Domingo, 6 de septiembre de 2026
ACUERDO

La paz en el Cáucaso: la primera derivada del eje Estados Unidos-Israel-Arabia Saudí

Después de casi cuatro décadas de conflicto, Armenia y Azerbaiyán han alcanzado un acuerdo de paz, marcando un hito en la resolución de disputas territoriales en el Cáucaso Sur. Para Jordi Xuclà, exdiputado y profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Ramon Llull, este acuerdo no solo pone fin a la lucha por Nagorno Karabaj, sino que también refleja un cambio significativo en las alianzas geopolíticas de la región.

Jordi Xuclà Jordi Xuclà 21 de marzo de 2025
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Miembros del servicio de Azerbaiyán asisten a una ceremonia que marca el cierre del Centro de Monitoreo Conjunto Turco-Ruso, como parte de la retirada de las tropas de mantenimiento de la paz de la región de Karabaj. | Aziz Karimov / Zuma Press / ContactoPhoto
Miembros del servicio de Azerbaiyán asisten a una ceremonia que marca el cierre del Centro de Monitoreo Conjunto Turco-Ruso, como parte de la retirada de las tropas de mantenimiento de la paz de la región de Karabaj. | Aziz Karimov / Zuma Press / ContactoPhoto

El 13 de marzo de 2025, los gobiernos de Armenia y Azerbaiyán hicieron público que habían alcanzado un acuerdo de paz que ponía fin a un conflicto que se prolongaba desde 1988. En un mundo en plena reconfiguración, el fin de un conflicto congelado no debe pasar inadvertido ni debe considerarse de forma aislada.

En 1988, las tropas de la República Soviética de Armenia iniciaron una guerra de invasión sobre la vecina República Soviética de Azerbaiyán. Consiguieron ocupar un 20% del territorio, Karabaj y sus territorios colindantes, y mantuvieron el control hasta 2020.

En el inicio del conflicto, se trataba de dos territorios bajo el manto de la Unión Soviética y con unas fronteras no del todo delimitadas por ser algo secundario respecto a las fronteras duras exteriores de la URSS. Al finalizar la primera guerra de Karabaj en 1994 ya no existía la Unión Soviética y las dos Repúblicas se habían convertido en Estados soberanos y miembros de Naciones Unidas.

"De la descomposición de la Unión Soviética emergieron los conflictos congelados de Nagorno Karabaj, Transnistria, Osetia del Sur y Abjasia"
El conflicto se mantenía abierto y bajo una correlación de fuerzas muy determinada: la Unión Soviética primero y la Federación Rusa después prestaban su apoyo militar y económico a Armenia mientras que una Azerbaiyán derrotada y parcialmente ocupada intentaba protegerse con sus recursos naturales mientras construía campos de refugiados para acoger a los 1,3 millones de desplazados internos. La situación (nuevo statu quo) se convirtió en tan asentada que el conflicto se instaló en la categoría de conflicto congelado. Una de las características de los conflictos congelados es que un Estado soberano ha perdido el control efectivo sobre una parte de su territorio, donde han tomado el control unas autoridades locales directamente apoyadas por un Estado tercero. De la descomposición de la Unión Soviética emergieron los conflictos congelados de Nagorno Karabaj, Transnistria, Osetia del Sur y Abjasia.

Para los pocos dados en confiar en que las situaciones evolucionan (a mejor o a peor) a lo largo del tiempo, podían pensar que morirían con estos conflictos congelados presentes. Eran situaciones enquistadas, difíciles de remover. Pero la geopolítica ya hace tiempo que ha vuelto y ha emitido oleajes de largo alcance que han hecho estallar los escenarios más congelados.

Al final de 1994, Armenia tenía el fuerte patrocinio de Rusia y Azerbaiyán estaba recuperándose de años de inestabilidad política y debilidad militar. Armenia tiene una fuerte diáspora (actualmente entre 7 y 8 millones ante los 2,8 o 3 millones que viven en el interior del país) que ha ayudado a recabar fuertes apoyos internacionales a su causa, especialmente en Estados Unidos y Francia. Azerbaiyán encauzó la senda de la estabilidad con la firma de los contratos internacionales de explotación de su petróleo que le proporcionaron en el medio plazo la capacidad económica de rearmarse y ocupar un lugar destacado en el mercado energético global.

Las fotos congeladas se derriten al calor de la política y la geopolítica. Nikol Pashinián se convirtió en primer ministro de Armenia en mayo de 2018 tras liderar un movimiento ciudadano que barrió a los viejos dirigentes centrados en mantener una identidad nacional armenia basada en el control, casi místico y del todo armado, del territorio ocupado del Karabaj.

"El apoyo de la inteligencia militar de Israel pesó en la capacidad de lanzar una ofensiva del ejército azerí en 2020 que le permitió recuperar el control de la mayoría del Karabaj"
Con los años, Pashinián marcó distancias con Moscú hasta el punto de presentar la candidatura de su país a ser miembro de la Unión Europea en plena guerra de ocupación de Ucrania por parte de Rusia. Mientras tanto, el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliev, con una fuerte capacidad de pensamiento estratégico, fue construyendo alianzas internacionales a partir de una política de no alineamiento. El apoyo de la inteligencia militar de Israel pesó en la capacidad de lanzar una ofensiva del ejército azerí en 2020 que le permitió recuperar el control de la mayoría del Karabaj.

Aliev ha cultivado las relaciones políticas de alto nivel de forma discreta y siempre manteniendo una autonomía de criterio para los asuntos de su país. Esto le llevó a finales de 2024 a acusar directamente a las autoridades rusas de la responsabilidad del accidente del avión de la compañía Azal Airlines y de provocar un amago de asunción de responsabilidades por parte de Putin.

El acuerdo de paz anunciado el 13 de marzo de 2025 supone un fuerte revés a todas las organizaciones internacionales que han intentado mediar en la solución del conflicto. Especialmente para la OSCE. Un acuerdo de paz destinado a poner fin a casi cuatro décadas de conflicto centrado en la región de Nagorno Karabaj. Este acuerdo incluye varios puntos clave:

  • Reconocimiento mutuo de fronteras: Ambos países han acordado reconocer sus territorios según las fronteras de la época soviética y renunciar a futuras reclamaciones territoriales.

  • Modificaciones constitucionales en Armenia: Armenia se ha comprometido a enmendar su constitución para eliminar cualquier referencia a reclamaciones territoriales sobre Azerbaiyán, respondiendo a las preocupaciones de Bakú sobre posibles implicaciones de soberanía.

  • No despliegue de fuerzas extranjeras en la frontera: Ambos países han acordado no desplegar fuerzas de terceros países a lo largo de su frontera común tras la firma del acuerdo de paz.

  • Retiro de reclamaciones internacionales: Las partes se han comprometido a retirar mutuamente las demandas presentadas en instancias internacionales y a abstenerse de emprender acciones legales futuras entre sí.

Eran dos viejos enemigos con profundas heridas de guerra y traumas arraigados en sus respectivos pueblos. Dos viejos enemigos que llegaron a la conclusión de que si no firmaban la paz, el mundo incierto les podía causar muchos problemas: injerencias e inestabilidad.

Armenia ya había roto con Rusia su relación preferente. Azerbaiyán ya había recobrado el control del territorio perdido en la guerra de 1988-1994. Era el momento de firmar la paz sin hacer notar en la letra lo que estaba en los hechos: el principio de integridad territorial había ganado a la invocación al derecho de autodeterminación.

"Los dos firmantes de la paz en el Cáucaso sabían que su conflicto había envejecido y que lo mejor era comparecer equipados con el traje de la paz para navegar más seguros en el nuevo mundo altamente cambiante"
La geopolítica ha sido siempre muy presente en el Cáucaso del Sur, tierra de fallas entre varios mundos. Los dos viejos enemigos primero tendrán que firmar la paz y estabilizar la zona antes de poder escalar en sus ambiciones. Una ambición occidental en el caso de Armenia, una ambición de potencia no alineada en el caso de Azerbaiyán.

El eje Estados Unidos-Israel-Arabia Saudí se está perfilando como una alianza que va a remover las relaciones internacionales en los próximos años. Una reconfiguración que tendrá su epicentro en el Oriente Próximo. Los dos firmantes de la paz en el Cáucaso sabían que su conflicto había envejecido y que lo mejor era comparecer equipados con el traje de la paz para navegar más seguros en el nuevo mundo altamente cambiante. Ahora son más libres y seguros para escoger sus nuevos aliados internacionales.

Jordi Xuclà
Jordi Xuclà
Analista de Agenda Pública
Vicepresidente del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo. También es profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Ramon Llull. Asimismo es exparlamentario en las Cortes Generales (2000-2019)
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