

"Los eurobonos han pasado del mundo de la academia y de las ideas a la realidad [...] en 2020 la UE emitió 800.000 millones para financiar el Fondo de Recuperación"El Gobierno de España ha planteado un uso extenso de deuda común para financiar parte del próximo marco financiero plurianual (MFP), que cubrirá el periodo 2028-2034, una idea que, aunque aplaudida por académicos y defensores de los eurobonos en el debate público, no ha tenido tracción en los debates internos. Cuerpo está cambiando de estrategia: está intentando presentar la propuesta no para que suene como un eurobono, sino justo lo contrario. Está intentando pensar como un "frugal".
"La propuesta española puede parecer poco ambiciosa, precisamente porque está diseñada para intentar mover las líneas rojas de los «frugales»"La propuesta española también tiene en cuenta la queja habitual de socios como Países Bajos o Alemania: que estos mecanismos sirven para financiar a los que no son tan responsables fiscalmente. La idea es que solamente puedan participar aquellos Estados miembros que cumplan con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, es decir, con las reglas fiscales de la UE. Además, como es indudable que algunos países con una prima de riesgo más alta, como Polonia, serán algunos de los más beneficiados, el documento de reflexión distribuido por Madrid incluye una salvaguardia: aquellos países que pudieran refinanciar ese tercio de la deuda directamente en los mercados a unos tipos más favorables serán compensados por el resto de Estados miembros participantes en la iniciativa.
"Aquellos países que pudieran refinanciar ese tercio de la deuda directamente en los mercados a unos tipos más favorables serán compensados por el resto de Estados miembros participantes"Para los escépticos, esa segunda fase es una mutualización, aunque se escriba en minúscula. Aunque Cuerpo haya definido la idea como una "obviedad" —la misma palabra que ha usado Christine Lagarde, presidenta del BCE—, la oposición sigue siendo muy firme. Eelco Heinen, ministro de Finanzas neerlandés, fue tajante a su llegada a la reunión de la semana pasada: "La respuesta es siempre la misma y es no". Otros de los países "frugales", como Austria, se han mostrado algo más receptivos a la idea. Inesperadamente, ha sido Francia, un país que está apoyando activamente la emisión de deuda conjunta europea, uno de los que más han criticado la propuesta por el mecanismo planteado, ya que "si un país transfiere su deuda a toda la comunidad, eso podría suponer un incentivo para que dicho país se endeude aún más", en palabras del ministro de Finanzas galo, Roland Lescure. Francia es el tercer país de la UE más endeudado en relación con su PIB y el más endeudado en términos absolutos.
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