

La Unión Europea se encuentra en un punto de inflexión respecto a su relación con Oriente Próximo. La creciente inestabilidad regional, la redefinición de alianzas globales y la necesidad de diversificar sus relaciones económicas obligan a la UE a replantear su estrategia en la región. Hasta ahora, la política europea ha estado fragmentada, reflejando posturas divergentes entre los Estados miembros.
Mientras que algunos países, como Francia, España y Alemania, han abogado por un enfoque diplomático basado en el multilateralismo y la cooperación económica, otros, como Hungría, han mostrado escepticismo respecto a un mayor compromiso. Si bien es cierto que la actitud de muchos Estados miembros en relación con el conflicto en Gaza ha sido muy distinta. Esta falta de consenso ha obstaculizado la formulación de una estrategia unificada y efectiva, debilitando la capacidad de la UE para actuar de manera coordinada y ejercer una influencia real en Oriente Próximo. Sin embargo, la urgencia de la situación, teniendo en cuenta el cese del alto el fuego en Gaza y la nueva Administración Trump, demanda una respuesta firme y coordinada. Según el informe Europe's Moment of Truth in the Middle East, la UE debe tomar una posición más activa en la región para evitar quedar marginada en un escenario dominado por actores externos, como China y Estados Unidos, y anteriormente Rusia en Siria.
Oriente Próximo sigue siendo un epicentro del orden internacional. La región alberga algunas de las mayores reservas de petróleo y gas del mundo, lo que la convierte en un socio energético indispensable para Europa. A pesar de la transición energética en curso, la dependencia de estos recursos sigue siendo un factor clave en la política exterior de la UE. La inestabilidad en países como Irak y Yemen; sumada a la situación en Siria tras la caída del régimen de Bashar al-Asad, el colapso del alto el fuego en Gaza tras la última ofensiva de Israel y la situación en Líbano, tiene un impacto directo en la seguridad global —con repercusiones que incluyen el aumento de la radicalización, la injerencia de actores externos y la creciente fragilidad de las fronteras—.
La política de la Administración Trump en Gaza, caracterizada por su firme respaldo a las acciones del Gobierno israelí y su apuesta por iniciativas económicas para redefinir el futuro de la Franja, ha generado un clima de profunda desconfianza en la región. Estas estrategias, lejos de ofrecer una solución sostenible al conflicto, han reforzado tensiones existentes y han sido percibidas como una legitimación de la ocupación y un obstáculo para una paz negociada.
"Arabia Saudí, en particular, se consolida como una potencia mediadora en conflictos regionales"Los países del Golfo han asumido un papel cada vez más protagónico en la geopolítica mundial. A través de su diplomacia activa y su diversificación económica, han fortalecido su posición como actores clave en la región. Arabia Saudí, en particular, se consolida como una potencia mediadora en conflictos regionales y ha impulsado ambiciosas reformas internas bajo su programa Visión 2030. Este creciente protagonismo diplomático refleja no solo su intento de afianzarse como un mediador clave en las principales crisis globales, sino que también refuerza su influencia tanto en Occidente como en los países del sur global.
Riad ha presentado una Estrategia de Derechos Humanos para su candidatura al Mundial 2034, elaborada con la Comisión de Derechos Humanos liderada por Hala Al-Tuwaijri. Refuerza su compromiso con los derechos humanos y su papel estabilizador en la región. Arabia Saudí está trabajando hacia una mayor apertura del rol de las mujeres en la sociedad, algo especialmente evidente en el ámbito laboral. En este sentido, se ha dotado de marcos legales clave como la Ley de la Función Pública, que establece el mérito como base para el empleo público; la Ley Laboral, que prohíbe explícitamente la discriminación por razón de género en el trabajo, y la Ley de Salud, que garantiza servicios sanitarios equitativos y accesibles para toda la población. Asimismo, se han puesto en marcha mecanismos integrales para proteger a todos los trabajadores, incluidos los migrantes. Teniendo en cuenta que este ha sido un tema que ha suscitado críticas.
"La fragmentación ha debilitado su capacidad de negociación y ha generado una pérdida de influencia frente a otras potencias globales"Para evitar un papel marginal en Oriente Medio, la UE debe superar sus divisiones internas y definir una estrategia unificada. La fragmentación ha debilitado su capacidad de negociación y ha generado una pérdida de influencia frente a otras potencias globales. Es esencial que Europa establezca un diálogo estratégico con los líderes de la región, buscando puntos de convergencia en materia de estabilidad, comercio y seguridad. Esto implica un mayor compromiso con el proceso de paz en Oriente Próximo y con la solución de dos Estados para el conflicto palestino-israelí. En la reciente cumbre de Egipto, los países árabes reafirmaron su apoyo a un acuerdo basado en el reconocimiento mutuo y la reconstrucción de Gaza bajo una administración internacional supervisada. Además, se destacó la necesidad de establecer garantías de seguridad tanto para Israel como para Palestina, con el respaldo de actores internacionales clave, incluyendo a la Unión Europea, que ha expresado su apoyo a la iniciativa y su disposición a colaborar en la implementación del acuerdo para garantizar su viabilidad a largo plazo.
La cooperación económica y tecnológica es otro pilar clave para fortalecer la relación entre la UE y los países de Oriente Medio. Europa tiene la oportunidad de impulsar acuerdos comerciales e inversión en sectores como energías renovables, inteligencia artificial y digitalización, áreas en las que los países del Golfo han mostrado un gran interés. En un momento en el que el presidente Trump impone aranceles de un 25% al aluminio y al acero, la Unión debe ser valiente y liderar en los procesos comerciales. Mientras, esperamos que se ratifique el acuerdo de Mercosur y nos encontramos con la modernización del acuerdo con México.
Además, se mantienen negociaciones activas con India, Tailandia, Indonesia y Filipinas, así como con el Consejo de Cooperación del Golfo (GCC) y Emiratos Árabes Unidos. La UE también ha concluido un Acuerdo de Comercio Digital con Corea del Sur. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen visitó Sudáfrica recientemente para iniciar el diálogo de negociación de un nuevo acuerdo de comercio e inversiones. La relación con los países del GCC se ha fortalecido tras la cumbre UE–GCC del pasado mes de octubre en Bruselas. Son socios estables y no deberíamos perder esta oportunidad.
En materia de seguridad, es imperativo reforzar la cooperación en inteligencia y lucha contra el terrorismo, compartiendo información y estrategias para combatir la radicalización y garantizar la estabilidad en áreas estratégicas como el mar Rojo y el Mediterráneo oriental, tal y como ha explicado el periodista Abdulrahman Al-Rashed, en una entrevista reciente en Arab News. Los países del Golfo son fundamentales y hay que destacar su enfoque antiislamista en la lucha contra el terrorismo.
La UE debe equilibrar su relación con Oriente Próximo, promoviendo valores fundamentales sin caer en enfoques paternalistas que puedan generar rechazo en la regiónLa promoción de los derechos humanos y el desarrollo sostenible no puede quedar fuera de la agenda. La UE debe equilibrar su relación con Oriente Próximo, promoviendo valores fundamentales sin caer en enfoques paternalistas que puedan generar rechazo en la región. Esto incluye el respaldo a reformas sociales y el empoderamiento de la sociedad civil, tal y como señala el columnista Faisal J. Abbas. Un ejemplo reciente es la abolición en Kuwait del artículo 153 del Código Penal sobre los denominados crímenes de honor, que rebajaban las penas para hombres que asesinaban a mujeres de su entorno por supuestas infidelidades.
La UE tiene la oportunidad de redefinir su relación con Oriente Próximo en un contexto global en constante cambio, en el que el liderazgo es crucial. El pragmatismo, la cooperación económica y el fortalecimiento del diálogo político serán claves para garantizar una relación equilibrada y beneficiosa para ambas partes. Solo con una estrategia coherente y unificada, Europa podrá asegurar su influencia en la región, su propio liderazgo en la escena internacional, y contribuir a la estabilidad global.

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