Martes, 28 de julio de 2026
SANIDAD PÚBLICA

El éxito sanitario español tiene una reforma pendiente

Gabriel San Miguel, experto en ciencia y bienestar, y Manuel Franco, doctor en Epidemiología y Salud Pública por la Johns Hopkins University, consideran que ahora es un momento adecuado para analizar el estado de la salud de la población española y del Sistema Nacional de Salud. A partir de diversos informes, apuntan a la existencia de buenos datos, pero también destacan las "dificultades para acceder a los servicios de atención primaria", las "listas de espera prolongadas" y un aumento de la desigualdad en el acceso a la sanidad.

Gabriel San MiguelManuel Franco
Gabriel San Miguel, Manuel Franco 27 de febrero de 2026
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Hospital Virgen de la Luz, en Cuenca. | Gobierno de Castilla-La Mancha
Hospital Virgen de la Luz, en Cuenca. | Gobierno de Castilla-La Mancha
España aparece en los rankings internacionales como uno de los países con mejores resultados en salud. La esperanza de vida se sitúa entre las más altas del mundo y la mortalidad por causas evitables es comparativamente baja. Sin embargo, esta fotografía de aparente éxito convive con una percepción social creciente de deterioro del sistema sanitario: dificultades para acceder a los servicios de atención primaria, listas de espera prolongadas y una percepción de desigualdad social y territorial en el acceso efectivo al sistema sanitario. Esta aparente contradicción es el reflejo de un sistema que ha alcanzado altos niveles de rendimiento en resultados finales, pero que muestra claros signos de agotamiento en su capacidad de respuesta cotidiana y adaptación a los retos sociales de la población.

El debate en España para mejorar y proteger la salud de nuestra población ya no puede formularse en términos binarios —"el sistema funciona" o "el sistema está en crisis"—, sino en preguntas más concretas: qué funciona, para quién y a costa de qué.

El dilema del éxito: vivimos más, pero no tenemos un mejor acceso al sistema sanitario

España mantiene una esperanza de vida superior a los 83–84 años y una mortalidad por causas prevenibles y tratables entre las más bajas de la Unión Europea. Estos indicadores reflejan un sistema sanitario eficaz en el tratamiento hospitalario, la prevención secundaria y el manejo de patologías agudas.

"En una sociedad envejecida como la española, el acceso oportuno se convierte en un determinante de salud tan relevante como la calidad técnica de la atención"
Sin embargo, los indicadores de acceso muestran una tendencia preocupante. Según el Barómetro Sanitario 2024, cuando no se obtiene atención el mismo día, la demora media para conseguir cita en atención primaria es de 8,7 días, y más de un tercio de los pacientes derivados a atención especializada espera tres meses o más. A finales de 2024, más de 846.000 personas aguardaban una intervención quirúrgica no urgente, con una espera media superior a los 120 días.


Este desplazamiento del debate —de los resultados finales a los tiempos de acceso— es muy importante. En una sociedad envejecida como la española, y con una alta carga de enfermedad crónica, el acceso oportuno se convierte en un determinante de salud tan relevante como la calidad técnica de la atención.

En el caso de enfermedades como diabetes, EPOC, insuficiencia cardíaca o trastornos de salud mental, los retrasos en atención primaria o atención especializada se traducen en descompensaciones evitables, mayor uso de urgencias y un incremento de ingresos hospitalarios que podrían haberse prevenido. En salud mental, las demoras prolongadas favorecen la cronificación de los problemas y desplazan la atención hacia el ámbito privado, profundizando las desigualdades sociales.

Grandes reformas pendientes: el enfoque preventivo y la atención primaria

Una parte sustancial de la carga de enfermedad en España está asociada a los que se denominan factores de riesgo prevenibles. Más del 60% de la población adulta no alcanza los niveles recomendados de actividad física, el consumo de alcohol se mantiene en niveles elevados en comparación con la media europea y la obesidad continúa creciendo, especialmente en grupos socioeconómicos desfavorecidos.

"La sobrecarga asistencial, la falta de tiempo por consulta y las dificultades de acceso a la atención primaria limitan su capacidad para desarrollar plenamente estos papeles preventivos y de salud comunitaria"
Estos patrones no pueden explicarse únicamente por decisiones individuales. La evidencia muestra que están profundamente condicionados por entornos urbanos, laborales, educativos y comerciales: disponibilidad de espacios para actividad física, estructura del tiempo de trabajo, oferta alimentaria o presión publicitaria.


En este marco, la atención primaria ocupa una posición estratégica y fundamental. No solo como puerta de entrada al sistema sanitario, sino como el espacio donde confluyen la prevención, la detección precoz de problemas de salud física y mental y el seguimiento y control de las patologías crónicas altamente prevalentes. Sin embargo, la sobrecarga asistencial, la falta de tiempo por consulta y las dificultades de acceso limitan su capacidad para desarrollar plenamente estos papeles preventivos y de salud comunitaria.

Crisis climática: un determinante emergente de salud

La crisis climática es un determinante emergente de la salud que ya no puede tratarse como una externalidad. El aumento de las temperaturas extremas, la mayor frecuencia de olas de calor, la degradación de la calidad del aire y los eventos climáticos extremos como las DANA y grandes incendios tienen un impacto creciente y medible sobre la salud de la población en España y en Europa.

"Las olas de calor se asocian a incrementos significativos de la mortalidad —especialmente por causas cardiovasculares y respiratorias— y afectan de forma desproporcionada a personas mayores"
En España, las olas de calor se asocian a incrementos significativos de la mortalidad —especialmente por causas cardiovasculares y respiratorias— y afectan de forma desproporcionada a personas mayores, población con altas prevalencias de enfermedades crónicas y grupos socialmente vulnerables como las personas que viven solas o las que sufren pobreza energética. El
Lancet Countdown ha documentado de forma consistente cómo el calentamiento global incrementa la exposición a riesgos para la salud y tensiona los sistemas sanitarios, especialmente en países con poblaciones envejecidas.

El cambio climático actúa, además, como multiplicador de desigualdades: quienes viven en viviendas mal aisladas, en entornos urbanos con menor infraestructura verde o con menor capacidad de adaptación son quienes sufren mayores impactos en la salud. Integrar la acción climática en la política sanitaria —desde la planificación urbana hasta la vigilancia epidemiológica y la prevención comunitaria— no es una agenda ambiental paralela, sino una condición necesaria para proteger los logros sanitarios alcanzados.

Desigualdad social: cuando la media ya no informa porque esconde brechas profundas

Los informes oficiales muestran un claro gradiente social en salud. La prevalencia de enfermedades crónicas, obesidad, sedentarismo y problemas de salud mental es mayor en personas con menor nivel educativo y renta.

Estas desigualdades también se manifiestan en el acceso efectivo al sistema sanitario. Las demoras prolongadas penalizan especialmente a quienes tienen menor capacidad para recurrir a alternativas privadas o para gestionar tiempos de espera sin impacto económico o laboral.

La equidad en salud no es un subproducto automático del universalismo, sino el resultado de políticas activas que sean capaces de incorporar una mirada de determinantes sociales de la salud. Un sistema sanitario puede ser excelente en promedio y, al mismo tiempo, insuficiente desde el punto de vista de la equidad en salud.

Gobernanza en un sistema descentralizado: coordinación sin recentralización

La descentralización ha permitido adaptar la gestión sanitaria a realidades territoriales diversas, generando una elevada heterogeneidad en acceso, tiempos de espera y resultados intermedios. El Perfil Sanitario de España en la UE identificó las barreras administrativas y la variabilidad territorial como dos de los principales retos del sistema sanitario.

El reto institucional no es recentralizar competencias, sino reforzar la gobernanza del sistema descentralizado mediante estándares comunes, datos comparables, transparencia y mecanismos efectivos de coordinación entre administraciones. Sin estos instrumentos, el sistema corre el riesgo de fragmentarse en subsistemas con capacidades muy desiguales.

El debate del gasto: no solo cuánto, sino para qué

España destina a sanidad un porcentaje del PIB y un gasto per cápita inferior al de los grandes países de su entorno europeo como Alemania, Francia o Países Bajos. Pero el debate relevante no es únicamente cuantitativo, sino también cualitativo: en qué se gasta y qué retorno en salud genera ese gasto.

"El peso del gasto sanitario de bolsillo —especialmente en ámbitos como salud dental, óptica o atención psicológica— introduce claros elementos de desigualdad"
Una parte sustancial del gasto se orienta a la atención hospitalaria y a tratar fases avanzadas de la enfermedad, mientras que la inversión en prevención, salud pública y atención primaria sigue siendo muy limitada e insuficiente. Al mismo tiempo, el peso del gasto sanitario de bolsillo —especialmente en ámbitos como salud dental, óptica o atención psicológica— introduce claros elementos de desigualdad que cuestionan la equidad del sistema y fomentan las desigualdades en salud.

Del diagnóstico a las decisiones políticas

España parte de una posición privilegiada: una población longeva, un sistema sanitario eficaz y unos resultados en salud que figuran entre los mejores de Europa. Pero este aparente éxito no garantiza sostenibilidad futura. El envejecimiento de la población, el aumento de la cronicidad y la multimorbilidad, las desigualdades sociales en salud persistentes y crecientes, y los efectos de la crisis climática están redefiniendo el terreno de juego.

La cuestión ya no es si el sistema ha funcionado, sino si será capaz de adaptarse para el futuro más cercano. Las reformas pendientes —reforzar la prevención real, reducir desigualdades en salud, proteger nuestra salud ante la crisis climática, mejorar el acceso, coordinar mejor un sistema descentralizado y reorientar el gasto hacia la salud futura— no son ajustes técnicos menores. Son decisiones políticas que marcarán si podemos pasar de sistemas sanitarios eficaces a contar con sistemas verdaderamente sostenibles, equitativos y resilientes frente a los retos del siglo XXI.
Gabriel San Miguel
Gabriel San Miguel
Director de Ciencia y Bienestar de beBartlet
Exdirector de Gabinete de la Concejalía de Políticas Sociales en el Ayuntamiento de Madrid. Experto en gobernanza del sector público (ESADE).
Manuel Franco
Manuel Franco
Doctor en Epidemiología y Salud Pública
Es doctor en Epidemiología y Salud Pública por la Johns Hopkins University y trabajaba actualmente en el BC3 Basque Centre for Climate Change Research del País Vasco, con líneas de investigación en epidemiología urbana y social y su relación con el cambio climático. También es profesor adjunto en la Escuela de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins y la Escuela de Posgrado de Salud Pública CUNY de la Universidad de la Ciudad de Nueva York.
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