Este jueves y viernes, los líderes europeos se reúnen en Chipre, en una cumbre marcada por
una renovada sensación de emergencia y crisis. En esta ocasión, esa sensación viene dada por
el aumento de los precios de la energía por la guerra de Oriente Medio y por el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán como respuesta a los ataques de EE. UU. e Israel, pero
también por otros debates de fondo que no pueden esperar a la próxima reunión formal del Consejo Europeo en junio. Como ocurre cada poco tiempo, en Bruselas se ha activado el
modo emergencia con el objetivo de avanzar en varios dosieres.
El asunto central, la energía, se estructurará alrededor de
una comunicación que la Comisión Europea tiene previsto publicar el miércoles, el día antes de que los líderes viajen a Chipre. Bruselas ya ha circulado un documento con sus principales propuestas a las capitales, con el objetivo de recoger sus opiniones y terminar de hacer ajustes en el texto. El elemento central es
un esquema temporal de ayudas de Estado, con el que el Ejecutivo comunitario plantea dar manga ancha a los Gobiernos nacionales para apoyar a algunos de los sectores más afectados. Este es un terreno que genera bastante consenso.
La propuesta de Bruselas recoge que los Veintisiete puedan cubrir el 50% de los sobrecostes en combustible para los sectores pesquero, del transporte terrestre y marítimo —únicamente en rutas cortas— y agrícola, añadiendo en el caso de este último el incremento de los precios de los fertilizantes.
"El marco temporal beneficia fundamentalmente a las industrias de países como Alemania, Italia o Polonia y ofrece muchísimo menos margen a España o los países nórdicos"
Un asunto bastante más espinoso tiene que ver con la propuesta de la Comisión de
aumentar del 50% al 70% el coste energético subvencionable de las industrias electrointensivas bajo el Marco de Ayudas de Estado del Plan Industrial Limpio (CISAF). Ese aumento del porcentaje subvencionable, a diferencia del 50% que ya figura en el texto del CISAF, no tendrá que destinarse a la descarbonización según los planes de Bruselas y
mantiene el viejo límite de no poder inyectar ayudas más allá de los 50 euros por MWh. De nuevo, el marco temporal beneficia fundamentalmente a las industrias de países como Alemania, Italia o Polonia y ofrece muchísimo
menos margen a los Estados miembros que han apostado desde hace tiempo por un mix energético menos contaminante y, por lo tanto, menos expuesto a los precios de los hidrocarburos, como España o los países nórdicos.
Además,
al no haber medidas conjuntas, el marco temporal reabre el viejo debate sobre la diferencia de espacio fiscal con que cuentan los Estados miembros. La experiencia adquirida desde 2022 muestra que esta flexibilización de las ayudas de Estado se suele traducir en
un auténtico tsunami de subvenciones por parte de Alemania y Francia. Algunos líderes podrían volver a poner sobre la mesa
la petición hecha por los ministros de Finanzas de España, Alemania, Austria, Italia y Portugal de un impuesto a
los beneficios caídos del cielo (el llamado
windfall profit) para las grandes compañías energéticas que están viendo aumentar sus ingresos por la crisis de Oriente Medio.
Artículo 42.7
Más allá de la energía, los líderes se reúnen en un país que
ha vivido de cerca la inestabilidad de Oriente Medio. El dron que impactó en marzo en la base británica de Akrotiri provocó una movilización de medios de otros Estados miembros, como fragatas y F-16 griegos, o activos de Francia, Italia, Países Bajos y España. Más allá de esa movilización, el incidente ha demostrado que,
aunque la Unión Europea tiene una cláusula que se podría identificar como de defensa colectiva, algo así como un
gemelo comunitario del artículo 5 de la OTAN,
este mecanismo no está bien engrasado.
Se trata del artículo 42.7, que sobre el papel consagra esa defensa colectiva.
Chipre, como Austria, Irlanda y Malta, no forma parte de la OTAN, por lo que, en un contexto de creciente inestabilidad, hay cierto apetito por clarificar y hacer más efectiva dicha cláusula. António Costa, presidente del Consejo Europeo,
lo ha incluido en su carta de invitación a los líderes. Nikos Christodoulides, presidente de Chipre, lo ha convertido en una prioridad de cara al encuentro:
comenzar a concretar un mecanismo claro sobre cómo se invoca el artículo.
"Los Veintiséis se reunirán con líderes de la región para mantener un debate sobre la situación en Oriente Medio, otro punto al que el Gobierno chipriota ha dado una gran importancia"
Además, y siguiendo el hilo del debate estratégico sobre la defensa colectiva de la Unión,
los Veintiséis,
ya que no estará presente Viktor Orbán, primer ministro húngaro en funciones, que tras la derrota electoral ha decidido no viajar a Nicosia, se reunirán con líderes de la región para mantener un debate sobre la situación en Oriente Medio, otro punto al que el Gobierno chipriota ha dado una gran importancia. Probablemente,
el encuentro se vea también afectado por los típicos giros de última hora que mueven la agenda desde Washington, con una especial atención a la presión norteamericana respecto al estrecho de Ormuz.
Urgencia ucraniana y presupuestaria
Por otro lado, los líderes europeos hablarán con Volodímir Zelenski, presidente ucraniano, con
un asunto en mente: el desbloqueo de los 90.000 millones de euros, un crédito financiado con bonos europeos que se acordó en diciembre y que
ha sido bloqueado durante los últimos meses por Orbán. Bruselas espera que Péter Magyar, que sucederá al actual primer ministro a principios de mayo, elimine el veto húngaro al crédito, que Kiev necesita con urgencia en las próximas semanas.
Por último, Costa tiene intención de
forzar a los líderes europeos a mantener un debate que llevan demasiado tiempo postergando: el
del próximo Marco Financiero Plurianual (MFP), que cubrirá los años 2028-2034. La hoja de ruta establecía que la UE debía llegar a un acuerdo con tiempo suficiente para evitar que las
elecciones presidenciales francesas del año que viene puedan interferir en la negociación, pero
se van acumulando retrasos en el calendario. Ahora el Consejo prevé que la presidencia chipriota presente una primera
caja de negociación, ya con cifras y detalles, en la cumbre europea de junio, pero Costa quiere obligar a los líderes a empezar a dar una orientación política a las negociaciones.