Martes, 28 de julio de 2026
UNIÓN FISCAL

Europa necesita más que gasto militar: la urgencia de un federalismo fiscal

Frente a la hostilidad de Trump y el auge de la extrema derecha, Europa necesita más que gasto militar para asegurar su futuro. Fernando Rejón, asesor de energía y Unión Europea, argumenta que la verdadera autonomía y la prosperidad para el próximo siglo pasan por un audaz salto federal que dote a la UE de capacidad fiscal propia para impulsar su industria verde y su soberanía estratégica.

Fernando Rejón Fernando Rejón 16 de abril de 2025
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Para Rejón, gran parte de la prosperidad europea de los próximos cien años pasa por la inversión en tecnologías limpias. | Unsplash / Lukas S
Para Rejón, gran parte de la prosperidad europea de los próximos cien años pasa por la inversión en tecnologías limpias. | Unsplash / Lukas S
De supuesto líder del mundo libre a rey del despotismo internacional. Trump no ofrece a Europa ningún atisbo de duda. Estados Unidos ha dejado de apoyar la causa ucraniana para recitar palabra por palabra la narrativa putinista sobre las esferas de influencia imperialistas en el este de Europa. El gran arquitecto del orden multilateral de posguerra aviva ahora las llamas de una era de la impunidad en la que se proyectan resorts turísticos sobre las ruinas de un genocidio, el derecho humanitario y el orden liberal basado en reglas. Y, si alguien dudara de la animadversión con la que Washington nos mira desde el otro lado del charco, no hay más que escuchar las palabras del ogro naranja: "Me encantan los países de Europa, pero la Unión Europea fue creada para joder a los Estados Unidos".

Debemos reconocer a los Estados Unidos de Trump como un adversario existencial contrario a los valores e intereses europeos. Y, como en cualquier relación conflictual, la fobia de tu adversario suele ser la mayor fortaleza en la que incidir. A Trump no le molesta que los Estados europeos gasten 2%, 3,5% o 5% puntos de PIB adicionales en gasto militar. Acabarán engrosando las arcas trumpistas. A Trump le molesta una Unión Europea unida y federal capaz de hacer frente a su chantaje económico y comercial.

"En palabras del añorado Josep Borrell, Europa tiene que aprender a hablar el lenguaje del poder"
En palabras del añorado Josep Borrell, Europa tiene que aprender a hablar el lenguaje del poder. Pero, en el mundo en llamas en el que vivimos, el verdadero poder de la UE no se ejerce (o no solo) empleando los métodos militaristas del pasado, por muy necesarios que lamentablemente sean. La mejor defensa de Europa pasa por garantizar nuestra competitividad industrial, pelear por una posición de liderazgo en el desarrollo de las nuevas tecnologías verdes, desplegar renovables para depender solo del sol y el viento europeos y tejer unas relaciones comerciales diversificadas y autónomas que nos permitan depender de todos para no depender de nadie.

La Comisión Europea ha presentado el Clean Industrial Deal, el plan de Bruselas para relanzar la política industrial europea tras década de ingenuo laissez-faire. El plan efectúa un diagnóstico certero de la situación, en línea con los avisos del ya célebre Mario Draghi: la descarbonización supone la base de la competitividad y el crecimiento económico. Por dos motivos. Porque acelerar la generación renovable es la mejor herramienta para reducir el diferencial en los costes de la energía que lastra a las industrias europeas respecto a nuestros rivales americanos y chinos.

Y porque la fabricación de tecnologías verdes (renovables, baterías, bombas de calor o electrolizadores) marca la diferencia entre una Europa languideciente convertida en un museo para visitantes extranjeros o una Europa situada a la vanguardia de una transformación tecnológica e industrial que, pese al negacionismo de Trump y sus sucursales nacionales, supone hoy una tendencia inalterable.

"La Unión Europea carece de una caja de herramientas adecuada para ejecutar los planes que hemos establecido"
El Clean Industrial Deal (como ocurre con otras propuestas legislativas de la Comisión) despliega un abanico de medidas, en su mayoría bien diseñadas, que abordan aspectos clave para revitalizar la competitividad industrial de la UE. Sin embargo, no se puede trazar el patrón de un vestido deslumbrante si no hay dinero para comprar las telas. La Comisión fija objetivos estratégicos propios de un Estado, pero la Unión Europea carece de una caja de herramientas adecuada para ejecutar los planes que hemos establecido.

Ya es conocido aquello de que la Unión Europea se fragua en tiempos de crisis y, ante la mayor reordenación del orden internacional de los últimos tiempos, la UE debe dar un salto federalizador. La UE necesita contar con capacidad fiscal propia. Mediante la puesta en marcha de nuevos tributos gestionados a nivel trasnacional y a través de mecanismos permanentes de endeudamiento colectivo, siguiendo la estela de los fondos NextGenerationEU, de un indudable poder transformador en nuestro país.

No vale con flexibilizar las reglas de déficit o relajar las ayudas de Estado. Alemania siempre tendrá más capacidad fiscal que España para proteger a sus industrias, pero no la suficiente como para competir como China o Estados Unidos. Hablar de una Unión de la Energía, una Unión de la Defensa o una Unión de Capitales debe ir de la mano de una Unión Fiscal, que permita financiación colectiva para objetivos comunes estratégicos. Y no se trata de replicar el modelo de NextGenerationEU, un modelo de recuperación compartimentalizado en veintisiete planes de recuperación sin sinergias o integración entre ellos.

Si no identificar qué inversiones conjuntas constituyen un bien público para la competitividad de la economía europea en su conjunto: interconexiones energéticas, inversión en vectores energéticos innovadores para la descarbonización de nuestra industria pesada, plan de apoyo para la industria del automóvil en su transición hacia el vehículo eléctrico, extracción y reciclaje de materias primas críticas o desarrollo de proyectos industriales patrocinados por varios Estados miembros que salgan a competir al tablero internacional.

"Europa debe erigirse en un espacio de seguridad jurídica, estabilidad legislativa y acceso a la financiación que nos permita ocupar el hueco que EE. UU. abandona de forma autodestructiva"
Ahora que la necia motosierra de Musk amenaza con poner fin al exitoso Inflation Reduction Act —gracias al cual EE. UU. vio crecer la inversión en tecnologías limpias en un 204% en los últimos dos años— Europa debe erigirse en un espacio de seguridad jurídica, estabilidad legislativa y acceso a la financiación que nos permita ocupar el hueco que EE. UU. abandona de forma autodestructiva en la carrera global por la fabricación de tecnologías limpias. Europa tiene que mandar un mensaje nítido a los inversores americanos y globales: Europe remains open to green business.

Por lo tanto, defendámonos, sí. Pero la defensa no implica solo el golpe de las botas contra el asfalto, sino el zumbido de nuestra industria verde, generando riqueza y soberanía para tomar decisiones autónomas que permitan proteger nuestro modelo de bienestar social y democracia.

En un momento en el que la extrema derecha gana enteros pervirtiendo la nostalgia y mercadeando con el miedo, solo una Unión Europea federal, valiente y audaz, puede sentar las bases para cien años más de prosperidad, bienestar y democracia para los europeos del futuro.
Fernando Rejón
Fernando Rejón
Asesor de energía y Unión Europea
Cursó un grado de Historia, Política y Economía en la University College London y un máster de de Estudios Políticos de la UE en el Colegio de Europa. Ha trabajado anteriormente en el campo de la política energética de la Unión Europea tanto en el sector privado como en el Parlamento Europeo. Actualmente trabaja como asesor de energía y Unión Europea en el gabinete de la Vicepresidenta Tercera y Ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, en el marco de la Presidencia española del Consejo de la UE.
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