Ha llegado el momento de abandonar la falsa e interesada disyuntiva entre energía nuclear y energías renovables. La evidencia científica y tecnológica demuestra que las tecnologías sostenibles no deben competir, sino complementarse. Porque cuando el viento cesa o el sol se oculta, el sistema eléctrico no puede detenerse. Por tanto, la cuestión ya no es nuclear o renovables, sino renovables con nuclear o renovables con gas. Así lo advierte la Agencia Internacional de la Energía (AIE): "Lograr emisiones netas cero a nivel mundial será más difícil sin la energía nuclear".
La energía nuclear genera hoy cerca del 10% de la electricidad mundial y representa una cuarta parte de la producción eléctrica baja en emisiones, solo superada por la hidráulica. En la Unión Europea supone el 22% del mix energético y aporta casi la mitad de la electricidad libre de CO₂ del continente. En España,
nuestros siete reactores producen el 20% de la electricidad de forma segura y continua.
Los proyectos nucleares avanzan en todo el mundo
El mapa nuclear europeo está en plena transformación. En Francia se han aprobado seis nuevos reactores y se estudian otros ocho. Finlandia ha puesto en marcha Olkiluoto 3, que ha reducido notablemente las emisiones eléctricas. Suecia prevé construir hasta diez reactores (incluidos SMR) antes de 2045. Polonia impulsa su primer programa nuclear con apoyo de EE. UU. y Corea del Sur, mientras República Checa, Eslovaquia, Hungría, Rumanía y Bulgaria amplían o modernizan sus centrales.
Países Bajos planea dos nuevas unidades en Borssele; Eslovenia estudia duplicar Krško; y Croacia, Estonia, Letonia y Lituania analizan programas nucleares con apoyo del OIEA.
Bélgica ha prorrogado parte de su parque más allá de 2035, y Reino Unido avanza con Hinkley Point C, Sizewell C y el SMR de Rolls-Royce. Incluso Italia,
Noruega y Dinamarca
reabren el debate nuclear ante la evidencia de que las renovables por sí solas no bastan.
Durante años se dudó de la sostenibilidad de la energía nuclear. Sin embargo, un informe del Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea
la evaluó con los mismos criterios que a las renovables y concluyó que es tan sostenible como la eólica o la solar. La
Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (UNECE) la situó entre las fuentes con menor huella de carbono, uso de suelo y materiales, superando a las renovables más limpias. Ambos informes también señalan que la gestión segura de los residuos radiactivos está tecnológicamente resuelta. Finlandia se ha convertido en el primer país del mundo en completar la construcción de su
almacén geológico a quinientos metros de profundidad, en Onkalo, con un amplio consenso social y político. Canadá, Suecia y Francia avanzan por el mismo camino con proyectos en fase de licencia o construcción, lo que demuestra que el ciclo completo del combustible nuclear puede gestionarse de forma segura y definitiva.
"Cuando se construye de forma masiva y estandarizada, la energía nuclear puede desplegarse con rapidez y eficiencia"
La AIE prevé que 2025 marcará un récord histórico de producción nuclear mundial. Según la
World Nuclear Association,
existen 438 reactores operativos, 70 en construcción, 111 planificados y 318 propuestos. China lidera la expansión con 33 obras en marcha, y lo hace cumpliendo plazos y presupuestos, demostrando que cuando se construye de forma masiva y estandarizada, la energía nuclear puede desplegarse con rapidez y eficiencia. India, Rusia y los Emiratos Árabes Unidos también avanzan con fuerza. En Corea del Sur se ha revertido el cierre nuclear y se amplía una flota que genera el 30% de la electricidad del país. En Japón, tras la revisión después de Fukushima,
la nueva primera ministra ha declarado que la nuclear será la "columna vertebral" del sistema energético. En EE. UU., las unidades Vogtle 3 y 4 ya se conectaron, el regulador aprobó la reapertura de Palisades y se planea finalizar la obra de VC Summer.
España, el contrapunto nuclear
Mientras tanto, en España, el Gobierno mantiene un calendario para cerrar los siete reactores entre 2027 y 2035, pero el apagón del 28 de abril de 2025 ha encendido las alarmas. Las eléctricas han pedido revisar el plan ante el riesgo de dejar la red sin capacidad firme. Un informe de PwC calcula que el cierre provocaría un aumento del 23% en la factura eléctrica de los hogares y del 35% en la industria, además de liberar 21 millones de toneladas adicionales de CO₂ al año. La
AIE ya había advertido en 2021 que
abandonar la nuclear sin una alternativa firme elevaría los costes y los riesgos del sistema. Al mismo tiempo,
la tendencia internacional es justo la contraria: Francia está extendiendo la vida útil de sus 57 reactores hasta los 60 años y en Estados Unidos la Comisión Reguladora Nuclear (NRC) ha licenciado todos sus reactores comerciales para 60 años y ha concedido extensiones a 80 años a nueve de ellos.
La financiación, históricamente el mayor obstáculo, también está cambiando. Catorce bancos e instituciones internacionales han anunciado su apoyo a triplicar la capacidad nuclear mundial para 2050. En paralelo, el Banco Mundial ha levantado su veto histórico y vuelve a financiar centrales y reactores modulares pequeños (SMR). En Estados Unidos se firmó un acuerdo de 80.000 millones de dólares para desplegar una nueva generación de reactores con inversión pública y privada. En Canadá, Bruce Power avanza hacia la construcción de 4.800 MW adicionales, consolidando su liderazgo nuclear.
"Catorce bancos e instituciones internacionales han anunciado su apoyo a triplicar la capacidad nuclear mundial para el año 2050"
Los SMR son la gran apuesta tecnológica del siglo XXI: hasta 300 MW eléctricos, fabricados en serie, fácilmente transportables y con sistemas de seguridad pasivos. El diseño de NuScale ya está licenciado por el regulador estadounidense. Modelos como el BWRX-300 de GE Hitachi, el AP300 de Westinghouse, el SMR-160 de Holtec y el Aurora de Oklo están en fase avanzada de licenciamiento. Más de ochenta proyectos de SMR se desarrollan en todo el mundo, algunos incluso ya en operación en Rusia y China, y
varios reutilizan residuos nucleares como combustible, cerrando el ciclo del uranio y reduciendo drásticamente su volumen.
La revolución de la inteligencia artificial y los centros de datos está disparando la demanda de electricidad continua y sin emisiones de dióxido de carbono. Microsoft, Google, Amazon y Meta estudian el uso de energía nuclear avanzada para alimentar sus infraestructuras globales. En EE. UU., los procesos de aprobación se han acelerado para permitir la instalación de SMR junto a campus tecnológicos e industriales.
El futuro energético no se construye excluyendo tecnologías, sino integrándolas. Las renovables aportan precios bajos y abundancia cuando hay recurso. La nuclear ofrece continuidad, independencia y estabilidad cuando el recurso falla. Sin esa combinación, la alternativa será depender todavía más del gas natural, más caro, más contaminante y vulnerable a crisis como la provocada por la invasión rusa de Ucrania, que impactó gravemente en Alemania tras cerrar sus centrales nucleares. La evidencia científica y la experiencia internacional convergen en un mensaje claro: la energía nuclear no está renaciendo para sustituir a las renovables, sino para hacer posible que ambas, de la mano, sostengan el futuro energético del planeta.