Martes, 28 de julio de 2026
ANÁLISIS

​'Primero los de casa': las derechas radicales en Catalunya

Catalunya fue el primer lugar de España en realizar el cambio de una ultraderecha marcadamente posfranquista a una derecha radical antiinmigración. El estudio de esta evolución sirve para entender las causas de raíz, que han desembocado en un 'Parlament' con representación de Vox y 'Aliança Catalana'. Dos partidos políticos, que aunque con muchas similitudes, se dirigen a dos sensibilidades catalanas muy distintas.

Mario Ríos FernándezXavier Calafat
Mario Ríos Fernández, Xavier Calafat 16 de septiembre de 2024
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La portavoz del Grupo Mixto en el Parlamento de Catalunya y presidenta de Aliança Catalana, Silvia Orriols. | Alberto Paredes / Europa Press / ContactoPhoto
La portavoz del Grupo Mixto en el Parlamento de Catalunya y presidenta de Aliança Catalana, Silvia Orriols. | Alberto Paredes / Europa Press / ContactoPhoto
En un escenario de acenso global de las derechas radicales a lo largo y ancho del planeta, de polarización alrededor de la cuestión migratoria ⎯tal y como ha sucedido en Reino Unido⎯, y en un marco mediático y cultural muy influido por el bombardeo xenófobo y racista en redes sociales, el recién elegido Govern d’Illa tiene por delante un reto mayúsculo. El nuevo ejecutivo catalán tiene que enfrentar la amenaza del ascenso de las derechas radicales locales ⎯Aliança Catalana y Vox⎯ y preservar la cohesión social y cultural del país en un momento en que Catalunya está experimentando un cambio demográfico sin precedentes y en el que, además, diversos actores políticos están jugando a generar un conflicto político alrededor de la inmigración. 

Las recientes elecciones del 12M consolidaron a la derecha radical en Catalunya con dos opciones políticas —Vox y Aliança Catalana (AC)—, que obtuvieron entre las dos casi 400.000 votos y 13 diputados (11 y 2 escaños respectivamente): Vox obtuvo un 8% y 248.554 votos, mientras que AC un 3,78% y 118.302 votos. El primero consolidaba los resultados de los anteriores comicios de 2021 en los que irrumpió con fuerza en el Parlament postpandémico. AC entraba por primera vez después de ser un partido fundado en las municipales de 2023 y gracias a la consecución de la alcaldía de Ripoll por parte de Silvia Orriols. 

"La nueva derecha radical catalana bebe de la modernización discursiva que se viene produciendo desde hace años en los partidos de extrema-derecha europeos"


La aparición de estas opciones políticas si bien supone una novedad política respecto los últimos años de la Catalunya del procés —Vox no obtuvo representación hasta el 2021; en las elecciones de 2015 y 2017 no hubo representación de ningún partido de derecha radical— no lo es tanto si retrocedemos más atrás en el tiempo. En buena medida, la nueva derecha radical catalana bebe de la modernización discursiva que se viene produciendo desde hace años en los partidos de extrema-derecha europeos como la "Agrupación Nacional" de Marine Le Pen. Estos partidos, que han adoptado un discurso nacional-populista consistente en la imbricación de la invocación populista de "los de arriba" contra "los de abajo", llaman a una regeneración de la comunidad nacional que se encuentra amenazada por la inmigración, la mundialización y una clase política corrupta y traidora. Así, en el contexto catalán la precursora de esta actualización política, discursiva y programática de la derecha radical fue Plataforma per Catalunya.

Por ello, con este análisis queremos ofrecer una panorámica de la presencia de la derecha radical en Catalunya desde sus orígenes hasta su presencia actual mediante un estudio de sus actores políticos principales y, especialmente, un análisis de su voto. Para ello, dibujaremos sus principales características políticas, su evolución y un análisis sobre sus votantes. El objetivo es analizar un fenómeno creciente y que tiene ya un impacto en las tendencias sociales, políticas y culturales a nivel catalán y español. 

El ascenso de las derechas radicales: una cuestión global

Europa, Estados Unidos y América Latina están siendo testigos del incremento de la ola reaccionaria. Esta ola, que se inició después de la gran recesión económica y que vivió su punto álgido con el Brexit y la victoria de Trump, ha vuelto a crecer pese a parecer que iniciaba un descenso justo después de la pandemia. Las elecciones celebradas en Europa y América Latina en los últimos dos años lo ponen de manifiesto. 

"En las recientes elecciones europeas, prácticamente un 20% de los votantes confiaron en estas opciones políticas de derecha radical"


En la mayoría de los países de nuestro entorno las formaciones de derecha radical tienen porcentajes de voto muy altos. A nivel europeo, la derecha radical cuenta con el apoyo de prácticamente 1 de cada 5 ciudadanos si tenemos en cuenta el último ciclo electoral. En algunos países, como Italia o Francia, estas opciones políticas superan claramente el tercio de los votos, al igual que en Bélgica o en Países Bajos donde 3 de cada 10 electores se inclinan por ellas. Además, en las recientes elecciones europeas, prácticamente un 20% de los votantes confiaron en estas opciones políticas. 

En EEUU, el partido republicano —convertido ya en el vehículo político de Trump— cada vez se ubica más en las coordenadas de la derecha radical, y en América Latina, no sólo la victoria de Milei hace unos meses certifica la fuerza de estas opciones, sino que la derecha clásica se ha visto sustituida por formaciones de derecha radical en la mayoría de los países.

Sin embargo, cabe decir que este fenómeno, aunque haya irrumpido en los últimos años con más fuerza y multiplique su presencia a nivel electoral e institucional, no es nuevo. La derecha radical es una familia política que ha existido desde la derrota de los regímenes fascistas en el año 1945. No obstante, es cierto que en los últimos tiempos ha padecido de un proceso de actualización y metabolización de algunos de sus principios y sus valores que la ha situado en la esfera política más mainstream. Bajo lo que académicos como Guillermo Fernández denominan la desdiabolización de la derecha radical, esta actúa con una mayor normalidad permitiéndole obtener más apoyo social. Así, diversas teorías explican el ascenso de la derecha radical en los últimos tiempos: 

"El feminismo, la multiculturalidad, el laicismo o el ecologismo son el enemigo de estos segmentos de la población que sólo quieren volver a las esencias nacionales, sociales y religiosas de la patria"


El primer grupo de teorías son las llamadas teorías culturales y cuyos máximos exponentes son Norris y Inglehart. Estas defienden el ascenso de la derecha radical en los últimos años como un fenómeno defensivo de aquellos segmentos sociales que están en contra de los valores postmateriales que conforman el consenso progresista y que penetran y hegemonizan la agenda política, social y cultural a partir de los años 80. Estos sectores sociales, que vivían en una espiral del silencio, ven atendidas sus demandas tradicionalistas, nacionalistas y autoritarias en estas opciones políticas, que cuestionan un modelo de sociedad que ya no entienden. El feminismo, la multiculturalidad, el laicismo o el ecologismo son el enemigo de estos segmentos de la población que sólo quieren volver a las esencias nacionales, sociales y religiosas de la patria. Es una defensa del nativismo contra la disgregación social que provoca la llegada del diferente. El ascenso de la derecha radical sería un movimiento de defensa reaccionaria ante unos valores que cuestionan lo existente. 

El otro grupo de teorías que explican el ascenso de la derecha radical están más vinculadas a explicaciones de carácter economicista. Autores como Ignazi, Betz, Colantone, Stanig o Minkenber defienden que la derecha radical crece como consecuencia de los efectos negativos del proceso de modernización económica y social que están viviendo las sociedades avanzadas. Los cambios en los modelos productivos y económicos fruto de la globalización económica y de los avances tecnológicos provocan que ciertos segmentos sociales pierdan ingresos, riqueza y una posición social en la estructura económica y social del país en cuestión. Esto genera un resentimiento económico y social cuya consecuencia más inmediata es enfado hacia el sistema político y económico existente. Es en este momento cuando la derecha radical ofrece un marco político antielitista, proteccionista y que atiende a sus agravios económicos, sociales y laborales buscando un chivo expiatorio a sus problemas que acostumbra a ser la inmigración.

De hecho, la inmigración es el fenómeno que está en el centro de los dos tipos de explicaciones. En las teorías culturales sobre el ascenso de la derecha radical, el inmigrante es "el otro" cuyos rasgos étnicos, nacionales, culturales o lingüísticos amenaza la cohesión de la comunidad nacional que se ve amenazada en sus esencias.

"La inmigración actúa de disolvente de la nación al alterar sus características inmutables"


La inmigración actúa de disolvente de la nación al alterar sus características inmutables. Los diferentes se convierten en un problema para la existencia de la comunidad. De ahí el nativismo y la xenofobia de las opciones de derecha radical.

Pero la inmigración también se vincula a las teorías de carácter más economicista. Siguiendo la teoría realista del conflicto de Campbell, los diferentes grupos sociales que coexisten en una misma comunidad tienen unos determinados intereses materiales que entran en conflicto al existir recursos limitados. Esto genera una competición en la que hay perdedores y ganadores, se crean una serie de agravios que los grupos de derecha radical explotan vinculando a los inmigrantes y a las minorías con las dificultades económicas existentes. La derecha radical usa esta táctica aunque los datos objetivos y los indicadores socioeconómicos falseen estas aproximaciones al fenómeno migratorio. Más bien, se basa en una serie de percepciones subjetivas que siempre son peores o más exageradas que los datos existentes.

Las derechas radicales en Catalunya: de PxC a Vox y AC

Claramente la política catalana se homologa ya a la europea y española con el ascenso creciente de los partidos de derecha radical. De hecho, como vemos a continuación en el gráfico 1, la derecha radical en Catalunya es un fenómeno asociado al cambio de milenio. Hasta los años 2000, las opciones de derecha radical giraban en torno a los nostálgicos del franquismo. Las opciones ultras que no aceptaban la transición a la democracia ya fueran Fuerza Nueva o la Falange. Posteriormente, durante los 90, solo permanecían en liza, y con poco apoyo electoral la propia Falange y partidos como el MSR. Sin embargo, es a partir de los 2000 con el fenómeno de la aparición de Plataforma per Catalunya (PxC) cuando podemos hablar de una aparición clara de la derecha radical con un eje de batalla político bien definido: la aversión a la inmigración.

Gráfico 1. La derecha radical en Catalunya (1980-2024).

 

Fue en el año 2002 en que los primeros en realizar este ejercicio en Catalunya fueron Josep Anglada y su partido político PxC. Este partido que estuvo a punto de entrar en el Parlament de Catalunya en las elecciones autonómicas del 2010 fue seguramente el primer partido catalán, tal vez el primero también de todo el Estado Español, que emprendió una renovación ideológica para dejar atrás las herencias franquistas y situarse a la par de sus homólogos europeos. Su líder hablaba ya de una "casta corrupta", donde ubicaba a todo el arco político existente que a su vez era la que estaría promoviendo "la inmigración masiva". De esta forma PxC trató de situarse como un movimiento antiestablishment que luchaba contra el viejo sistema de partidos, como bien supo leer Aitor Hernández-Carr en su momento.

"Es a partir de los 2000, con Plataforma per Catalunya (PxC), cuando podemos hablar de una aparición clara de la derecha radical con un eje de batalla político bien definido: la aversión a la inmigración"


En concreto Anglada se hizo un nombre liderando las protestas contra la construcción de unas mezquitas en el centro de Premià de Mar (Barcelona) a partir de ese momento el leitmotiv de su partido sería principalmente la islamofobia. A la francesa, PxC vincularía su islamofobia a la necesidad de preservar los valores sociales y culturales catalanes para defender el sistema de derechos y libertades conquistado. Es decir, el rechazo a los musulmanes no se basaba en las jerarquías raciales de matriz fascista o neofascista, sino que se justifica, precisamente, en valores humanistas nacidos de la Ilustración y del combate de las izquierdas: laicismo, libro pensamiento, derechos de las minorías, igualdad de los sexos, libertades sexuales, etc.

Así fue como Anglada consiguió que la formación mejorara de manera sostenida sus resultados electorales, de los cuatro concejales que obtuvo en las elecciones municipales de 2003 a los 17 de los comicios de 2007 hasta llegar a los 67 concejales en las elecciones del 2011. Fue a partir de 2009, cuando el partido dio el salto fuera de sus feudos tradicionales e interiores, e inició una expansión por gran parte del territorio catalán, con una especial atención y penetración en la región metropolitana de Barcelona.  Inteligentemente este partido decidió no posicionarse en torno al "problema" nacional catalán. Aunque, líderes como Anglada provinieran de partidos como Fuerza Nueva, no adoptaron una postura discursiva españolista. Simplemente, se centraron en expandir su municipalismo xenófobo utilizando el eje local/extranjero, su lema de entonces era claro al respecto: "Primer, els de casa". De esta forma PxC ya preconizaba una forma discursiva que ha hecho fama en Francia o Italia, que lo vimos también durante el Brexit o en la campaña de Trump, un "chovinismo del bienestar" que pide una atención prioritaria para los ciudadanos autóctonos. 

Curiosamente la distribución electoral del voto del partido, en su momento más álgido, coincide en buena medida con territorios de la provincia de Barcelona y su Área Metropolitana. Si comparamos las municipales de 2007 con las autonómicas de 2010 encontramos que en la ciudad de Barcelona el partido pasó de 350 votos a 9.867, en Mataró de 132 a 1.710 y en Lleida de 62 a 864. En cambio, en feudos como El Vendrell perdió -1355 votos y en Vic, ciudad natal de Anglada se dejó algo más de 1800 votos. 

Mapa 1. Distribución del voto de PxC en las elecciones autonómicas de 2010:

 

Sin embargo, todo llega al final y después de obtener un gran resultado en el 2010 con algo más de 75.000 votos y quedarse a solo 5.000 votos de entrar en el Parlament, la maquinaria electoral de PxC empezó a fallar, llegando a las municipales del 2015 a un país diferente, con el 15M y el Procés en auge, con diversas escisiones, con su principal líder Josep Anglada expulsado por el partido y con los restos del partido integrándose en Vox. 

Cabe destacar que en el 2010 hubieron 6 partidos más que jugaban en el mismo eje que PxC, entre ellos algunos como Alternativa de Govern (escisión del PP comandada por Montserrat Nebreda) que en el futuro proveería a Vox de cuadros como Ignacio Garriga, una escisión de PxC (Partit per Catalunya) o otra del PP (Partido Familia y Vida): la no coordinación de estos grupos hizo que se desperdiciaran alrededor de 80.000 votos de la derecha radical y impidieron la entrada de PxC en el Parlament. Incluso hubo un grupo llamado Bloc Sobiranista, que apenas contó con 300 votos pero que ya venía marcando una línea discursiva parecida a la que replicará AC, con el énfasis en como la globalización disolvía la identidad catalana y como España trataba como una colonia a Catalunya (de hecho no es de extrañar que acabará engrosando las filas de AC años después). 

Gráfico 2. Evolución del voto a partidos de derecha radical en Catalunya (por partidos y año)

 

Desgraciadamente no disponemos de encuestas con una muestra suficiente para ver el perfil electoral de los votantes de PxC pero algunos estudios académicos encontraron evidencias bastante robustas de que sus votos provenían fundamentalmente de la abstención. De nuevo un fenómeno que también se adelantó a lo que estamos viendo en Europa. 

AC y Vox: la continuación de la xenofobia
 

Aunque la población catalana es hoy mucho más tolerante hacia la inmigración que hace veinte o treinta años como expone el reciente informe del ICPS sobre actitudes y preferencias en cuanto a la inmigración, las últimas elecciones han dado paso a dos opciones políticas claramente xenófobas. Es decir, a pesar de que una gran mayoría de la sociedad catalana muestre un carácter abiertamente tolerante y integrador, estos partidos son capaces de instrumentalizar los miedos de una parte de esta sociedad. Incertidumbres y preocupaciones razonables vinculadas a una fase de la globalización que ha tenido efectos negativos sobre el tejido económico, comercial y productivo y que también amenaza con provocar estragos en los vínculos solidarios, las identidades nacionales y la cohesión comunitaria. 

"A pesar de que una gran mayoría de la sociedad catalana muestre un carácter abiertamente tolerante y integrador, estos partidos son capaces de instrumentalizar los miedos de una parte de esta sociedad"


Cabe destacar, además, que el debate migratorio no solo está en la agenda por culpa de estas formaciones de derecha radical. Tanto la derecha clásica española (PP), como la antigua derecha catalanista heredera de CiU (Junts) se encuentran plenamente subsumidas en los discursos de sus partidos rivales. Junts reclama competencias de control fronterizo, sus alcaldes se movilizan y compran el marco de la extrema-derecha sobre el vínculo entre inseguridad e inmigración. Más recientemente, hemos visto como el alcalde de Tossa de Mar (también de Junts) ha puesto el grito en el cielo porque a su municipio le toca acoger a 200 solicitantes de asilo que llegaron este verano a las Islas Canarias, claros gestos hacía un electorado frontera que comparten con AC. La contaminación del debate público entorno al hecho migratorio y su uso por parte de la extrema-derecha para golpear al gobierno del Estado ha llevado al mismo presidente Pedro Sánchez, ha hablar de que "es imprescindible el retorno de quienes han llegado a España irregularmente".

Gráfico 3. Evolución del problema de la inmigración en los Barómetros del CEO (2006-2024)



Vox y AC, como continuadores de PxC, han centrado su discurso en la inmigración, dejando de lado el procés independentista o la cuestión económica. Ambas derechas radicales han asociado inmigración a inseguridad o a pérdida de la identidad y han hecho que sus votantes consideren este el principal problema de Catalunya. Según el último barómetro del CEO, de julio de 2024, un 38% de los votantes de Vox y un 26% de los de AC consideran la inmigración como el principal problema de Catalunya y también fijan como prioridad para el nuevo gobierno la seguridad y el orden, ajustándose a las principales líneas discursivas de ambas formaciones. 

"Ambas derechas radicales han asociado inmigración a inseguridad o a pérdida de la identidad"


Unas formaciones que han hablado de invasión migratoria, de estercoleros multiculturales para referirse a los barrios con más población extranjera, que han alertado sobre la islamización de Catalunya o que directamente han hablado de expulsar no solo a las personas en situación irregular, sino a los hijos e hijas nacidos en Catalunya pero de padres migrantes.

Esto quizás explica el significativo contraste que observamos cuando analizamos el alza en la preocupación por la inmigración en los Barómetros del CEO: esta no parece ir aparejada con los flujos migratorios al menos desde el 2006. Durante el 2015, en plena guerra de Siria se triplicaron en España el número de solicitudes de asilo respecto al año anterior: de las 5.952 en 2014 a las 14.887 en 2015. Sin embargo, la preocupación no subió de forma preocupante. Subió, no obstante, cuando la cuestión ha sido utilizada, en los últimos años, con la presión discursiva y la escalada retórica contra la inmigración que ha realizado la extrema-derecha catalana y española.

Historia de dos extremas derechas: similitudes y diferencias entre los votantes de Vox y AC

Pero que compartan preocupaciones, preferencias e intereses, y aunque ambas formaciones tengan discursos parecidos en materia migratoria o de seguridad, no significa que sus votantes sean tan idénticos. Estos votantes comparten similitudes, como todos aquellos que se inclinan electoralmente por la familia de las derechas radicales a lo largo y ancho del planeta, pero también tienen una serie de diferencias que nos obligan a hablar de dos derechas radicales en Catalunya: una de carácter españolista y otra de identidad marcadamente catalana.  

"El votante de Vox es mayoritariamente castellanoparlante, con una identidad española fuerte. En cambio, el de AC es predominantemente catalanoparlante, de identidad marcadamente catalana y se ubica más bien en el centro político."


Empecemos por las similitudes. Si analizamos los perfiles de voto tomando como base de datos la encuesta preelectoral del CIS (el estudio hasta la fecha con más muestra para Vox y AC en Catalunya), vemos como ambas formaciones comparten algunos rasgos en el perfil de sus votantes: más masculino que femenino y principalmente ubicado en las franjas intermedias de edad. Sin embargo, existen profundas diferencias como podemos observar en los siguientes gráficos sobre ideología e identidad. El votante de Vox es mayoritariamente castellanoparlante, con una identidad española fuerte y se ubica claramente a la derecha en la escala ideológica. En cambio, el de AC es predominantemente catalanoparlante, de identidad marcadamente catalana o exclusivamente catalana y se ubica más bien en el centro político.

Gráfico 4. Comparativa del perfil electoral Vox y AC (CIS postelectoral 2024).

Genero y edad:



Ideología:



Sentimiento identitario:

 

También destaca como diferencia entre ambos electorados el estatus social y laboral. Mientras que entre los votantes de Vox hay más jubilados (14,2% vs. 9.6%) y parados (7,2% vs. 4,6%) que entre los de AC donde hay más personas en situación laboral activa (79% vs. 70%). Relacionado con el trabajo también observamos diferencias en cuanto a las profesiones: los votantes de Vox están más vinculados al sector servicios y a la industria mientras que los de AC tienen una mayor proporción de profesionales socioculturales y de gerentes. A nivel formativo también se observan diferencias: un 48% de los votantes de AC tienen estudios universitarios contra un 35% de los de Vox. De hecho, mientras que en Vox más del 22% tienen un nivel igual o inferior a la educación secundaria entre los de AC solo es un 10%. Unas diferencias que se confirman con el autoubicación de clase: aunque en ambos electorados el grupo mayoritario es el que se ubica como clase media-media (46,6% para AC y 39,8% para Vox), vemos como un 27% de votantes de Vox se ubican como clase baja (contra un 16,4% de AC). A simple vista, parece existir una mayor proletarización del voto a Vox que del voto a AC. 

Por último, donde también vemos diferencias muy significativas es en la distribución territorial del voto. Mientras que Vox es más votado en las ciudades medias y grandes y ubica su voto principalmente en la costa, especialmente la de Tarragona, y en el área metropolitana de Barcelona; AC es un partido que no tiene implantación en los municipios grandes y en las grandes conurbaciones urbanas. Por el contrario, es un fenómeno muy vinculado a ciertas comarcas de Girona y al Eje Transversal que va desde Banyoles a Lleida. Esto es algo que se puede comprobar fácilmente al observar los dos mapas que presentamos a continuación.

Mapa 2. Distribución del voto a Vox en las elecciones al Parlament de 2024.



Mapa 3. Distribución del voto a Aliança Catalana en las elecciones al Parlament de 2024.



"Tanto Vox como AC recogen el discurso xenófobo y sitúan como prioridades en su agenda política la aversión a la inmigración"


Catalunya, en definitiva, fue el laboratorio del aterrizaje de la derecha radical en el Estado tal y como hemos visto en este repaso histórico. Fue el primer territorio en el que se dio un cambio de los grupos nostálgicos y ultranacionalistas, más vinculados con el régimen franquista, a espacios políticos homologables a los que aparecían y se consolidaban en Europa en los primeros años 2000. PxC representó una derecha radical nueva que centraba toda su política en una cuestión: la amenaza migratoria. Los miedos, inquietudes e incertidumbres económicos y culturales que provoca la globalización y los movimientos migratorios fueron aprovechados por esta formación para agitar un discurso xenófobo e islamófobo que obtuvo éxitos a nivel municipal y los dejó a las puertas del Parlament. 14 años después de aquellas elecciones, y después de una época de máxima politización y polarización por el proceso independentista, y con PxC desaparecida, tanto Vox como AC recogen aquel discurso xenófobo y sitúan como prioridades en su agenda política la aversión a la inmigración asociando este fenómeno a inseguridad, pérdida de identidad o problemas de convivencia. Sin embargo, aunque defiendan los mismos postulados, se dirigen a perfiles diferentes que representan segmentos de la ciudadanía catalana diferentes. Atajar el crecimiento de la derecha radical no es sencillo. Existen causas económicas, culturales y políticas que se escapan a la acción de un gobierno autonómico. Sin embargo, estudiar la trayectoria de estas formaciones, entender por qué se les vota y, sobre todo, quien lo hace, pueden ser un buen comienzo para frenarlas.
Mario Ríos Fernández
Mario Ríos Fernández
Analista político y profesor de la Universitat de Girona
Politólogo y analista político experto en comportamiento electoral. Máster en Análisis Político y Asesoría Institucional.
Xavier Calafat
Xavier Calafat
Politólogo por la Universidad de València. Actualmente trabaja como analista político y se dedica al análisis de datos.
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