Martes, 28 de julio de 2026
COMPETITIVIDAD GEOPOLÍTICA

Los europeos necesitamos más a China que los estadounidenses

Los aranceles impuestos a los vehículos chinos por la Comisión Europea y su impacto en nuestra política industrial. Ese es el objeto del nuevo análisis de Elisa Lenker, investigadora de EsadeGeo y una de las mayores expertas en China de nuestro país.

Elisa Lenker Elisa Lenker 17 de enero de 2025
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Los aranceles a las importaciones chinas de vehículos eléctricos buscan proteger a la industria europea, pero por sí mismos no serán suficiente. | Unsplash / redcharlie
Los aranceles a las importaciones chinas de vehículos eléctricos buscan proteger a la industria europea, pero por sí mismos no serán suficiente. | Unsplash / redcharlie
A finales de octubre, entraron en vigor los aranceles de hasta el 35,3% impuestos por la Comisión Europea a vehículos eléctricos (VE) que vienen de China. Es solo el principio del irritante de-risking tecnológico y comercial con China que continuará en 2025, pero la inacción resultaría más dolorosa a largo plazo.

La necesidad de reciprocidad comercial

Ya lo dice el informe de
Mario Draghi: tenemos que fortalecer la competitividad del mercado único. El argumento de la Comisión a favor de los aranceles es que estos vehículos eléctricos fabricados en China pueden dañar la industria automotriz europea, que es uno de los principales músculos industriales del bloque (7% del PIB) y en la que trabajan casi catorce millones de europeos. Además, el sector está comprometido a descarbonizarse, es decir, cambiar de automóviles propulsados por combustibles fósiles a baterías eléctricas. En este contexto, la demanda de tecnología verde seguirá en aumento, con Europa representando uno de los mayores mercados para vehículos eléctricos del mundo. 

"Los aranceles europeos son derechos compensatorios para contrarrestar el impacto de las subvenciones del Gobierno chino"
Los aranceles a VE de China no son prohibitivos, como podrían considerarse los aranceles impuestos por Estados Unidos (EE. UU.), sino derechos compensatorios para contrarrestar el impacto de las subvenciones del Gobierno chino. China lidera las exportaciones y domina la cadena de valor de los vehículos eléctricos, desde las materias primas hasta su fabricación, mediante generosos subsidios y políticas industriales que reducen su precio final. En 2023, la Unión Europea (UE) fue el mayor receptor de VE de batería exportados de China,
representando casi el 40%. En paralelo, la cuota de mercado de los fabricantes chinos de coches eléctricos en Europa ascendió de un 5% en 2015 a casi un 15% en 2023, mientras que la cuota de los fabricantes europeos cayó del 8% al 60%. La comunidad europea está retomando el control de su seguridad económica para garantizar una competencia leal.
 

El caso de las multinacionales europeas en China

Los aranceles se aprobaron tras una serie de agitados debates en Bruselas: Francia es una firme defensora de los aranceles, Alemania teme que su industria automotriz sufra las consecuencias y otros países, como España, se abstuvieron en el voto. Esta medida salpica tanto a empresas chinas como europeas, sobre todo las automotrices alemanas. Una gran parte ―cerca del 60 %― de las importaciones en la UE de vehículos eléctricos que se fabrican en China proviene de multinacionales con su central en la UE o Estados Unidos, como Volkswagen o Tesla. En China, estas empresas encuentran mano de obra más barata, un sector tecnológico avanzado e impresionantes economías de escala. 

"Si hay algo que Europa ha aprendido de la invasión de Ucrania es que las dependencias estratégicas pueden tener consecuencias desastrosas"
Puede parecer una situación fantástica, pero el gigante asiático tiene sus propios retos domésticos: la economía china se ralentiza, afligida por una crisis del mercado inmobiliario y el bajo consumo doméstico. También existe la posibilidad de un desastre natural o conflicto en el estrecho de Taiwán o en el mar de China Meridional que rompa las cadenas de suministro. Si hay algo que Europa ha aprendido de la invasión de Ucrania es que las dependencias estratégicas pueden tener consecuencias desastrosas para la seguridad económica del bloque. No vamos a repetir el mismo error. 

 

Más allá de los aranceles  

En respuesta a la UE, China también ha impuesto sus propios aranceles al brandy y ha iniciado investigaciones antisubsidios a los productos porcinos y lácteos de la UE. En cambio, la reacción de Pekín a los aranceles de Estados Unidos o Canadá ha sido mucho más mesurada porque China tiene menos peso en estos mercados; y, por ende, menos margen de maniobra. La UE necesita más a China de lo que la necesita Norteamérica.


"Si la UE quiere competir de verdad con China y EE. UU., más allá de los aranceles, tendrá que fortalecer el mercado único y desarrollar una política industrial eficaz"
Desde finales de año, antes de avanzar las negociaciones o intensificar las barreras comerciales, la nueva Comisión y China aguardan con inquietud el retorno de Trump y la tormenta de aranceles que ha prometido el nuevo presidente estadounidense. Para la UE, no es aconsejable una guerra comercial con China, ni este debería ser el objetivo de la Comisión. La creciente dependencia europea supone un problema para el futuro del mercado único y la UE ha tomado cartas en el asunto para corregir la competencia desleal en casos concretos. A pesar de todo, Bruselas y Pekín podrían negociar una alternativa a los aranceles porque los VE fabricados en China siguen siendo competitivos, incluso tras encarecerse para corregir el impacto de las subvenciones. 


La realidad es que los aranceles a productos tecnológicos chinos no van a solucionar los problemas de competitividad de la UE. No tenemos las economías de escala que tienen en China, ni el sistema de capital e innovación de Estados Unidos. La UE necesita una actualización rápida que dote a su industria con herramientas para fabricar más tecnología innovadora y competitiva en el mercado global. También deberá establecer alianzas con terceros países para el suministro de materias primas fundamentales como, por ejemplo, el litio, que se usa en la fabricación de baterías de los VE. Si la UE quiere competir de verdad con China y EE. UU., más allá de los aranceles, tendrá que fortalecer el mercado único y desarrollar una política industrial eficaz.
Elisa Lenker
Elisa Lenker
Investigadora en EsadeGeo
Investigadora en el Centro de Economía Global y Geopolítica de Esade (EsadeGeo), donde trabaja en proyectos de relaciones internacionales y política industrial. Máster en Relaciones Internacionales de la Universidad de Ming Chuan, en Taipéi y en Estudios de Asia Oriental por la Universidad de Salamanca.
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