Martes, 28 de julio de 2026
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Si España presenta una candidata, mantendrá una silla en el Comité Ejecutivo del BCE

El control y la influencia de la política monetaria europea son claves para todos los países. La periodista económica Belén Carreño se sumerge en los equilibrios del poder económico europeo para analizar los movimientos de sillas. España busca preservar peso institucional ante la marcha de De Guindos y otras tres salidas clave en 2027. Todo está conectado: "España debe apoyar a un candidato para reemplazar a De Guindos que luego le facilite alcanzar uno de los puestos abiertos".

Belén Carreño Bravo Belén Carreño Bravo 22 de diciembre de 2025
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El vicepresidente español del BCE, Luis de Guindos, en una rueda de prensa en Fráncfort el pasado verano. | Zhang Fan / Xinhua News / ContactoPhoto
El vicepresidente español del BCE, Luis de Guindos, en una rueda de prensa en Fráncfort el pasado verano. | Zhang Fan / Xinhua News / ContactoPhoto
En Fráncfort se ha activado el ciclo electoral. Uno largo, sordo y tortuoso. El relevo de los miembros del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE) ha arrancado con la apertura de negociaciones por la marcha, el próximo mayo, de Luis de Guindos, el español que desempeña el cargo de vicepresidente de la institución.

Apenas un año después se sucederán otras tres marchas de gran calado: la del economista jefe, Philip Lane —en mayo de 2027—, la de Christine Lagarde, presidenta, en octubre y la de Isabel Schnabel en diciembre también de 2027. Los movimientos que han comenzado a cocinarse en los pasillos de Bruselas y de las capitales juegan con los cuatro puestos a la vez. Incluso ha habido una precuela, con la marcha inesperada del jefe del Eurogrupo, Paschal Donohoe, al Banco Mundial, que ha sido sustituido por el griego Kyriakos Pierrakakis. El ministro de Economía español, Carlos Cuerpo, se había presentado a este cargo hace escasos meses, pero ahora se retiró para dar oxígeno a las negociaciones del BCE. 

Con las matemáticas de Eurovisión, un griego ya no será quien reemplace a De Guindos por haberse quedado con el Eurogrupo —una institución informal sin presupuesto, pero que el que la ostenta controla la agenda del euro—. Tampoco será un español, porque una misma nacionalidad no sustituye a otra. Irlanda también está descartada al ser un país relativamente pequeño que ha tenido dos figuras clave —el economista jefe y el jefe del Eurogrupo— durante un ciclo largo.

"España debe apoyar a un candidato para reemplazar a De Guindos que luego le facilite alcanzar uno de los puestos abiertos en 2027"
Así las cosas, España debe apoyar a un candidato para reemplazar a De Guindos que luego le facilite alcanzar uno de los puestos abiertos en 2027. Una fuente conocedora de estos procesos dice que cuando España negoció la entrada en el euro, hubo un acuerdo informal para que en el comité siempre estuviera representado uno de los cuatro grandes países: Alemania, Francia, Italia y la misma España. A cambio, el resto de los países pequeños irían rotando por el puesto de vicepresidente, que no tiene un peso específico como el del presidente. 


Esta tradición se cumplió ininterrumpidamente desde 1998, año en el que se crea la institución y Eugenio Domingo Solans toma posesión de su cargo. A él le sucedió en 2004 José Manuel González Páramo, cuyo mandato expiró en 2012. Y fue ese momento en el que España se quedó sin silla en el consejo hasta 2018. 

Las versiones de cómo se llegó a este vacío varían. Pero la conclusión es que el Gobierno de Mariano Rajoy no logró proponer un candidato que "volara" como se dice en la jerga de las instituciones europeas, y que Mario Draghi pasó turno. Hay quien asegura que España, que tenía precisamente a Luis de Guindos como titular de Economía en aquellos momentos, no supo jugar sus cartas porque Draghi pidió el nombre de una mujer. 

Sea como fuere, España se quedó ciega en las preparaciones de las decisiones en política monetaria durante unos años cruciales del euro y de cómo se administraba el rescate financiero en Madrid. Estar en el Comité Ejecutivo supone estar en la sala de máquinas de la política monetaria. Son seis miembros que se reúnen de forma permanente y que le dan ya prácticamente cocinado al Consejo de Gobierno (al que se unen los gobernadores de cada capital) la decisión a tomar. España, como Italia, tiene una posición propia en política monetaria, coincidente con Gobiernos del PP y del PSOE. Es más una idiosincrasia cultural de qué es importante para la Economía. España tiene una aproximación más americana, en la que el empleo, la tasa de paro y el crecimiento son los factores a tener en cuenta, aunque su control no es parte del mandato del BCE, (como sí lo es de la Reserva Federal). La postura española se considera paloma —a favor de tipos bajos que dinamicen el crecimiento—, y rivaliza con la histórica obsesión de Alemania y sus países vecinos, que como halcones tienen en la inflación su anatema.

"España no se queda del todo a ciegas entre la marcha de De Guindos y la renovación del resto de cargos en 2027 porque el segundo de Lane es el economista español Óscar Arce"
En los últimos años, estas posturas se han difuminado ligeramente, ya que Alemania se ha apalominado y ha hecho un giro importante hacia el gasto público y el crecimiento. En una visita del presidente del Bundesbank a Madrid este año, aseguró ante una trufada audiencia que su política ya no era la de 2012. Con todo, el que un país esté en el Comité le da luces largas a su gobernador y por ende, a la política económica del país que tiene un acceso preferente al lugar donde se toman las decisiones. España no se queda del todo a ciegas entre la marcha de De Guindos y la renovación del resto de cargos en 2027 porque el segundo de Lane es el economista español Óscar Arce. 


De entre todas las sillas, dos son premium: la de presidenta, por su tremenda visibilidad, y la de economista jefe. Este último cargo es el que prepara el terreno y lo abona para la cadena de decisiones posterior.

Este es el puesto al que la mayor parte de las fuentes consultadas coinciden en que España tiene que echar el resto. El nombre de Pablo Hernández de Cos, exgobernador del Banco de España y actual director general del Banco de Pagos Internacionales de Basilea (BIS), es el que más se publica en los medios. Y, sin embargo, fuentes especializadas dicen que lleva demasiado poco tiempo en un muy buen cargo que también se negoció y tuvo su movimiento de fichas

A Carlos Cuerpo, De Cos le parece candidato sólido, pero no está nada claro que sea el Gobierno de coalición el que negocie la reconfiguración final. Tiene que jugar sus cartas en 2026 como si lo fuera… pero la fecha definitiva de las elecciones marcará el candidato. Por el medio hay otras negociaciones que aunque parezca que no tienen nada que ver, son vasos comunicantes. Este noviembre ha arrancado también la carrera a la Secretaría General de la ONU. Y aunque Nueva York está lejísimos de la esfera de influencia de Fráncfort, estas negociaciones dejan pelos en la gatera y abultan las listas de contabilidad en el haber y debe de los países.

Además de la nacionalidad, otro factor modula las oportunidades de España para tener un buen puesto. Salen dos mujeres del comité y para España es imperativo que se mantenga ese peso de género en la composición. Si España presenta una candidata, el camino a Fráncfort se convierte en autopista.
Belén Carreño Bravo
Belén Carreño Bravo
Periodista económica
Es autora de la 'newsletter' semanal 'Inteligencia Económica' en 'El País', analista en televisión, conferenciante y docente. Durante casi siete años fue corresponsal sénior de la agencia Reuters en España. Antes formó parte del equipo fundador de 'elDiario.es', donde ejerció como redactora jefa de Economía.
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