Martes, 28 de julio de 2026
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Las siete opiniones que conviene leer para entender la cumbre Trump-Xi

Desde el American Enterprise Institute al Eurasia Group, el analista J. P. Carroll reúne la valoración de siete expertos —incluyendo exoficiales de las administraciones Trump y Obama— a las puertas de la gran cumbre entre Estados Unidos y China. Aunque la mayoría de lecturas coinciden en que esperan pocos avances, destacan el comercio y la seguridad de Taiwán como los puntos candentes del encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping.

J. P. Carroll J. P. Carroll 14 de mayo de 2026
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El presidente Donald Trump y su homólogo chino, Xi Jinping, en Corea del Sur. | Huang Jingwen / Xinhua News / Europa Press
El presidente Donald Trump y su homólogo chino, Xi Jinping, en Corea del Sur. | Huang Jingwen / Xinhua News / Europa Press
En vísperas de la cumbre del presidente Trump con Xi Jinping en China, Agenda Pública ha consultado a distintos expertos en políticas públicas, analistas y antiguos altos cargos gubernamentales sobre el próximo encuentro entre los líderes de las dos grandes superpotencias mundiales. Esto es lo que nos dijeron.

Alexander B. Gray
Alexander B. Gray, investigador sénior del American Foreign Policy Council y antiguo jefe de gabinete del Consejo de Seguridad Nacional entre 2019 y 2021:

La próxima cumbre entre Estados Unidos y China es una oportunidad importante para que Washington reajuste la relación económica de una manera que sirva a los intereses de seguridad nacional y económica de Estados Unidos. La capacidad de Pekín para ejercer coerción económica contra Estados Unidos, ya sea en el ámbito farmacéutico o en el de los minerales de tierras raras, ha demostrado la necesidad de reconstruir la resiliencia industrial interna para que Estados Unidos disponga de más opciones políticas en el futuro.

"La capacidad de Pekín para ejercer coerción económica contra Estados Unidos ha demostrado la necesidad de reconstruir la resiliencia industrial interna"
El presidente Trump parece entender que, para ganar tiempo hasta que surtan efecto las políticas industriales que está impulsando su Administración, necesita una relación entre Estados Unidos y China fundamentalmente estable en el corto plazo. Esta estabilidad beneficiará a Estados Unidos y a sus aliados y socios en Europa y Asia, y ofrecerá una oportunidad singular para que los aliados colaboren con el fin de aumentar su resiliencia en materia de seguridad económica frente a la actividad maligna que China sigue desarrollando.

Scott Shaw
Scott Shaw, vicepresidente de The Cohen Group e investigador sénior fellow no residente del Asia Society. Shaw fue un alto funcionario del Servicio Exterior, que se jubiló en 2024 tras una carrera de 36 años en el Departamento de Comercio de EE. UU. con rango de ministro consejero. También ejerció como subsecretario adjunto para China y Mongolia en el Departamento de Comercio de EE. UU.:

Creo que uno de los resultados más significativos de la cumbre será el anuncio de un Consejo de Comercio y quizá de un Consejo de Inversión. Aunque ambos serían relevantes, tendremos que ver cuáles son sus estructuras para saber hasta qué punto estos nuevos mecanismos serán duraderos.

"Uno de los resultados más significativos de la cumbre será el anuncio de un Consejo de Comercio y quizá de un Consejo de Inversión"
Mi expectativa, basada en formatos bilaterales similares del pasado, es que serán útiles hasta 2026, a medida que los dos líderes se reúnan tres o cuatro veces más a lo largo del año. Pero, dado que las dos partes parecen tener objetivos distintos para estos formatos, cuando disminuya el liderazgo a nivel de gabinete o ministerial tras esta maratón anual de encuentros entre líderes, el reto será hacer que estos formatos sean sólidos y eficaces.

Lucas F. Schleusener
Lucas F. Schleusener, antiguo cargo del Departamento de Defensa de EE. UU. (2012-2017), con experiencia en relaciones entre Estados Unidos y China, y redactor de discursos para los antiguos secretarios de Defensa Leon Panetta, Chuck Hagel y Ash Carter:

La cumbre Trump-Xi debería entenderse menos como una oportunidad de avance decisivo que como una prueba de resistencia para la capacidad de formulación de políticas de Estados Unidos. Esperaría que la agenda incluyera comercio, controles tecnológicos, minerales críticos, Taiwán, comunicaciones entre militares y el papel de China en la gestión de los efectos derivados de la guerra con Irán, especialmente la presión sobre los mercados energéticos, las economías de Asia Oriental y la seguridad alimentaria en partes del Sur Global. Washington llega a esta reunión tras debilitar precisamente la maquinaria que hace eficaz la diplomacia presidencial: el proceso del Consejo de Seguridad Nacional, agencias clave del gabinete y buena parte de la capacidad de desarrollo de Estados Unidos.

"La cumbre debería entenderse menos como una oportunidad de avance decisivo que como una prueba de resistencia para la capacidad de formulación de políticas de Estados Unidos"
Eso deja a Estados Unidos buscando la cooperación china desde una posición de menor influencia, y Xi Jinping entenderá claramente esas vulnerabilidades. El resultado más probable no es un reajuste estratégico duradero, sino entendimientos tácticos limitados que preserven espacio para el diálogo mientras Pekín busca ventajas en la volatilidad de Washington. Para los aliados y socios de Estados Unidos, la pregunta no es solo qué se dice en la cumbre, sino si Washington puede convertir la interlocución entre líderes en una estrategia coherente. La diplomacia personalizada no sustituye a un proceso disciplinado, a la experiencia técnica, a la coordinación con aliados ni a una teoría clara de los intereses estadounidenses.

Dominic Chiu
Dominic Chiu, analista sénior de China y el noreste de Asia en Eurasia Group:

La cumbre estará definida menos por avances espectaculares que por un interés compartido en mantener la estabilidad. Espero una escenificación positiva y el anuncio de resultados relativamente fáciles de alcanzar. Entre ellos figuran compromisos chinos de compra de productos agrícolas y energéticos estadounidenses y aviones Boeing, así como el anuncio de un Consejo de Comercio para formalizar el diálogo y permitir ajustes arancelarios selectivos. Probablemente veremos un anticipo de estos resultados tras las conversaciones comerciales a nivel técnico que tendrán lugar en Seúl un día antes de la cumbre. Ninguna de las dos partes tiene ahora interés en escalar las tensiones arancelarias. Las investigaciones de la Sección 301 probablemente elevarán de forma moderada los aranceles sobre China a finales del verano, aunque se mantendrán por debajo de los niveles máximos de la IEEPA. China podría responder con un aumento marginal de sus propios aranceles, pero será calibrado. Es crucial señalar que no espero que ningún nuevo arancel esté vinculado al fentanilo, lo que elimina un factor de tensión política clave para Pekín que, de otro modo, podría haber complicado el ambiente de la cumbre.

La guerra de Irán añade sin duda complejidad a las conversaciones. Las recientes sanciones estadounidenses a entidades chinas que importan petróleo iraní y las medidas de bloqueo adoptadas por Pekín como represalia no escalarán las tensiones, pero sí señalan que los chinos son más firmes a la hora de contrarrestar las medidas coercitivas de Washington. Espero que Trump pida a Xi que aumente la presión sobre Irán respecto al bloqueo y que cese la compra de petróleo iraní. Puede que haya alguna referencia en el comunicado oficial posterior a la cumbre que subraye la preocupación por la situación, pero no creo que vaya a haber una coordinación sustantiva entre los dos países más allá de eso.

"Pekín mantiene cerca su carta de las tierras raras y calcula que tendrá más influencia sobre Trump a medida que se acerquen las elecciones de medio mandato"
No esperamos que de la cumbre salga una prórroga preventiva de la tregua sobre aranceles y controles de exportación, cuyo plazo vence el 30 de octubre. Si ocurriera, sin embargo, sería una señal claramente positiva para los mercados, ya que eliminaría una fuente clave de incertidumbre antes de las elecciones de medio mandato. Es más probable que los acuerdos tecnológicos y de inversión se aplacen. Pekín mantiene cerca su carta de las tierras raras y calcula que tendrá más influencia sobre Trump a medida que se acerquen las elecciones de medio mandato. La incógnita sigue siendo Taiwán. Esperamos conversaciones sobre un nuevo aplazamiento de las ventas de armas estadounidenses a la isla. Un cambio verbal en la posición oficial de la Casa Blanca respecto a la independencia taiwanesa no es nuestro escenario central, pero no puede descartarse, dado que ambos líderes tendrán mucho tiempo a solas sin altos cargos que adviertan a Trump de no hacer esa concesión a Xi. Si Trump aceptara adoptar una posición más firme contra la independencia taiwanesa, las consecuencias posteriores para la dinámica a ambos lados del estrecho y para la credibilidad de Estados Unidos en la región pesarían mucho más que cualquier otro asunto tratado en la cumbre.

Zack Cooper
Zack Cooper, investigador sénior del American Enterprise Institute:

Esta cumbre tendrá más que ver con las fotos que con resultados sustantivos. Los dos líderes anunciarán sin duda algunas compras por parte de China junto a varios de los principales consejeros delegados estadounidenses, pero es improbable que aborden realmente los problemas estructurales de fondo en la relación entre Estados Unidos y China: el comercio y Taiwán.

Esto significa que, aunque la relación pueda parecer más estable en el corto plazo, los dos líderes no están logrando avances que garanticen la estabilidad y protejan frente a crisis en el largo plazo.

Leland Lazarus
Leland Lazarus, consejero delegado y fundador de Lazarus Consulting:

Ambas partes llegan a esta reunión con la percepción de que tienen margen de presión sobre la otra. Es probable que Xi aproveche esta oportunidad como anfitrión para presentar a China como una fuerza estabilizadora global, en contraste con Trump como un elefante en una cacharrería. Xi probablemente ofrecerá comprar más productos agrícolas estadounidenses y aviones Boeing, así como aumentar la presión sobre Irán para que capitule.

A cambio, Xi querrá que Trump relaje aún más las restricciones a la exportación de chips y haga una declaración más contundente contra la independencia taiwanesa. Pero lo que no sabemos es hasta qué punto está sufriendo cada parte ni cuál es realmente su línea roja.

Ali Wyne
Ali Wyne, asesor sénior de investigación e incidencia para las relaciones entre Estados Unidos y China en el International Crisis Group:

Aunque es improbable que la cumbre produzca avances importantes, es esencial que Trump y Xi mantengan una interlocución regular, especialmente porque es probable que su relación desempeñe un papel desproporcionado en la configuración de las relaciones entre Estados Unidos y China durante el resto del segundo mandato de Trump.

"Aunque es improbable que la cumbre produzca avances importantes, es esencial que Trump y Xi mantengan una interlocución regular"
Los dos líderes deberían priorizar dos tareas en Pekín: prorrogar la tregua comercial que alcanzaron en Busan el pasado octubre y expresar un apoyo conjunto al regreso de Irán a las negociaciones. Los responsables chinos han señalado que Taiwán también ocupará un lugar destacado en la agenda. Aunque es improbable que Trump cambie la política oficial de Estados Unidos respecto al estrecho de Taiwán, podría estar abierto a hablar con Xi sobre las ventas de armas estadounidenses a la isla, rompiendo así con más de cuatro décadas de precedentes.
J. P. Carroll
J. P. Carroll
Analista en Washington D. C. y columinsta de 'Agenda Pública'
MBA Internacional de IE Business School. Máster en Estudios Profesionales (MPS) en Relaciones Públicas y Comunicaciones Corporativas de la Universidad de Georgetown. Es el exdirector adjunto de Medios Hispanos del Comité Nacional Republicano (RNC). J.P. vive en el área de Washington, D. C.
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