Empezar el nuevo curso significa
prestar atención al discurso sobre el estado de la Unión (SOTEU) de la presidenta de la Comisión Europea. Establecido por el Acuerdo marco entre el Parlamento Europeo y la Comisión Europea de 2010 e inaugurado ese mismo año por el entonces presidente Barroso, su meta es evaluar lo logrado en el año anterior y
fijar nuevos objetivos y prioridades para los próximos doce meses.
Por qué importa el SOTEU: orientación, agenda y tono
No es algo menor:
marca el tono de la Comisión. De hecho, este ha cambiado a lo largo de los años. Si con Barroso el tono era comedido y de gestión técnica, en un contexto marcado por la crisis de deuda soberana, con Juncker (2014-2019) se le dio una mayor carga política y de liderazgo, con cierto optimismo institucional de fondo. Con la actual presidenta von der Leyen, ha habido cambios significativos: se pasó de un tono de gestión de crisis en 2020 y 2021, con un giro hacia el principio de solidaridad, a
otro más económico (Pacto Verde, tecnología y competitividad) y orientado a la autonomía estratégica.
Sin embargo, en 2026
su cariz ha sido diferente. La cita elegida para describir una compleja época de profunda disrupción geopolítica, económica y política fue "Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos". El discurso pasa de un tono optimista a uno realista que necesita ejecución, velocidad y posicionamiento. Y, para ello, anuncia un Congreso para Europa que permita reflexionar sobre el futuro de nuestro continente, similar al modelo de 1948 tras la Segunda Guerra Mundial.
Una agenda económica y tecnológica
De la totalidad de temas mencionados —política comercial, relaciones internacionales, mercado único, ómnibus, industria (precios de la electricidad y la energía), cambio climático, seguridad alimentaria e hídrica, escalabilidad, derechos sociales, seguridad y defensa, desinformación, IA, menores de edad, migración y fronteras, y sanciones—,
la agenda económica y tecnológica es de particular interés. Y, especialmente, las necesidades y los pasos que seguir.
"El discurso pasa de un tono optimista a uno realista que necesita ejecución, velocidad y posicionamiento"
Primera, el
mercado único. Ahora que se tiene el acuerdo político
One Europe, One Market desde el mes de abril, es fundamental que se implemente con rapidez. En el ámbito digital no es algo sencillo. Para ello, la propuesta de un
Pacto contra el gold-plating es clave, debido al impacto que tienen las obligaciones adicionales que pueden imponerse en el ámbito nacional y que generan diferencias geográficas y tratamientos diferenciados para las empresas que quieren ser competitivas en distintas jurisdicciones nacionales de la UE. Es clave que haya voluntad política para concretar esta cuestión. Ejemplo de ello es la propuesta de régimen 28, que, por su naturaleza, debería proponerse como reglamento y está encontrando divergencias con los regímenes nacionales.
Segunda, la
escalabilidad. Desde 2025, la Estrategia Europea de Startups y Scaleups está trabajando ágilmente para implementar sus iniciativas. Tan importante era disponer de datos metodológicamente fehacientes para tomar decisiones basadas en evidencias —con el novedoso
Startup and Scaleup Scoreboard, que clasifica a los países según su nivel de madurez y desarrollo de estas empresas emergentes— como
establecer el Scaleup Europe Fund, una entidad promovida por el sector público y de gestión privada que busca invertir en empresas emergentes de inteligencia artificial, tecnologías cuánticas, tecnologías limpias, biotecnologías y espacio.
De lo operativo a lo estratégico, de lo regulatorio a lo inversor,
la escalabilidad, sin embargo, ha recibido un tratamiento limitado en el SOTEU. Se ha indicado que se propondrá un nuevo paquete bancario que incentive el apetito por el riesgo y que se buscarán nuevas formas de usar fondos públicos y privados, pero sin mayor precisión.
"La propuesta de régimen 28, por su naturaleza, debería proponerse como reglamento y está encontrando divergencias con los regímenes nacionales"
En el caso español,
debería proponerse una mayor velocidad para implementar medidas de escalabilidad. España se sitúa en la tercera categoría (de cuatro), denominada
catching-up, en la mencionada clasificación europea. Es cierto que existe una concentración de polos a la vanguardia en España, como es el caso de Barcelona y Valencia, pero lo cierto es que
la nota nacional nos sitúa por debajo de la media europea. De ahí que, cuando la Comisión Europea realice propuestas, nuestro país aproveche verdaderamente las oportunidades que se le brindan, incluidas iniciativas recientes como la propuesta de Reglamento de Innovación.
Tercera, la
inteligencia artificial. Es la ocasión en la que más veces se ha hablado de IA en el SOTEU. Y no solo por el número de menciones, sino por la amplitud de los temas. Se ha hablado de los modelos de frontera y su mayor capacidad de generar riesgos; de la hibridación entre IA y ciberseguridad; de los retos de los modelos con capacidad de automejora; de los incidentes generados por agentes de IA y de la mayor facilidad para insertar código malicioso. Se han hecho tres propuestas específicas. Primero, trabajar con socios afines —señalando a
países como Canadá y Reino Unido— para la
evaluación, verificación y alerta temprana de modelos, la seguridad de la IA y mucho más. Segundo, invitar a los principales laboratorios de frontera a un debate sobre cómo se pueden apoyar los
esfuerzos actuales de la industria para marcar el ritmo en la frontera. Tercero, identificar un
enfoque industrial de la IA, aprovechando el valor del dato a escala europea y fomentando aplicaciones en sectores identificados como clave: salud, transporte, agroalimentación, manufactura avanzada, defensa y espacio.
Queda una cuestión:
se ha vinculado por primera vez la IA con la seguridad nacional, indicando que se necesita "proteger" en un ámbito especialmente sensible que hasta ahora se identifica como competencia estatal.
"Se propone invitar a los principales laboratorios de frontera a un debate sobre cómo se pueden apoyar los esfuerzos actuales de la industria para marcar el ritmo en la frontera"
Todo ello puede vincularse con el cuarto punto:
el ámbito internacional, la política comercial, la seguridad y la defensa. La propuesta de crear una Alianza Tecnológica es importante a tener en cuenta, especialmente en un contexto de fragmentación de la colaboración internacional. Será clave incluir a países no digitalmente maduros en la misma conversación. A la vez, se habla de igualdad de condiciones en la política comercial y de la necesidad de desarrollar una nueva
Corporación Europea de Materias Primas Críticas, con el objetivo de obtener y almacenar componentes estratégicos necesarios para los coches eléctricos, los chips, las baterías, las tecnologías limpias y la defensa. Y, finalmente,
se habla de una nueva Estrategia Europea de Seguridad, un Consejo Europeo de Seguridad y un Instrumento de Capacitadores Estratégicos alineado con la OTAN.
"La propuesta de crear una Alianza Tecnológica es importante a tener en cuenta, especialmente en un contexto de fragmentación de la colaboración internacional"
Si bien no se menciona la tecnología,
esta dimensión será fundamental. Cada vez más, el uso dual de las tecnologías aparentemente civiles es un tema que requiere atención y que se ha ido articulando bajo el Paquete de Seguridad Económica. Dar claridad jurídica, orientación y acompañamiento a las empresas en el tratamiento de las tecnologías que desarrollan y los límites para que se consideren o no de uso dual será clave para
garantizar el crecimiento de la competitividad europea. Asimismo, el papel de la tecnología para mejorar la capacidad de respuesta ante emergencias de la UE es crucial.
Finalmente, y no por ello menos importante, el SOTEU habla de la
dimensión social y la protección de menores de edad. Por un lado, se ha anunciado que, debido al décimo aniversario del Pilar Europeo de Derechos Sociales en 2027, se convocará al presidente del Consejo Europeo, António Costa, para una evaluación de resultados y una reflexión sobre el impacto de la tecnología. Por otro lado, la propuesta de la Comisión Europea para una "EU KIDS Act" es de sumo interés. Con un enfoque gradual y diferenciado,
se propone prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de trece años e impedir que dispongan de una cuenta personal hasta los quince. Esto significa que solo habrá cuentas para menores entre los trece y los quince años, configuradas y supervisadas por los padres, con funciones limitadas y restricciones de tiempo. Y, entre los quince y los dieciocho años, el diseño seguro será una obligación para las plataformas. Más allá de la normativa, será especialmente valioso ver cómo se acompaña de iniciativas para el empoderamiento y la educación de los menores, sus familias y el profesorado en el entorno digital, de forma que adquieran las competencias necesarias para desenvolverse de manera segura y responsable en este ámbito. Estas iniciativas deberán abordar al mismo tiempo
el derecho a la información y a la participación efectiva de los menores de edad.
"La tecnología no es solo una política pública entre otras, sino el eje vertebral del futuro de Europa y, en España, una política de Estado"
Lo cierto es que este año el SOTEU ha revalidado
la tecnología como el tema más mencionado y repetido durante el discurso. Su vinculación con la geopolítica, la economía y el ámbito social demuestra que la tecnología no es solo una política pública entre otras, sino el eje vertebral del futuro de Europa y, en España, una política de Estado.