Parece que fue ayer cuando la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunciaba la creación de una estrategia europea común para el sector de los semiconductores. Sin embargo, ya han transcurrido más de tres años desde aquel anuncio. El 15 de septiembre de 2021, Von der Leyen establecía como prioridad en su agenda abordar la creciente escasez de semiconductores en Europa, una región que, a pesar de su importancia económica, solo representa el 10% de la producción mundial.
En esa intervención, ante el Parlamento Europeo, la presidenta de la Comisión revelaba su propuesta de un Reglamento europeo sobre semiconductores (Chips Act), orientado a coordinar tanto las inversiones nacionales como las de las instituciones europeas. El objetivo era crear un ecosistema que no solo garantizara la seguridad del suministro, sino que también promoviera la autonomía estratégica y la soberanía tecnológica dentro del mercado único europeo, reduciendo la dependencia de Asia en un sector clave, estratégico y crítico.
Solo cinco meses después, en febrero de 2022, la Comisión presentaba oficialmente el Chips Act, acompañada de un paquete de medidas para consolidar el liderazgo europeo en investigación y tecnología. El enfoque principal era reforzar las capacidades de innovación en el diseño, la fabricación y el embalaje de semiconductores avanzados, y atraer nuevos talentos y personal altamente cualificado.
"Europa se fijaba la meta de reducir la dependencia externa y duplicar su participación en la producción mundial de semiconductores para 2030, alcanzando un 20% de la cuota global"
Europa se fijaba una meta clara con este reglamento: reducir la dependencia externa y duplicar su participación en la producción mundial de semiconductores para 2030, alcanzando un 20% de la cuota global. Para ello, se movilizarían más de 43.000 millones de euros en inversiones públicas y privadas. Un ambicioso plan respaldado por iniciativas como la Alianza sobre Procesadores y Tecnologías Semiconductores, programas de investigación como Horizonte Europa y el Programa Europa Digital, y los Proyectos Importantes de Interés Común Europeo (IPCEI) enfocados en microelectrónica y comunicaciones.
El PERTE Chip en España: un paso hacia la soberanía tecnológica
El 24 de mayo de 2022, el Consejo de Ministros aprobaba el PERTE Chip, dentro del marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia financiado por los fondos NextGenerationEU. Con una dotación de 12.250 millones de euros hasta 2027, en forma de préstamos y transferencias directas, el PERTE perseguía objetivos similares a los de la Unión Europea: reforzar la capacidad de diseño y producción de la industria española de microelectrónica y semiconductores, y consolidar a España como un referente en la fabricación de chips.
"El PERTE perseguía el objetivo de consolidar a España como un referente en la fabricación de chips"
Para garantizar el éxito de este proyecto estratégico, el Gobierno creó la figura del Comisionado Especial, nombrando a Jaime Martorell como responsable máximo. Todo bajo la supervisión del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, a través de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales (SETELECO) y con la implicación de la Presidencia del Gobierno.
Durante los primeros meses, y en la primera fase de despliegue del PERTE, el Ejecutivo tuvo que acelerar la definición de un modelo de gobernanza, que incluyó la creación de un Grupo de Expertos del PERTE y la constitución de una sociedad mercantil para gestionar los fondos: primero la Sociedad Estatal de Microelectrónica y Semiconductores (SEMyS), que luego se transformó en la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT), liderada por Javier Ponce, exdirector del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI).
La falta de una estructura administrativa clara desde el inicio generó demoras y cierta duplicidad entre los ministerios implicados, lo que, sumado a la inestabilidad política, dificultó la puesta en marcha de este ambicioso plan. A pesar de estos obstáculos, hoy en día el Gobierno dispone de la infraestructura adecuada y de los mecanismos necesarios para gestionar un proyecto de tal magnitud, como lo demuestra el Real Decreto 676/2024, aprobado el 16 de julio, que establece el Estatuto de la SETT.
Iniciativas y logros destacados
En estos más de dos años de implementación del PERTE Chip se han lanzado iniciativas clave como Misiones Chip, con una inversión de sesenta millones de euros, orientada a proyectos de I+D que impulsen las capacidades científicas en microelectrónica y semiconductores, además de fomentar la colaboración público-privada. También destacan las Cátedras Chip, con un presupuesto de 54,5 millones de euros, que han creado diecisiete cátedras universitarias-empresas, con el objetivo de formar al menos a 1.000 profesionales cualificados en toda la cadena de valor del sector.
No obstante, la opinión de la industria sobre la evolución del PERTE ha sido clara: se esperaba un proceso más ágil y definido. Desde el inicio, la falta de una estructura administrativa consolidada ralentizó la ejecución, y la alta rotación de ministros y secretarios de Estado no contribuyó a una gestión eficiente. Sin embargo, tras dos años de esfuerzos, el Gobierno ha establecido una base sólida, con un marco normativo que permite avanzar hacia los objetivos del PERTE con mayor eficacia.
Grandes anuncios hasta la fecha
En noviembre de 2022, Cisco Systems sorprendió al anunciar la apertura de su primer centro de diseño de microchips en la Unión Europea, con sede en Barcelona. Un hito clave que reafirma la apuesta de España por la vanguardia tecnológica en semiconductores. En julio de 2023, la multinacional estadounidense Broadcom también eligió España para instalar una planta de fabricación, con una inversión de 900 millones de euros.
Múltiples empresas del sector han elegido establecer su sede e inversiones europeas en España
A principios de 2024, el entonces ministro de Transformación Digital y Función Pública, José Luis Escrivá, dio a conocer que Málaga acogerá el nuevo centro de I+D del IMEC (Centro Interuniversitario de Microelectrónica), uno de los laboratorios de investigación más importantes del mundo en este campo.
Hace unos días, el 9 de enero, el Gobierno, concretamente el ministro Óscar López, anunciaba la entrada de la SETT en la empresa WOOPTIX, con una coinversión pública inicial de cuatro millones de euros; en una apuesta clara por seguir fomentando las capacidades de fabricación de chips y acelerar la reindustrialización de España.
Asimismo, el proyecto Sparc en Galicia está ganando notoriedad en el sector, tanto dentro como fuera de España, con el objetivo de establecer todo un ecosistema de fotónica integrada en Vigo, convirtiéndolo en un referente europeo en esta tecnología.
España también liderará la Línea Piloto Europea de Chips Fotónicos, PIXEurope, dentro del programa de chips de la Comisión Europea, movilizando unos 400 millones de euros para ofrecer capacidades tecnológicas a la industria, con la participación de entidades de Catalunya, Madrid, Galicia y València, entre otras.
Competencia internacional: ¿y el resto de Europa?
La competencia entre países europeos es feroz, con Francia, Alemania, Italia y los Países Bajos impulsando iniciativas para atraer inversiones y construir infraestructuras de última generación que reduzcan su dependencia del exterior. Destaca el proyecto de ESMC, una nueva fábrica en Dresde, Alemania, desarrollada en colaboración con empresas como TSMC, Bosch, Infineon y NXP, que refuerza la capacidad de producción de semiconductores en Europa.
Y en EE. UU., ¿qué hará Trump con la Chips and Science Act que promovió Biden?
Estados Unidos aprobaba la Chips and Science Act en agosto de 2022, con una inversión prevista de más de 50.000 millones de dólares, destinada a fortalecer su capacidad de producción de semiconductores. Desde entonces, empresas como Intel, TSMC, Samsung y Micron han captado más del 80% de esos fondos, consolidando a EE. UU. como un líder global en este sector.
El objetivo de la industria estadounidense es ambicioso: la Asociación de la Industria de Semiconductores (SIA) planea aumentar su participación en la fabricación de semiconductores avanzados, alcanzando el 28% del mercado global en 2032, frente al 0% en 2022. Aunque algunos expertos consideran que este objetivo será difícil de alcanzar, la tendencia apunta a un fortalecimiento significativo de la capacidad de producción en Estados Unidos.
Ahora está por ver si la política de la nueva Administración Trump-Vance será continuista y cuál será su modelo para los próximos años. Los republicanos apoyaron el desarrollo de la norma, pero hay dudas de que el nuevo presidente fomente ayudas económicas directas para el desarrollo de nuevas fábricas.
Un balance positivo, pero aún queda camino por recorrer
Los avances en España y Europa son prometedores, pero la autonomía estratégica en semiconductores aún está en sus primeras etapas. La competencia con gigantes como EE. UU. y China es intensa; aun así, las oportunidades de consolidar la industria en Europa siguen siendo considerables.
"Las oportunidades de consolidar la industria en Europa siguen siendo considerables"
La presidenta de la Comisión Europea, en sus Orientaciones Políticas para esta Legislatura 2024-2029, ya ha subrayado su intención de intensificar la inversión en tecnologías punteras, incluidos los semiconductores. Las políticas adoptadas hasta ahora marcan el inicio de un camino hacia una mayor soberanía tecnológica, no obstante, para lograrlo, será crucial mantener el impulso político y asegurar la colaboración efectiva entre todos los actores involucrados, tanto públicos como privados.