Este domingo, 19 de julio,
las primarias del PSOE decidirán quién encabezará la candidatura socialista a la alcaldía de Madrid en las elecciones municipales de 2027.
Reyes Maroto llega con ventaja en los avales: reunió 1.376 frente a los 1.028 de Enma López. Sin embargo, al tratarse de una votación directa y secreta,
ese respaldo inicial no permite anticipar por sí solo el resultado.
En las horas previas a la votación,
Agenda Pública ha accedido en exclusiva al decálogo de la candidatura de López. El documento reúne
35 propuestas articuladas alrededor de objetivos como "tener tiempo", "vivir y no sobrevivir" y conseguir que "la cultura se viva en todos los barrios".
Además de reproducir íntegramente el texto,
Agenda Pública ha pedido a
cuatro especialistas en distintos ámbitos de las ciudades que analicen sus propuestas: Miguel Álvarez Martínez, ingeniero de caminos, canales y puertos y director de Movilidad del Ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid; Isabela León Cesín, arquitecta y responsable de políticas públicas de descarbonización en ECODES; Fernando Caballero Mendizábal, arquitecto, urbanista y autor de
Madrid DF; y Jesús San Vicente, arquitecto y director de NEXO COAM.
Una ciudad que te puedas permitir
- Construir, rehabilitar y densificar: impulsar vivienda pública industrializada para reducir los plazos de construcción y entrega; rehabilitar pisos vacíos y ampliar edificios para incorporar nuevas viviendas públicas.
- Crear residencias de estudiantes asequibles y viviendas con cuidados para personas mayores dentro de sus propios barrios, reduciendo la presión sobre el alquiler y evitando el desarraigo.
- Impulsar comunidades energéticas, placas solares y rehabilitación térmica para que encender la calefacción o el aire acondicionado no sea un privilegio.
- Avanzar hacia una ciudad sin viviendas de uso turístico, recuperando esos inmuebles para el uso residencial.
- Garantizar vivienda a precios asequibles para que quienes pierdan su empleo, atraviesen una separación o sufran un cambio sobrevenido puedan seguir accediendo a un hogar sin que su nueva situación económica les expulse de Madrid.
- Eliminar las barreras urbanas que degradan y dividen los barrios, empezando por el scalextric de Puente de Vallecas.
Una ciudad en la que tener tiempo
- Repensar y actualizar la red de autobuses utilizando datos y mapas de movilidad, sustituyendo las líneas excesivamente largas y llenas de paradas por recorridos que conecten cada barrio con los lugares a los que realmente se desplazan sus vecinos, y no únicamente con el centro.
- Reforzar la EMT con los conductores y autobuses necesarios, mejorando las frecuencias y las conexiones entre barrios para que el transporte público sea una alternativa más rápida y cómoda que el coche.
- Crear una red continua de carriles bici seguros y conectados, para que desplazarse en bicicleta deje de ser una opción peligrosa o reservada a quienes están dispuestos a asumir riesgos.
Una ciudad para vivir y no sobrevivir
- Avanzar hacia una desconcentración real del Ayuntamiento, dando a los distritos más presupuesto, competencias y capacidad de decisión sobre los servicios que afectan directamente a la vida cotidiana.
- Impulsar contratos de limpieza, más pequeños, manejables y controlados desde cada junta municipal, con mecanismos efectivos de inspección y multas a los concesionarios que incumplan.
- Reverdecer calles y plazas, aumentar la sombra y extender los refugios climáticos, incorporando fuentes, zonas de agua, juegos acuáticos y más piscinas e instalaciones municipales, especialmente en los barrios con menos zonas verdes.
- Garantizar que el calor no obligue a nadie a huir de su propia casa, mediante ayudas para climatización y rehabilitación térmica, placas solares y comunidades energéticas que permitan encender el aire acondicionado sin miedo a la factura.
- Recuperar los mercados municipales y el comercio de proximidad como elementos esenciales de la identidad, la economía, la convivencia y la seguridad de los barrios.
- Evitar que existan mercados de primera y de segunda, garantizando inversión municipal y planes específicos de recuperación para aquellos que presentan mayores problemas o tienen más de la mitad de sus puestos vacíos.
- Impulsar un modelo de seguridad y emergencias de proximidad, con un impulso a la coordinación entre Policía Municipal, los barrios, Policía Municipal, Bomberos, SAMUR, Protección Civil, servicios sociales y juntas de distrito.
- Impulsar el patrullaje policial a pie, especialmente en las zonas comerciales y más concurridas, e incorporar patrullas en bicicleta en los parques y espacios verdes de los barrios.
Una ciudad en la que la cultura se viva en todos los barrios
- Impulsar una "ReMovida" cultural accesible, con programación estable en todos los distritos y no limitada al centro o a grandes eventos con entradas inaccesibles.
- Abrir espacios y circuitos municipales a los creadores madrileños, facilitando locales, programación y oportunidades para mostrar su trabajo en todos los distritos.
- Compatibilizar los grandes eventos con el descanso de los vecinos, estableciendo condiciones claras y acuerdos entre residentes, promotores y Ayuntamiento.
Una ciudad que te devuelva y no solo que te pida
- Crear una red suficiente de escuelas infantiles públicas y gratuitas, garantizando condiciones laborales dignas para sus trabajadoras.
- Facilitar la conciliación mediante más escuelas infantiles públicas y un programa municipal de garantía alimentaria escolar, dotado con entre 50 y 60 millones de euros anuales, que asegure la gratuidad del comedor para todos los niños y niñas de familias vulnerables, amplíe las ayudas a las rentas medias que hoy quedan fuera y mantenga el servicio durante las vacaciones escolares.
- Crear barrios que combatan la soledad no deseada de jóvenes y mayores, reforzando los espacios de encuentro, las actividades comunitarias y las redes de apoyo de proximidad.
- Impulsar fórmulas de vivienda compartida y convivencia intergeneracional como un servicio social para combatir la soledad no deseada, y no como un producto inmobiliario especulativo.
- Fomentar el sentimiento de pertenencia al barrio y reforzar el asociacionismo vecinal, facilitando espacios, recursos y participación efectiva en las decisiones municipales.
Una ciudad en la que la igualdad abra camino
- Avanzar hacia una igualdad real entre mujeres y hombres, reduciendo las brechas de género y combatiendo la discriminación y las violencias que todavía sufren las mujeres.
- Incorporar la perspectiva de género al urbanismo, la movilidad y la seguridad, diseñando espacios públicos, recorridos y servicios seguros y accesibles para las mujeres.
- Identificar y actuar sobre las zonas en las que las mujeres perciben o sufren mayor inseguridad, elaborando mapas y actuaciones específicas con participación de las vecinas.
- Mantener diferenciados los Espacios de Igualdad y los recursos especializados en violencia de género, evitando fusionar servicios que atienden necesidades y funciones distintas.
Una ciudad en la que todas las personas caben
- Evitar barreras que excluyan a quienes hacen su vida en Madrid, como restringir determinadas ayudas o títulos de transporte únicamente por criterios de empadronamiento cuando muchas personas trabajan o estudian en la ciudad, pero no pueden permitirse vivir en ella.
- Reforzar los centros y servicios municipales de primera acogida para las personas migrantes que llegan a Madrid.
- Ampliar los cursos públicos de español, los servicios de orientación y los programas de integración social, educativa y laboral.
- Aumentar el apoyo municipal al Orgullo y mantener un compromiso institucional visible y permanente con los derechos de las personas LGTBI+.
- Extender los servicios y programas LGTBI+ a todos los barrios, adaptándolos a las necesidades de cada distrito y reforzando la prevención del acoso, la discriminación y los discursos de odio.
- Reforzar los recursos residenciales y las viviendas temporales para personas LGTBI+ que se encuentren en situaciones de vulnerabilidad, violencia o exclusión familiar.
El transporte público y la comunicación política
Miguel Álvarez Martínez, ingeniero de caminos, canales y puertos y director de Movilidad del Ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid
Las medidas son esencialmente
las que cualquier técnico te recomendaría. Se podrían añadir otras medidas, pero el grueso de palancas para mejorar el transporte sostenible es ese y está comprobado en multitud de ciudades que funciona. Es más,
la mayoría de esas medidas particularizadas para Madrid ya están desarrolladas en planes que duermen en algún cajón.
El reto no es técnico: es político y de gestión, y tiene muchas dimensiones.
La coordinación es fundamental: por poner un ejemplo concreto, de nada sirve que el área de Movilidad planee una red de carriles bus impecable si Obras no los ejecuta en plazo, Policía no vigila que se respeten o Cultura decide cortarlos en cada evento que sucede en la ciudad. Cualquiera que quiera conseguir transformaciones reales tendrá que asegurarse de que todas las áreas entiendan que, aunque el transporte público no sea estrictamente de su competencia, sí debe ser de su incumbencia y una prioridad propia. Además,
en el caso de Madrid, hay competencias que están cedidas al Consorcio de Transportes, dependiente de la Comunidad de Madrid.
La cuestión de los plazos es clave. Cada paso en la administración lleva tiempo y muchas veces las medidas no llegan a ver la luz por ir acumulando retrasos en cada informe preceptivo, en cada fase de tramitación.
Hay que estar encima todo el tiempo, en una carrera contra el reloj de cuatro años.
"El conocimiento técnico está en la administración, pero el conocimiento local, aterrizado, está en las personas que viven y usan cada barrio y se necesitan ambos para obtener buenos resultados"
La participación es también esencial: los cambios de calado que se hacen de espaldas a la ciudadanía tienen muchas probabilidades de fracasar. El conocimiento técnico está en la administración, pero el conocimiento local, aterrizado, está en las personas que viven y usan cada barrio y se necesitan ambos para obtener buenos resultados.
Hay que apoyarse en las estructuras de participación existentes o crear nuevas ad hoc desde el principio, incorporando las propuestas que emanan de ellas. Además, cualquier cambio lleva tiempo hasta que los beneficios son palpables y supone al principio un esfuerzo de adaptación y cambio de hábitos.
La comunicación es clave para que la gente entienda por qué y para qué se hacen las cosas.
Una ciudad que luche contra el calor y a favor de la transición climática
Isabela León Cesín, arquitecta y responsable de políticas públicas de descarbonización en ECODES
El decálogo plantea
un modelo de ciudad que conecta la transición climática con la vida cotidiana de Madrid: propone comunidades energéticas, placas solares y rehabilitación junto con
refugios climáticos y más vegetación en calles y plazas.
Leído desde el urbanismo, lo más valioso es que trata el confort térmico —en invierno y en verano— como una condición de habitabilidad, no un lujo. Y acierta al no separar ambos frentes:
un edificio bien aislado necesita menos energía, y una ciudad con más sombra y vegetación reduce la demanda de climatización de sus edificios. Esa mirada integral es especialmente necesaria en Madrid, identificada por un estudio de Arup (2022) como
uno de los puntos críticos de isla de calor más intensos de Europa, con temperaturas de superficie hasta 8,5 grados más altas en el centro que en la periferia.
"Lo más valioso es que trata el confort térmico —en invierno y en verano— como una condición de habitabilidad, no un lujo"
Esa condición no se reparte igual entre barrios, y aquí el decálogo acierta al vincular las ayudas para climatización con la garantía de vivienda asequible: cada agosto, una parte de Madrid se vacía porque quienes pueden permitírselo se van a lugares más frescos, mientras quienes no tienen esa opción se quedan en las viviendas peor preparadas. La propuesta de repensar la red de autobuses para conectar barrios entre sí y no solo con el centro va en la misma dirección:
es la misma brecha centro-periferia la que agrava la isla de calor y penaliza la movilidad.
Cerrar esa brecha requiere algo que el decálogo no desarrolla:
datos que permitan priorizar la inversión donde se necesita, en lugar de repartirla de forma homogénea. Saber qué edificios son más vulnerables y qué barrios concentran mayor riesgo es lo que falta para pasar de la intención a la política eficaz. La concreción presupuestaria vendrá después;
lo importante es que la lógica de partida no se centre solo en actuaciones individuales, sino en una visión a largo plazo.
"Una ciudad que cuida no es la que reacciona a cada ola de frío o de calor con parches, sino la que decide con datos, planificación e inversión qué ciudad quiere ser dentro de treinta años"
En el fondo, ese es el reto: no basta con sumar buenas medidas sueltas, hay que coordinarlas bajo una misma visión de ciudad. Una ciudad que cuida
no es la que reacciona a cada ola de frío o de calor con parches, sino la que decide con datos, planificación e inversión qué ciudad quiere ser dentro de treinta años, y logra ejecutarlo sin dejar a nadie atrás.
Lo acertado de la receta socialdemócrata, pero con el problema de la recaudación
Madrid es
el corazón de una región metropolitana de más de siete millones de personas. Solo el municipio de la capital tiene una población equivalente a la de un país como Uruguay. Nuestro gran reto es ser capaces de hacer que los flujos globales a los que estamos conectados nos influyan de forma positiva para mantener y consolidar una sociedad civil integrada y cohesionada. No es un reto fácil.
Consolidar el policentrismo otorgando mayor fuerza económica a nuestros distritos implica un cambio estructural, interesante y arriesgado en nuestra forma de gobernanza. No está exento de riesgos, pero puede ayudar a poner en valor las particularidades y la identidad de cada uno de ellos; es coherente con el principio de subsidiariedad que busca acercar las decisiones a los vecinos y adaptarlas con agilidad a sus necesidades.
"Atender la pequeña escala —los mercados, la seguridad, el reverdecimiento, la limpieza y las actividades culturales de los barrios— es coherente con las mejores prácticas de los ayuntamientos socialdemócratas europeos"
El reto está, evidentemente, en la limitación presupuestaria que conlleva. Los recursos que vayan a los distritos no podrán destinarse a estrategias generales de la ciudad —como la vivienda—, o estas deberán desarrollarse por delegación a través de las juntas. En cualquier caso, atender la pequeña escala —los mercados, la seguridad, el reverdecimiento, la limpieza y las actividades culturales de los barrios— es, a día de hoy, coherente con las mejores prácticas de los ayuntamientos socialdemócratas europeos.
De todas formas,
conviene hacer algunas consideraciones, sobre todo si el Ayuntamiento pretende ceder tanto presupuesto a los distritos.
La administración necesitará recaudar más. Por eso la competición con el populismo de Más Madrid no debería ser con más populismo, como es el caso de pretender acabar con todos los pisos turísticos en lugar de regularlos con medidas pragmáticas e inteligentes. En ese sentido,
echo en falta una mención a la tasa turística, que en ciudades como Barcelona ya supone uno de los mayores ingresos municipales.
Me chirría el argumento, también populista, de que Madrid es cara, así que los madrileños empadronados deben pagar el transporte público de los que no viven en Madrid o viven, pero no están empadronados, algo que, por cierto, es una obligación ciudadana. Desde luego,
también será complicado si se destinan tantos recursos a los distritos.
En cuanto a la vivienda,
Madrid ya es el ayuntamiento que más vivienda social está construyendo en España y que más está apostando por la densificación, así que poca cosa nueva se puede hacer en esa materia que no pase por ampliar la colaboración público-privada, precisamente a través de la densificación.
Construir cada unidad de vivienda social cuesta alrededor de 150.000 euros. Echen cuentas de las que se necesitan. ¿Cómo las pagamos?
Por último,
la gran obra pública de la legislatura promete ser el derribo del Puente de Vallecas. De llegar a la alcaldía, ese proyecto tiene el potencial de hundir una legislatura que podría ser exitosa.
Es importante estudiar su viabilidad presupuestaria y técnica. Ambas se aventuran costosísimas, dado que se trata de una actuación muy compleja, que exige sortear un arroyo subterráneo y el empalme con los túneles de la M-30...
De no llevarse a término, defraudará a su electorado. Pero, en caso de derribarse,
cabe preguntarse si su eliminación no provocará precisamente un rapidísimo avance de la gentrificación en todo el distrito. Un remedio peor que la enfermedad.
Palos fiscales a la especulación y zanahoria para los que necesiten un hogar para vivir
Jesús San Vicente, arquitecto y director de NEXO COAM
Creo que la propuesta de Enma es la de
una ciudad pensada para habitarse con dignidad, no para convertirse en objeto de especulación. Más vivienda pública, más movilidad sostenible y más espacio público de calidad,
con una mirada social, climática y de barrio.
En materia de
vivienda pública y derecho a permanecer, la propuesta sitúa
la vivienda pública en el centro de la política urbana, apostando por construir, rehabilitar y densificar con vivienda industrializada para acelerar plazos y ampliar el parque residencial asequible. Hay que devolver a la EMVS la responsabilidad de crear
un parque de vivienda pública que actúe como contrapeso a la voracidad especulativa. Hay que recuperar pisos vacíos, reconvertir viviendas de uso turístico y evitar la expulsión de nuestros vecinos. Desde una perspectiva arquitectónica y urbanística, esto implica
dejar de tratar la vivienda como activo financiero y asumirla como infraestructura básica de ciudad. Palos fiscales a la especulación y zanahoria para los que necesiten un hogar para vivir.
En cuanto a
la movilidad sostenible y la conexión de la ciudad, Madrid es una ciudad hostil hacia el peatón y los ciclistas. Va en sentido contrario a otras ciudades como París, que aprovecharon la pandemia para transformar un modelo de movilidad. Hay que continuar
una red abandonada de carriles bici seguros y conectados, concebida no como elemento aislado sino como sistema de movilidad urbana que reduzca la dependencia del coche y ayude a descarbonizar la ciudad. Esta visión es coherente con
una ciudad más eficiente, menos contaminante y mejor articulada territorialmente.
"Madrid es una ciudad hostil hacia el peatón y los ciclistas. Va en sentido contrario a otras ciudades como París, que aprovecharon la pandemia para transformar un modelo de movilidad"
En lo relativo al
espacio público y el confort climático, Enma insiste en
reverdecer calles y plazas, aumentar la sombra y extender refugios climáticos con fuentes, zonas de agua, juegos acuáticos y equipamientos municipales. Esta línea es especialmente relevante en barrios con menos zonas verdes, donde
el espacio público debe actuar como lugar de estancia, descanso y protección frente a episodios de calor extremo. Desde el urbanismo, supone pasar de una ciudad de tránsito para turistas y grandes eventos a una ciudad de permanencia, donde el espacio común recupere valor frente a la privatización de usos y la dominancia del vehículo.
Respecto a la propuesta de "una ciudad más amable y desprivatizada", necesitamos una ciudad más cercana, más legible y menos hostil, donde el espacio público deje de estar subordinado a intereses privados y vuelva a organizar la convivencia cotidiana. En conjunto,
la propuesta dibuja una Madrid más habitable, climáticamente resiliente y socialmente justa.
Por último, en materia de
arquitectura pública de calidad, la propuesta debe ir acompañada de
una arquitectura pública de alta calidad, contemporánea, capaz de convertir la vivienda, los equipamientos y el espacio público en
referentes de diseño, sostenibilidad e identidad urbana.
Madrid debe recuperar una tradición de obra pública ejemplar, bien diseñada, útil y reconocible en el tiempo. Para eso
hay que utilizar el talento de los arquitectos que estamos abandonados por el gobierno actual del PP. Desde Madrid Río
no se ha hecho un solo edificio o parque del que los madrileños estemos orgullosos.
La losa de la M-30 será una lápida donde enterrar nuestros impuestos para no solucionar nada.
La arquitectura puede hacer de Madrid una ciudad más justa, más habitable y más culta.