La irrupción de un tercer partido de derecha radical en el sistema político italiano (Futuro Nazionale/FN, de Roberto Vannacci) suscita la duda de si
hay espacio electoral suficiente para todos ellos al sumarse de forma competitiva a Fratelli d'Italia (FdI), de Giorgia Meloni, y a la Lega de Matteo Salvini. De momento,
Vannacci le está disputando con bastante eficacia el segundo puesto a Salvini y, si finalmente se consolidan esos tres espacios,
Italia confirmará ser de nuevo "anomalía" y "laboratorio" político. Esto implica, además, que en ese país
están ya representados los tres grupos de las derechas radicales del Parlamento Europeo: FdI en Conservadores y Reformistas Europeos, Lega en Patriotas por Europa y FN en Europa de las Naciones Soberanas, el más
ultra de los tres, liderado por Alternativa para Alemania, de Alice Weidel y Tino Chrupalla.
El nuevo partido de Vannacci se ha separado de la Lega para no tener que hacer cesiones ni compromisos y se está beneficiando de la crisis de liderazgo de Salvini, ahora arrepentido de haberle fichado en su día (se ha declarado
deluso y
amareggiato).
El empate técnico que ofrecen las encuestas entre FN y la Lega es catastrófico para Salvini, que ya empieza a ser cuestionado internamente (el presidente regional del Véneto, Luca Zaia, representante del alma del viejo liguismo nordista). Salvini le recuerda a Vannacci el final de Gianfranco Fini y le pronostica que acabará igual, pero lo cierto es que el éxito de FN es fruto de los errores del actual líder de la Lega, incapaz de detener
la hemorragia de votos en los sondeos hacia este nuevo partido.
"Vannacci se ha separado de la Lega para no tener que hacer cesiones ni compromisos y se está beneficiando de la crisis de liderazgo de Salvini"
Aunque el mayor daño electoral que hace FN afecta a la Lega y apenas a FdI,
para Meloni es un problema la irrupción de este nuevo partido porque complica los acuerdos de la mayoría gubernamental. De un lado,
el relativo pragmatismo de Meloni deja un espacio a su derecha para sectores más radicales como FN, y de otro, es un reto para aquella, pues
desequilibra la correlación de fuerzas en la coalición de las derechas y complica su reedición. Por esta razón,
Financial Times ha señalado que Vannacci es un desafío significativo para Meloni, pues para integrarlo deberá radicalizar sus políticas, lo que tropezará con las reticencias de Forza Italia y de Noi Moderati. En suma, la consolidación de FN resulta incómoda para Meloni, pues
tendrá que contar con un socio más, situado a su derecha, lo que complicará negociar programas y reparto de cargos.
En el sondeo de YouTrend (junio 2026),
FN sobrepasa por primera vez a la Lega por la mínima (5,9% y 5,8%, respectivamente), lo que tiene un efecto simbólico importante. Por su parte, el sondeo de SWG (junio 2026) los iguala con un 5,3% para cada uno. Así como la Lega es un partido con una sólida estructura, FN es un partido
personal que se explica por el liderazgo absoluto de Vannacci y que recientemente ha celebrado su primer congreso para oficializar un mínimo programa y ratificar sus estatutos.
Aunque Forza Nuova, un pequeño partido de derecha radical, sondeó a Vannacci en dos ocasiones, no consiguió ficharlo, pues este optó al final por crear su propia organización. A propósito de su denominación,
no deja de ser singular la preferencia por la expresión futuro de formaciones de la derecha radical italiana: desde el movimiento futurista de Filippo Marinetti (que acabó asumiendo el fascismo de Mussolini) hasta el efímero partido personal de Fini, Futuro e Libertà per l'Italia, cuando Silvio Berlusconi rompió con él. Hay además un
think tank que se llama Nazione Futura (próximo a FdI), cuyo logo es muy similar al que ha aprobado FN, lo que ha dado lugar a
una denuncia por apropiación indebida pendiente de resolución administrativa.
"Así como la Lega es un partido con una sólida estructura, FN es un partido personal que se explica por el liderazgo absoluto de Vannacci"
FN se presenta como la
verdadera derecha y esto resulta bastante novedoso porque
este tipo de debates ha sido siempre característico de las izquierdas en aras de la pureza ideológica, pero infrecuente en las derechas motivadas prioritariamente antes por intereses que por definiciones doctrinales. Vannacci pretende crear un partido de derecha radical competitivo, situado a la derecha de FdI y de la Lega, para captar al segmento de votantes más descontento con
el moderantismo práctico de Meloni y Salvini y, en este sentido, está resultando hábil en su campaña
antisistema. Vannacci encarna
la enésima promesa del nuevismo político, aunque su mensaje no pueda ser más anacrónico y reaccionario. Por lo demás, este político
nuevo ya ha sido investigado por irregularidades financieras, odio racial y difamación, todo muy antiguo. Aunque no tiene grupo parlamentario en Italia,
ha captado a ocho diputados tránsfugas procedentes de la Lega (entre otros, Rossano Sasso, Edoardo Ziello y, sobre todo, Laura Ravetto, con amplia trayectoria política).
Vannacci es un exgeneral (participó en varias misiones militares internacionales) que estuvo en la Lega entre 2024 y 2026 como eurodiputado en el Parlamento comunitario, donde llegó a ser
vicepresidente del grupo Patriotas por Europa. Tras la tensión con Salvini,
fue expulsado del grupo y estuvo provisionalmente entre los no inscritos para recalar finalmente en el grupo más radical de las derechas, Europa de las Naciones Soberanas. Lo cierto es que en las elecciones europeas de 2024 Vannacci fue
el candidato con el mayor número de preferencias, tras Meloni, en todas las grandes circunscripciones del país que se usan para este tipo de convocatorias. Su ideario está concentrado en su panfletario libro
Il mondo al contrario, que fue un éxito editorial.
En él carga contra lo "políticamente correcto", lo woke y lo progresista y se presenta como el gran defensor de la identidad nacional, las tradiciones y la seguridad punitiva. En efecto,
los principales temas de su ideario se centran en las tres grandes dimensiones de la extrema derecha europea: el chovinismo etnonacionalista, la xenofobia antiinmigrantes y el populismo antipolítico. Vannacci rechaza definirse como antifascista porque el fascismo histórico ya no existe, a la vez que
señala que Mussolini fue un estadista que hizo cosas buenas para Italia.
El programa de FN es
una colección de tópicos reaccionarios resumidos en el acrónimo VITALE (Virtud, Identidad, Tradición, Amor, Libertad, Excelencia y Entusiasmo) y sus principales puntos son
el soberanismo, la pureza étnica y el rechazo del feminismo y de los derechos LGTBI. El soberanismo es parcial porque
asume la OTAN dirigida por los Estados Unidos de Donald Trump y no se refiere a la soberanía energética, alimentaria o digital, con lo que aquel atributo parece reservarse casi exclusivamente para
la expulsión de inmigrantes irregulares. Esta es
la verdadera obsesión de las derechas reaccionarias europeas y de sus cómplices de otras familias ideológicas (incluyendo hasta algunos partidos socialdemócratas), de ahí que Vannacci haya hecho suya la tesis xenófoba de la
reemigración y la de establecer rígidos topes de recepción.
"Todo el ideario de Vannacci está presidido por una concepción etnonacionalista excluyente y supremacista de Italia"
Todo el ideario de Vannacci está presidido por una concepción etnonacionalista excluyente y supremacista de Italia que debe primar siempre a los connacionales e
incentivar la natalidad de los autóctonos. Su ultratradicionalismo le lleva a
ensalzar la familia natural y las raíces cristianas y a rechazar el aborto, a la vez que niega los feminicidios y la violencia de género (al igual que Vox, sostiene la tesis de la "violencia intrafamiliar"). Finalmente, y este es un asunto no menor que complicará la coalición de Meloni, debe señalarse que
Vannacci es un firme defensor de Vladímir Putin y además es un euroescéptico radical (en estas dos cuestiones coincide con Salvini), todo ello en contradicción con
la reorientación de la política exterior atlantista y proeuropea que impulsa la actual presidenta del Consejo de Ministros.