Viernes, 14 de agosto de 2026
ANÁLISIS

Europeas 2024: avances y límites de la derecha radical

Los partidos tradicionales conservan su capacidad para frenar el avance de aquellos que representan una amenaza para el progreso y la estabilidad en Europa.

Carolina Plaza Colodro Carolina Plaza Colodro 10 de junio de 2024
Añadir AgendaPública en Google
Giorgia Meloni votando en las elecciones europeas. | Matteo Nardone / Zuma Press / ContactoPhoto
Giorgia Meloni votando en las elecciones europeas. | Matteo Nardone / Zuma Press / ContactoPhoto
Desde el jueves 6 de junio hasta el domingo 9 de junio se han celebrado en los Estados miembros de la Unión Europea las elecciones al Parlamento Europeo. En las últimas semanas se ha especulado sobre el carácter histórico sobre estas elecciones en las que era previsible que la derecha radical tomara el Parlamento Europeo (PE) y aumentara considerablemente su influencia política. Estas expectativas aumentaron con los movimientos de las últimas semanas dentro de los dos grupos políticos de esta familia de partidos (Reformistas y Conservadores Europeos, ERC e Identidad y Democracia, ID), además de las declaraciones de la presidenta de la Comisión sobre la posibilidad de negociar con algunos de ellos, como FdI de Giorgia Meloni. Sin embargo, los resultados han desmentido muchas de las grandes especulaciones que se habían planteado en las últimas semanas, como voy a explicar a continuación.

El centro permanece, aunque es cierto que mengua. Durante décadas, el proyecto europeo ha estado conformado por una coalición informal de partidos de centro-derecha y centro-izquierda que empujaron y profundizaron el proyecto de integración. En 2019, esta coalición perdió por primera vez la mayoría en el Parlamento Europeo, pero los sólidos resultados de los partidos verdes y liberales mantuvieron el apoyo a una mayor integración. En este ciclo, el PPE sigue siendo la primera fuerza; S&D, la segunda, y aunque verdes y liberales han perdido escaños, lo que resulta en una reducción del núcleo de eurodiputados que apoyan la legislación integracionista y progresista, los resultados hacen posible mantener la coalición PPE, S&D y Renew, teniendo 404 escaños y por tanto mayoría en el nuevo Parlamento Europeo (361 es la mayoría del PE), 56% del PE. Lo que si ha sucedido es que el PE de esta legislatura es el que está más a la derecha de toda la historia de la institución. 

Aunque es la familia de partidos que más ha ganado, las expectativas sobre los resultados de la derecha radical no se han cumplido. Las expectativas eran que la derecha radical del ECR y de ID aumentaran su apoyo electoral del 18 al 24-25%. Sin embargo, el ERC y ID juntos siguen en el 18%, y no tiene más eurodiputados entre los dos que el EPP o el S&D. ERC es la cuarta fuerza en el PE y ha aumentado su representación en 5 MEPs (13 menos que los que pronosticaban las encuestas), mientras que ID es el quinto y ha obtenido los mismos diputados que en 2019. Sin embargo, no ha crecido los 40 diputados que auguraban los pronósticos. Esto está lejos de considerarse una toma del PE. La derecha radical, según las encuestas, iba a ganar en 9 Estados miembros: Austria, Bélgica, República Checa, Francia, Hungría, Italia, Países Bajos, Polonia y Eslovaquia, e iba a llegar segunda o tercera en otros 9 países: Bulgaria, Estonia, Finlandia, Alemania, Letonia, Portugal, Rumania, España y Suecia. Sin embargo, les ha ido peor de lo esperado en Bélgica, República Checa, Dinamarca, Finlandia, Alemania, Hungría, Polonia y Suecia. En Grecia, Países Bajos y España, los resultados tampoco son especialmente buenos. Las ganancias de la familia de partidos radical tienen que ver con que han crecido en los países más grandes, como Francia, Italia y en menor medida, Alemania. Aunque la derecha radical gana menos espacios de los esperados, que esta familia de partidos tenga alrededor de un 20% del PE sigue siendo una mala noticia. 

En marcha una recomposición del espacio de la derecha radical. Lo más importante para la próxima legislatura es saber cómo se alinean los partidos después de las elecciones europeas. La política europea es sobre todo política de grupos y la familia de la derecha radical, a pesar de que es la que más esfuerzos ha hecho para la cooperación y coordinación internacional, es la más dividida. Actualmente están repartidos en el ERC e ID, además de los no afiliados (donde ahora mismo están todos los partidos de derecha radical que se han presentado por primera vez a las europeas y han obtenido representación). 

El ERC está actualmente dominado por el FdI de Meloni y los polacos de Ley y Justicia (PiS), y entre la veintena de partidos que lo componen encontramos perfiles ideológicamente diversos, la mayoría de ellos conservadores radicalizados (PiS) o partidos de derecha radical tradicionales (los Demócratas Suecos —SD— o el español Vox). El término de “derecha radical” está reservado principalmente a ID y los partidos que lo componen, como el Partido de la Libertad (PVV) de Geert Wilders en Países Bajos o la Lega de Matteo Salvini. Según las declaraciones que ha hecho Von der Leyen durante la campaña electoral, el cordón sanitario que siempre ha primado en Bruselas sobre la derecha radical, solo aplicaría para ID, no para ERC. 

El húngaro Fidesz es previsible que se una a los ERC después de ser expulsado del EPP, pero los desacuerdos sobre la posición prorrusa de Orban puede motivar que muchos partidos, como el Partido Cívico Democrático Checo (ODS) y los Demócratas Suecos (SD), abandonen el grupo si se diera este escenario. También se especula sobre que el Partido Popular Europeo (EPP) puede invitar a formar parte de su grupo a FdI de Meloni. Meloni ha confirmado su fuerza y liderazgo en estas elecciones, obteniendo el 27% del apoyo electoral (más que en las elecciones italianas de 2022).

Otra cuestión es la remodelación del espacio político iniciada en ID por Le Pen y su RN distanciándose de AfD tras los escándalos y el blanqueamiento nazi de su líder europeo Krah. RN lleva 10 años tratando de descontaminar el partido de sus orígenes nazis mediante una estrategia que en Francia llaman de desdiabolización, con el objetivo de ampliar su atractivo nacional y ganar las presidenciales francesas 2027. La destitución de AfD de ID es el último ejemplo de los esfuerzos de Le Pen y de los políticos de derecha radical en general, para presentarse ante electorado como actores sensatos. Meloni es una referencia en este sentido para muchos populistas de derecha radical, ya que ha conseguido parecer moderada y nada extremista. Sin embargo, las posibilidades de que Le Pen y Meloni trabajen juntas son prácticamente ninguna. Hay diferencias significativas en sus posiciones en torno a Rusia, el apoyo a UCrania y su disposición general para cambiar el sistema europeo desde dentro y junto a Von der Leyen (modelo Meloni) o desde fuera (modelo Le Pen). En estos momentos la posibilidad de formación de un supergrupo de derecha radical parece remota.

Poco poder de agenda setting, pero posibilidades de cambiar el rumbo de algunas políticas. Aunque la negociación entre los partidos políticos se llevará a cabo en los próximos meses, es posible que estos resultados no den a la derecha radical una verdadera victoria en términos de aumento de su influencia política para cambiar la agenda europea de los próximos 5 años. La derecha radical no va cambiar los grandes temas que está previsto que marquen de esta legislatura, como son la seguridad y defensa, la competitividad, el apoyo a Ucrania y la ampliación de la UE. Sin embargo, en el PE el comportamiento legislativo se caracteriza por una gran fluidez, las coaliciones se forman según los temas o políticas públicas y hay mucha menos cohesión que en los parlamentos nacionales. Como hemos apuntado, el PE gira hacia la derecha y esto puede significar que los partidos de derechas de la gran coalición PPE y liberales, se alineen de manera más frecuente con la derecha radical, virando algunos acuerdos, como, por ejemplo, sobre el medio ambiente (la mayoría que apoya el European Green Deal se ha esfumado), los derechos sexuales y reproductivos y por supuesto, la inmigración. 

El ascenso de la derecha radical no es imparable. La investigación en ciencia política de los últimos 30 años señala que el declive del centroizquierda y del centroderecha, unido al ascenso de la extrema derecha, está estructuralmente enraizado en la transformación de las sociedades y economías europeas. Los resultados de estas elecciones muestran que los partidos tradicionales aún conservan en cierto modo su capacidad para influir en el proceso político y pueden frenar el avance de aquellos que representan una amenaza para el progreso y la estabilidad en Europa. 
Carolina Plaza Colodro
Carolina Plaza Colodro
Profesora permanente laboral de Ciencia Política en la Universidad de Salamanca
Doctora por la Universidad de Salamanca, especializada en política comparada, opinión pública y participación política, con foco en el sur de Europa. Sus investigaciones abordan populismo, euroescepticismo, género, redistribución y medio ambiente en los sistemas de partidos.
Participación