex Risk
Doctor en Geopolítica por la Universidad Carlos III de Madrid y Kartex Risk, consultora especializada en análisis de riesgo geopolítico e inteligencia estratégica. Experto en conflictos violentos, procesos disruptivos y el ciberespacio hispanohablante. Es docente externo en la UC3M e investigador asociado en IFG Lab de París (Instituto Francés de Geopolítica - UP8).
Participación