Martes, 15 de septiembre de 2026
¿RUPTURA INMIMENTE?

Los socialistas europeos dan un ultimátum al PPE y amenazan con romper la mayoría europea

A pocas horas del discurso de la presidenta de la Comisión en el debate sobre el estado de la Unión, las diferencias entre los grupos políticos se ensanchan. Iratxe García, presidenta del S&D, advierte de que no tolerarán que el Partido Popular Europeo continúe jugando con dos mayorías. El "doble juego" de los de Manfred Weber pone en riesgo la alianza que sostiene la legislatura, según explica la eurodiputada española.

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Iratxe García y Manfred Weber presiden, respectivamente, los grupos socialdemócrata y popular en el Parlamento Europeo. | Parlamento Europeo / Daina Le Lardic
Iratxe García y Manfred Weber presiden, respectivamente, los grupos socialdemócrata y popular en el Parlamento Europeo. | Parlamento Europeo / Daina Le Lardic
La histórica alianza entre socialistas y democristianos podría tener los días contados. La situación actual en la Eurocámara, donde el Partido Popular Europeo juega con dos mayorías, es insostenible para los socialdemócratas. "No se va a tolerar [más] este doble juego", asegura la presidenta del grupo parlamentario de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas, Iratxe García, quien ha confirmado que han pedido a los populares de Manfred Weber que se sienten a negociar la situación.

La alianza entre socialdemócratas, democristianos y liberales toca su punto más bajo de la legislatura justo cuando llegan las negociaciones de mitad de mandato. Este proceso supone la renovación de cargos clave, como presidencias y vicepresidencias de la Cámara, y es visto por el S&D como un punto de inflexión. García ha lamentado que, en su momento, se llegó a "un acuerdo con Weber para que en la segunda parte de la legislatura haya un presidente [del Parlamento] del S&D", pero que ahora "eso está en duda".

"La alianza entre socialdemócratas, democristianos y liberales toca su punto más bajo de la legislatura justo cuando llegan las negociaciones de mitad de mandato"
En el pasado han existido momentos en los que los grupos se han distanciado. De hecho, el último episodio ocurrió al comienzo de esta misma legislatura, cuando Ursula von der Leyen propuso como vicepresidente ejecutivo a Raffaele Fitto, dirigente de Fratelli d'Italia y procedente de ECR. La decisión provocó el rechazo de socialdemócratas y liberales, ya que ECR no formaba parte de la mayoría que había respaldado la reelección de Von der Leyen. Al mismo tiempo, el PPE se molestó con la designación de Teresa Ribera como vicepresidenta ejecutiva de la Comisión. Finalmente, el acuerdo para aceptar a ambos levantó los vetos cruzados y quedó plasmado en una declaración de cooperación firmada por Weber, García y la líder liberal Valérie Hayer. Casi dos años después, sin embargo, las discrepancias sobre qué mayorías puede utilizar el PPE siguen abiertas.

Ahora, desde el grupo socialista señalan que "esta es la última oportunidad" para enderezar una legislatura europea a la que le quedan algo más de dos años y medio. O, al menos, para ajustarla a su cauce tradicional. En el supuesto de que volviesen a presentarse mociones de censura contra la Comisión Europea, y si el PPE respalda a la alemana, alcanzar los dos tercios de los votos emitidos y la mayoría de los miembros que componen el Parlamento exigiría combinar el apoyo de los socialdemócratas con el de una parte de la derecha radical. Ese no parece ser el escenario actual, pero una legislatura bloqueada no es improbable.

Por el momento, no se tira la toalla desde el lado socialista. García dice que está "dispuesta a negociar" con Weber así como con el PPE para reconducir la situación. Eso sí, el ofrecimiento a sentarse a la mesa parte con un requisito: transparencia. En este sentido, se pide de antemano un acuerdo "público, abierto y transparente para que no haya dobles agendas". El objetivo, según explica la propia García, es que en caso de incumplimiento se puedan asumir las responsabilidades pertinentes.

"Se pide de antemano un acuerdo «público, abierto y transparente para que no haya dobles agendas»"
Lo cierto es que el calendario europeo deja poco espacio para un impás legislativo. Más bien ocurre lo contrario. En las capitales se ha planteado acelerar negociaciones como la del próximo marco financiero plurianual (MFP), entre otras razones, para evitar que coincidan con las presidenciales francesas de 2027. Alcanzar cuanto antes un acuerdo sobre el presupuesto que regirá la Unión entre 2028 y 2034 será clave para financiar buena parte de las prioridades de competitividad comunitarias. Y los socialdemócratas quieren afrontar esa negociación después de haber aclarado con qué mayoría pretende legislar el PPE.
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