

"Mantener durante años a centenares de miles de personas en la periferia del derecho no fortalece el Estado, sino todo lo contrario"Una democracia se mide también por la distancia entre la vida real y el reconocimiento institucional que concede a quienes ya forman parte de ella. Mantener durante años a centenares de miles de personas en la periferia del derecho no fortalece el Estado, sino todo lo contrario. Ni se ordena el mercado laboral ni se mejora la convivencia.
"Lo que aparece es la reducción de la irregularidad, menor vulnerabilidad, más formalización laboral y mayor recaudación"No aparece España como un caso anómalo tras 2005, ni los estudios internacionales muestran un "imán" generalizable. Lo que sí aparece, escribe Molinero, es otra cosa: reducción de la irregularidad, menor vulnerabilidad, más formalización laboral y mayor recaudación. Es decir, el debate más repetido es probablemente el peor demostrado.
"¿Qué orden existe cuando se mantiene a más de medio millón de personas fuera del sistema, sin registro pleno, sin obligaciones efectivas y sin protección suficiente?"Frente a la caricatura según la cual regularizar equivale a renunciar al control, la tesis de Rodríguez-Alarcón es justamente la contraria. ¿Qué orden existe cuando se mantiene a más de medio millón de personas fuera del sistema, sin registro pleno, sin obligaciones efectivas y sin protección suficiente? El papel de los poderes públicos no puede consistir en multiplicar la sombra, sino, precisamente, en reducirla. Que una persona pueda ser identificada, trabajar legalmente, cotizar, escolarizar a sus hijos con estabilidad y acudir a la administración sin miedo es una forma más racional de organizar la vida en común. Por eso también los jesuitas de Níjar insisten en que la irregularidad prolongada "no favorecía la convivencia, sino que normalizaba la precariedad y el abuso".
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