Martes, 18 de agosto de 2026
HISTORIA DE UNAS PRIMARIAS

¿Por qué ganó Reyes Maroto? El rol del aparato en unas primarias

Reyes Maroto venció a Enma López por 204 votos en las elecciones internas del PSOE de Madrid marcadas por la baja participación. El politólogo y exeurodiputado Domènec Ruiz Devesa revisa su predicción anterior en 'Agenda Pública' y muestra cómo la movilización en agrupaciones alineadas con el aparato resultó decisiva, mientras López consolidó un apoyo propio de cara al futuro.

Domènec Ruiz Devesa Domènec Ruiz Devesa 22 de julio de 2026
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La concejala del PSOE, Emma López, y la portavoz del PSOE en el Ayuntamiento, Reyes Maroto, durante una sesión ordinaria del pleno municipal. | Jesús Hellín / Europa Press
La concejala del PSOE, Emma López, y la portavoz del PSOE en el Ayuntamiento, Reyes Maroto, durante una sesión ordinaria del pleno municipal. | Jesús Hellín / Europa Press
El domingo 19 de julio, Reyes Maroto se impuso a Enma López en las primarias del PSOE de Madrid capital por 1.045 votos (55,4%) frente a 841 (44,6%): una diferencia de 204 votos. La participación fue de 1.886 votantes sobre un censo de 5.485 militantes, es decir, un 34,4%, dato muy por debajo del 50,5% registrado en la última primaria competitiva comparable (marzo de 2019).

Cinco días antes de la votación, mi análisis publicado en Agenda Pública había modelizado varios escenarios a partir de los avales presentados por ambas candidatas (1.376 para Maroto, 1.028 para López) para calibrar hasta qué punto la carrera estaba realmente abierta.

La predicción

La intuición central del análisis —que la distancia real entre las candidatas era menor de lo que sugería el diferencial bruto de avales (348 avales de diferencia)— se confirmó. 204 votos de diferencia sobre 1.886 emitidos son, en efecto, un resultado ajustado, lejos de ser una goleada. El marco general de "carrera competitiva, no decidida de antemano" resistió el contraste con la realidad.

"204 votos de diferencia sobre 1.886 emitidos son, en efecto, un resultado ajustado, lejos de ser una goleada"
El punto más frágil del análisis original era metodológico y estaba señalado desde el principio: el modelo asumía una correlación casi perfecta entre aval y voto para López, mientras que solo contemplaba una fuga de voto para Maroto, en un rango del 5% al 20%. El argumento era razonable —un aval a la candidata outsider se interpretaba como un compromiso más "costoso" y, por tanto, más fiable—, pero el resultado contradice esa asimetría. Ambas candidaturas perdieron apoyo respecto a sus avales:
 
Conversión de avales en votos
Candidata Avales Votos Pérdida absoluta Pérdida relativa
Reyes Maroto 1.376 1.045 331 24%
Enma López 1.028 841 187 18%

El modelo acertó en la dirección —anticipaba que Maroto transformaría menos avales en votos que López— e incluso se quedó corto en magnitud, ya que la pérdida real de Maroto (24%) superó el techo del 20% que la simulación fijaba como su escenario más adverso. Por contra, sobreestimó la inmunidad del voto de López frente a la misma dinámica de desgaste aval-voto que afectó a su rival. Por otro lado, los datos agregados no permiten detectar transferencias netas relevantes de voto entre candidaturas con respecto a los avales.

"La pérdida real de Maroto (24%) superó el techo del 20% que la simulación fijaba como su escenario más adverso. Por contra, sobreestimó la inmunidad del voto de López"
Para no distorsionar la lectura del resultado, conviene señalar que la pérdida de votos respecto a avales de López fue proporcionalmente menor que la de Maroto, no mayor. Es un matiz importante: no hay en los datos ninguna señal de desmovilización específica del electorado de López en la fase final de campaña —que, de hecho, ganó visibilidad mediática de forma creciente durante la última semana, mientras Maroto optó por una campaña de tono más negativo—. Más bien cabe concluir que ambas candidatas perdieron votos respecto de los avales como efecto de la baja participación.

La caída de participación

En efecto, el modelo tomaba como base conservadora la participación de 2019 (50,5%). La real fue 34,4%, dieciséis puntos por debajo. Esta caída no se explica por ningún mecanismo interno al propio proceso (movilización de cada candidatura, campaña, etc.), sino que apunta a un factor de calendario: a diferencia de 2019, que se celebró en marzo, esta primaria tuvo lugar a mediados de julio, en plena temporada vacacional, cuando es más probable que buena parte de la militancia —por su perfil sociodemográfico, edad y ocupación— esté fuera de Madrid.

"El indicio más consistente es que el factor determinante fue el calendario estival, no un evento puntual del día de la votación"
Otro factor, aunque en menor medida, es la coincidencia con la final del Mundial de fútbol España-Argentina, que llevó a cerrar los puntos de votación media hora antes de lo habitual (20:00). Pero los colegios cerraron a las 19:30 y la final comenzaba a las 21:00, sin solapamiento horario real. El contraste entre el 50,5% de marzo de 2019 y el 34,4% de julio de 2026 —dos citas comparables en todo salvo en la fecha del año— es, con los datos disponibles, el indicio más consistente de que el factor determinante fue el calendario estival, no un evento puntual del día de la votación, más allá de un posible estado general de apatía entre la militancia del PSOE de la ciudad de Madrid.

Por qué ganó Maroto: el peso del aparato en el mapa de agrupaciones

Ninguno de los dos escenarios del modelo original —centrado en la relación agregada entre avales y voto— podía capturar un elemento que el resultado por agrupaciones deja bastante claro: la victoria de Maroto no fue uniforme ni se explica solo por una ligera ventaja repartida por toda la ciudad, sino que se concentró de forma muy marcada en un puñado de agrupaciones férreamente alineadas con el aparato.

El caso más claro es la Agrupación de Latina, donde Maroto arrasó por 120 votos frente a 29 de López —una diferencia de 91 votos que por sí sola representa cerca de la mitad de toda la ventaja final de 204 votos—. No es una agrupación cualquiera: es la agrupación de militancia del ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, una de las figuras de mayor peso del entorno más cercano a Sánchez dentro del PSOE, donde un completo desconocido en el partido como Pepu Hernández, a la sazón candidato patrocinado por Sánchez, obtuvo en 2019 nada menos que el 87% del voto. A eso se suman otras victorias amplias en otras agrupaciones fuertemente identificadas con el aparato regional y federal del partido, como San Blas-Canillejas (45-11), la agrupación del propio Óscar López, secretario general del PSOE de Madrid.

En conjunto, Maroto ganó en 16 de las 23 agrupaciones de la ciudad, frente a las 7 en las que se impuso López, entre ellas su propia agrupación (Entrevías, 26-4) y otras como Arganzuela (81-12), Centro (132-104), Retiro (68-17), Ciudad Lineal (52-29), Moncloa (52-14) y Puente de Vallecas (59-54).

"En un proceso con participación muy baja, el resultado terminó dependiendo en gran medida de la capacidad de movilización diferencial por agrupación"
La lectura cualitativa es bastante nítida: en un proceso con participación muy baja, el resultado terminó dependiendo en gran medida de la capacidad de movilización diferencial por agrupación, y ahí es donde el aparato marcó la diferencia. No fue que Maroto ganara por un margen homogéneo en toda la ciudad, sino que ganó de forma aplastante allí donde estructuras y liderazgos alineados con Ferraz y con la dirección regional tenían mayor capacidad de llevar a sus militantes a votar. La muy superior campaña en redes sociales de López no sirvió para compensar los mecanismos tradicionales de movilización en las agrupaciones.

En este sentido, que menos de dos mil personas —sobre un censo de poco más de 5.400 militantes— decidan quién aspira a gobernar una ciudad de 3,5 millones de habitantes es un dato que invita a preguntarse si estas primarias no deberían abrirse a la ciudadanía, y no quedar reservadas a la militancia del partido.

La capa cualitativa del análisis original —los precedentes de Borrell-Almunia, Morán-Leguina, Gómez-Jiménez y Sánchez-Díaz— concluyó que el patrón "aparato contra outsider" tiende a favorecer sistemáticamente al segundo, pero en los cuatro casos citados el PSOE estaba en la oposición y su liderazgo estaba, por tanto, en disputa real. Borrell desafió a Almunia tras el fin de la larga etapa de Felipe González; Sánchez derrotó a Susana Díaz en 2017 con el partido fuera del Gobierno y el PSOE en manos de una gestora. En ese tipo de escenario, el aparato territorial está más fragmentado, tiene menos capacidad de arrastre y el voto de las bases se vuelve más permeable al desafío interno. La dinámica cambia cuando el secretario general está en el Palacio de la Moncloa y cuenta con un liderazgo apenas cuestionado internamente. Con Sánchez en el Gobierno, el aparato del PSOE de Madrid actúa con mayor cohesión, disciplina y capacidad de movilización precisamente porque defiende no solo una candidatura local, sino la continuidad del ciclo que sostiene al Ejecutivo.

Un buen resultado para López

Conviene cerrar con una lectura que va más allá de quién ganó. Enma López afrontó estas primarias sin el respaldo de la dirección federal ni de la regional, tras un movimiento que le costó la salida de la Comisión Ejecutiva Federal y que fue recibido con público malestar por Ferraz; con la práctica totalidad del aparato movilizado en contra, en agrupaciones clave con capacidad de arrastre; y en una fecha —mediados de julio— que, como hemos visto, jugaba objetivamente en contra de la participación y, con ella, probablemente en contra del voto más volátil o menos organizado, que es el que una candidatura outsider necesita movilizar en mayor medida.

El calendario del proceso fue, además, extraordinariamente comprimido. El Comité Federal que convocó las primarias se reunió el 27 de junio; apenas dos o tres días después se confirmó que Madrid entraría en esta primera ventana de julio, junto a otras cuatro federaciones. La presentación de candidaturas tuvo lugar los días 2 y 3 de julio, la recogida de avales entre el 4 y el 11, la campaña entre el 12 y el 18, y la votación se celebró el 19. Es decir, entre la convocatoria del Comité Federal y el arranque de la recogida de avales pasó exactamente una semana. Un plazo tan ajustado deja poco margen para que una candidatura sin estructura previa ni aparato territorial organice desde cero una campaña de recogida de avales, lo que añade contexto al desequilibrio de recursos con el que López afrontó el proceso desde el principio.

"López sale de este proceso con un liderazgo propio, ganado en las urnas frente a la estructura del partido"
En ese contexto, sacar un 45% de los votos no es un mal resultado: es, de hecho, un resultado que probablemente pocos habrían anticipado para una candidata sin aparato propio semanas antes de la votación. Más allá del número, tiene una consecuencia política de fondo: López sale de este proceso con un liderazgo propio, ganado en las urnas frente a la estructura del partido, y no un liderazgo concedido, heredado o cooptado por la dirección. Es una diferencia que no es menor de cara al futuro —una cosa es ser designada, y otra muy distinta es demostrar, incluso perdiendo, que se tiene una base real de apoyo capaz de plantar cara al aparato en su propio terreno—. Reyes Maroto, por su parte, puede ahora presentarse a la alcaldía de Madrid con un grado de legitimación mayor que el derivado de ser la indicada por Pedro Sánchez.
Domènec Ruiz Devesa
Domènec Ruiz Devesa
Investigador sénior del CIDOB y exeurodiputado
Participación