

"El Brexit, los renovados conflictos comerciales, el coronavirus o la guerra de Ucrania han ido, poco a poco, habituando a los operadores políticos comunitarios a un rol cada vez más activo de la Comisión"Como señaló en 2025 el think tank económico Bruegel en un documento sobre el estado de salud del mercado interior, su defensa "no consiste en una iniciativa puntual que pueda llevarse a cabo con un único esfuerzo concertado, sino en una revolución permanente que exige un esfuerzo constante". "Sin embargo, esta labor parece haber quedado relegada en la lista de prioridades durante el actual periodo de agitación económica y política, en el que la gestión de la crisis ha cobrado primacía. Si la UE quiere recuperar el impulso económico en un momento en que el orden económico mundial se está desestructurando, debería volver a centrarse en esta labor de consolidación de la economía interna", señalaba entonces el centro de pensamiento.
"La acusación de algunos Estados miembros es que esa dejación de funciones ha ido fragmentando poco a poco el mercado interior"Pero Bruselas asegura que ya está acelerando la aplicación de las normas, siguiendo una orden desde lo más alto de la institución. Ha respondido con una Estrategia de Mercado Interior, publicada en 2025, y DG GROW defiende una nueva priorización hacia casos de mayor importancia estratégica. Frente a 2024, el Scoreboard del Mercado Interior, un radar de la UE para seguir esta cuestión, indica que los diálogos de los técnicos comunitarios con autoridades nacionales para aclarar posibles incumplimientos o aplicaciones erróneas aumentaron un 52% en 2025. Como todo esto es un diálogo preinfracción, tardaría en trasladarse a la serie histórica de aperturas de expedientes.
"Los procedimientos son demasiado lentos, hay poco personal para sacarlos adelante y los Estados miembros tienen pocos incentivos para cumplir con las órdenes del Ejecutivo comunitario"En todo caso, la cuestión clave es que, efectivamente, que el mercado interior funcione debería ser el primer punto en la estrategia europea para recuperar la competitividad de su economía. Así lo consideran los propios Estados miembros, que presionan a la Comisión para que haga una aplicación estricta de las normas con una mano, mientras que con la otra participan en la fragmentación del mercado interior. Para que este funcione bien no solamente falta que la Comisión recupere su papel de protectora, que, efectivamente, ha abandonado. También falta que las capitales recuperen la voluntad política de hacer realidad el mercado interior, porque está en su mano conseguirlo.
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