Martes, 28 de julio de 2026
ANÁLISIS

El fenómeno migratorio y la incomparecencia de la izquierda española

Mientras la inmigración marca la agenda política, la izquierda española aparece desdibujada, atrapada entre el discurso de la extrema derecha y la tendencia de otras izquierdas europeas a endurecer el discurso. A juicio de Zakariae Cheddadi, "para la izquierda resulta fundamental no temer hablar de ciertos temas, si no lo hace la izquierda, lo acabará haciendo la derecha y la extrema derecha, atrayendo a amplias capas sociales hacia un discurso público cada vez más etnicista y nativista".

Zakariae Cheddadi Zakariae Cheddadi 21 de octubre de 2024
Añadir AgendaPública en Google
La minsitra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, interviene durante una sesión de control al Gobierno. | Alberto Ortega / Europa Press / ContactoPhoto
La minsitra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, interviene durante una sesión de control al Gobierno. | Alberto Ortega / Europa Press / ContactoPhoto
La semana pasada, los jefes de Estado de la UE se reunían en Bruselas para discutir este tema una vez más, sin encontrar soluciones concretas. En España, en los últimos meses, el fenómeno de la inmigración ha empezado a ocupar un mayor espacio en la agenda pública. Esto se debe, en gran parte, a la difícil gestión política de la llegada de cayucos llenos de menores inmigrantes por la frontera sur de Canarias o la creciente tensión migratoria en Ceuta.

En este contexto, la cuestión migratoria irrumpe contundentemente en un momento político en el que los diferentes actores políticos, lejos de afrontar la multidimensionalidad y complejidad del fenómeno, se cierran en discursos y propuestas políticas sin contenido a largo plazo. 


En este sentido, la izquierda política española (desde el PSOE hasta Sumar, pasando por Podemos y las izquierdas nacionalistas), se ha posicionado en firme a la hora de defender la inmigración extranjera, tildando a la derecha radical de fascista, racista, xenófoba e islamófoba.

"La izquierda debe observar con preocupación como en el seno de la propia izquierda europea están emergiendo discursos y políticas restrictivas a la inmigración"
Aun con todo, esta izquierda debe observar con preocupación como en el seno de la propia izquierda europea están emergiendo discursos y políticas restrictivas a la inmigración. El caso del partido socialdemócrata danés, la reciente escisión de Die Linke de la plataforma política de Sahra Wagenknecht, con unos postulados claramente antiinmigración o la decisión del canciller alemán Scholz cerrando el espacio Schengen son un claro ejemplo de esta emergente orientación política.

Aunque más problemático que todo esto, es que en España las últimas encuestas indican una alarmante preocupación social por la gestión migratoria.
El CIS de septiembre señala que la inmigración se ha convertido en el principal problema del país, muy por encima de los datos de meses previos, cuando la inmigración era percibida como un tema de menor importancia en comparación con la economía, el paro o la discusión política. 

Ante esta situación, la izquierda debería empezar a tomarse en serio ciertas cuestiones relativas a la gestión migratoria, más allá del clásico discurso que busca la división entre proinmigración y antiinmigración. La gestión del fenómeno migratorio es una cuestión compleja que no debe sustentarse solamente en vagos e imprecisos discursos a favor o en contra de los inmigrantes, ya que, como cualquier fenómeno social, requiere de profundización, análisis y reflexión sobre el mismo. Solo de esta manera se podrá realizar un buen diagnóstico político del fenómeno y, como consecuencia, realizar una intervención efectiva, capaz de promover la gestión de flujos migratorios, la integración social y la convivencia intercultural en la sociedad. 

"Plantear la política migratoria como una política de cierre total de fronteras o expulsión no acabará por resolver el problema fundamental [que es] la forma de organización y gestión de la política internacional"
Esta cuestión se torna más necesaria, sabiendo que la inmigración continuará incrementándose conforme avancen los años. Si en 1990 había 154 millones de personas desplazadas por la inmigración, en el año 2019, justo previo a los estragos de la reciente pandemia,
más de 272 millones de personas eran inmigrantes en el mundo. Este crecimiento seguirá disparándose, debido tanto a las terribles consecuencias de la pandemia de COVID-19 como a las crisis estructurales que asolan el mundo, como son los problemas de medio ambiente, las desigualdades socioeconómicas o las guerras y conflictos internacionales. Además, el boom demográfico de África, con más de 1.400 millones de personas y con un pronóstico para el año 2050 superior a los 2.500 millones de personas, plantea también un desafío extraordinario a la hora de hacer frente a la cuestión del fenómeno migratorio. 

Un fenómeno social imposible de erradicar tal como plantean los partidos de la derecha radical, ya que, tal como explica el profesor Castles, la inmigración arraiga sus raíces en casuísticas estructurales, como son las insalvables desigualdades socioeconómicas norte-sur o los conflictos políticos de alcance internacional, además de problemas medioambientales.

Así con todo, plantear la política migratoria como una política de cierre total de fronteras o expulsión no acabará por resolver el problema fundamental del que la inmigración no es más que un síntoma: y es la forma de organización y gestión de la política internacional, la geopolítica o la desigualdad en el seno de un sistema político-económico capitalista, etc. 


La inmigración hacia otros países extranjeros es un verdadero trauma personal para las personas migrantes, ya sea por el recorrido físico o por el desgaste mental que impone la incertidumbre y el descontrol de los recursos propios para hacer frente a la vida en la inmigración. Las dificultades sobrevenidas de la vida migratoria, así como las múltiples formas de exclusión social en la sociedad de recepción, hacen posible que la inmigración se convierta más en un problema a gestionar que en una posible oportunidad a explorar.

"Los diferentes actores políticos de la izquierda deberían empezar a plantear soluciones a la gestión de la política migratoria"
Los diferentes actores políticos de la izquierda deberían empezar a plantear soluciones a la gestión de la política migratoria. No solamente desde la óptica de fronteras, apertura o cierre total; sino desde la propia política de integración social, puesto que es aquí donde radica uno de los grandes ejes de tensión en la cuestión del fenómeno migratorio. 


España, como país tardío en la recepción de inmigración de origen extranjero, debe mirar con lupa la experiencia de otros países europeos como Francia, Países Bajos y Reino Unido. Cuestiones como las conflictivas banliues francesas, las desigualdades de carácter étnico, pero también económicas centro-periferia en las grandes ciudades; los guetos étnicos en muchos países europeos, el problema de seguridad pública o el terrorismo deben servir como llamadas de atención de que en dichos países algo falla en cuanto a la gestión política de la inmigración y la integración social. De este modo, la problemática de la integración social no debe ser soslayada por la izquierda política, dado que resulta fundamental problematizar esta cuestión si se quiere construir sociedades cohesionadas a nivel intercultural. 

La multiculturalidad plantea desafíos de hondo calado, puesto que remite a la necesidad de hacer convivir en un mismo espacio social a cosmovisiones tan diferentes sobre la sociedad, lo público, lo privado y lo colectivo. También remite a la cuestión de los derechos y oportunidades, máxime de poblaciones vulnerables dentro de las propias comunidades inmigrantes.

Los testimonios críticos de la escritora somalí
Ayaan Hirsi y de la franco-argelina Fadela Amara sobre la multiculturalidad contribuyen, en específico, que la gestión política de la inmigración y de la consecuente diversidad cultural debe llevarnos a entender que estamos ante una empresa cuanto menos peliaguda. En este orden de cosas, la idea de la paradoja de la vulnerabilidad multicultural debería hacernos reflexionar sobre las ingentes dificultades y tensiones que impone una sociedad diversa, la cual no puede estructurarse más que introduciendo una dosis de creatividad política, capacidad y liderazgo político para afrontar el desafío de la multiculturalidad. 

"Para la izquierda resulta fundamental no temer hablar de ciertos temas, puesto que, si no lo hace la izquierda, lo acabará haciendo (lo hace ya) la derecha y la extrema derecha, atrayendo electoralmente a amplias capas sociales, hacia un discurso público cada vez más etnicista y nativista"
Así pues, la izquierda española debe plantearse debates que ya emergen en otros contextos de Europa no solo sobre qué multiculturalidad (situación) y multiculturalismo (política) queremos para unas sociedades tan diversas, como diría Vertovic, sino incluso sobre qué islam queremos construir en España y, por extensión, en Europa; sobre qué tipo de políticas de reconocimiento estamos dispuestos a defender en el espacio público; qué derechos y deberes deben ser exigidos tanto para inmigrantes como para autóctonos para garantizar una convivencia saludable y estable, etc.

Para la izquierda resulta fundamental no temer hablar de ciertos temas, puesto que, si no lo hace la izquierda, lo acabará haciendo (lo hace ya) la derecha y la extrema derecha, atrayendo electoralmente a amplias capas sociales, hacia un discurso público cada vez más etnicista y nativista. 

Lamentablemente, la extrema derecha está creciendo producto de un discurso cada vez más simple, contundente y punitivo en torno a la inmigración. Sin reflexión alguna, Vox llama a la defensa de lo nacional y a la expulsión de lo extranjero. Pero, gran parte de todo esto, más que virtud de la derecha radical obedece a un defecto de la izquierda al no atreverse a tiempo a plantear la problematicidad del fenómeno migratorio, ya que, como cualquier fenómeno social, resulta imposible dejarlo a los designios de Laissez faire y Laissez Passer
Zakariae Cheddadi
Zakariae Cheddadi
Doctor en Sociología por la Universidad del País Vasco
Mis líneas de investigación se centran en comportamiento político, extrema derecha y sociología de las migraciones.
Participación