Martes, 28 de julio de 2026
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La estrategia de Cuerpo para los eurobonos es pensar como un 'frugal', pero no es suficiente

La propuesta española para crear un activo seguro europeo se ha pensado para atraer a los frugales, pero su negativa sigue siendo total, como mostró la reunión del Eurogrupo. El corresponsal en Bruselas Nacho Alarcón explica cómo Carlos Cuerpo intenta presentar los eurobonos en el lenguaje de sus principales adversarios y por qué ni siquiera ese giro ha logrado desactivar el temor a una "mutualización de la deuda".

Nacho Alarcón Nacho Alarcón 13 de julio de 2026
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El vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo,  propuso el pasado 9 de julio un nuevo mecanismo de emisión conjunta de deuda. | Eduardo Parra / Europa Press
El vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, propuso el pasado 9 de julio un nuevo mecanismo de emisión conjunta de deuda. | Eduardo Parra / Europa Press
La palabra "eurobonos" sigue generando una tensión enorme en Bruselas. Heredada de los debates de la anterior crisis, esas nueve letras tienen la capacidad de dinamitar cualquier conversación. En países nórdicos como Dinamarca y en otros fiscalmente ortodoxos como Países Bajos o Alemania —los llamados "frugales"—, ese término se sigue vinculando a debates respecto al riesgo moral, las transferencias fiscales y los incentivos para sacarles las castañas del fuego a los morosos. Y, sin embargo, hay un creciente consenso respecto a la necesidad de que Europa cuente con ellos. Carlos Cuerpo, vicepresidente económico del Gobierno, está dedicando buena parte de su capital político en Bruselas a impulsar el debate.

Los eurobonos han pasado del mundo de la academia y de las ideas a la realidad. Lo hicieron en 2020, cuando, a raíz de la pandemia, la UE emitió 800.000 millones a precios corrientes para financiar el Fondo de Recuperación, que, de hecho, está a punto de terminar. A pesar de la petición de muchos actores, entre ellos el Banco Central Europeo (BCE), de evitar que ese programa se quede sin una continuación, la negativa de Berlín o La Haya hace que el final del Fondo de Recuperación sea definitivo y, con él, también desaparecerán poco a poco esos bonos europeos con los que se financiaba el programa. Tras el coronavirus, se han usado también más recientemente para el programa de rearme SAFE y para el crédito de 90.000 millones de euros a Ucrania.

"Los eurobonos han pasado del mundo de la academia y de las ideas a la realidad [...] en 2020 la UE emitió 800.000 millones para financiar el Fondo de Recuperación"
El Gobierno de España ha planteado un uso extenso de deuda común para financiar parte del próximo marco financiero plurianual (MFP), que cubrirá el periodo 2028-2034, una idea que, aunque aplaudida por académicos y defensores de los eurobonos en el debate público, no ha tenido tracción en los debates internos. Cuerpo está cambiando de estrategia: está intentando presentar la propuesta no para que suene como un eurobono, sino justo lo contrario. Está intentando pensar como un "frugal".


El vicepresidente del Gobierno llevó su propuesta la semana pasada a una reunión de ministros de Finanzas celebrada en Bruselas. En vez de plantear la idea desde cero, la enmarcó en la discusión sobre el rol internacional del euro y planteó la idea de un gran mercado de "activos seguros" —en otras palabras, de eurobonos—, precisamente como una manera de cumplir con ese objetivo de reafirmar el papel internacional de la moneda común. Actualmente, hay unos 750.000 millones de euros en bonos europeos circulando frente a los 20 billones de dólares en deuda americana. La propuesta española elevaría, según el Ministerio, la cifra de bonos europeos hasta los 5 billones de euros y permitiría ahorros de 25.000 millones de euros al año en intereses.

Para los defensores más radicales de los eurobonos, la propuesta española puede parecer poco ambiciosa, precisamente porque está diseñada para intentar mover las líneas rojas de los "frugales". Así, Cuerpo plantea que el mecanismo, que sería voluntario, se encargaría de que la refinanciación de un tercio de la deuda de los países participantes se realice a escala europea. En vez de que el Estado miembro refinanciara directamente una determinada deuda para financiar su déficit, sería la Comisión la que emitiría bonos europeos y después los canalizaría a las capitales en forma de créditos.

"La propuesta española puede parecer poco ambiciosa, precisamente porque está diseñada para intentar mover las líneas rojas de los «frugales»"
La propuesta española también tiene en cuenta la queja habitual de socios como Países Bajos o Alemania: que estos mecanismos sirven para financiar a los que no son tan responsables fiscalmente. La idea es que solamente puedan participar aquellos Estados miembros que cumplan con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, es decir, con las reglas fiscales de la UE. Además, como es indudable que algunos países con una prima de riesgo más alta, como Polonia, serán algunos de los más beneficiados, el documento de reflexión distribuido por Madrid incluye una salvaguardia: aquellos países que pudieran refinanciar ese tercio de la deuda directamente en los mercados a unos tipos más favorables serán compensados por el resto de Estados miembros participantes en la iniciativa.


Respecto a la inevitable pregunta de qué ocurre si un Gobierno deja de pagar, la respuesta inmediata es que la garantía es el margen de maniobra, o headroom, del MFP. Ese es un punto sensible, porque requiere unanimidad y porque sería una especie de mutualización del riesgo, justo a lo que se oponen los "frugales". Pero esa sería la respuesta inmediata. Ese dinero sería repuesto después de dos maneras: primero, se descontaría el montante equivalente a la deuda no honrada de los fondos europeos del MFP que deba recibir el país deudor y, en caso de que eso no sea suficiente, el resto de países que participen en el mecanismo absorberían esa deuda, y el Gobierno en cuestión debería ese dinero al resto de países europeos que estén en la iniciativa.

"Aquellos países que pudieran refinanciar ese tercio de la deuda directamente en los mercados a unos tipos más favorables serán compensados por el resto de Estados miembros participantes"
Para los escépticos, esa segunda fase es una mutualización, aunque se escriba en minúscula. Aunque Cuerpo haya definido la idea como una "obviedad" —la misma palabra que ha usado Christine Lagarde, presidenta del BCE—, la oposición sigue siendo muy firme. Eelco Heinen, ministro de Finanzas neerlandés, fue tajante a su llegada a la reunión de la semana pasada: "La respuesta es siempre la misma y es no". Otros de los países "frugales", como Austria, se han mostrado algo más receptivos a la idea. Inesperadamente, ha sido Francia, un país que está apoyando activamente la emisión de deuda conjunta europea, uno de los que más han criticado la propuesta por el mecanismo planteado, ya que "si un país transfiere su deuda a toda la comunidad, eso podría suponer un incentivo para que dicho país se endeude aún más", en palabras del ministro de Finanzas galo, Roland Lescure. Francia es el tercer país de la UE más endeudado en relación con su PIB y el más endeudado en términos absolutos.


Fuentes del Ministerio explican que los "frugales" necesitan tiempo y que la propuesta se ha planteado de una forma que ayude a sus respectivos gobiernos a vender una idea que es sensible para su electorado interno. La clave para que la idea sobreviva es que cuente al menos con el apoyo del llamado E6, el grupo de las seis grandes economías europeas, en el que participan España, Alemania, Francia, Italia, Países Bajos y Polonia, un foro en el que se está debatiendo la integración de los mercados de capitales y en el que las fuentes aseguran que no hay vetos para discutir nada.
Nacho Alarcón
Nacho Alarcón
Corresponsal en Bruselas y experto en política europea
Corresponsal en Bruselas de 'El Confidencial' y autor de la 'newsletter' de asuntos europeos Nexo Europa. Premio de periodismo europeo Salvador de Mariaga 2024.
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