En los últimos meses se ha publicado mucha información sobre las reuniones que los think tanks estadounidenses han mantenido —o no—
con líderes de partidos de derechas en toda Europa. En el caso concreto de España, buena parte del interés se ha centrado en los artículos sobre este tipo de encuentros con el Partido Popular (PP) y Vox.
"En España, buena parte del interés sobre la relación con 'think tanks' estadounidenses se ha dado por sus encuentros con PP y Vox"
Para profundizar en el alcance de los contactos de los laboratorios de ideas estadounidenses con el centroderecha, Agenda Pública se puso en contacto con The Heritage Foundation (Heritage) y el America First Policy Institute (AFPI) para preguntarles qué tipo de acercamientos —si los hubo— habían realizado hacia organizaciones políticas y de políticas públicas españolas en los últimos meses. AFPI declinó comentar para este artículo. Heritage, en cambio, puso a
Agenda Pública en contacto con su experto
Mike Gonzalez —Angeles T. Arredondo E Pluribus Unum s
enior fellow en el Kathryn and Shelby Cullom Davis Institute for National Security and Foreign Policy y periodista— para una entrevista.
Reuniones con Vox y el Partido Popular
Gonzalez aceptó "hablar sobre todo en términos generales, excepto aquello que ya es público", subrayando que "las reuniones que mantengo son privadas y las conversaciones que tengo son privadas". La conversación con este medio tuvo lugar el 26 de noviembre.
Durante la entrevista, Gonzalez reconoció que "en mi viaje más reciente a Madrid, me reuní con la dirección de Vox". No quiso entrar en detalles sobre ese encuentro, pero dijo que decidió mencionarlo formalmente "porque es algo público". Según explicó, la última vez que estuvo en España —y cuando se produjo esa reunión— fue en noviembre.
Gonzalez añadió que, "como práctica general, cada vez que estoy en España intento reunirme también con el Partido Popular". Explicó que lo hizo esta primavera, cuando estaba allí durante el apagón del 28 de abril de 2025.
"Mi relación con España es larga, pasé parte de mi infancia allí", contó Gonzalez a Agenda Pública. Añadió que "mi abuelo era de Asturias y mi abuela era de Galicia (por parte de madre)". Según dijo, "incluso por parte de padre, teníamos ascendencia española muy reciente".
Gonzalez asegura que mantiene amistades en España desde hace décadas debido a sus viajes frecuentes. Es evidente que siente una gran simpatía por el país, tanto en lo personal como por su papel histórico.
Para Gonzalez, "España es un país puente, clave, uno de los más importantes de la civilización occidental". Considera que "es evidente que los líderes y las organizaciones de políticas públicas estadounidenses se tomen a España muy en serio y traten de forjar relaciones con ella".
También mencionó la extensión global del español como reflejo del alcance histórico del país. "España sigue teniendo influencia en esa parte del mundo, en América Latina", que Gonzalez prefiere llamar "Iberoamérica".
"Sobre el presidente español Pedro Sánchez y el presidente estadounidense Donald Trump, Gonzalez afirmó que «no hay ninguna razón para que se lleven bien»"
Sobre el presidente español Pedro Sánchez y el presidente estadounidense Donald Trump, Gonzalez afirmó que "no hay ninguna razón para que se lleven bien". Comentó que Sánchez lidera "una coalición Frankenstein que incluye socialistas, comunistas, separatistas y apologistas del terrorismo". También criticó la negativa de Sánchez a unirse al compromiso de otros países de la OTAN de dedicar en el futuro un 5% del PIB a defensa, asegurando que "es un mal aliado".
"No hay ninguna razón por la que [el presidente] Donald Trump, o [el vicepresidente] J. D. Vance, o [el secretario de Estado] Marco Rubio fueran a plantearse mantener lazos estrechos con su Gobierno [el de Sánchez]", añadió Gonzalez. "Pueden llevarse bien con gente de izquierdas… pero negociar con Sánchez ha resultado muy difícil".
Según explicó el periodista, "el trabajo de la Heritage Foundation —o de cualquier think tank—, y, por tanto, mi trabajo, es formular políticas públicas, y estas tienen muchas dimensiones: pueden ser nacionales o internacionales".
Señala que una parte clave de diseñar política exterior o de seguridad nacional consiste en "entender a los actores, las condiciones sobre el terreno", de ahí la importancia de visitar países y reunirse con organizaciones relevantes.
Mirando más allá de España
"Ha habido un auge de la derecha disidente en Europa, representada por Vox [en España], por Fidesz [en Hungría], por Chega en Portugal", dijo Gonzalez. "Acabo de estar también en Portugal, y almorzamos con el líder de la oposición, André Ventura [fundador de Chega]", recordó.
"Cuando formulamos propuestas y soluciones de política pública para el Gobierno de Estados Unidos, tenemos que saber qué está ocurriendo en Europa en materia de inmigración, de empleo, de las amenazas a la libertad de expresión que emanan de Bruselas, de Ursula von der Leyen [presidenta de la Comisión Europea]", añadió.
"No entiendo cómo un think tank —o cualquier fundación— puede intentar formular soluciones en el ámbito de la
seguridad nacional y la política exterior sin comprender la situación sobre el terreno y quiénes son los actores", insistió.
Europa y la Estrategia de Seguridad Nacional de la Administración Trump
La conversación con Gonzalez tuvo lugar antes de la publicación del documento de Estrategia de Seguridad Nacional de la Administración Trump. Llama la atención hasta qué punto las opiniones que compartió parecen estar reflejadas en dicho documento.
"Los laboratorios de ideas llevan mucho tiempo implicados en actividades y contactos internacionales. Y los partidos políticos también. No es algo nuevo"
Dicho esto, para quienes en Europa se alarman por la labor internacional de los think tanks estadounidenses o por la Estrategia de Seguridad Nacional de Trump,
esta preocupación parece innecesaria. Los laboratorios de ideas llevan mucho tiempo implicados en actividades y contactos internacionales. Y los partidos políticos también.
No es algo nuevo. Cabe recordar que los think tanks estadounidenses mantienen una larga tradición de interacción con entidades políticas y de políticas públicas europeas de todo el espectro ideológico. Además, algunos de los más influyentes tienen presencia directa en Europa. Por ejemplo, The German Marshall Fund of the United States (GMF) y el Center for European Policy Analysis (CEPA) son centros de estudios no partidistas con sede en Washington D. C. y oficinas en Europa.
Durante las elecciones presidenciales estadounidenses de 1992, el Partido Conservador británico envió asesores a Estados Unidos para reunirse con la campaña de reelección de George H. W. Bush y hablar de estrategia. El entonces gobernador de Arkansas, Bill Clinton, acabaría ganando esos comicios. Más tarde, en las elecciones generales británicas de 2015, los estrategas de la campaña de Obama, Jim Messina y David Axelrod, se encontraron en campañas rivales, asesorando respectivamente a los conservadores y a los laboristas.
En definitiva, la política y la formulación de políticas transatlánticas pueden ser relativamente nuevas en España, pero no lo son en Estados Unidos. Serán únicamente los votantes españoles quienes decidan a quién quieren —o no— elegir.