La noticia fue la renuncia de Andoni Ortuzar. La noticia es la elección de Aitor Esteban como sucesor en la presidencia del PNV. He aquí a dos luchadores de sumo, dos titanes de la política de los últimos años. La noticia es una crisis que no sucederá, porque en el PNV las cosas funcionan de otra manera. "Es momento de unidad", figura en el encabezado del comunicado difundido por Ortuzar, con el que dio a conocer que no peleará por la reelección.
Deja la vía libre para que el relevo se produzca sin que la sangre entre hermanos llegue a un río que lleva vertebrando el País Vasco durante 130 años.
"El último partido analógico (Juliana 'dixit') ya no tiene vibraciones independentistas"
El PNV es una factoría de luchadores de sumo. La primera referencia escrita sobre el sumo nos aparece en un libro peculiar titulado
Kojiki o
Crónica de los acontecimientos antiguos, un libro del año 712 y el ejemplo más antiguo de escritura japonesa. En una de sus leyendas se relata que la posesión del archipiélago japonés se resolvió mediante un combate de sumo. La narración data de unos 2.500 años. Takemikazuchi, el dios del trueno y de la espada, fue enviado por la diosa
Amaterasu para enfrentarse a Takeminakata, una divinidad asociada a la guerra, con el objetivo de pacificar Japón. No ha sido el rey del trueno ni la diosa de la guerra los que han pacificado el PNV.
Pero el resultado ha sido el mismo, un combate entre Ortuzar y Esteban, más que amigos, casi hermanos, con la fuerza y la templanza de los sumotoris.
El presidente del PNV ha dejado un legado que mantiene y continuará su sucesor. En el PNV siempre fulge el alma de la tradición. El último partido analógico (Juliana
dixit) ya no tiene vibraciones independentistas.
Lejos queda la vía Ibarretxe, durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que logró disolver ETA. Aquel Gobierno dejó surcos y estableció nuevos límites.
Desde hace seis años, el PNV actúa engranado con el PSE. En el sistema de partidos español solo hay tres organizaciones centenarias que han grabado su huella en la historia política de España: el PSOE (145 años), el PCE (104 años) y el PNV (130). Todos los demás han sido una irrupción volcánica de siglas, (Podemos, Ciudadanos, Sumar, Vox, Alvise, Aliança Catalana) o de nombres adaptados al devenir de los tiempos, incluido el PP.
La noticia, como decíamos, es Andoni Ortuzar y es Aitor Esteban, un cambio en la presidencia de un partido que ha evitado eficazmente siempre las divisiones y las crisis internas, con un legado que es, principalmente, su cultura de partido y una hegemonía institucional dentro y fuera del País Vasco vertebrada a través, también, de su tejido empresarial. Suele decirse que el PSOE es el partido que más se parece a los españoles, pero han sido los demás partidos políticos los que, en mayor o menor medida, han querido ser alguna vez el PNV.
La estabilidad política de los nacionalistas vascos ha sido siempre una referencia. Han impregnado la política española de cierta disciplina que les ha permitido no sucumbir al ruido. Aitor Esteban y Andoni Ortuzar han sido los dos luchadores de sumo de la política vasca. En el arte marcial, el deporte nacional nipón, el respeto entre adversarios es sagrado; perder la compostura descalifica y salirse del círculo, conocido como dohyo, equivale a una derrota. Así es el PNV en la política española, así es el PNV en el Congreso de los Diputados. En el sumo, lo importante es no salirse del círculo, expulsar al adversario y evitar que te expulsen. En la política española también. Se impone la filosofía del
todos dentro. En el sumo, el
dohyo simboliza el cielo y en el Parlamento español, el
dohyo es la convivencia.
"Con el nombramiento de Aitor Esteban se produce un hecho relevante: será el primer presidente del PNV que marque la política de alianzas mientras cierra acuerdos desde las Cortes de Madrid"
Quizá la democracia liberal sea lo más parecido al cielo. El PNV ha estado dentro del círculo desde que Pedro Sánchez fue elegido presidente del Gobierno. Ha sido un apoyo leal, una viga clavada en la arena para el Gobierno en España y no salirse del círculo. Con el nombramiento de Aitor Esteban se produce un hecho significativo: será el primer presidente del PNV que marque la política de alianzas mientras cierra acuerdos desde las Cortes de Madrid. El triunfo, como en el sumo, es resistir, siempre desde dentro. Evitar que los adversarios logren sacarte fuera. Ahora hay que preguntarse quiénes están dentro.
Aitor Esteban está dentro del Parlamento. Rechazó investir a Alberto Núñez Feijóo cuando el presidente del PP recababa apoyos del PNV y se insinuaba a Junts. Logró no caer en la tentación de verse fuera. Todavía resuenan las palabras del portavoz del PNV en Madrid desde el atrio del parlamento: "algún día se sabrá qué nos ofrecieron". Pues bien, como ya indicamos aquí, lo que el PP le ofreció a Esteban fue la presidencia del Congreso de los Diputados.
Pero Feijóo no practica el sumo, hoy no es presidente porque no quiere y está más fuera que dentro del partido.
Estar dentro. Esa es la clave, esa es la filosofía. Estar dentro y en todas partes. También está dentro Imanol Pradales, el último lehendakari que sustituyó a Íñigo Urkullu en la presidencia del Gobierno vasco, quien sí cayó en la tentación de estar fuera cuando intentó acercarse a Feijóo durante los días en los que el presidente del PP "renunció a ser presidente".
Pradales, presidente estilizado, elegante, sereno, ha reconocido que la legislatura de Pedro Sánchez será larga. Existe una buena comunicación entre los dos gobiernos.
Pradales es el último samurái y hay quien ha visto en el lehendakari, la versión vasca del presidente socialista. Gobierna con el apoyo de Eneko Andueza. El secretario del PSE es un buen puente para mantener dentro y fuera del País Vasco la estabilidad en el Parlamento español. La relación entre los socialistas de la margen izquierda del Nervión y la burguesía de Neguri se inspira en las mismas reglas del sumo:
todos dentro. Este arte marcial, que funde la religión y la calle, es tan poderoso y atractivo que hasta Bildu también lo practica mientras el Euzkadi Buru Batzar observa a los de Matute desde el retrovisor con respeto y cierta alarma.
"España es un país con demasiadas pymes que dependen del Banco Sabadell, por esa razón, el presidente quiere que la operación garantice la cohesión territorial
La burguesía de Neguri también practica el sumo. La familia Sendagorta, los Ampuero, los Lezama-Leguizamon, los Delclaux juegan a estar dentro. Sener, Petronor, Sidenor, CAF. Los grandes dioses de la siderurgia no se escapan del sumo. La alta burguesía vasca se asentó en Neguri a mediados del siglo XIX. Era un lugar perfecto para construir palacetes de cara al mar y de espaldas a las chimeneas de las fábricas que enriquecían a las familias propietarias, ofrecían miles de empleos y contribuían a la industrialización del país. La reconversión industrial, ETA —la banda terrorista asestó duros golpes al clan Neguri con asesinatos y secuestros—, y después las fusiones bancarias restaron influencia y patrimonio a las familias de ese enclave.
Tras la fusión de BBV y Argentaria y la salida de Ybarra de BBVA, se habló del ocaso de Neguri. Pero la filosofía del sumo es muy similar a la del viejo y desaparecido empresario Enrique Sendagorta: "los promotores de las empresas que más han durado y servido fueron muy pacientes, reflexivos y sacrificados, y su principal objetivo se centró en hacerlas fuertes y duraderas". Sendagorta habría sido un buen luchador de sumo.
En 2025, el BBVA también quiere estar dentro del círculo y ha lanzado una opa contra el Sabadell que el Gobierno de Sánchez no ve (de momento) pero que podría ver. La paciencia y la fortaleza vasca se enfrentan al seny catalán. Hace unas semanas, el banco de Josep Oliu Creu
anunció el retorno a Catalunya, que había ganado un 37,1% más en 2024 y dividendos para marzo. Mientras los catalanes tratan de ofrecer la imagen de un banco fortaleza, los vascos mantienen activa su ofensiva. La clave de esta operación la tendrá, finalmente, Pedro Sánchez, que se pronunció en Davos, matizando su posición. España es un país con demasiadas pymes que dependen del Banco Sabadell, por esa razón, el presidente quiere que la operación garantice
la cohesión territorial.
Todos dentro.
La socialdemocracia española viaja en trenes Talgo. El Gobierno español rechazó en agosto la opa del holding húngaro Ganz Mavag (Magyar Vagon) para hacerse con el control total de Talgo al alegar la necesidad de proteger "los intereses estratégicos y de la seguridad nacional de España".
Sánchez y la UE no quieren que las infraestructuras estén en manos de gobiernos prorrusos como el de Viktor Orbán. El nacionalismo vasco también viaja en los trenes que fabrica CAF en su factoría de Beasain. Si el BBVA es el
todos dentro en el círculo de la economía financiera, Talgo es el
todos dentro en el
dohyo de la ingeniería ferroviaria, donde el PNV jugó su apuesta por CAF en la compra de capital de Talgo para levantar una gran factoría de trenes. El clan de Neguri y el Gobierno vasco quieren jugar un papel predominante. Pradales fue partícipe de una operación que CAF, finalmente, desestimó al no poder crecer a la velocidad de Talgo. En cualquier caso, Talgo y CAF compiten en el mismo mercado ferroviario, pero también se complementan, como le ha sucedido en el mercado de los votos, al PSOE y al PNV a lo largo del periodo democrático.
"No le será tan fácil al Gobierno español impedir la compra de Talgo por parte de Polonia sin entrar en contradicción con la normativa europea sobre competencia"
El capítulo de los trenes no ha finalizado todavía. El acero de Sidenor producido en las plantas de Basauri, Vitoria, Azkoitia o Reinosa será el que opte al 29,8% de Talgo en una opa apoyada tanto por el Gobierno central como por la Lehendakaritza, y respaldada por la Fundación BBVA y el Fondo Público Finkatuz. Los representantes de José Antonio Jainaga, el
holding público y el Gobierno vasco mantienen conversaciones para cerrar un círculo que todavía no se ha cerrado, pero en el que todos, Aitor Esteban, Pradales, Sánchez y la burguesía de Neguri quieren estar.
Será, sin embargo, con el permiso de Donald Tusk y el fondo polacao PFR. No le será tan fácil al Gobierno español impedir la compra de Talgo por parte de Polonia sin entrar en contradicción con la normativa europea sobre competencia.