

"España se encuentra de forma persistente en niveles bajos o medio-bajos de confianza en el sistema judicial, casi siempre por debajo de la media de los países europeos"No obstante, el clima actual empuja a pensar que existe una intensificación en la desconfianza que tiene su origen (o se canaliza) a través de la política. Hoy día, la justicia se percibe como una institución menos independiente y cada vez más insertada en el conflicto partidista como un actor más.
"Antes de esos casos ya existía una percepción acumulada de justicia lenta, difícil de entender, poco accesible y con problemas de independencia percibida"¿Quiere decir esto que la ideología no ejerce un papel? Todo lo contrario. Los datos muestran que la confianza en la justicia no se distribuye igual a lo largo del eje ideológico. En España, quienes se ubican a la derecha tienden a confiar más en la justicia que quienes se ubican a la izquierda, especialmente desde 2012. La brecha no es constante, pero sí persistente en los últimos años.
"Los casos judiciales recientes tienen una gran capacidad de contaminar la percepción general del sistema"Volviendo a la comparación europea, esta sitúa a España en un grupo concreto: países donde la relación entre ideología y confianza judicial es conservadora. Es decir, cuanto más a la derecha se ubica una persona, más confianza declara en la justicia. En la última ola de la ESS, la pendiente española es de 0,122 puntos de confianza por cada punto hacia la derecha en la escala ideológica. Es menos que en Hungría, Bulgaria, Grecia, Lituania, Chipre o Eslovaquia, donde la pendiente es más intensa, pero más que en países donde la relación es prácticamente nula o incluso negativa, como Austria, Alemania, Países Bajos, Francia o Suecia.
"En algunos países, la derecha confía más; en otros, la izquierda o el centro progresista muestran niveles iguales o superiores. España aparece en el primer bloque"En 2025, solo el 39% de los españoles considera "muy buena" o "bastante buena" la independencia de jueces y tribunales, frente al 54% de la media de la UE. España queda por debajo de Francia, Italia, Portugal y de la media comunitaria, y se aproxima más al grupo de países donde la percepción de interferencias o presiones resulta más preocupante. Aquí se usan los datos del EU Justice Scoreboard que, al igual que la ESS, usa la percepción ciudadana, no indicadores objetivos. Aunque aquí precisamente la percepción es lo más importante, ya que es la que tiene efectos políticos: la legitimidad de los tribunales depende también de que sus decisiones sean vistas como algo distinto de una prolongación del conflicto entre partidos.
"Si la confianza empieza a depender del tipo de caso, del partido afectado o del resultado de la resolución, el sistema judicial va a enfrentarse a grandes problemas"La evidencia comparada sugiere que la independencia que reduce la brecha política no es solo la que figura en las normas, sino la que la ciudadanía percibe en el comportamiento de los tribunales y en la contención de los actores políticos. Reformar procedimientos puede ayudar, pero quizá es más fácil e inmediato dejar de convertir cada decisión judicial en munición de partido.
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