Martes, 28 de julio de 2026
LA CARA BUENA (Y MALA) DE LA POLÍTICA

Bruselas no es Madrid: la distancia entre el PP español y el europeo

Entre Bruselas y Génova, 13 no solo median los más de 1.300 kilómetros que separan a Madrid de la capital europea. Esta semana ha estado marcada por el desenlace del controvertido episodio que rodeó la confirmación de Teresa Ribera como vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea. Mientras Feijóo ha llevado al PP español a un aislamiento inédito, Ursula von der Leyen asegura el inicio de su mandato en la fecha prevista. Ribera, por su parte, se convierte en la figura con mayor poder en la historia de la Comisión que no ejerce el puesto de presidenta.

Agenda Pública Agenda Pública 23 de noviembre de 2024
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Ursula Von der Leyen, Esteban González-Pons y Alberto Núñez Feijóo durante un acto de campaña para las elecciones europeas de junio. | César Arxina / Europa Press / ContactoPhoto
Ursula Von der Leyen, Esteban González-Pons y Alberto Núñez Feijóo durante un acto de campaña para las elecciones europeas de junio. | César Arxina / Europa Press / ContactoPhoto
La política europea volvió a ocupar el centro del escenario esta semana con el nombramiento de Teresa Ribera como vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea. Este proceso no solo evidenció la capacidad de consenso inherente a la Unión, sino también las debilidades de la política española en el ámbito internacional.

El PP español, aislado en Bruselas

El Partido Popular español protagonizó uno de los episodios más desconcertantes de la política europea reciente. En lo que muchos analistas califican como un "error estratégico sin precedentes", Alberto Núñez Feijóo logró lo que parecía imposible: aislar completamente a la delegación española del PP en Bruselas.


Como explica el corresponsal Idafe Martín, los intentos del PP por bloquear la designación de Teresa Ribera acabaron en un fracaso que supera las fronteras de la política nacional. El PP se quedó solo, y además votará contra la nueva Comisión sin una justificación ideológica clara. A diferencia del Partido Socialista francés, que también se opone, pero con razones programáticas, el PP lo hace tras tratar de obstaculizar a la comisaria española, que será la figura con mayor poder en la historia de la Comisión Europea que no ostente el puesto de presidenta.
Alberto Núñez Feijóo - Presidente del Partido Popular

La estrategia del PP ha sido especialmente controvertida. Según el experto en asuntos europeos Serafín Pazos-Vidal, la exigencia de que Ribera compareciera en el Congreso español como condición para su apoyo en Bruselas refleja una ruptura con los usos habituales de la política europea. Esta maniobra, que Pazos-Vidal describe como una "inusitada gobernanza multinivel new age", subraya cómo el PP trató de ignorar las normas políticas que rigen Bruselas.

El impacto de esta actuación trasciende el presente. Como analizan Víctor Guillot e Idafe Martín, el intento de boicotear a Ribera no solo ha fracturado al bloque de la derecha, sino que ha reactivado la coalición europeísta. Esta dinámica plantea una pregunta incómoda: ¿es consciente el PP del daño que estas acciones causan a los intereses nacionales? 

Tradicionalmente, asegurar puestos clave para españoles en la Comisión ha sido un objetivo común, sin importar el color político del Gobierno. Recordemos, por ejemplo, cómo Javier Solana se convirtió en alto representante de la PESC bajo el Gobierno de José María Aznar en 1999, pocos meses antes de que este lograra su segunda mayoría absoluta. Romper este consenso por intereses partidistas no solo es miope, sino que establece un precedente peligroso para el futuro.

Von der Leyen y el triunfo del consenso

Ursula von der Leyen ha demostrado una vez más su habilidad para gestionar los complejos equilibrios de la Unión Europea. La presidenta de la Comisión cumplió su mandato de renovar el ejecutivo comunitario, navegando con éxito entre las tensiones políticas de una Europa cada vez más lejos de los consensos de la posguerra y las ampliaciones.

La elección de Teresa Ribera como vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea no fue casualidad. Su sólida trayectoria en transición energética y políticas climáticas la posiciona como una figura esencial para abordar los retos medioambientales de la Unión. Ribera se perfila como la única candidata capaz de liderar la segunda etapa del Pacto Verde Europeo, un proyecto que busca garantizar la sostenibilidad del modelo económico europeo en medio de crecientes tensiones globales.
Ursula Von der Leyen - Presidenta de la Comisión Europea

Su mandato comienza con una UE que aún está lejos de cumplir sus compromisos climáticos para 2030, metas que deberían alcanzarse al final de esta legislatura. Sin embargo, las circunstancias actuales son menos favorables: las instituciones europeas se muestran ahora menos receptivas a las políticas de regulación verde en comparación con el primer mandato de Ursula von der Leyen. Este cambio responde tanto a la presión de sectores industriales y agrícolas como a la creciente fragmentación política dentro de la propia UE.

Además, como nueva zarina de la competitividad europea, asumiendo también la sucesión de la implacable Margaret Verstager, Ribera tendrá que equilibrar las demandas de sostenibilidad con las exigencias económicas. Esto implicará seguir las directrices establecidas por los informes Draghi y Letta, que proponen un modelo de crecimiento más dinámico y resiliente. La tarea no será sencilla: deberá coordinar políticas que refuercen la posición de Europa frente a economías como Estados Unidos o China, sin perder de vista los objetivos climáticos que definen el horizonte estratégico del bloque.


La lección de esta semana es contundente: en una Unión Europea cada vez más politizada, la construcción de consensos sigue siendo fundamental. Von der Leyen ha demostrado que combinar firmeza y diálogo permite alcanzar objetivos comunes, mientras que la estrategia de Feijóo evidencia que trasladar la lógica de confrontación de la política nacional a Bruselas solo conduce al aislamiento y a la irrelevancia.
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