

"El debate no es «sí o no a la minería», sino cómo y en qué condiciones se hace donde el recurso existe, teniendo en cuenta el momento actual"España entra, además, en toda la cadena de valor: lo que se extraiga puede terminar procesado, convertido en celda de batería y montado en un vehículo sin salir del país, con el reciclaje y la reutilización —el nuevo Reglamento de Baterías exige recuperar hasta el 90% del cobalto y del níquel— como último eslabón. Esa cadena completa es una oportunidad industrial real, pero también multiplica los puntos donde puede fallar la legitimidad social. Y aquí el problema es tanto el rechazo como el desconocimiento: un estudio de 2025 mostraba que el 63% de los españoles cree que la minería debería impulsarse, pero ocho de cada diez desconocen que genera más de 320.000 empleos, y casi la mitad no sabe cómo reaccionaría si un proyecto se abriera cerca de su localidad.
"Desde España está claro que nuestro país debería condicionar sus propios apoyos públicos al cumplimiento estricto de estos criterios ambientales, sociales y territoriales"Ese doble rasero es evitable, y la UE parece que da algunos pasos para apuntar al cómo: el Paquete de Automoción de diciembre de 2025 y la propuesta de Reglamento de Aceleración Industrial, presentada por la Comisión Europea en marzo de 2026, plantean condiciones de contenido europeo a la inversión en la cadena de la batería, en el debate entre un Made in Europe estricto y un Made with Europe flexible. Sea cual sea el resultado, desde España está claro que nuestro país debería condicionar sus propios apoyos públicos al cumplimiento estricto de estos criterios ambientales, sociales y territoriales desde el primer momento del proyecto, no como revisión posterior.

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