Rusia sigue bombardeando ciudades ucranianas, pero ya no avanza como antes. Para Domènec Ruiz Devesa, investigador sénior del CIDOB y exeurodiputado, la guerra ha llegado a una paradoja: Moscú conserva capacidad de presión, pero cada movimiento "empeora su posición". La superioridad ucraniana en drones, el agotamiento ruso y el apoyo europeo abren una oportunidad que, advierte, no equivale todavía a una victoria militar.