Martes, 28 de julio de 2026
ANÁLISIS

La nueva Comisión y las elecciones en Estados Unidos, claves en la cooperación en tecnologías digitales críticas

La apuesta por la continuidad de la cooperación entre Estados Unidos y la Unión Europea en materia de tecnologías digitales críticas podría romperse si Trump gana las elecciones o la extrema derecha se hace con una de las comisarías competentes en la nueva Comisión Europea.

Emilio García Emilio García 18 de junio de 2024
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U.S. Department of State
U.S. Department of State
A pesar de haberse convertido en un concepto de uso frecuente en las intervenciones de responsables políticos e informaciones de economía y geopolítica, no existe una definición armonizada del término “tecnologías críticas” entre los distintos bloques económicos. Así, por ejemplo, la Comisión Europea ha recomendado considerar como tecnologías críticas aquellas que cumplen con los criterios de ser de naturaleza habilitadora y transformadora, conllevar un riesgo de fusión civil y poder suponer su mal uso un riesgo de violaciones de derechos humanos. Mientras, de modo más simplificado, la Casa Blanca las define como un subconjunto de tecnologías avanzadas que son potencialmente importantes para la seguridad nacional.

Tampoco hay una estandarización sobre cuáles son las tecnologías críticas ni una clasificación de las mismas consensuada internacionalmente. De este modo, volviendo al caso de EEUU y la UE, uno tiene su propio catálogo. Los primeros, actualizan de modo periódico desde el Consejo Nacional de Ciencias y Tecnología una lista de tecnologías críticas, integrada en febrero por 18 componentes, cada una con varios subcomponentes. Mientras, en Europa, la Comisión ha incluido en el anexo de una reciente recomendación a los Estados miembros el conjunto de aquellas de especial interés para la seguridad económica del continente, que las clasifica en 10 grupos cada uno con varios integrantes.

Sin embargo, dentro del Consejo de Comercio y Tecnología (CCT), que conformaron EEUU y la UE en 2021, se han identificado las tecnologías digitales críticas por ambos lados del Atlántico. Atendiendo a cuáles son aquellas que presentan los riesgos más sensibles e inmediatos relacionados con la seguridad tecnológica este grupo lo forman semiconductores, inteligencia artificial y computación cuántica. En el seguimiento del desarrollo mundial de las tecnologías críticas que realiza el Australian Strategic Policy Institute (ASPI), China tiene una posición casi dominante, o cuando menos relevante en las tres del ámbito digital enumeradas o en algunas de sus subcategorías.

La pujanza de China en el desarrollo de las tecnologías digitales críticas ha llevado a una estrategia de colaboración competitiva de EEUU y la UE dentro del CCT. Al mismo tiempo que ambos bloques económicos han establecido sus estrategias particulares para el desarrollo en cada campo, han establecido grupos de trabajo conjuntos en cada una de las tres tecnologías. El objetivo de estos foros es la cooperación científica, colaborar en el desarrollo de estándares, intercambiar mejores prácticas en programas de ayuda y auspiciar otros instrumentos de asistencia. En la sexta reunión del CCT celebrada hace unas semanas, se reafirmaron los compromisos en semiconductores, se abrieron vías de diálogo entre la recién creada Oficina Europea de IA y su homóloga estadounidense y se establecieron las bases para profundizar en la colaboración en computación cuántica. 

Después de las elecciones europeas, también EEUU se enfrenta ahora a un ciclo electoral. A pesar de los avances durante los últimos años en la colaboración UE-EEUU en tecnologías digitales críticas, los cambios en las más altas instancias políticas conducirán a una evaluación y posible reorientación de sus alianzas. En el ámbito que nos ocupa, serán al menos tres los factores que tendrán influencia en esa valoración. 

"Entre los altos funcionarios de la Comisión Europea existen dudas sobre la supervivencia del Consejo de Comercio y Tecnología como instrumento global de cooperación en caso de triunfo de Trump. También podría ser ese el escenario si las comisarías competentes en esta materia en la nueva Comisión son ocupadas por la extrema derecha".


En primer lugar, la continuidad del CCT dependerá del signo político de los ejecutivos en EEUU y la UE. El resultado de las elecciones presidenciales en EEUU se ve desde la UE como el gran condicionante para la política transatlántica en cualquier ámbito. En particular, entre los altos funcionarios de la Comisión existen dudas sobre la supervivencia del Consejo como instrumento global de cooperación en caso de triunfo de Trump. Ciertamente, es previsible la pérdida de relevancia y utilidad del CCT en caso de victoria republicana, pero también podría ser ese el escenario si las comisarías competentes en esta materia en la nueva Comisión son ocupadas por la extrema derecha (¿Italia?). El CCT es el hijo tanto de la Administración Biden como de la Comisión resultante del acuerdo entre conservadores y socialdemócratas, por lo que difícilmente resistirá a mayores extremismos proteccionistas por alguna de las partes.

En segundo lugar, la valoración que hagan las partes de la colaboración en tecnologías digitales críticas como palanca para su posición global. La UE y EEUU han fiado a su cooperación en semiconductores, inteligencia artificial o computación cuántica parte del éxito en alcanzar una sólida posición global en estos campos. Cada uno de los bloques económicos habrá de evaluar qué parte de sus avances y retrocesos en cada materia son achacables a la cooperación mantenida. Así, por ejemplo, a pesar de tratar de evitarse una carrera de subvenciones en semiconductores entre EEUU y la UE todo apunta a que los primeros están atrayendo mayores y más ambiciosas inversiones. Por otra parte, en Inteligencia Artificial, EEUU recela de que el carácter transnacional de la Ley de IA de la UE es un freno al desarrollo de sus empresas del segmento.

"A pesar de tratar de evitarse una carrera de subvenciones en semiconductores entre EEUU y la UE todo apunta a que los primeros están trayendo mayores y más ambiciosas inversiones".


Finalmente, las perspectivas de utilidad de la cooperación para mantener la autonomía digital estratégica de cada una de las partes. La cooperación en las cadenas de valor de la tecnología digital viene marcada por la complejidad de las mismas que hacen prácticamente imposible la autosuficiencia. Existe una necesidad de establecer alianzas que otorguen la capacidad para actuar de manera autónoma cuando y donde sea necesario y, en la medida de lo posible, con los países asociados limitando dependencias de terceros bloques considerados no confiables. En este sentido, con distinto grado, tanto EEUU como la UE buscan reducir su dependencia de China en las tecnologías digitales críticas. La continuidad de la alianza trasatlántica estará ligada a su utilidad para ambas partes para esta finalidad y su fortaleza dependerá de la falta de coaliciones sustitutivas para ello.

En resumidas cuentas, un escenario distinto de la colaboración transatlántica en tecnologías digitales críticas es improbable pero posible. La apuesta por la continuidad de la cooperación por ambas partes será el punto de partida, pero la ruptura es posible en caso de desaparición sin reemplazo de un instrumento global que la acoja, la identificación de la misma con perjuicios para el desarrollo tecnológico por alguna de las partes o si contribuye de modo escaso la autonomía digital estratégica en uno u otro lado del Atlántico.
Emilio García
Emilio García
Exdirector de gabinete de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales (2020-2021)
Es asesor en el Instituto de Astrofísica de Canarias y funcionario del Cuerpo Superior de Tecnologías y Sistemas de la Información. También es coautor del libro 'Chips y Poder' (Ed. Libros de la Catarata, 2025) y activista por los derechos trans.
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