Miércoles, 29 de julio de 2026
ENCUESTA

Lo que los representantes no comparten con sus ciudadanos sobre la cuestión migratoria

Tras preguntar a representantes políticos y ciudadanos, los datos "muestran una brecha considerable entre las élites parlamentarias y la ciudadanía en sus actitudes respecto a la inmigración". Los investigadores Fernando Martínez Rodríguez, Leonardo Sánchez y Xavier Coller muestran las diferencias y similitudes entre los dirigentes y electores sobre los efectos de la inmigración en la economía, el número de personas que llegan al país o su adaptación cultural.

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Santiago Abascal, líder de Vox, en el Congreso de los Diputados. | Fernando Sánchez / Europa Press
Santiago Abascal, líder de Vox, en el Congreso de los Diputados. | Fernando Sánchez / Europa Press
La regularización impulsada por el Gobierno de España ha devuelto la política migratoria al centro del debate parlamentario. Escuchando los argumentos de los distintos grupos, surgen dos posiciones aparentemente irreconciliables. Por un lado, las fuerzas de izquierda se articulan en torno a un modelo migratorio de carácter abierto, que contempla la llegada de población inmigrante tanto como un activo beneficioso para la economía como una respuesta al envejecimiento demográfico. Por su parte, las fuerzas conservadoras enmarcan la cuestión migratoria en clave de conflicto, apelando al riesgo de erosión de la identidad nacional. El eje ideológico parece estructurar las posiciones de unos y otros, y los discursos reflejan una polarización que podría obstaculizar la construcción de una política migratoria eficaz.

Ahora bien, ¿hasta qué punto estas posturas de los representantes políticos reflejan las visiones de la ciudadanía? Desde el proyecto Elitpolar hemos llevado a cabo dos encuestas que permiten comparar las actitudes de élites parlamentarias y ciudadanía ante un amplio abanico de cuestiones de la vida política española. Al estar ambas encuestas calibradas y compartir prácticamente el mismo cuestionario, los resultados son directamente comparables y pueden extrapolarse al contexto actual de la España de 2026. Para ello, realizamos en este artículo un análisis comparado en función de la ideología de las respuestas de políticos y ciudadanos a tres cuestiones acerca de la inmigración.

La primera cuestión sobre la que ponemos el foco es el grado de acuerdo con la frase "se tendría que pedir a las personas inmigrantes que se adapten a las costumbres españolas". Este punto resulta nuclear, especialmente en el debate identitario propuesto por los elementos conservadores. Teorías como el gran reemplazo o la disolución de la identidad española forman parte del discurso diario de varios medios y partidos. Si tomamos los datos agregados, tanto ciudadanos como políticos se muestran favorables a la adaptación de los inmigrantes a las costumbres españolas, aunque los primeros en mayor medida: un 65% están de acuerdo o muy de acuerdo con la frase entre la ciudadanía, frente a un 52% de los representantes. En desacuerdo con esta afirmación se sitúa un 9% de los ciudadanos y un 23% de los parlamentarios. Sin embargo, encontramos matices cuando tenemos en cuenta la ideología en ambos grupos.



En el lado derecho del espectro, la coherencia entre élites y ciudadanía es notable. Los políticos de derecha (89%) y sus votantes (83%) muestran posiciones coincidentes acerca del deber de los inmigrantes de asimilar la cultura española, al igual que en el centroderecha (82% y 77%). Sin embargo, resulta llamativo cuando nos fijamos en el otro lado del eje. Entre los ciudadanos que se ubican en la izquierda, casi la mitad (49%) está de acuerdo con la adaptación cultural, pero entre los políticos de izquierda ese porcentaje se desploma hasta el 11%. La brecha en centroizquierda es igualmente llamativa. Los ciudadanos muestran un 60% de acuerdo frente a un escaso 23,5% entre sus representantes. Así pues, en general, mientras entre los segmentos conservadores hay coincidencia entre ciudadanía y representantes, la ciudadanía de izquierdas muestra una posición mucho más proclive a la adaptación de los inmigrantes que los representantes de su mismo grupo ideológico.

"Mientras entre los segmentos conservadores hay coincidencia entre ciudadanía y representantes, la ciudadanía de izquierdas muestra una posición mucho más proclive a la adaptación de los inmigrantes que los representantes de su mismo grupo ideológico"
La segunda cuestión que tratamos es el grado de acuerdo con la frase "las personas inmigrantes son buenas para la economía española". Esta cuestión resulta mollar para la izquierda española. Gran parte de los argumentos que esgrimen en apoyo a la inmigración residen en los beneficios que los inmigrantes aportan a la economía española, ya sea a través de la dinamización de la economía, la aportación a las arcas del Estado o los ingresos a la Seguridad Social. En esta cuestión, encontramos una brecha entre las percepciones de ambos grupos: mientras que los políticos muestran un alto grado de acuerdo con la valoración de la aportación de los inmigrantes a la economía (81%), la ciudadanía muestra un grado de acuerdo mucho menor (49%). Entre los que se muestran en desacuerdo con esta percepción, encontramos un 4% en los representantes por un 17% en los ciudadanos. Al igual que en el caso anterior, existen diferencias cuando consideramos la ideología, como se muestra a continuación.




De este gráfico surgen, al menos, dos lecturas. La primera: tanto los representantes como la ciudadanía perciben que la inmigración supone un beneficio para la economía en función de su ideología. En este caso, resulta llamativo que entre los representantes tanto de izquierda como de centroizquierda no haya nadie que esté en desacuerdo con la afirmación. Es también llamativo que incluso los políticos situados más a la derecha del espectro ideológico se muestren de acuerdo con el beneficio que aportan los inmigrantes en un 63%. El contraste viene, sin embargo, con el segundo escenario. En todos los grupos ideológicos, los ciudadanos muestran posiciones más escépticas acerca del beneficio económico que suponen los inmigrantes, cayendo el acuerdo con esta afirmación entre 25 y 40 puntos porcentuales en todos los estratos ideológicos.

Por último, la tercera cuestión que recogemos en este artículo es el grado de acuerdo con la frase "deberíamos limitar el número de refugiados que llegan a España". Esta cuestión no es técnicamente sobre inmigración; cabe recordar que el estatus de refugiado se vincula con los derechos humanos y que solo bajo determinadas circunstancias (persecución en el país de origen por raza, religión, pertenencia a un grupo social) se accede a dicho estatus. Sin embargo, también debemos tener en cuenta que el asunto de los refugiados a menudo se ha entremezclado con la inmigración, de forma que se ha vuelto un tema relevante para el análisis. En términos generales, volvemos a encontrar una brecha entre ciudadanos y representantes: el 54% de los ciudadanos se muestra favorable a una limitación de los refugiados, por casi un tercio de los representantes (32%). Si nos situamos en el otro extremo, casi la mitad de políticos se muestran contrarios a la limitación de refugiados (47%) frente a un escaso 17% en el caso de la ciudadanía. Por ideología y grupo, la distribución sería como sigue.



A lo largo de todo el espectro ideológico, la ciudadanía se muestra más de acuerdo con la limitación del número de refugiados acogidos por España que sus propios representantes. Pero donde la distancia es considerablemente mayor es en la izquierda. Entre los ciudadanos de izquierda, el apoyo es del 31%, mientras que entre los representantes es del 4%. Algo parecido, aunque menos extremo, ocurre en el centroizquierda, con cerca de la mitad de los ciudadanos de acuerdo con la limitación (45%) y solo una décima parte entre sus representantes (8%). El patrón se invierte en la derecha, centroderecha y centro. Aquí son los ciudadanos quienes muestran un mayor acuerdo con la medida que sus élites, aunque la dirección es la misma: tanto unos como otros dicen sí a la limitación, pero los ciudadanos lo dicen con más fuerza.

"A lo largo de todo el espectro ideológico, la ciudadanía se muestra más de acuerdo con la limitación del número de refugiados acogidos por España que sus propios representantes"
Así pues, los políticos y la ciudadanía española tienen algunas diferencias en las percepciones acerca de temas relacionados con la inmigración. Con carácter general, la mayor brecha entre ambos grupos reside en la consideración del beneficio económico que aportan los inmigrantes a la economía española. Tanto en términos agregados como estratificados por ideología, los políticos muestran posiciones mucho más favorables ante el papel que los recién llegados desempeñan en la economía, incluso entre aquellos que son más restrictivos con la inmigración. Sin embargo, la ciudadanía se muestra mucho más escéptica y solo quienes se sitúan más a la izquierda del eje ideológico perciben de forma mayoritaria a los inmigrantes como beneficiosos, aunque muy lejos de los representantes de su mismo grupo ideológico.


Las mayores diferencias dentro de los bloques ideológicos las encontramos en el tema identitario y de limitación de refugiados. Ciudadanos y políticos de la derecha y el centroderecha se alinean de forma muy ajustada en sus percepciones de estos dos asuntos, pero un abismo separa a los de izquierda y centroizquierda. Mientras que los ciudadanos muestran un mayor grado de voluntad de limitar el número de refugiados y se muestran en su mayoría de acuerdo con el deber de los inmigrantes de ajustarse a las costumbres españolas, los representantes de izquierda y centroizquierda se sitúan en el extremo opuesto, mostrándose completamente en desacuerdo con ambos asuntos. Existe, por tanto, una brecha estructural entre la élite política de izquierda y centroizquierda y sus potenciales votantes. Quizá, desde un punto de vista de responsabilidad política, los representantes situados en la izquierda piensen en la necesidad de convencer a su electorado potencial de la necesidad de una política migratoria inclusiva, aun a riesgo de perder votos.

"Existe una brecha estructural entre la élite política de izquierda y centroizquierda y sus potenciales votantes"
En definitiva, nuestros resultados muestran una brecha considerable entre las élites parlamentarias y la ciudadanía en sus actitudes respecto a la inmigración, lo que aparece tanto en la valoración instrumental de la misma como en las expectativas de integración cultural. Este no es un resultado sorprendente a nivel comparado. Diversos estudios muestran que las élites políticas y socioeconómicas en las democracias avanzadas tienden a mantener posiciones más cosmopolitas y abiertas hacia la inmigración que la ciudadanía, especialmente en Europa occidental, donde la inmigración se ha convertido en uno de los principales ejes de diferenciación entre representantes y representados. Por ejemplo, el trabajo de Strijbis, Teney y Helbling (2019) muestra que las élites son sistemáticamente más favorables a la inmigración que la ciudadanía en distintos contextos nacionales y, para explicar esa brecha, utilizan un argumento cultural, basado en el cosmopolitismo: las élites habrían adquirido un capital cultural asociado a trayectorias educativas similares, redes internacionales y normas compartidas de apertura y movilidad que generarían entre esas élites unas posiciones relativamente homogéneas sobre inmigración y otras cuestiones.


Desde esta perspectiva, parece que España no constituye una excepción y que la existencia de una brecha sostenida entre élites y ciudadanía en materia migratoria podría contribuir a explicar, al menos parcialmente, el avance de partidos de derecha radical en distintos países europeos, en la medida en que estos actores han logrado movilizar electoralmente percepciones de distancia cultural y falta de representación entre gobernantes y gobernados.
Fernando Martínez Rodríguez
Fernando Martínez Rodríguez
Técnico del Proyecto Elitpolar y doctorando en Ciencia Política en la UNED
Es el técnico del proyecto Elitpolar y doctorando del programa de Ciencia Política de la Escuela Internacional de Doctorado de la UNED. Graduado en Ciencia Política y de la Administración y con máster en Ciencia Política por la UNED, por el que consiguió el premio a mejor expediente académico 2022–2023. Su campo de estudio son las élites políticas y su propensión al acuerdo o al conflicto.
Leonardo Sánchez Ferrer
Leonardo Sánchez Ferrer
Profesor Titular de Universidad de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad de Burgos
Doctor en Ciencia Política por la Universidad Autónoma de Madrid y por el Instituto Juan March. Ha sido profesor en la Universidad Complutense de Madrid y becario de la Unión Europea en la London School of Economics. Codirige, junto con Xavier Coller, el proyecto de investigación 'ELITPOLAR' que estudia la polarización afectiva en España entre las élites y la ciudadanía.
Xavier Coller
Xavier Coller
Catedrático del Departamento de Ciencia Política y de la Administración de la UNED
Catedrático del Departamento de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED, España). Es PhD por la Yale University (EE. UU.) y doctor por la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha enseñado en varias universidades en España y Estados Unidos y ha sido 'visiting fellow' en las de Warwick, Berkeley, Harvard, Princeton, Université de Montpellier-1 y Luiss. Es el séptimo catedrático Príncipe de Asturias (Georgetown University) y corresponsal en España de la 'Comparative Candidates Survey'.
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