

"El porcentaje de ciudadanos que valoran como buena o muy buena la independencia judicial ha pasado del 30% en 2016 al 39% de este año y mantiene una subida sostenida desde 2023"Según los encuestados del departamento europeo que dirige el irlandés Michael McGrath, la principal razón por la que la sociedad considera insuficiente el grado de independencia de los órganos judiciales en España es, para más del 40% de los encuestados, "la interferencia o presión por el Gobierno y los políticos". Cuatro de cada diez también aprecian "interferencia o presión de otros intereses como los económicos". Solo tres de cada diez ciudadanos consideran que el problema está en "el estatus y la posición de los propios jueces, que no garantiza su independencia". La interferencia de la política es la principal queja, no solo en España, sino en otros catorce estados de la Unión, también los que obtienen mejor nota: Finlandia, Austria, Países Bajos o Alemania.
"Cuatro de cada diez corporaciones creen que la independencia de los tribunales en España es buena o muy buena"Es en el campo empresarial, precisamente, donde la confianza en la independencia de los tribunales más ha crecido en España. Cuatro de cada diez corporaciones creen que es buena o muy buena, lo que supone un incremento de ocho puntos porcentuales respecto al pasado año (del 32% al 40%). La supuesta interferencia política, seguida de la del poder económico, son las quejas más comunes también entre las compañías. Directamente relacionado con la percepción empresarial de independencia está la percepción de la efectiva protección de sus inversiones por la ley y los tribunales. En este campo, España se sitúa en el puesto 17 de los Veintisiete, con una confianza en el sistema que se acerca al 50% de los consultados.
"Los indicadores objetivos, es decir, los mecanismos legales del sistema judicial para garantizar la independencia judicial, se encuentran en la media de los socios comunitarios"Pero si la independencia subjetiva —la basada en la percepción de ciudadanos y compañías— es baja, los indicadores objetivos, es decir, los mecanismos legales del sistema judicial para garantizarla, se encuentran en la media de los socios comunitarios. Así ocurre en las garantías relativas a la abstención o recusación de jueces o en el nombramiento y destitución de fiscales. En este último en España es, en última instancia el Gobierno el que decide (a propuesta del fiscal general). El Ejecutivo también tiene la última palabra en Alemania, Francia o Países Bajos. El Gobierno de Pedro Sánchez trabaja en una reforma para aumentar la autonomía del Ministerio Público dejando los nombramientos íntegramente en manos del fiscal general.
"En cuanto al gasto español por habitante en justicia, sin embargo, España se encuentra a mitad de tabla junto con Francia, Italia, Finlanda o Dinamarca"España sigue siendo uno de los socios con menos número de jueces por habitante, algo más de diez. Se trata de una ratio en el que solo supera a Francia, Malta, Dinamarca e Irlanda, con un porcentaje aún menor. En cuanto al gasto español por habitante en justicia, sin embargo, España se encuentra a mitad de tabla junto con Francia, Italia, Finlandia o Dinamarca, pero lejos de Luxemburgo o Alemania, las que más invierten. La nota española es aún mejor si el gasto en juzgados y tribunales se compara con el PIB. España es en esa lista la novena, entre Alemania e Italia, superando de largo a Francia, Austria, Reino Unido o Suecia.
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