

"Ernest Lluch trabajó de manera incansable en pro del entendimiento entre diferentes para erradicar la violencia y la confrontación extrema del escenario político"Se cumplen veinticinco años del cobarde e inútil asesinato de Ernest Lluch, abandonado en el garaje de su casa en Barcelona por los terroristas. ETA quiso, otra vez, socializar el miedo, extender aún más el terror y dinamitar el puente de diálogo que Lluch quería construir con sectores políticos del mundo abertzale y, especialmente con el PNV. Su objetivo era "enganchar al nacionalismo democrático al bloque constitucional" y posibilitar un pacto de Estado sobre un marco jurídico actualizado y pensado para la Europa del siglo XXI.
"Estaba convencido de que el terrorismo nunca ganaría a la democracia ni obtendría ventaja política alguna, a pesar de provocar tanto sufrimiento y dolor durante largos años"Estaba convencido de que el terrorismo nunca ganaría a la democracia ni obtendría ventaja política alguna, a pesar de provocar tanto sufrimiento y dolor durante largos años. El 18 de septiembre de 1999, cuando la tregua estaba a punto de finalizar, publicó en El País "Ideas concretas para la paz". Fue un artículo muy valiente, aportando soluciones para intentar retomar el proceso de paz.
"Vivíamos días de una tregua estratégica de ETA y Ernest quería creer que Otegi conduciría a «aquella tropa» a la deslegitimación y abandono del terrorismo"Nos queda la memoria de otra víctima de la locura terrorista. Quizás en el marco especial de la tregua de 1999, emocionado y esperanzado, Ernest se exaltó en público, de puro entusiasmo, en aquel acto de paz que celebramos al inicio de mi campaña a las elecciones municipales, en mayo de 1999, en la donostiarra plaza de la Constitución de la hostil Parte Vieja. Ocurrió al lado de nuestra querida librería Lagun, refugio para sus tertulias con gentes bien pensantes del nacionalismo, y soportamos los gritos de odio e insultos de la gente de Herri Batasuna que se nos puso enfrente, separados por un cordón de la ertzaintza. Vivíamos días de una tregua estratégica de ETA y Ernest quería creer que Otegi conduciría a "aquella tropa" a la deslegitimación y abandono del terrorismo.
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