Una española al frente de la principal escuela de relaciones internacionales de Francia. Eso es Europa y ella es Arancha González Laya, decana de la Paris School of International Affairs de Sciences Po y ministra de Asuntos Exteriores de España (2020-2021), que en conversación con Agenda Pública analiza en profundidad la crisis institucional de Francia, su impacto en España y en Europa y el papel clave de nuestro país en la construcción del nuevo orden internacional.
"Europa debe fortalecer su capacidad financiera y, especialmente, su mercado de capitales. Es fundamental que seamos capaces de apalancar el ahorro europeo, fruto del trabajo de nuestras empresas, pensionistas y ciudadanos, y dirigirlo hacia objetivos comunes que refuercen la Unión Europea", sostiene. Además, "la defensa y la seguridad constituyen otro ámbito prioritario" para esta nueva etapa.
González Laya, que ha sido uno de las españolas de referencia en las instituciones internacionales, analiza el papel de Giorgia Meloni, Emmanuel Macron, António Costa o Donald Tusk en la UE para los próximos años y advierte: "El Gobierno y la oposición deben entender que España debe estar en la primera línea de esta batalla". "España tiene un momento extraordinario para liderar los esfuerzos de integración de la Unión Europea", asevera.
Arancha González Laya, decana de la Paris School of International Affairs de Sciences Po y ministra de Asuntos Exteriores de España (2020-2021). Foto: Agenda Pública / Tania Sieira
¿Qué puede ser Europa hoy?
Vivimos en un momento en el que no estamos midiendo bien las fuerzas y debilidades del resto de países alrededor del mundo, incluso las nuestras propias. Sobreestimamos a Estados Unidos y subestimamos a la Unión Europea. Ignoramos a muchos países que tienen un gran papel que jugar dentro del escenario global. Miremos el caso de Turquía. Miremos el caso de Vietnam en el ámbito del comercio internacional. No estamos midiendo de manera correcta los actores en la escena internacional y tenemos que tener cuidado porque, si no calibramos bien, el riesgo de error es muy grande.
"Sobreestimamos a Estados Unidos y subestimamos a la Unión Europea"
La fuerza de la Unión Europea a veces radica, precisamente, en subestimarse a sí misma, en ser humilde en el análisis de sus fortalezas. Lo que está ocurriendo con Estados Unidos en estos momentos es que sufre de arrogancia. Y lo proyecta de tal manera hacia el resto del mundo, que todos nos creemos el cuento de la superpotencia de Estados Unidos.
La fuerza de la Unión Europea es su humildad, es sentirse siempre el underdog. Su fuerza es su resiliencia, su capacidad de resistencia, su capacidad es sobreponerse a las dificultades. Ahora, lo que no podemos hacer los europeos es regodearnos en nuestra capacidad de sobreponernos a las dificultades.
¿Cuáles son los ámbitos prioritarios en los que considera que Europa debe cambiar y reforzarse?
En primer lugar, Europa debe fortalecer su capacidad financiera y, especialmente, su mercado de capitales. Es fundamental que seamos capaces de apalancar el ahorro europeo, fruto del trabajo de nuestras empresas, pensionistas y ciudadanos, y dirigirlo hacia objetivos comunes que refuercen la Unión Europea.
"No podemos seguir permitiendo esta enorme fuga de capitales hacia Estados Unidos, donde los fondos de inversión deciden en qué invertir el capital de los europeos"
No podemos seguir permitiendo esta enorme fuga de capitales hacia Estados Unidos, donde los fondos de inversión deciden en qué invertir el capital de los europeos. Este es, sin duda, nuestro talón de Aquiles, porque de él dependen muchas otras áreas clave: nuestra capacidad de invertir en defensa, competitividad, política industrial y políticas sociales que reduzcan las desigualdades.
Una prueba de la capacidad europea de integrar los mercados de capitales europeos es la fusión entre UniCredit y Commerzbank, que actualmente está paralizada. Si esta operación no se concreta, se enviará una señal de enorme debilidad europea para afrontar nuestro principal problema: la consolidación del mercado de capitales. Es necesario adoptar una perspectiva a medio y largo plazo, dejando de lado consideraciones político-tácticas que puedan obstaculizar este tipo de avances. Las elecciones alemanas en febrero serán un momento crucial. Una vez pasen, veremos si realmente existe voluntad política para avanzar en este terreno.
¿Cuál sería la segunda prioridad?
La defensa y la seguridad constituyen el otro gran ámbito prioritario, estrechamente ligado al primero. El discurso en materia de defensa ha cambiado en Europa, y ahora la discusión está centrada en cómo movilizar capital para inversiones en seguridad. Además, es crucial abordar la fragmentación en el mercado interior de defensa, estandarizando equipamientos y garantizando la interoperabilidad. Actualmente, la falta de integración genera ineficiencias que debilitan nuestra capacidad de defensa.
La designación de un comisario europeo para la Defensa envía un mensaje poderoso, pero necesitamos ir más allá y asumir una mayor responsabilidad en el pilar europeo de la OTAN. Este esfuerzo requiere decisiones concretas a corto plazo, especialmente en términos de estándares y colaboración entre Estados miembros, para garantizar una defensa más eficaz y cohesionada.
Hablemos de Ucrania. ¿Cómo cree que Europa puede participar en la solución del conflicto?
No puede haber una solución para Ucrania sin Ucrania, ni una definición de la seguridad europea sin los europeos sentados en la mesa. Para ello, debemos anticipar los posibles movimientos de la nueva Administración estadounidense y coordinarnos con ella. Pero si esta Administración busca sorprendernos, debe encontrarnos preparados.
"No puede haber una solución para Ucrania sin Ucrania, ni una definición de la seguridad europea sin los europeos sentados en la mesa"
Es fundamental entender cuál es el juego con respecto a Putin. La manera en que se detenga el conflicto de alta intensidad —no hablo de llegar a la paz porque no estamos en ese punto— es crucial tanto para los ucranianos como para los europeos. Esta será la medida con la que Rusia evaluará nuestra voluntad real de defendernos frente a su agresión. Si mostramos titubeos o desunión, estaríamos enviando casi una invitación a que continúe agrediéndonos.
No olvidemos que Rusia ya nos está agrediendo. Está librando una guerra de alta intensidad contra Ucrania, pero también contra nosotros. Los sabotajes a nuestras infraestructuras, la injerencia en nuestros procesos electorales y la desinformación en el debate público son parte de su estrategia de agresión contra la Unión Europea. Estas acciones representan una forma clara de guerra híbrida que debemos afrontar con determinación.
Después de las elecciones al Parlamento Europeo, vemos cómo han perdido fuerza los partidos que formaban parte del consenso europeo. Hemos visto un primer ejemplo de lo que puede significar esta menor fuerza cuando el Partido Popular Europeo, en las negociaciones para la nueva Comisión, amagó con pactar con la extrema derecha. ¿Esta nueva realidad política puede ir marcando la agenda política europea en el nuevo mandato?
Ha habido cálculos personales como el de Manfred Weber. Pero, al mismo tiempo, el flirteo de los conservadores europeos con los ultraconservadores o con los ultras de derecha se encuentra con un límite muy claro: Polonia, donde gobierna Donald Tusk después de haberse enfrentado en las elecciones contra los ultranacionalistas.
Al centroderecha no le queda más remedio que encontrar un equilibrio entre sus distintas aspiraciones, como lo ha hecho siempre en la historia de la Unión Europea, entendiendo que, junto al eje izquierda-derecha, se impone otro eje, que es el europeísta-nacionalista. Hay políticas que, por encima de ser de izquierdas o de derechas, son europeístas y otras que buscan debilitar la Unión Europea a través de la renacionalización.
Este eje europeísmo-nacionalismo es el eje fundamental dentro de la Unión Europea. Y es el eje, por cierto, con el que se va a buscar debilitar a la Unión Europea desde dentro y con el que desde el otro lado del Atlántico, desde Estados Unidos, ya se nos está atacando también. Elon Musk está glorificando a las fuerzas nacionalistas europeas y desdeñando a los europeístas. Van a intentar influir de una manera muy decidida.
Agenda Pública quiere seguir destacando este 2025 una visión global desde España. Foto: Agenda Pública / Tania Sieira
Como Jeremy Cliffe escribía hace poco en Agenda Pública, hay cinco países especialmente responsables de lo que pase en los próximos años de la Unión Europea: España, Francia, Alemania, Polonia e Italia.
Es cierto que el motor clásico de la Unión Europea es el motor franco-alemán. Y ese motor ha pasado por momentos en los que los gobiernos de estos países eran de colores políticos diferentes. Pero lo que tenían en común era ser europeístas, con mayores o menores matices. Hoy estos dos países tienen unas debilidades internas obvias, más en el caso francés que en el caso alemán. Eso significa que los otros tres países, que son hoy también un motor político o económico de la Unión Europea, necesitan compensar la menor capacidad política que tienen Francia y Alemania. Aunque tienen gobiernos muy distintos, desde más a la izquierda hasta más a la derecha de la derecha, lo que tienen en común España, Polonia e Italia, por ahora, es que sus líderes son europeístas.
¿Meloni incluida?
Meloni no está jugando una carta nacionalista, sino que busca impulsar soluciones europeístas, a diferencia de su socio de Gobierno, Salvini, que si busca soluciones nacionalistas. Por eso le aplauden el señor Orbán, el señor Wilders y el señor Abascal, que están en el eje nacionalista.
"Aunque tienen gobiernos muy distintos, desde más a la izquierda hasta más a la derecha de la derecha, lo que tienen en común España, Polonia e Italia, por ahora, es que sus líderes son europeístas"
La realidad hoy es que estos tres gobiernos, aun estando en polos muy distintos del espectro político, entienden que solamente si se refuerza la Unión Europea, solamente si se integra más la Unión Europea, vamos a poder resistir en un mundo donde las rivalidades geopolíticas van a poner a prueba la solidez de los países.
Hablemos de Francia. Le Pen es muy clara con relación a la Unión Europea y tiene muchas probabilidades de ser la próxima presidenta de Francia.
El sistema alemán es un sistema de compromisos, donde las fuerzas políticas están acostumbradas a construir compromisos políticos. En Francia no existe la cultura del compromiso político, es un sistema vertical. La Quinta República es un sistema construido con mayorías fuertes. Esas mayorías ya no existen, porque el espectro político se ha fragmentado. La gran cuestión para los partidos que son republicanos en Francia es saber si van a ser capaces de construir compromisos o no. Por ahora, les está costando.
Marine Le Pen se ve a sí misma con fuerza, a pesar de que tiene una enorme debilidad. Para empezar, tiene un proceso judicial por malversación de fondos públicos, lo cual es bastante serio. En realidad, la fuerza de Marine Le Pen dependerá de si el espacio republicano francés es capaz de construir compromisos y consensos.
Esa es la fuerza de España también: la capacidad de construir consensos. En un momento en el que el tablero político nacional en todos los países se ha fragmentado, gobierna quien es capaz de construir alianzas.
¿Se refiere a que los republicanos, los socialistas y los macronistas tendrían que formar la mayoría que le permitiera a Macron nombrar a un primer ministro con algo de estabilidad?
Ha habido cuatro primeros ministros en un año, lo que es todo un récord en la historia de la Quinta República francesa. Y todo un récord en Europa, lo cual te dice que hay un malaise —una fragilidad—. Por comparar, en Alemania las discusiones siempre empiezan en qué programa político pueden apoyar fuerzas heterogéneas. En Francia, la discusión siempre empieza por la persona.
"El sistema alemán es un sistema de compromisos
, donde las fuerzas políticas están acostumbradas a construir compromisos políticos. En Francia no existe la cultura del compromiso político"Ha habido una especie de pequeña recomposición política, también en la izquierda, porque creo que hay una parte de las fuerzas políticas que entienden que hay que empezar anunciando un programa. Se trata de acordar una serie de puntos y de ahí dependerá luego quién sea la persona que encarne ese programa político, no al revés.
¿Macron es el problema?
Macron es el presidente y tiene dos años más en el Elíseo. Macron, de alguna manera, es una garantía de estabilidad en un momento de turbulencias políticas. La cuestión está en saber si las fuerzas políticas van a ser capaces de construir, de tejer, ese programa de mínimos, que tampoco es muy difícil de imaginar. Consistiría en un paquete social, para mejorar la educación y la sanidad y, por otro lado, una serie de medidas de reducción de gasto, porque es cierto que tienen el déficit disparado. Han de hacerlo no para responder a los requisitos europeos, sino para garantizar que no ponen en futuras generaciones el peso de su incompetencia actual. Esa es la gran discusión.
La decana cree que España puede jugar un gran papel en la integración europea fruto de su fuerza económica. Foto: Agenda Pública / Tania Sieira
¿Qué espera en Europa para el 2025?
Espero calma, unidad y determinación. Calma: que no nos dejemos impresionar por toda esta cantidad de bobadas que nos llegan todos los días en las redes sociales, que no nos dejemos impresionar por las bravuconadas. Unidad: que seamos capaces de avanzar con lo que nos da a nosotros la fuerza, que es el permanecer unidos. Y determinación:que tengamos claro que es el momento de hacer una serie de avances en nuestras prioridades, de avanzar en la integración.
Hemos hablado del Parlamento Europeo, hemos hablado de la Comisión. ¿Cuál es el papel que tiene Costa en el Consejo Europeo para que se tomen las decisiones que vayan en la línea de lo que planteas?
António Costa tiene un papel fundamental en esta legislatura que comienza, porque él tiene que ser el paciente tejedor de esa Unión. Él es el presidente del Consejo, quien en realidad tiene que ayudar a ir construyendo ese compromiso entre los estados europeos.
"António Costa es el muñidor de la unidad europea y esa es una labor que va a tener gran importancia y mayor dificultad en esta legislatura que comienza ahora
"La Comisión Europea tiene que poner sobre la mesa las propuestas legislativas que correspondan a las necesidades europeas y el presidente del Consejo tiene que ser capaz de llevar a los veintisiete Estados miembros a construir la unidad necesaria para aprobar la legislación que requiere la Unión Europea. Él es el muñidor de la unidad europea y esa es una labor que va a tener gran importancia y mayor dificultad en esta legislatura que comienza ahora.
Costa es la persona adecuada porque, ante todo, tiene un gran respeto de sus colegas, dado que él ha estado sentado en esa mesa. Es una persona discreta, pero eficaz, como lo ha demostrado ser en Portugal, y es un gran europeísta. Todo esto hace de él una persona clave en la Unión Europea.
¿Qué espera de España en la Unión Europea?
España tiene un momento extraordinario para liderar los esfuerzos de integración de la Unión Europea. Puede hacerlo con nombre propio y apellidos, porque hoy es uno de los pilares de la fortaleza económica de la Unión. Esto le otorga derechos, pero también la obliga a estar en la primera línea, promoviendo propuestas, tejiendo compromisos y buscando complicidades. También implica dialogar con aquellos que no son como España ni piensan como ella, pero comparten la necesidad de profundizar en la integración europea.
El Gobierno ha demostrado una clara voluntad de ocupar este espacio. Tanto el Ejecutivo como la oposición deben entender que España debe estar en la primera línea de esta batalla, no en otras. Este no es el momento de debilitarnos; es el momento de fortalecer las filas europeístas y españolas para construir una mayor resiliencia europea. Esto es crucial en un momento en el que la Unión Europea afronta adversidades y una gran complejidad geopolítica. Este es el papel de España, y estoy convencida de que puede desempeñarlo con éxito.
¿Qué importancia tiene el PP aquí?
El PP tiene un papel fundamental. Aunque el Partido Socialista y las fuerzas que lo apoyan están en el Gobierno, el PP también es clave, especialmente en el Parlamento Europeo, donde es el segundo partido que más eurodiputados aporta al grupo conservador. Su responsabilidad radica en colaborar para tejer compromisos europeos, no en debilitar la Unión. Debe contribuir a construir consensos europeos.
La participación activa y responsable del PP es esencial porque España, como país, está representada en diferentes instituciones: en el Parlamento, en el Consejo y en la Comisión Europea, donde ocupa una vicepresidencia clave. Si todas estas fuerzas trabajan de manera coordinada, podrán impulsar políticas beneficiosas para Europa y que también repercutirán positivamente en España y en los españoles.
Gracias.
Marc López Plana se despide de González Laya tras la conversación. Foto: Agenda Pública / Tania Sieira