

"El rechazo al tratado y las declaraciones de Rajoy pertenecen a registros distintos, pero dibujan una estrategia (voluntaria o no) que responde a un mismo posicionamiento"La historia reciente apuntaba en el sentido contrario al visto en los últimos días. Durante buena parte de las últimas décadas, Francia fue el aliado natural de los gobiernos españoles, tanto socialistas como populares. Capaces de dejar de lado las discrepancias en agricultura, pesca o energía, los países han compartido la convicción del fortalecimiento del eje Madrid-París, que, además, ha reforzado la propia posición de España en Europa.
"Paradójicamente, ese acercamiento entre ambos gobiernos coincide con un progresivo distanciamiento político del principal partido de la oposición española respecto a Francia"Eso sí, esta tendencia no es exclusivamente española. En buena parte de Europa, la relación de las derechas tradicionales con Francia se ha vuelto más compleja. Emmanuel Macron ha terminado convirtiéndose en el principal defensor de una integración europea más ambiciosa en materias tradicionalmente vinculadas a la soberanía nacional: defensa, industria, energía o financiación común.
"La cooperación entre populares y macronistas constituye uno de los pilares de la actual gobernabilidad europea"Por último, está la visión estratégica. Como explicaba Carlos Aragonés este sábado en Agenda Pública, en el pasado la política exterior del PP estuvo marcada por un fuerte vínculo atlántico y por una relación privilegiada con Estados Unidos. Ese eje continúa siendo esencial para cualquier gobierno español, pero el contexto internacional ha cambiado profundamente. El segundo mandato de Donald Trump, las dudas sobre el compromiso estadounidense con la seguridad europea y la creciente rivalidad con China han reforzado precisamente las tesis que Francia lleva años defendiendo: una Europa más capaz de garantizar su propia seguridad, desarrollar su industria y proteger sus intereses económicos.
"El segundo mandato de Donald Trump y la creciente rivalidad con China han reforzado precisamente las tesis que Francia lleva años defendiendo"Dicho mensaje quedó parcialmente desdibujado por el rechazo del principal partido de la oposición. Las declaraciones de Rajoy no explican por sí solas esa evolución, pero ayudan a comprender un cambio de clima político. Lo que hace unos años habría sido interpretado simplemente como una provocación futbolística adquiere hoy una dimensión distinta porque conecta con un debate más amplio sobre identidad, inmigración y Europa que atraviesa a todas las democracias occidentales.
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