

"Mientras entre los segmentos conservadores hay coincidencia entre ciudadanía y representantes, la ciudadanía de izquierdas muestra una posición mucho más proclive a la adaptación de los inmigrantes que los representantes de su mismo grupo ideológico"La segunda cuestión que tratamos es el grado de acuerdo con la frase "las personas inmigrantes son buenas para la economía española". Esta cuestión resulta mollar para la izquierda española. Gran parte de los argumentos que esgrimen en apoyo a la inmigración residen en los beneficios que los inmigrantes aportan a la economía española, ya sea a través de la dinamización de la economía, la aportación a las arcas del Estado o los ingresos a la Seguridad Social. En esta cuestión, encontramos una brecha entre las percepciones de ambos grupos: mientras que los políticos muestran un alto grado de acuerdo con la valoración de la aportación de los inmigrantes a la economía (81%), la ciudadanía muestra un grado de acuerdo mucho menor (49%). Entre los que se muestran en desacuerdo con esta percepción, encontramos un 4% en los representantes por un 17% en los ciudadanos. Al igual que en el caso anterior, existen diferencias cuando consideramos la ideología, como se muestra a continuación.
"A lo largo de todo el espectro ideológico, la ciudadanía se muestra más de acuerdo con la limitación del número de refugiados acogidos por España que sus propios representantes"Así pues, los políticos y la ciudadanía española tienen algunas diferencias en las percepciones acerca de temas relacionados con la inmigración. Con carácter general, la mayor brecha entre ambos grupos reside en la consideración del beneficio económico que aportan los inmigrantes a la economía española. Tanto en términos agregados como estratificados por ideología, los políticos muestran posiciones mucho más favorables ante el papel que los recién llegados desempeñan en la economía, incluso entre aquellos que son más restrictivos con la inmigración. Sin embargo, la ciudadanía se muestra mucho más escéptica y solo quienes se sitúan más a la izquierda del eje ideológico perciben de forma mayoritaria a los inmigrantes como beneficiosos, aunque muy lejos de los representantes de su mismo grupo ideológico.
"Existe una brecha estructural entre la élite política de izquierda y centroizquierda y sus potenciales votantes"En definitiva, nuestros resultados muestran una brecha considerable entre las élites parlamentarias y la ciudadanía en sus actitudes respecto a la inmigración, lo que aparece tanto en la valoración instrumental de la misma como en las expectativas de integración cultural. Este no es un resultado sorprendente a nivel comparado. Diversos estudios muestran que las élites políticas y socioeconómicas en las democracias avanzadas tienden a mantener posiciones más cosmopolitas y abiertas hacia la inmigración que la ciudadanía, especialmente en Europa occidental, donde la inmigración se ha convertido en uno de los principales ejes de diferenciación entre representantes y representados. Por ejemplo, el trabajo de Strijbis, Teney y Helbling (2019) muestra que las élites son sistemáticamente más favorables a la inmigración que la ciudadanía en distintos contextos nacionales y, para explicar esa brecha, utilizan un argumento cultural, basado en el cosmopolitismo: las élites habrían adquirido un capital cultural asociado a trayectorias educativas similares, redes internacionales y normas compartidas de apertura y movilidad que generarían entre esas élites unas posiciones relativamente homogéneas sobre inmigración y otras cuestiones.
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