Lunes, 17 de agosto de 2026
PRIMARIAS DEL PSOE

Enma López podría ganar con 255 votos adicionales a sus avales si Maroto pierde 2 de cada 10 avalistas

Reyes Maroto parte con ventaja en avales frente a Enma López, pero las primarias del PSOE de Madrid siguen abiertas y la candidata alternativa cuenta con posibilidades reales de imponerse. El politólogo y economista Domènec Ruiz Devesa modeliza varios escenarios de participación, transferencia de voto y comportamiento de los no avalistas, y los contrasta con precedentes en los que las bases desafiaron a la candidatura respaldada por el aparato.

Domènec Ruiz Devesa Domènec Ruiz Devesa 14 de julio de 2026
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Las candidatas en las primarias del PSOE de Madrid, Enma López (izquierda) y Reyes Maroto (derecha) en una sesión plenaria. | Gabriel Luengas / Europa Press
Las candidatas en las primarias del PSOE de Madrid, Enma López (izquierda) y Reyes Maroto (derecha) en una sesión plenaria. | Gabriel Luengas / Europa Press
Este análisis pretende calibrar cualitativa y cuantitativamente los escenarios de victoria de Reyes Maroto y Enma López en las elecciones primarias del PSOE de la ciudad de Madrid del 19 de julio de 2026 para designar a la candidata a la alcaldía, tras haber obtenido ambas los avales necesarios para concurrir. Obviamente, la decisión está en manos de los 5.485 militantes con derecho a voto y nadie puede predecir con absoluta certeza el resultado. Sin embargo, tanto las experiencias pasadas en primarias del PSOE como el análisis de la tendencia mostrada por los avales presentados permiten hacer un ejercicio predictivo informado.

Análisis cuantitativo

Empezando por lo segundo, los avales son un punto de partida interesante porque marcan una primera tendencia. Con carácter general, podemos ver los avales como un voto anticipado, asumiendo una alta correlación entre el aval y el voto en urna. No obstante, es cierto que el aval es un voto "público" y, por tanto, no tiene el mismo carácter secreto que el voto en urna, por lo que va a haber necesariamente una desviación, de magnitud difícil de estimar, entre el aval y el voto.

En este caso, es evidente que hay una candidata respaldada por el aparato regional y federal del PSOE (Reyes Maroto) y una candidata outsider (Enma López), algo confirmado por el enfado que causó su candidatura y su salida de la Comisión Ejecutiva Federal. Por tanto, es lógico asumir que una parte de los avales de Maroto no se traducirá en votos reales, sino que se trata de "avales" de cortesía o para quedar bien con los dirigentes. En el caso de López, la desviación se asume como estadísticamente irrelevante, ya que quien se ha atrevido a dar su apoyo público a la candidata outsider no tiene ningún motivo para no votarla, dinámica de la campaña electoral interna aparte. Por ello, a efectos de simplificación, se asume una correlación perfecta entre aval y voto para López, hipótesis que previsiblemente sobreestima ligeramente su apoyo final. No modelizamos desviaciones para López porque consideramos que, dada la naturaleza de su candidatura, serán de segundo orden.

"La clave está realmente en qué medida se materializa la desviación entre avales y votos para Maroto"
Por tanto, la clave está realmente en qué medida se materializa la desviación entre avales y votos para Maroto. Partimos de que Maroto consiguió 1.376 avales y López 1.028, y de que el censo de militantes con derecho a voto es de 5.485. Para hacer las proyecciones, asumo, de manera conservadora, que la participación será igual a la de 2019, cuando hubo primarias competitivas por última vez en el PSOE de la ciudad de Madrid, que fue del 50,5%. Desde luego, podría ser tanto menor (estamos en julio y las de 2019 fueron en marzo) como mayor (en estas, el aparato está menos fuerte que entonces y la alternativa aparece como más competitiva), pero no es posible estimar cuantitativamente estos efectos. En todo caso, con una participación del 50,5%, la gran mayoría de los votantes ya habrían dado su aval a una de las dos candidatas.


Con ese porcentaje de participación, los votantes serían 2.770. Si asumimos que todos los que han avalado votarán (lo que no será el caso en la realidad, pero es necesario metodológicamente como punto de partida), es decir, 2.404 (1.376 + 1.028), la diferencia corresponde a los votantes que no han avalado a nadie, o sea, solamente 366 (2.770 - 2.404), lo que ya da idea de lo abierto que está el resultado final.



Asumamos ahora, por simplicidad, que todos los avales de López se transforman en votos a su candidatura (lo que en la realidad no será exactamente así, ya que siempre hay gente que por cualquier razón no puede ir a votar, pero que consideramos estadísticamente irrelevante y que, en todo caso, quedaría compensado por un efecto equivalente en el caso de Maroto), y que entre un 5% y un 20% de los avales a Maroto no se va a traducir en votos.




A este resultado hay que sumarle la estimación de los votos que no proceden de los avales, así como estimar si los avales de Maroto que no se transforman en votos van todos al voto en blanco o a la abstención, o bien si algunos se van a transformar en votos a López, lo que es más razonable. Empecemos por lo segundo, con tres supuestos para cada uno de los escenarios de desviación (5%, 10%, 15% y 20%): ninguna transferencia y transferencias del 25% y del 50%.




Es decir, con desviaciones en los avales de Maroto de solamente el 5% o el 10%, incluso con transferencias del 50% en favor de López, la distancia entre Maroto y López sigue siendo considerable: 1.238 frente a 1.097 (ceteris paribus: no hemos proyectado aún los votantes no avalistas). Pero, si la desviación respecto de los avales alcanza el 15% o el 20%, la distancia es mínima, e incluso en el último escenario de la tabla López rebasa a Maroto (1.166 frente a 1.101 votos, ceteris paribus).


"Si la desviación respecto de los avales alcanza el 15% o el 20%, la distancia es mínima"
Veamos ahora las proyecciones de los votantes que no han avalado, que, de acuerdo con nuestro supuesto inicial, son solamente 366. Asumimos, por simplicidad, que los 366 se reparten entre Maroto y López sin votos en blanco. Si se asume que estos votos se reparten en la misma proporción que los porcentajes de avales (57% para Maroto y 43% para López), el resultado en votos totales sería trivial y no cambiaría respecto al de los avales.


Las proyecciones realmente interesantes han de responder a otros supuestos, de acuerdo con las posibles desviaciones respecto de los avales otorgados a Maroto. En esta primera tabla mostramos las proyecciones asumiendo que las desviaciones en avales no se transforman en ninguna transferencia de voto en favor de López.



Vemos aquí que, si el 20% de los avales a Maroto no se traduce en votos a esta candidata, aunque tampoco vaya a López, su porcentaje de voto entre los votantes que no han avalado cae al 46% y la diferencia con López es mínima (1.269 frente a 1.226).


Veamos ahora qué sucede si, además, López obtiene nuevos votos no solo entre los que no han avalado, sino también entre algunos de quienes habían avalado a Maroto, lo más realista, como se decía más arriba.



Es decir, López, con una desviación del 15% de los avales de Maroto y captando un 50% de estos, ya se queda muy cerca de la exministra, a 29 votos, a la cual superaría si transforma en votos al menos un cuarto del 20% de los avales obtenidos por Maroto (69 votos) y obtiene al menos la mitad de los votos de quienes no han avalado a nadie (183), como umbral de referencia. Es decir, necesitaría 252 votos más en total, sumados a sus avales, que asumimos como votos de partida.


Análisis cualitativo

El análisis cualitativo basado en la experiencia de primarias del PSOE es más favorable que la simulación cuantitativa para López, pues indica que en varios de los precedentes más relevantes ha perdido el candidato identificado con el aparato del PSOE, particularmente cuando esta fuerza política enfrenta escenarios complejos, siempre que el outsider tenga un grado suficiente de conocimiento, trayectoria y cualidades intelectuales y comunicativas, como es el caso en cuestión.

"Ser visto como el candidato del aparato es casi siempre un factor negativo, que ayuda al rival a caracterizarse como el «candidato de las bases»"
De hecho, ser visto como el candidato del aparato es casi siempre un factor negativo, que ayuda al rival a caracterizarse como el "candidato de las bases". Maroto es, además, exministra, condición que no ha demostrado constituir un valor añadido en las elecciones aragonesas y andaluzas.


Las primeras primarias del PSOE tras la vuelta de la democracia se celebraron en 1998, para designar al candidato a presidente del Gobierno. Josep Borrell venció con rotundidad (55%) a Almunia (45%), entonces secretario general del partido en un momento de transición tras la salida de Felipe González. Ese mismo año, en las primarias del PSOE de la ciudad de Madrid, Fernando Morán derrotó por un estrecho margen a Joaquín Leguina, con el primero visto como el candidato de Borrell y el segundo considerado el preferido por el secretario general de la Federación Socialista Madrileña, Jaime Lissavetzky, y el propio Almunia.

En 2010, Tomás Gómez, secretario general del entonces Partido Socialista de Madrid, derrotó a Trinidad Jiménez, candidata de la dirección federal, por un 52% frente a un 48%. En las primarias del PSOE para secretario general de 2014 no se produjo una dinámica tan clara de aparato-outsider, pues Eduardo Madina era secretario general del Grupo Parlamentario Socialista y contaba con la simpatía del líder saliente, Alfredo Pérez Rubalcaba, mientras que Pedro Sánchez, diputado por Madrid, contó con el respaldo de la poderosa federación andaluza, entonces encabezada por Susana Díaz. En 2017, se produjo un choque clásico aparato-outsider, con la contundente victoria de Sánchez sobre Díaz.

"Enma López cuenta con una seria posibilidad de dar la sorpresa a la vista de la probable pérdida de votos respecto de los avales de Maroto"
En conclusión, Enma López cuenta con una seria posibilidad de dar la sorpresa a la vista de la probable pérdida de votos respecto de los avales de Maroto, a quien algunos cuadros y militantes se ven en la obligación de dar un respaldo público por ser vista como la candidata de la dirección federal, siempre que esa pérdida sea sustancial —no menos del 20%— y López logre proyectar en la campaña interna el momentum de haber conseguido los avales —que no todos daban por hecho— y la épica ganadora de renovación y outsider frente al statu quo y el aparato, como en las experiencias citadas. Aunque el resultado de unas primarias competitivas casi siempre tiende a ser ajustado, dada la capacidad de movilización y de presión del aparato, en mi opinión Enma López cuenta con sobradas cualidades personales y políticas para conseguirlo o para quedarse muy cerca, lo que en sí mismo es un éxito.
Domènec Ruiz Devesa
Domènec Ruiz Devesa
Investigador sénior del CIDOB y exeurodiputado
Participación