Una encuesta de opinión de Toluna-Harris Interactive nos ofrece
un material muy rico sobre cómo se sitúan los franceses en el nuevo contexto internacional. Cuando se les pregunta cómo perciben distintos países desde el punto de vista de la relación amigo-enemigo con Francia, sus respuestas permiten distinguir
tres categorías de países. En primer lugar, los países europeos.
Los franceses los consideran mayoritariamente aliados, tanto si pertenecen a la Unión Europea —Italia, España y Alemania— como si no —Gran Bretaña—. Cabe señalar que, respecto a la primera oleada de la encuesta, realizada en 2021,
la confianza en este último país ha aumentado treinta y un puntos, como si el Brexit hubiera quedado olvidado. A este grupo puede unirse Ucrania, que
ha ganado veinticinco puntos respecto al periodo anterior al lanzamiento de la "operación especial" rusa.
El segundo grupo incluye a
Estados Unidos, Israel, Argelia y China.
Las respuestas se reparten entre las tres opciones posibles, pero la idea de que estos países representan una amenaza se impone ligeramente sobre la de que son aliados. Respecto a la oleada anterior,
Estados Unidos ha retrocedido veintiún puntos. Solo un tercio de los franceses lo considera ahora un aliado. Es probable que
se hubiera medido el mismo retroceso en el caso de Israel si este país hubiera sido incluido en la encuesta anterior.
"Los franceses han modificado su percepción de la realidad en función de la evolución de la situación internacional"
Por último, el tercer grupo incluye a Rusia e Irán, considerados masivamente una amenaza. Rusia ha perdido otros nueve puntos respecto a 2021. Se observa así que los franceses han modificado su percepción de la realidad en función de la evolución de la situación internacional: por un lado, son muchos menos quienes consideran a Estados Unidos un aliado y, por otro, han tomado partido claramente por Ucrania frente a Rusia.
La otra observación importante es que, pese a las diferencias existentes entre los encuestados según su proximidad partidista,
el fenómeno más llamativo es que esta variable introduce diferencias débiles. En el primer grupo de países, esas diferencias son mínimas: sea cual sea su partido más próximo,
los franceses consideran de forma masiva que los países europeos son sus aliados. Esto incluye a Ucrania, país que alcanza incluso el 57% entre los próximos a La Francia Insumisa (LFI) y el 40% entre los cercanos a Agrupación Nacional (RN). En cuanto a Rusia,
solo el 9% de los próximos a RN y el 12% de los próximos a LFI la consideran un aliado. Respecto a Estados Unidos,
solo entre los cercanos a RN llega a la mitad la proporción de quienes lo consideran un aliado.
Resulta a la vez sorprendente y reconfortante constatar que, en estas cuestiones fundamentales y pese a todo lo que puede enfrentarlos en asuntos de política interior,
los franceses se muestran ampliamente unidos en torno a la visión de Europa como
su espacio protector.
Nos topamos entonces con una contradicción. Podríamos pensar, en efecto, que en estas condiciones los franceses estarían convencidos de la necesidad de
seguir avanzando en la construcción europea. Sin embargo, cuando se les pregunta cuáles deben ser nuestras prioridades en política exterior,
parecen mostrarse más que circunspectos al respecto. Solo el 19% desea "hacer avanzar la construcción europea". Únicamente
los cercanos a los ecologistas y a los centristas del partido Ensemble (el partido de Emmanuel Macron) se pronuncian en mayor medida en este sentido,
aunque tampoco apoyan mayoritariamente esta propuesta.
¿Deben interpretarse estas cifras como un rechazo de los franceses a reforzar
las cooperaciones entre los países de la Unión Europea? En absoluto. De hecho,
se muestran masivamente de acuerdo, con independencia de sus preferencias partidistas, con la puesta en marcha de una defensa común de los países europeos, lo que representaría
un avance crucial de la construcción europea. Conviene subrayar aquí que
el 82% de los próximos a LFI y el 62% de los cercanos a RN se pronuncian en este sentido.
"Parece claro que los franceses consideran que la UE es el marco más adecuado para desarrollar nuestra defensa"
Quizá haya que buscar, entonces, otras explicaciones a esta reticencia a "hacer avanzar la construcción europea". Es posible que la formulación de la pregunta se entendiera como una referencia a la continuación de la ampliación de la UE, y sabemos que los franceses no son favorables a ella. Otra explicación podría ser que esa reticencia afecte a la propia Unión como institución, cuyo funcionamiento se percibiría como demasiado burocrático y cuyas instituciones se verían como demasiado alejadas de los ciudadanos. En cualquier caso, parece claro que los franceses consideran que la UE es el marco más adecuado para desarrollar nuestra defensa, por mucho que les pese a los dirigentes de La Francia Insumisa y de Agrupación Nacional. Desde hace tiempo comparten la misma opinión respecto a la moneda y muestran un fuerte apego al euro. Así, en lo relativo a los dos pilares de la soberanía —defensa y moneda—, son favorables a una federalización en el nivel europeo y no ven contradicción en estas materias entre soberanía nacional y soberanía europea.
Los franceses y la defensa de Occidente
Los franceses no ven Europa como el único marco geográfico de nuestra defensa. Cuentan, de forma más amplia, con
la alianza atlántica. En efecto, en caso de ataque militar contra Francia,
también esperan ayuda de la OTAN y, en menor medida, de Estados Unidos. Por tanto, a sus ojos,
es el propio Occidente el que constituye el marco de su seguridad. Aunque hoy ya no consideran a Estados Unidos un aliado,
parecen no haber hecho todavía el duelo por la alianza atlántica, como si la América trumpista fuera, a sus ojos,
una anomalía llamada a desaparecer algún día.
Estos datos nos llevan a pensar que
los partidos y las personalidades políticas favorables a la construcción europea y a la defensa del mundo occidental probablemente se equivocan al justificar su prudencia, incluso su pusilanimidad, por una visión según la cual los franceses estarían apegados únicamente a la soberanía nacional. Quizá sean
los propios franceses quienes van por delante de ellos, aunque la UE, tal como funciona hoy,
no les satisfaga demasiado.
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