Martes, 28 de julio de 2026
DAVOS 2026

¿Qué está pasando en Davos? España rechaza la "Junta de Paz" propuesta por Trump

Trump vuelve a afear a España su aportación al gasto militar: "Todos en la OTAN, salvo España, han aumentado al 5%. No sé qué pasa con España". Además, ayer en Davos, Trump ha dado un paso más en la formalización de su Junta de Paz, el foro político que propone el presidente estadounidense para desplazar a la ONU en la resolución de conflictos. Frente a este modelo, España encarna una alternativa basada en el multilateralismo y el orden basado en reglas.

Agenda Pública Agenda Pública 23 de enero de 2026
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Donald Trump en la presentación de la Junta de Paz en Davos. | Foro Económico Mundial / Benedikt von Loebell
Donald Trump en la presentación de la Junta de Paz en Davos. | Foro Económico Mundial / Benedikt von Loebell
La propuesta de una Board of Peace (Junta de Paz) liderada por Donald Trump no es, pese a su nombre, un instrumento de concordia global, sino el artefacto definitivo de la lógica de consolidación que define la nueva Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) estadounidense. Sobre el papel, se trata de se trata de un foro político impulsado por Washington para coordinar negociaciones y acuerdos de alto el fuego fuera de los cauces habituales de Naciones Unidas. Para Pedro Sánchez, cuya acción exterior se basa en el multilateralismo efectivo y la defensa de las instituciones internacionales, la invitación a participar en este foro no representa una oportunidad diplomática, sino una trampa estratégica diseñada para sustituir el papel de la ONU por un transaccionalismo unilateral. Esta invitación, por tanto, es imposible de ser aceptada debido a la diferencia en los principios de las partes.

La raíz del desencuentro reside en la propia naturaleza de la propuesta de Trump. Según el artículo de A. Wess Mitchell —secretario adjunto de Estado en la primera Administración Trump— en Foreign Policy, la política exterior de Washington persigue una "consolidación" proactiva: aceptar riesgos a corto plazo para maximizar el poder disponible a largo plazo. Esta estrategia choca frontalmente con la cosmovisión de Moncloa, que considera que el orden internacional basado en reglas es alcanzable y necesario.

"Sánchez defiende un sistema en el que la paz se garantiza mediante las instituciones globales, pero la Junta de Paz se piensa para que EE. UU. pueda reindustrializarse y competir tecnológicamente con China"
Mientras Sánchez defiende un sistema en el que la paz se garantiza mediante el fortalecimiento de instituciones globales surgidas tras la Segunda Guerra Mundial, la Junta de Paz de Trump funciona como un mecanismo de distensión geoeconómica: su objetivo, lejos de ser la estabilidad global colectiva, se centra en generar "espacios de respiración" para que Estados Unidos pueda reindustrializarse y competir tecnológicamente con China.


La NSS proporciona ejemplos claros de esta lógica. Entre ellos se incluyen la presión sobre Irán y Venezuela mediante sanciones económicas y maniobras militares selectivas, que buscan reforzar la posición estratégica de EE. UU. sin esperar consenso internacional; los Acuerdos de Abraham, concebidos como acuerdos bilaterales que promueven intereses estadounidenses más que soluciones inclusivas; la diplomacia económica selectiva frente a China para asegurar ventajas tecnológicas, y la redefinición de compromisos militares, priorizando la fuerza en regiones críticas y reduciendo compromisos en zonas menos estratégicas. Estas acciones ilustran cómo se persigue, desde diversos ámbitos, la maximización del poder estadounidense a corto plazo, muchas veces a costa de la cooperación y las normas multilaterales.

En esta línea, la Junta de Paz busca desplazar la resolución de conflictos fuera de los organismos internacionales legítimos. La NSS admite que esta visión supone un "abandono tácito" del apoyo de EE. UU. al orden internacional basado en reglas. Participar en una junta liderada por una Administración estadounidense que recurre a acciones coercitivas como herramientas de arraigo supondría para España romper con su apuesta hasta la fecha: la defensa del derecho humanitario internacional y la promoción de un multilateralismo basado en normas. Un aspecto en el que figuras como Felipe VI también se posicionan.

Otro punto de fricción insalvable es la concepción que la NSS de Trump tiene sobre Europa. El documento describe a la política europea como causante de un "estancamiento económico" y una "falta de asimilación", considerándola una amenaza civilizacional, y plantea que "ayudar a Europa a corregir su trayectoria" implica alinear a los aliados con marcos regulatorios estadounidenses. Esto se traduciría en la reducción de la autonomía estratégica europea y la capacidad de decisión independiente del continente, un riesgo que Sánchez no puede aceptar en un momento en que España busca fortalecer la soberanía europea.

Sánchez ha posicionado a España como referente de esa soberanía y del "internacionalismo sensato", rechazando la política de bloques y esferas de influencia. Integrarse en la Junta de Paz de Trump validaría un modelo donde la fuerza y la transacción económica sustituyen a la ley, a diferencia del compromiso de España con el sistema multilateral.

"Ciertas posturas adoptadas por la oposición favorecen un alineamiento transatlántico que, estratégicamente, debilita la capacidad de Europa de proyectarse como actor global independiente"
Mientras Pedro Sánchez rechaza la Junta de Paz, defendiendo un multilateralismo basado en reglas y la autonomía estratégica europea, el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha reclamado al Ejecutivo de Pedro Sánchez y a la Comisión Europea que el acuerdo comercial con Mercosur no llegue a aplicarse si antes no existe "plena certeza" de que se aprobarán las "garantías que necesita el campo español". En esta línea se ha expresado también la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien ha pedido a la Comisión Europea "que no active el acuerdo con Mercosur hasta que se garantice la protección de nuestros agricultores y ganaderos". "Mercosur es una gran oportunidad para Europa pero nunca lo será si es a espaldas del mundo rural", ha escrito Ayuso en X (anteriormente Twitter).

 
No obstante, el retraso en la aplicación del acuerdo, además de ir en contra de los intereses europeos en el comercio global, refuerza indirectamente la posición de Estados Unidos frente a Europa y América Latina. A este respecto, ciertas posturas adoptadas por la oposición favorecen un alineamiento transatlántico que, estratégicamente, debilita la capacidad de Europa para proyectarse como actor global independiente. 

Sánchez, una voz diferente en Europa

Distintos analistas europeos han subrayado que la respuesta de Sánchez a retos globales como Trump, la tecnología y la gobernanza digital le ha dado visibilidad en escenarios donde muchos de sus homólogos han sido más cautelosos. Mark Leonard, director del European Council on Foreign Relations (ECFR), en una entrevista con Agenda Pública que se publicará este viernes, ha destacado que Sánchez ha mostrado "valentía política" al abordar temas como la tecnología y los riesgos globales, adoptando una postura más clara y proactiva que la mayoría de líderes europeos. Por su parte, Giuliano da Empoli ha apuntado que Sánchez ha sido probablemente "el líder europeo más vocal" en enfatizar los riesgos tecnológicos y la dimensión "depredadora" asociada a las grandes plataformas digitales, anticipando debates que otros apenas comienzan a reconocer.

Este enfoque, aunque a veces aislado en comparación con el resto de Europa, refuerza la percepción de un liderazgo capaz de identificar y gestionar amenazas globales antes de que se conviertan en crisis domésticas, proyectando a España como un actor con voz propia en debates estratégicos cruciales y fortaleciendo su legitimidad internacional.

Para España, la invitación de Trump no plantea un dilema: no existe beneficio en participar en la liquidación de las instituciones que garantizan el orden global. Frente al ruido y la fragmentación, España mantiene su compromiso con las reglas y con la cooperación internacional. La Junta de Paz, descrita por Mitchell como un instrumento para la "renovación nacional de EE. UU." a costa de estructuras multilaterales, representa justamente lo contrario del camino que España ha trazado para su futuro en el siglo XXI.
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