La ministra de Inclusión Seguridad Social y Migracioneas y portavoz del Gobierno, Elma Saiz, durante la rueda posterior al Consejo de Ministros en el Palacio de la Moncloa. | Alejandro Martínez Vélez / Europa Press / ContactoPhoto
Frente a la marea global de nativismo y cierre de fronteras, España lanza una apuesta contracíclica: la regularización masiva de migrantes como imperativo económico. La periodista económica Belén Carreño analiza los datos, argumentando que, si bien la integración laboral es el salvavidas del sistema de pensiones y la productividad, el verdadero desafío para la democracia española no es el "efecto llamada", sino gestionar la fricción social y la crisis del coste de la vida que alimentan a los extremos.