Martes, 28 de julio de 2026
ANÁLISIS

La importancia de la independencia de los bancos centrales

El artículo de los economistas Manuel Alejandro Hidalgo y David Tercero Lucas plantea que la independencia de los bancos centrales es condición necesaria para estabilidad económica de largo plazo, aunque no siempre suficiente. La ofensiva política de Trump con el cese de la gobernadora Lisa Cook es un retroceso frente a consensos consolidados durante más de cuatro décadas.

Añadir AgendaPública en Google
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, visita la renovación de la Reserva Federal. | Daniel Torok/White House / Zuma Press / ContactoPhoto
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, visita la renovación de la Reserva Federal. | Daniel Torok/White House / Zuma Press / ContactoPhoto
Con el desempleo en los niveles más bajos de la historia de Estados Unidos desde 1969 y una inflación prácticamente estable y muy cercana al objetivo establecido del 2% (véase figura 1), la Reserva Federal (FED), el banco central del país norteamericano, comenzó en 2016 a llevar a cabo una serie de incrementos graduales del tipo de interés (Federal funds rate en inglés). Esta estrategia, que sirve tanto para impedir un posible recalentamiento de la economía como para recuperar los instrumentos convencionales de política monetaria, despertó las críticas tanto del presidente de EE.UU. como de sus principales asesores económicos. Tras las sucesivas caídas del precio de las acciones de las compañías cotizadas en la bolsa estadounidense, Donald Trump llegó a afirmar que "la Reserva Federal es el único problema de la economía norteamericana", como cita la agencia Reuters. En el mar de ataques y reproches de la Administración Trump, Stephen Moore, economista defensor por antonomasia del presidente republicano, llegó inclusó a abogar por el despido de Jerome Powell, presidente de la FED desde noviembre de 2017 (nombrado por el propio Trump).
 

Tales críticas e injerencias de un Gobierno en las acciones de política monetaria de uno de los bancos centrales más importantes del mundo han generado malestar no sólo en la propia FED, sino también en el Fondo Monetario Internacional (FMI), en el Banco de Pagos Internacionales de Basilea (considerado el banco de bancos centrales) y en el resto de los bancos centrales nacionales del mundo. El comportamiento de la Administración republicana es prácticamente inaudito. Estas veleidades del presidente Trump llegan en un momento complejo. Desde hace no muchas décadas, la mayoría de los países desarrollados y una buena parte de aquéllos en vías de desarrollo han constituido bancos centrales independientes y ajenos al Gobierno de turno del país. Que deban ser independientes es una herencia de los años de gran inflación que se iniciaron a mediados de los años 60 y se extendieron por casi dos décadas. Aquellos años de incremento descontrolado de los precios incentivaron la desvinculación de la política monetaria de las decisiones arbitrarias de los gobernantes. Por ejemplo, S. Eijffinger y J. De Haan esgrimieron que la independencia de un banco central permite la obtención de menores niveles de inflación para un país. Los controlados o influenciados por el Gobierno tienden a utilizar sus herramientas de política monetaria con fines meramente sustitutivos de la política fiscal (o por fines electorales), muchas veces agravando los problemas existentes.

Sargent y Wallace apuntan que cuando la política fiscal domina a la política monetaria, el banco central financiará el déficit público imprimiendo dinero. Dicho de otro modo, un banco central no independiente (no es condición ésta suficiente, aunque sí necesaria) vincula su política monetaria a los designios de lo que marque la política fiscal. Por el contrario, cuanta mayor independencia posea la autoridad monetaria, menor será la presión para que financie dicho déficit público y, por ende, genere inflación. Asimismo, si el Gobierno tiene experiencia en permitir un crecimiento desmesurado de precios, los agentes lo incorporarán a sus expectativas, haciendo más probable que al final se alcance una inflación alta. A todo ello se le suma que la mayor independencia de un banco central le otorga credibilidad a la hora de implementar sus políticas, evitando el problema de inconsistencia temporal planteando inicialmente por Kydland y PrescottKlomp y De Haan demuestran empíricamente que aquellos países con bancos centrales independientes han tenido menores niveles de inflación, controlado por un número significativo de variables. La figura 2 muestra precisamente esta relación. Como puede observarse, aquellos bancos centrales que disfrutan de una mayor independencia (existen algunos índices y les recomendamos visitar la web de Ana Carolina Garriga si quieren profundizar en esta variable) aseguran menores niveles de inflación para el país. Los mecanismos que explican esta posible relación son complejos, pero uno de ellos se basa en la generación de expectativas de inflación asociadas a la confianza que un banco genera, o no, en los agentes.
 

Aunque la menor inflación suele ser el mayor argumento a favor de una autoridad monetaria independiente, Eijffinger y De Haan también arguyen que una mayor independencia está relacionada con una menor volatilidad de la inflación. Años antes, Alesina y Summers habían llegado a conclusiones similares: la independencia de un banco central no sólo induce a un menor crecimiento de precios de un país, sino también a una menor volatilidad de éste. Sin embargo, no encuentran que esta característica afecte a variables macroeconómicas reales. El ex presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, estima en un artículo de 2010 que los casi nulos aumentos de empleo u output (si los hubiera) derivados de la falta de independencia de un banco central no compensan la mayor inflación y mayores expectativas de inflación en el largo plazo, clamando por la necesidad de un banco central independiente. Por si lo anterior no fueran motivos suficientes, Klomp y De Haan aportan evidencia empírica sobre los beneficios de la independencia de un banco central en la estabilidad financiera de una nación. Todos los argumentos anteriores han hecho, como se comentó previamente, que los bancos centrales hayan adoptado mayores grados de independencia a lo largo de los últimos 40 años en prácticamente todos los países desarrollados del mundo y en una miríada de países en vías de desarrollo. Es por ello que debemos aprender del pasado y de los errores cometidos. Durante los 60, las políticas fiscales norteamericanas, muy condicionadas por la Guerra de Vietnam, exigieron de una política monetaria acomodaticia que no resultaba la más coherente habida cuenta del objetivo de control de inflación. El resultado, un aumento de ésta que, ayudado por los dos shocks del petróleo en los 70, exigieron en los 80 medidas de control durísimas y costosas.
Manuel Alejandro Hidalgo Pérez
Manuel Alejandro Hidalgo Pérez
Profesor de Economía Aplicada de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Ex editor de Economía de Agenda Pública
Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales (1991-1996). Master en Economía en el Programa de Postgrado de Economía de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona (2004) y doctorado en Economía de la Universidad Pompeu Fabra (2008 ). Después de pasar por varias agencias del gobierno, especialmente el Instituto de Estadística de Andalucía (1997-1999), es profesor de economía Aplicada de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla desde 1998 . Con publicaciones en diversas revistas y varios capítulos de libros y/o monografías, actualmente desarrolla su investigación en áreas relacionadas con el cambio tecnológico, mercado de trabajo y crecimiento económico. Actualmente compagina su investigación y docencia con el compromiso de compartir conocimiento tanto en redes sociales como en diversos medios de comunicación.
David Tercero Lucas
David Tercero Lucas
Doctor en Economía Aplicada por la Universitat Autònoma de Barcelona.
Especializado en monedas digitales, política monetaria y sistemas de pagos. Ha realizado estancias de investigación en la división de Economía Internacional del Banco Central Europeo y en el Banco Central de Reserva del Perú, y también trabajó como asesor técnico en el Banco de Pagos Internacionales (Basilea). Actualmente es profesor en la Universidad Pontificia Comillas (ICADE). Sus investigaciones han sido publicadas en Journal of Financial Stability, European Journal of Political Economy y Journal of International Money and Finance (entre otros), y han recibido cobertura en medios internacionales de referencia como Financial Times y The Economist.
Participación