Viernes, 14 de agosto de 2026
ÉTICA EN EUROPA

Cuando el populismo pasa de denunciar el poder a ejercerlo

Los partidos populistas tienen formas distintas de entender y fiscalizar el poder cuando forman parte del gobierno. Cristina Ares, profesora titular de Ciencia Política en la Universidade de Santiago de Compostela, y Nuria Font, profesora de Ciencia Política en la Universitat Autònoma de Barcelona, presentan los resultados de su último trabajo, en el que muestran cómo partidos como Fratelli d'Italia "moderan la denuncia ética" que realizan desde fuera del gobierno una vez que pasan a formar parte de él. Además, explican que esta tendencia no se reproduce entre los partidos tradicionales.

Cristina Ares Castro-CondeNuria Font
Cristina Ares Castro-Conde, Nuria Font 14 de julio de 2026
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La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, acude a las urnas en las elecciones al Parlamento Europeo de 2024. | Stefano Carofei / Zuma Press / Europa Press
La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, acude a las urnas en las elecciones al Parlamento Europeo de 2024. | Stefano Carofei / Zuma Press / Europa Press
En los últimos años, el ascenso de partidos habitualmente considerados populistas, como Rassemblement National en Francia, Fratelli d’Italia en Italia o Vox en España, ha transformado la competición política, los parlamentos y los gobiernos en Europa. Aunque existen diferencias entre ellos, los partidos populistas comparten algunos rasgos característicos. Uno de los más destacados es la tendencia a presentar la sociedad como dividida entre una ciudadanía honesta y unas élites corruptas y poco sensibles a los problemas de los ciudadanos. A partir de esta visión, los populistas suelen mostrarse como defensores de la ética pública frente a unas élites que consideran moralmente cuestionables, tratando así de diferenciarse de los partidos tradicionales.

"Los populistas suelen mostrarse como defensores de la ética pública frente a unas élites que consideran moralmente cuestionables"
Sin embargo, el populismo en Europa ya no habla solo desde fuera del poder. Aunque algunos de estos partidos continúan siendo fuerzas de oposición, otros ya forman parte de gobiernos nacionales. Este cambio nos llevó a preguntarnos qué ocurre cuando quienes acusan habitualmente a los políticos tradicionales de comportamientos poco éticos pasan a gobernar sus países. En nuestro artículo "Populism in the EU and the trade-off between ethical claiming and mainstreaming", publicado en West European Politics, analizamos esta cuestión a partir de tres preguntas: ¿Los populistas prestan más atención que los partidos tradicionales a cuestiones de ética pública, como la corrupción, los conflictos de intereses, las puertas giratorias o la falta de protección a los informantes? ¿Reducen su atención a estos temas cuando gobiernan? ¿Cambia su comportamiento dependiendo de si las críticas van dirigidas a las élites de Bruselas o a las nacionales?


Para dar respuesta a estos interrogantes, analizamos las preguntas parlamentarias presentadas por los eurodiputados durante la pasada legislatura del Parlamento Europeo (2019-2024). Centrarnos en el Parlamento Europeo nos permitió estudiar partidos de todos los Estados miembros dentro de un mismo contexto institucional. Seleccionamos las preguntas relacionadas con temas de ética pública y analizamos cuántas correspondían a eurodiputados de partidos populistas y tradicionales, teniendo en cuenta además si sus partidos se encontraban en el gobierno o en la oposición en su país. Finalmente, distinguimos entre las críticas dirigidas a actores nacionales y las dirigidas a actores de la Unión.

Los resultados muestran que, desde el Parlamento Europeo, los partidos populistas hacen más preguntas sobre cuestiones éticas que los partidos tradicionales. Ahora bien, a diferencia de estos últimos, el comportamiento de los populistas en materia de ética pública da un giro cuando gobiernan en su país. En esa situación, reducen drásticamente ese tipo de preguntas hasta situarse al mismo nivel que los partidos tradicionales. Este cambio puede responder a una lógica: gobernar exige más pragmatismo, más compromisos y una mayor exposición a la rendición de cuentas. Las denuncias que antes servían para diferenciarse pueden volverse incómodas o comprometedoras.

"Desde el Parlamento Europeo, los partidos populistas hacen más preguntas sobre cuestiones éticas que los partidos tradicionales"
¿Qué ocurre con los partidos tradicionales? En términos generales, presentan menos preguntas sobre cuestiones éticas que los populistas. También muestran menos actividad de este tipo cuando están en el gobierno que cuando están en la oposición, pero la diferencia es mucho menor, porque ya registran niveles bajos y tienen, por tanto, poco margen para reducir ese tipo de preguntas.


Este panorama general se matiza cuando nos fijamos en el tipo de actor denunciado desde el Parlamento Europeo. Cuando las críticas se dirigen a actores nacionales, populistas y tradicionales se comportan de forma parecida: presentan más preguntas sobre cuestiones éticas cuando sus partidos están en la oposición y se moderan cuando gobiernan.

En cambio, cuando sus críticas se dirigen a actores de la Unión (fundamentalmente la Comisión Europea), la diferencia es mucho más marcada. Los partidos tradicionales, gobiernen o no en su país, tienden a evitar la confrontación ética con Bruselas, algo coherente con su mayor integración en las instituciones europeas y su reticencia a convertir la UE en un blanco de confrontación política. En cambio, los partidos populistas encuentran en la crítica a los actores ejecutivos de la Unión un terreno fértil para desplegar su discurso antielitista y euroescéptico, pero solo mientras están fuera del gobierno. Una vez en el gobierno, los partidos populistas reducen ese cuestionamiento de Bruselas a mínimos.

"Una vez en el gobierno, los partidos populistas reducen ese cuestionamiento de Bruselas a mínimos"
En definitiva, los resultados muestran que, cuando los partidos populistas acceden al poder, moderan la denuncia ética, un rasgo característico de su discurso, hasta dejar de diferenciarse de los partidos tradicionales. Esto sugiere que su recurso a la denuncia ética tiene, al menos en parte, un componente instrumental. El estudio también ayuda a entender mejor cómo estos partidos se adaptan a las exigencias de la política institucional multinivel en la UE cuando pasan de denunciar el poder a ejercerlo.


Este análisis está basado en el artículo "Populism in the EU and the trade-off between ethical claiming and mainstreaming", publicado en West European Politics. El estudio forma parte del proyecto PEUTRANSP y está financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (MICINN; ref. PID2022-136330NB-I00).
Cristina Ares Castro-Conde
Cristina Ares Castro-Conde
Profesora de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad de Santiago de Compostela
Es doctora en Ciencias Políticas y de la Administración, y diplomada en Estudios Europeos Políticos y Administrativos por el Colegio de Europa de Brujas.
Nuria Font
Nuria Font
Profesora de Ciencia Política en la Universitat Autònoma de Barcelona
Su investigación se centra en la toma de decisiones en la UE, la rendición de cuentas democrática, la transparencia y las políticas climáticas. Ha publicado en revistas académicas de referencia y está disponible para dirigir tesis doctorales sobre estos temas.
Participación