La apertura, el 28 de enero, a cargo de Sergio Díaz-Granados, presidente ejecutivo de CAF,
reunió a siete jefes de Estado y de Gobierno junto al presidente electo de Chile en una sesión plenaria que proyectó unidad más allá de las ideologías. José Raúl Mulino, presidente de Panamá y anfitrión,
destacó el rol de su país como hub logístico y de integración, recordando proyectos de CAF como la interconexión eléctrica entre su país y Colombia y la modernización del Aeropuerto Internacional de Tocumen. De esta forma, el inicio del evento destacó los consensos y
planteó la urgencia de delinear bloques autónomos en un contexto de proteccionismo creciente.
"La ausencia de Javier Milei (Argentina) fue notoria, ya que su gobierno ve en Donald Trump un aliado para la estabilidad financiera y para limitar la influencia de China"
Líderes como Gustavo Petro (Colombia), Daniel Noboa (Ecuador), Bernardo Arévalo (Guatemala), Andrew Holness, primer ministro de Jamaica, y Rodrigo Paz Pereira (Bolivia)
coincidieron en que la integración regional es la vía para enfrentar desafíos como la inflación heredada en varios países y la dependencia de reservas externas. En tal escenario, la ausencia de Javier Milei (Argentina) fue notoria, ya que su gobierno ve en Donald Trump un aliado para la estabilidad financiera y para limitar
la influencia de China, en contraposición a la postura del foro que instó a soluciones regionales autónomas y que revela tensiones entre pragmatismo bilateral y multilateralismo latinoamericano. En este sentido, los mandatarios elogiaron enfoques, pero
urgieron a no depender de potencias externas.
Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil) elevó el tono al criticar aranceles impuestos por Donald Trump y los proteccionismos extranjeros, y
llamó a defender los bloques regionales —como el Mercosur—, con "diálogo y firmeza" para una región que se posicione como bloque en el comercio global. Por su parte, José Antonio Kast,
presidente electo de Chile, prometió reformas promercado alineadas con la competitividad regional, con el objetivo de la inserción global, pero sin sacrificar la integración,
lo que sugiere un giro chileno hacia el regionalismo pragmático.
¿En qué se diferencia el "Davos latinoamericano" del Foro Económico Mundial?
Más de cincuenta sesiones, paneles y charlas magistrales contrastaron explícitamente
con Davos: mientras el foro suizo atrae a 2.500 asistentes para agendas
top-down (de arriba abajo),
este "Davos latinoamericano" priorizó perspectivas endógenas sobre economía regional, inteligencia artificial, minería sostenible y energías limpias, entre otros temas de gran relevancia. Díaz-Granados subrayó que "América Latina tiene las piezas para resolver sus dilemas; la fórmula es el diálogo sostenido por encima de diferencias ideológicas",
un llamado analítico a superar polarizaciones que frenan la productividad. En este contexto, sesiones como "La era de la fragmentación global: ¿encontrará América Latina y el Caribe su voz?", con ministros de Exteriores, y "La voz del sector privado: productividad, industria y comercio", con exponentes de CNI Brasil, CONEP y la Cámara de Comercio Americana (AmCham),
impulsaron alianzas intrarregionales con debates sobre
integración comercial basada en cadenas de valor compartidas y escalabilidad productiva.
Paralelamente, la rueda de negocios "América Latina y el Caribe: conexión al mercado global" facilitó reuniones uno a uno entre
más de 6.500 participantes de más de setenta países, compradores y exportadores, para generar alianzas estratégicas concretas vía la app del foro. Representantes de diversos sectores, como la agroindustria, la logística y la tecnología, moderados por expertos de CAF,
priorizaron alianzas intrarregionales para desarrollar cadenas de valor compartidas, enfoque que contrasta con Davos al centrarse en proyectos bancables como
corredores bioceánicos y
hubs logísticos financiados por el banco.
Se trata de dinámicas que impulsan la productividad regional porque apuestan a soluciones endógenas para superar legados económicos complejos y promueven un desarrollo autónomo y resiliente.
En cuanto a la inteligencia artificial y la
digitalización,
el debate giró en torno a los sesgos algorítmicos y la gobernanza para alcanzar un desarrollo inclusivo a favor de regulaciones adaptadas y sin replicar modelos foráneos. A su vez, en cuestiones relativas a la seguridad alimentaria y el turismo, se destacaron estrategias para mitigar volatilidades globales mediante agroindustrias integradas y ecoturismo transfronterizo, con casos de éxito en proyectos transfronterizos financiados por CAF. Los expresidentes Iván Duque (Colombia), Juan Manuel Santos (Colombia) y Laura Chinchilla (Costa Rica) compartieron lecciones de implementación de políticas pasadas, que
refuerzan el rol de CAF en financiar infraestructura regional como puertos y corredores viales para una integración autónoma.
"A diferencia de Davos, centrado en élites globales, este evento pensó el desarrollo desde dentro: integración para superar inflaciones crónicas, reservas frágiles y déficits"
Como complemento de las discusiones técnicas, el Festival CAF "Voces por nuestra región: Cultura que mueve el mundo"
integró arte y gastronomía para realzar la identidad latinoamericana como motor económico. El evento facilitó el
networking cultural-empresarial con rondas de inversión para
startups, una dimensión que humanizó el foro al reforzar que
el desarrollo regional no son solo números, sino tejido vivo de identidades compartidas.
El foro concluyó con
compromisos de productividad e inclusión que posicionen a América Latina como una "región solución" en un mundo multipolar y
consolidó a CAF como catalizador regional. A diferencia de Davos,
centrado en élites globales, este evento pensó el desarrollo desde dentro: integración para superar inflaciones crónicas, reservas frágiles y déficits. Con la participación de
más de 150 líderes y expertos y con lanzamientos de publicaciones, además de dialogar,
la reunión accionó alianzas para proyectar una región dinámica e innovadora.