

"La bolsa estadounidense está en unos niveles estratosféricos medidos por casi todos los parámetros tradicionales"Lo cierto es que la bolsa estadounidense está en unos niveles estratosféricos medidos por casi todos los parámetros tradicionales y, en comparación, se podría decir que el índice selectivo español, el Ibex 35, está barato. Si miramos el PER —el índice que nos dice cuántos años de beneficios se necesitan para recuperar la inversión—, el Schiller —que lleva este plazo de recuperación a la media de los últimos diez años— o el Buffet —que compara la marcha de la bolsa de un país con su economía real—, están en sus máximos históricos o cerca de ellos. Ya han superado las señales de alerta de precios injustificados de la crisis de 1929 y están a punto de superar los de la crisis de las puntocom en 2001.
"Lo que se comienza a debatir es si el retorno puede superar en un plazo medio todo el dinero colocado en el sector"En las últimas semanas, las acciones de las tecnológicas han comenzado a moderarse, coincidiendo con las dudas crecientes sobre la rentabilidad de los servicios de IA. El nivel de apoyo es tan alto que, como en el caso del ferrocarril, la incertidumbre no es si va a ser transformadora o no. Lo que se comienza a debatir es si el retorno puede superar en un plazo medio todo el dinero colocado en el sector, que, como en el caso del ferrocarril, lleva aparejado el despliegue de una costosa infraestructura. Pese a la inquietud, Elon Musk ha puesto en el mercado al gigante SpaceX, que todavía da pérdidas, y ha causado un furor que ha multiplicado exponencialmente su fortuna.
"El riesgo en Estados Unidos está muy concentrado en alrededor de diez compañías"En lo que coinciden los expertos es que el riesgo en EE. UU. está muy concentrado en alrededor de diez compañías. Cabe recordar que el descalabro bursátil de 2001 no llevó a una crisis, sino a un reajuste que en la economía real se quedó en un catarro (mientras que el crash de 1929 llevó a una tremenda recesión).
"La pregunta todavía sin respuesta es si esta disonancia entre la calle y el mercado puede pasar factura"El nivel de incertidumbre política alimentado por la toma de decisiones errática del presidente de la primera economía del mundo, Donald Trump, es algo que los inversores no parecen haber incorporado en los precios. O lo valoran como muy bajo. Tampoco perciben como riesgo la incomodidad de las clases medias ante la pérdida de poder adquisitivo o la crisis de la vivienda. La pregunta todavía sin respuesta es si esta disonancia entre la calle y el mercado, que se justifica en que las bolsas ponen precio al futuro, no al presente, puede pasar factura.

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