Al igual que en 2023, cuando las elecciones generales en España precipitaron el debate sobre los cambios y nombramientos que llegarían a la UE un año después,
la convocatoria electoral del próximo 29 de noviembre también se perfila como el punto de partida para un período de profundos cambios en el seno del club comunitario. El desenlace de las elecciones anticipadas en España marcará el inicio de la segunda mitad de la actual legislatura europea (2024-2029), un
midterm, por utilizar la terminología estadounidense
tan en boga estos días, que puede suponer
el final definitivo de la gran coalición (entre populares y socialistas) que ha gobernado
de facto la UE durante siete décadas, y
llevar al club hacia orillas inexploradas y habitadas por fuerzas reacias a proseguir con la integración europea o abiertamente partidarias de dar marcha atrás y volver a
escenarios de prioridad nacional que en Europa siempre han acabado mal.
La sacudida puede complicar el final del segundo mandato de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, cuya mayoría de investidura ha hecho agua varias veces y
podría naufragar del todo si los socialistas españoles con Pedro Sánchez al frente pierden, como pronostican los sondeos, el Gobierno de España en favor de una coalición entre el Partido Popular de Alberto Núñez Feijóo y el partido de Santiago Abascal, Vox. El relevo en Moncloa podría acelerar la ruptura entre populares y socialistas en el Parlamento Europeo, una alianza que ha sido hasta ahora el cimiento más firme de las políticas de Von der Leyen. Pero
ni siquiera la continuidad de Sánchez o de un sucesor socialista garantizaría a la alemana un final de mandato tranquilo porque los eurodiputados socialistas, liderados por la española Iratxe García,
se encuentran cada vez más incómodos con las concesiones de Von der Leyen a la agenda de la derecha radical en políticas como la migratoria, la medioambiental o la agrícola.
"El relevo en Moncloa podría acelerar la ruptura entre populares y socialistas en el Parlamento Europeo, una alianza que ha sido el cimiento más firme de las políticas de Von der Leyen"
Von der Leyen contó en 2024 con los votos del grupo de Iratxe García (135 de 719 escaños en estos momentos), lo que, unido a los de su propia formación (Partido Popular Europeo, 184 escaños) más los de liberales y verdes,
le permitió alzarse por segunda vez con la presidencia de la Comisión Europea. Pero desde entonces los populares han buscado el acercamiento con los partidos de derecha radical, tanto el de la italiana Giorgia Meloni (ECR) como el de la francesa Marine Le Pen (PfE), cuarto y tercer grupo de la Eurocámara, respectivamente.
La aparición de esa mayoría alternativa, propiciada por el ascenso de la ultraderecha en las elecciones europeas de 2024,
está dejando fuera de juego a los socialistas y expuestos a convertirse en una mera muleta del PPE para sacar adelante las iniciativas de Von der Leyen que no gusten a sus aliados extremos.
Von der Leyen también se ha ido distanciando de Pedro Sánchez, con quien mantuvo una estrecha colaboración durante su primer mandato, al hilo de la puesta en marcha del fondo de recuperación tras la pandemia (Next Generation). Pero
la relación se ha quebrado en esta legislatura.
"La aparición de esa mayoría alternativa, propiciada por el ascenso de la ultraderecha en las elecciones europeas de 2024, está dejando fuera de juego a los socialistas"
La presidenta de la Comisión y el presidente del Gobierno español han mantenido
posiciones diametralmente opuestas en la espinosa agenda internacional, desde
la relación con Donald Trump hasta la condena o no de la destrucción de Gaza y de la guerra contra Irán. Y la progresiva derechización del Consejo Europeo (donde, aparte de Sánchez, ya solo quedan dos primeros ministros socialistas) tampoco ha jugado a favor de que Von der Leyen busque un acercamiento con el único líder de peso que le queda a la izquierda en la UE. La gélida reacción de la alemana ante el ataque a la frontera española en Ceuta visualizó la profunda brecha que se ha abierto entre ella y Pedro Sánchez.
Pero
Von der Leyen sigue necesitando al grupo socialista (S&D) en el Parlamento Europeo si no quiere quedar a merced de una ultraderecha que le tiene bastante ojeriza (le han planteado tres mociones de censura, sin éxito, en lo que va de legislatura). Y
los socialistas españoles son la delegación más numerosa de S&D (con veinte escaños), además de ocupar su presidencia.
Los socialistas sopesan ya
la posibilidad de una ruptura con los populares, un desenlace que podría precipitarse si Sánchez sale de Moncloa y desaparece el interés por mantener un entendimiento con Von der Leyen, por endeble que sea. La convivencia entre populares y socialistas europeos
se pondrá pronto a prueba, con varios nombramientos y renovaciones de cargos en juego.
"La gélida reacción de la alemana ante el ataque a la frontera española en Ceuta visualizó la profunda brecha que se ha abierto entre ella y Pedro Sánchez"
La presidenta del Parlamento Europeo, la popular Roberta Metsola,
aspira a un tercer mandato al frente de la institución. En 2027 también concluye la primera parte del mandato del portugués António Costa al frente del Consejo Europeo, el único de los
top jobs de Bruselas que ocupan los socialistas. Y en cuestión de semanas se espera
una renovación casi completa de la cúpula del BCE si se confirma la salida prematura de Christine Lagarde para dar tiempo a elegir una nueva presidencia del Banco antes de
una posible victoria de la ultraderecha en Francia.
Todo un cambio de guardia en ciernes en la Unión Europea, cuyo pistoletazo de salida tiene fecha desde ayer: el próximo 29 de noviembre, elecciones generales en España adelantadas por Pedro Sánchez.