Su nombre es menos conocido que el de Elon Musk, pero Uljan Sharka lidera una de las pocas compañías europeas líderes mundiales en inteligencia artificial. Y, además, afirma que Europa no debe copiar a Estados Unidos y propone otro modelo a través de una respuesta a una pregunta clave: ¿cómo se gestionan las escalas de innovación con los derechos humanos?
Sharka, que también forma parte del Consejo Asesor del AI Hub for Sustainable Development, codirigido por la Presidencia italiana del G7 y las Naciones Unidas, sostiene en esta conversación que España es un país clave para el desarrollo de esta tecnología y destaca "su enfoque pragmático y de escucha". "España va a sorprender mucho en el desarrollo de la IA", concluye. Una conversación de la mano de Marc López Plana, editor y director de Agenda Pública.
Uljan Sharka recibió a Marc López Plana, director de Agenda Pública, en las oficinas de iGenius en Milán. Foto: Marco Ottico
Hay un fuerte debate internacional sobre hasta dónde puede llegar la inteligencia artificial (IA), ¿en qué punto se encuentra?
El debate sobre la IA sufre básicamente una distorsión de la realidad. Sabemos adónde nos llevará la IA: a un futuro más democrático, con más herramientas automatizadas, lo que significa prosperidad. Este es el futuro utópico que desea la mayoría.
Pero también hay un futuro distópico, porque la IA es la primera herramienta que nos ayuda a imaginar más allá de nuestros sueños. Tiene la capacidad de escalar que no es determinista. Es lo más parecido a la química, puedes hacer todos los experimentos de laboratorio para crear cosas que hoy no existen.
Desde el punto de vista filosófico, sin embargo, si estas capacidades están en manos de unos pocos players, significa monopolio, significa dictadura global, significa que tendremos unos pocos creadores, todos los demás se convierten en usuarios, y a partir de ahí podemos ser potencialmente esclavos de la tecnología.
Así que es crucial entender lo que puede ser, pero también dónde está hoy. Se trata de construir un camino para que lleguemos a una visión más positiva y más inclusiva, que sirva a la humanidad y no al monopolio y a la sed de poder de unos pocos individuos.
Entonces, ¿dónde está realmente en su desarrollo a día de hoy?
Hoy se habla de la IA como si fuera equivalente a coches voladores que hemos estado imaginando y soñando durante tanto tiempo, y que hemos utilizado como método para tantas otras áreas, como la conducción autónoma. En realidad, la IA hoy es más comparable a los coches eléctricos que tienen una autonomía muy limitada, más limitada que nuestros teléfonos inteligentes.
"La IA hoy es más comparable a los coches eléctricos que tienen una autonomía muy limitada, más limitada que nuestros teléfonos inteligentes"
En todo caso tiene mucho potencial como tecnología, porque el hecho de que hoy seamos capaces de humanizar la interfaz hombre-máquina significa que por primera vez tras veinte años de transformación digital somos capaces de que técnicos y no técnicos puedan explotar la tecnología en igualdad de condiciones. Pero aún estamos lejos de las máquinas voladoras.
Esto es crucial, porque si hacemos las reglas hoy y establecemos una discusión política existencial en torno a una tecnología que todavía no existe, por mucho que la regulación tenga que ser un paso adelante porque tiene que contemplar los riesgos a largo plazo; corremos el riesgo de facilitar monopolios. ¿Por qué vamos a regular un riesgo que no existe, que está muy lejos, excluyendo oportunidades de desarrollo entre iguales?
Pero, ¿no hay problemas que deban regularse ahora en el estado actual de desarrollo de la IA?
La Ley Europea de la IA ha hecho el mejor trabajo posible para mantener la libertad individual y la base de la propiedad intelectual que sustenta la sociedad moderna. En el momento en que se altera el equilibrio de lo que significan los derechos de autor y la propiedad intelectual, se acaba la creatividad individual. Incluso la libertad individual se ve limitada, porque surge un nuevo mecanismo de transferencia de esa propiedad.
"La Ley Europea de la IA ha hecho el mejor trabajo posible para mantener la libertad individual y la base de la propiedad intelectual que sustenta la sociedad moderna"
Este es el gran dilema, la gran paradoja: ¿cómo se gestionan las escalas de innovación con los derechos humanos? Estos últimos han costado siglos de lucha para ser adquiridos. La innovación es positiva, pero si se presiona demasiado, los derechos humanos pueden verse comprometidos. Por eso, sistemas como la Ley de IA son fundamentales: buscan preservar los derechos humanos, establecer una base de principios fundamentales, evitar la creación de armas, prevenir riesgos sistémicos y garantizar el respeto a los derechos humanos. Estas son las tres reglas que establece la Ley de IA europea. La idea de que esta normativa bloquea la innovación en Europa simplemente no es cierta.
Lo que sí es necesario es separar la regulación de la IA —que hoy no representa un obstáculo para la innovación— del uso de los datos. Debemos asegurarnos de que los datos puedan utilizarse libremente, ya que la ventaja competitiva de las empresas depende de ellos. Si no pueden utilizarlos, esa ventaja desaparece, especialmente cuando hay competidores en el extranjero que sí lo hacen.
Otro aspecto clave es la aplicación de la Ley de IA a través del Código de Buenas Prácticas de la Comisión Europea. Ayer, en París, tuve el placer de hablar sobre este tema, ya que en iGenius estamos participando en todas las vías de aplicación de la Ley de IA para el desarrollo de dicho código. Hoy, el riesgo no radica en el funcionamiento de la tecnología o en qué hay dentro de la caja, sino en quién controla la caja.
¿Cómo afecta a la geopolítica mundial los monopolistas estadounidenses frente a Europa y China?
La pulsión del ecosistema estadounidense por el monopolio es también lo que lo hace único. Cada ecosistema se basa en su propio ADN. En realidad, el error que está cometiendo ahora Europa, es copiar. El americano es un modelo que no es el nuestro. Europa ya lo intentó en los años 2000, tras la explosión de internet, tratando de copiar e inculcar el modelo de Silicon Valley. Fracasamos porque no es nuestro modelo.
"En realidad, el error que está cometiendo ahora Europa, es copiar. El americano es un modelo que no es el nuestro"
Mientras EE. UU. siempre tendrá este enfoque de imposición, Europa y China tienen la oportunidad de no competir en una tecnología que no se puede ni se debe comparar. Que cada uno la construya basándose en sus principios, en su ecosistema, y luego la ofrezca como opción global. Igual que ocurre con la comida, con la moda, con los coches, con cualquier otro tipo de producto de consumo.
Al final, un ciudadano americano decidirá si usar Open AI, iGenius en lugar de DeepSeek y viceversa. La verdadera libertad viene de crear opciones y mantener este bello aspecto de la humanidad, que es la diversidad de las cosas que creamos, en lugar de generar un mundo en blanco y negro donde hay una solución solo europea, solo estadounidense o solo china.
Desde iGenius estamos impulsando con fuerza esta idea de que Europa no debe competir. Europa tiene que fijarse en sus objetivos, que ahora mismo son unificar el mercado de capitales y acelerar lo que llamamos el mercado digital único. Por primera vez disponemos de una herramienta llamada IA, en particular la inteligencia generativa, que es el mejor instrumento.
¿Por qué Europa necesita entonces su propio ecosistema de IA?
Europa es una de las regiones más compatibles de forma nativa con los fundamentos de la IA. Precisamente porque está muy fragmentada: los veintisiete tienen culturas y lenguas diferentes. Nunca han conseguido crear un mercado único, porque si no tienen que renunciar a sus propios valores, a su propia cultura. No podemos elegir una sola lengua. ¿Cómo estandarizar o eliminar normas? Es imposible. Así que hay que convertir un problema imposible en una oportunidad. Hay una ventaja competitiva que es la diversidad.
La fragmentación puede monetizarse mediante una lógica de IA diferente que actúe como un traductor de la complejidad. De este modo, un español, un italiano, un francés o un alemán podrán realizar la misma transacción en su idioma, con la IA traduciendo en tiempo real.
En EE. UU., por ejemplo, la fragmentación es total. Al contratar a una persona en Texas, California o Nueva York, se aplican diferentes porcentajes de impuestos en cada estado. Sin embargo, esto funciona de manera invisible porque el software actúa como el sistema operativo que gestiona el problema.
"Europa y China tienen la oportunidad de no competir en una tecnología que no se puede ni se debe comparar"
En Europa no contamos con nuestro propio software ni con un sistema operativo que unifique estos procesos. En el momento en que tomemos conciencia de esta carencia, las fronteras desaparecerán, ya que será el software el que las gestione y traduzca. Así es como crearemos el mercado único digital: utilizando el poder de la IA como traductor de la complejidad.
Para el mercado de capitales es aún más sencillo. Necesitamos first movers [pioneros]. En España hay un potencial
first mover que tiene mucha visión de futuro. En mis interacciones institucionales he conocido a una persona en España que, en mi opinión, será absolutamente fundamental para esta revolución europea del renacimiento.
Sharka defiende que Europa debería crear un modelo propio de inteligencia artificial. Foto: Marco Ottico
¿Quién es?
No puedo decirlo; no sería correcto, especialmente en este momento. Pero creo que es fundamental tener esa visión de impulsar la Unión de Mercados de Capitales con valores europeos, aunque no exclusivos, y con un enfoque internacional y global.
En última instancia, esto significa asumir que, si queremos competir en el mercado de capitales, debemos ajustar los fundamentos. Si las variables de una empresa industrial europea no están a la par con las de una empresa estadounidense o china, el mercado es completamente injusto, ya que no se compite en igualdad de condiciones.
Por ello, si realmente buscamos una unión del mercado de capitales, no debemos centrarnos únicamente en las reglas. Estas siempre estarán ahí y son las que hacen que el mundo funcione, porque sin la ley seríamos...
Como animales.
Es fundamental tener esta visión de la IA, no como una creadora de empresas como iGenius, sino como una herramienta que aprovecha empresas como iGenius para resolver estos problemas. Una vez superados estos dos retos, imagino una Europa altamente competitiva a nivel mundial que, gracias a su enfoque en la diversidad, puede alcanzar un nuevo equilibrio geopolítico basado en el intercambio en lugar de la confrontación.
¿Sabe qué les decimos a nuestros clientes estadounidenses? Si buscan la IA de mejor rendimiento, tal como la definen, vayan a Silicon Valley. Pero si quieren una IA en la que puedan confiar, vengan a Europa.
¿Y China? Usted ha dicho: lo bueno es la pluralidad, lo bueno es la diversidad. Europa tiene una oportunidad, ¿cuál es la oportunidad de China? Lo pregunto, también, porque usted quiere ser una empresa global y tendrá oficinas en China y en la India.
La oportunidad de China es explotar todos los aspectos negativos de la configuración política y de Gobierno que tiene hoy. Ese tipo de sistema también tiene ventajas, porque la centralización de la toma de decisiones rápidas y de arriba abajo, por mucho que cree malestar social, también tiene efectos positivos.
"En iGenius, vemos la tecnología como el medio para que la humanidad alcance la verdadera libertad"
Esta configuración puede dar a China una base y una ventaja competitiva para hacer la transición hacia una sociedad moderna y democrática, en la que la tecnología actúe como sistema operativo. Esto es muy poderoso, porque significa que China puede avanzar, como ya lo está haciendo, mucho más rápido que EE. UU. y Europa, y aprovechar la tecnología para convertirse en una democracia moderna de nueva generación.
No es que no seamos una democracia moderna, pero seguimos siendo una democracia joven. Ellos pueden llegar a ser una high-tech democracy, algo a lo que aspiramos, pero con mayor rapidez debido a sus actuales problemas de gobernanza. Están utilizando este mecanismo de imposición de políticas para transformar infraestructuras con extrema rapidez, generar ventajas competitivas en las empresas y crear incentivos que aceleren la transición social hacia una clase media y una clase alta. Los avances en las ciudades chinas son impresionantes.
Estuve allí por última vez en junio del año pasado, en el Foro Económico Mundial —conocido también como el Davos de verano— en Dalian, una ciudad fronteriza con Corea del Norte. El nivel de tecnología que han implantado es asombroso: el nivel de servicios, la disciplina… Estamos hablando de un sistema totalitario que entra en conflicto con las normas de la demografía. Sin embargo, creo que, con el tiempo, cuando ese sistema se combine con la tecnología, el pueblo chino la utilizará para transformar el control absoluto en eficiencia.
En iGenius, vemos la tecnología como el medio para que la humanidad alcance la verdadera libertad.
¿Pero la tecnología puede servir también para controlar mejor a los ciudadanos?
Por eso creemos que Europa tiene una propuesta única en comparación con los demás.
¿Por qué hablamos de confianza y no de rendimiento? Porque, si la inteligencia artificial es el futuro de la propiedad intelectual —y en cierta medida ya lo es—, y la propiedad intelectual es esencial para las economías, las empresas y la libertad individual, entonces no puede estar centralizada. Si lo estuviera, una docena de empresas controlarían la propiedad intelectual, y con ella, la economía y la democracia a nivel global.
"El verdadero riesgo no es la tecnología en sí, sino el control absoluto y el poder en manos de unos pocos"
Por eso, esta tecnología solo puede ser descentralizada y de código abierto en su base. El verdadero riesgo no es la tecnología en sí, sino el control absoluto y el poder en manos de unos pocos. Para evitarlo, existe la Ley Europea de IA, así como otras normativas que ahora se están discutiendo en EE. UU. Allí también son conscientes del problema. A menudo hablamos de la regulación como un obstáculo europeo, pero en realidad EE. UU. enfrenta la misma complejidad. La diferencia es que allí es menos visible debido al peso del mercado de capitales.
Incluso en EE. UU. tendrán que afrontar estos desafíos. Si Silicon Valley se vuelve más poderoso que el propio Gobierno, con una docena de empresas controlando el mundo, será un problema también para ellos.
Está empezando a ocurrir.
Europa debe impulsar, no solo por su propio bien, sino también por el de la humanidad, un enfoque de tecnologías descentralizadas. Eso significa que cualquiera puede ser creador o usuario y elegir bando. Esta es la verdadera igualdad digital. De lo contrario, si tenemos empresas, por no dar nombres, que dicen que solo nosotros podemos construirlo, otros dicen que solo nosotros podemos gestionarlo porque es como un arma nuclear. Si la IA es un arma nuclear, ir a la universidad también lo es. Es inútil que tengamos doctores y científicos porque son armas nucleares. Así que eliminamos la universidad, eliminamos la educación y volvemos a hace 500 años. Nos gusta comparar esta revolución con la revolución de la imprenta de Gutenberg.
He visto la estatua de Indro Montanelli en los jardines que llevan su nombre.
Si tuvimos ciertas revoluciones industriales, fue gracias a la revolución de la imprenta. La revolución de la imprenta creó la libertad individual, porque permitía al individuo desarrollarse siguiendo un determinado tipo de camino y elección.
"Europa debe impulsar, no solo por su propio bien, sino también por el de la humanidad, un enfoque de tecnologías descentralizadas"
Ahora con la IA estamos multiplicando por mil esa libertad, porque primero teníamos un sistema de transporte de información con libros. Ahora puedes hablar con el libro, puedes hablar con la información y entonces puedes consumir conocimiento y formar tu propio punto de vista sin ser influenciado por otro humano.
Esto es muy poderoso porque crea un nivel de libertad individual y elimina la barrera a la educación que teníamos hasta ahora. Es decir, la capacidad de escalar clases sociales o progresar profesionalmente, gracias a la IA, será increíble. Ahora estamos en las primeras fases de aplicación, pero dentro de dos años un junior será capaz de convertirse en senior en un año con estas herramientas, porque su capacidad para amplificar el potencial humano, es ilimitada.
Terminemos con China, si le parece. ¿Qué significa realmente DeepSeek en el desempeño de la IA a nivel mundial?
Hay dos verdades. La distorsionada, que dice: podemos construir IA con muy pocos recursos. Y eso simplemente no es cierto. Detrás de DeepSeek hay una historia. Tomaron un modelo que ya existía, que es el modelo de LaMa, el modelo de Meta. Luego, compraron un montón de GPU a lo largo del tiempo —no se sabe realmente cuántos chips utilizaron—, quizá no es verdad que gastaron solo seis millones de dólares. En el artículo nombran a 139 investigadores que, por baratos que fueran, se encuentran entre los mejores doctores de China. Tienen un hedge fund de 7.000 millones de dólares detrás, bajo la propiedad del mismo fundador de DeepSeek.
¿Del Estado chino?
No se sabe. E incluso si fuera cierto que solo compraron 2048 chips, comprados y no alquilados porque son suyos, y esto se especifica en su documento, a precio de mercado se habrían gastado más de cincuenta millones de dólares, que es similar a lo que nos gastamos en nuestro modelo más grande, a lo que se gastaron OpenAI y otros. Así que el tamaño es diferente, pero aunque este tamaño sea diferente, es un mensaje muy fuerte para el mundo y también beneficia a Europa.
"No se necesitan 500.000 millones de dólares, como han indicado OpenAI y EE. UU., para tener un liderazgo y poder jugar la partida de la IA"
Es decir, no se necesitan 500.000 millones de dólares, como han indicado Open AI y EE. UU. para tener un liderazgo y poder jugar la partida de la IA. Se necesitan muchos recursos, pero no tantos como la gente cree. Y este es el gran mensaje, en mi opinión, que hay suficientes recursos que Europa puede activar sin problemas para poder asumir el liderazgo en este ámbito.
Volvamos a Europa. Muchos dicen que es muy difícil que las empresas escalen en Europa. ¿Qué opinas al respecto? Con tu experiencia de tener un unicornio europeo que tiene una oficina en Nueva York y pensando en otras oficinas.
También en Europa, espero que pronto en Madrid.
¿Incluso en Barcelona?
¿Por qué no?
Una de las claves para desbloquear la innovación europea es conseguir que los ahorros europeos se inviertan en la propia Unión Europea. Foto: Marco Ottico
¿Qué opina de la capacidad del entorno europeo para permitir que las empresas de nueva creación escalen sin tener que ir a EE. UU.?
Creo que la respuesta sencilla no es el capital riesgo, no es tampoco la ayuda del sistema público, sino que es el liderazgo del sector privado. Es decir, todo lo que se necesita es un o una líder para encender una chispa, un detonante.
Si pensamos en el mercado estadounidense, si no hubiera sido por Bill Gates o Satya Nadella, que creyeron en esta loca idea de que se podía construir una empresa que aspirara a más de un billón, nunca habría sucedido.
Necesitamos un líder, o una líder, con esas habilidades, con esa visión que tome decisiones muy disruptivas. Puede ser un gran banco, puede ser una gran empresa industrial, de fabricación avanzada. Una vez que una empresa europea lo haya hecho, las demás la seguirán. En el momento en que eso ocurra, tendremos un efecto dominó que será asombroso, porque la cantidad de recursos que hay en Europa es inmensa.
Hay treinta y cinco billones de euros en cuentas de ahorro europeas. Europa tiene los recursos, hay que desbloquearlos, porque somos muy conservadores culturalmente, así que tenemos una liquidez, una solidez, una espina dorsal robusta para usar un término americano. Pero para desbloquear esto…
¿Por qué no ha llegado todavía este detonante?
Falta un cierto nivel de ambición. iGenius ya está poniendo de su parte. Hemos construido el mayor modelo LLM de Europa con recursos limitados. Estamos construyendo uno de los mayores centros de datos del mundo. Este verano encenderemos Colosseum, que es uno de los primeros superordenadores del mundo y que multiplicará por cien la potencia en Europa para la formación de modelos.
¿Dónde estará el centro de datos?
En el sur de Italia, porque hay un excedente de energía renovable. Nuestro próximo objetivo es España.
Nuestro principal objetivo, como te decía, es encontrar este socio industrial muy fuerte que crea en la ambición de hacer una gran empresa de tecnología de un trillón en Europa. Esa es la única chispa que se necesita. Una vez que se desbloquee, no hay límite a lo que Europa puede hacer, porque los recursos vendrán. Está el talento y tenemos este enfoque abierto y queremos sembrar para que todos los demás creen.
¿Qué ofrecen en iGenius?
Básicamente, ofrecemos de forma gratuita y abierta, de acuerdo con nuestros principios y nuestra visión, lo que llamamos inteligencia fundacional. Nuestras LLM y algunas otras herramientas son gratuitas, pero con una especialidad europea: tienen una licencia empresarial, porque garantizamos la continuidad operativa y garantizamos el hecho de que estas herramientas están diseñadas para la empresa, no son un artefacto de investigación y desarrollo, como la mayoría de las demás herramientas de código abierto. Y luego vendemos, por encima, agentes especializados (inteligentes), y esa es la parte más domain specific.
"Si la IA es un arma nuclear, ir a la universidad también lo es. Es inútil que tengamos doctores y científicos porque son armas nucleares"
Vendemos el agente para el asesor financiero, para el operador e ingeniero de la planta de fabricación avanzada, o vendemos el agente para el operador de defensa y administración pública. Se trata de un colega virtual al que le damos unas funciones durante las veinticuatro horas de los siete días de la semana para amplificar la capacidad de la empresa.
Ha hablado de defensa. ¿Cambiará la forma de la guerra?
Las guerras territoriales dejarán de existir cuando esta tecnología se implemente con todo su potencial, porque los intereses económicos surgirán de un nuevo mundo que estaremos creando.
"Creo que la próxima generación ni siquiera comprenderá el concepto de guerra tal como lo conocemos hoy"
Por ejemplo, piensa en cómo las materias primas hoy determinan los conflictos. Ahora considera que uno de los principales usos de la inteligencia artificial será la aceleración del proceso científico. La IA acelera el proceso científico de descubrimiento de nuevos materiales y también podrá utilizarse para replicar los actuales con nuevos compuestos que descubriremos gracias a la IA. Un país o una región podrá generar sus propias materias primas, incluso si no las posee. Esto cambia por completo la lógica de la ambición y la expansión geopolítica, especialmente en términos geográficos.
Además, muchos conflictos actuales son de naturaleza cultural. A veces, las guerras comienzan por líderes incapaces de comunicarse o por la falta de transparencia en los acuerdos. La inteligencia artificial, especialmente si es descentralizada, creará un equilibrio y una ground truth (una verdad compartida o una verdad básica) que hoy no existe.
Por eso, creo que la próxima generación ni siquiera comprenderá el concepto de guerra tal como lo conocemos hoy. Por supuesto, seguirá existiendo competencia, pero se gestionará en ámbitos como la ciberseguridad, la propiedad de la información y la ventaja competitiva del secreto industrial.
¿Dejará de existir la guerra?
La nueva guerra será el enfrentamiento entre economías que, inevitablemente, tenderán a converger en unos pocos sectores estratégicos, lo que reducirá la diversidad económica actual y limitará el alcance de muchas industrias. Si todas las sociedades se convierten en economías tecnológicas, la cuestión central será qué región logrará el liderazgo en este ámbito.
"La gran transición que se avecina dependerá de cómo se configure la soberanía digital de cada región"
Sin embargo, es un error pensar en un único líder global. En su lugar, deberíamos aspirar a un modelo de liderazgo distribuido, en el que cada región se especialice en función de sus propias fortalezas y cultura. Por ejemplo, si Europa destaca en la producción alimentaria y la fabricación avanzada, tiene sentido que se concentre en desarrollar esas industrias, mientras que otras regiones se enfocarán en sus propios sectores de ventaja comparativa.
El verdadero desafío radica en la soberanía. Es decir, determinar cuáles son los pilares esenciales que cada región debe garantizar para mantener el equilibrio geopolítico, incluso si no encajan del todo con su modelo económico ideal. La clave estará en definir esos elementos estratégicos y, a partir de ahí, decidir en qué áreas especializarse.
La gran transición que se avecina dependerá de cómo se configure la soberanía digital de cada región. Una vez garantizada esa soberanía, la pregunta será: ¿cómo nos especializamos para diferenciarnos y maximizar nuestro potencial?
Porque la soberanía implica contar con una base sólida en todos los sectores clave, pero también requiere que cada región elija en qué áreas enfocarse para marcar la diferencia. Si todas las economías compiten en los mismos ámbitos, se desperdicia capital humano en rivalidades estériles en lugar de impulsar un crecimiento exponencial.
Vives en el norte de Italia, una zona que era muy potente en automoción. ¿Qué futuro tiene este sector?
El futuro significa una transformación de una empresa industrial a una empresa tecnológicamente avanzada.
"Las empresas de automoción no es que están perdiendo mercado frente a Tesla porque haya regulación, sino porque no están innovando"
Hay dos visiones con respecto a la evolución del mundo laboral. Está el mundo en el que solo tienes robots que construyen coches y dejas a toda la gente en casa. Bastante distópico y poco inclusivo. Si el mundo solo está formado por robots que crean coches, ¿quién va a usar esos coches?
En cambio, puede haber otra forma de utilizar la tecnología al servicio de la humanidad, aumentando la dignidad en el trabajo. Que la máquina haga el trabajo pesado y el trabajo intelectual lo haga persona. Hay una forma en la que el capital humano puede formar al software y crear el cerebro de la empresa automovilística.
Las empresas de automoción no es que están perdiendo mercado frente a Tesla porque haya regulación, sino porque no están innovando. Por un lado, pueden ofrecer los mejores componentes, frenos de alta calidad, asientos de cuero y mayor seguridad, pero, por otro, no cumplen con las expectativas tecnológicas.
Si Stellantis reorganizara su equipo para desarrollar sistemas de inteligencia artificial que mejoren sus vehículos, no solo mantendría su plantilla, sino que también generaría una ventaja competitiva. En lugar de centrarse en pequeños ahorros, la clave está en que estos trabajadores contribuirían a elevar la calidad y, sobre todo, a crear un nuevo modelo de negocio basado en el software.
¿La IA ayudará a tener mejores servicios públicos para la ciudadanía?
Sí, desde luego. Creo que es la transformación que faltaba para humanizar la interfaz de la administración pública. Al haber digitalizado los servicios muy rápidamente, en algunos casos incluso de forma desmesurada porque se suprimieron los métodos más clásicos de ventanillas y demás, al final se ha terminado por crear una división digital. Me refiero a esta parte de la ciudadanía que no tienen las competencias técnicas para utilizar estas herramientas que luego funcionan muy mal porque son difíciles de usar.
"La IA en la administración pública favorecería la inclusión social"
Ahora imaginemos a los ciudadanos cómodamente desde su sofá pidiendo renovar su pasaporte, pidiendo hacer su declaración de la renta, en lugar de pedir cita para una consulta. Es decir, la administración pública se convertiría en un servicio que está literalmente al lado del ciudadano a través de una app en todos los idiomas del mundo.
También se favorecería la inclusión social. Hay una persona extranjera que llega al país, que hoy tiene que lidiar con complicadas ventanillas, donde lamentablemente no todos los idiomas están cubiertos. En cambio, ahora puede hablar con una IA que habla cien idiomas y en menos de un segundo le da las respuestas que necesita, incluso envía las solicitudes a las oficinas adecuadas. Así es como la IA ayudará al mercado europeo a convertirse en mercado único, gracias a la traducción de la complejidad. La misma traslación de complejidad se aplica también entre los ciudadanos y la administración pública.
Uljan Sharka cree que la compañía OpenAI tiene un hambre de poder negativa. Foto: Marco Ottico
¿Le gustaría enviar un mensaje para España, para nuestros lectores? Ha mencionado que quizá la próxima etapa sea en nuestro país. ¿Por qué? ¿Qué piensa de España ahora, desde el punto de vista del desarrollo de la IA?
Creo que el enfoque que España tiene sobre la IA, que es poner al ser humano en el centro, es una filosofía importante que no todos los países europeos están siguiendo en este momento. Creo que Italia y España tienen una alineación significativa en este tema. España está dando los pasos correctos porque ha declarado y está apoyando las inversiones en centros de datos. Sin centros de datos no habrá IA en Europa. El centro de datos es la materia prima de la IA. Ahora mismo, España ha sido la primera en declarar grandes inversiones con actores que no son hyperscalers (empresas que facilitan servicios de infraestructura, plataforma y nube privada alojada, y que cuentan con cientos de miles o incluso millones de servidores).
"España ha sido la primera en declarar grandes inversiones con actores que no son hyperscalers"
Me ha sorprendido gratamente cuando he interactuado con líderes españoles, su enfoque pragmático y de escucha. Estos son asuntos muy complicados. Y uno de los problemas de Europa es que no hay líderes que escuchen. Creo que España va a sorprender mucho en el desarrollo de la IA.
Cuando dice que Europa necesita una empresa que entienda e invierta, ¿de cuánto presupuesto estamos hablando?
Una inversión de 10.000 millones este año es suficiente para establecer una base sólida que permita a Europa desarrollar las tecnologías adecuadas. ¿Por qué no veinte, treinta o cien? Porque el próximo año esta tecnología dará un salto cuántico, y las inversiones a muy largo plazo pueden quedar obsoletas debido a la velocidad del cambio. En iGenius decimos que "el futuro es viejo": hay que invertir de forma inteligente, con un enfoque de hiperescala eficiente, basado en dos factores clave.
El primero es asegurar que la inversión sea lo suficientemente grande para desarrollar el producto. Si no se cuenta con una infraestructura adecuada para su fabricación, no se podrá llevar a cabo.
"Me ha sorprendido gratamente cuando he interactuado con líderes españoles, su enfoque pragmático y de escucha. Creo que España va a sorprender mucho en el desarrollo de la IA"
En este sentido, una inversión de este tamaño cada año permitiría mantenerse alineado con el mercado. En un periodo de cinco años, 50.000 millones serían una base razonable. No se trata solo de esa cantidad, sino de una inyección inicial que impulse el mercado y que luego el sector privado haga el resto.
No comparto el enfoque de EE. UU., que asigna 500.000 millones a un solo actor, excluyendo a los demás. Ese modelo no es compatible con una democracia. Prefiero una base de 10.000 millones que genere oportunidades y fomente un mercado abierto, donde sean los actores privados quienes impulsen el crecimiento y la innovación.
¿Qué ocurrirá con los motores de búsqueda?
Es solo cuestión de tiempo y adopción. La búsqueda en Internet ha sido una pérdida de tiempo dentro de un modelo construido en torno a la publicidad. En sus inicios, Google fue disruptivo, pero con el tiempo dejó de innovar, no por falta de capacidad, sino para no alterar su modelo de negocio. Ahora, la manera en que buscamos información en la red cambiará drásticamente. Es un proceso inevitable, y la única incógnita es la velocidad con la que el mercado adoptará los sistemas conversacionales. En cinco o incluso dos años, este mercado será completamente distinto.
Este cambio alterará muchos equilibrios económicos, ya que hoy muchas empresas dependen de la publicidad para su éxito y distribución comercial. Pero el impacto no se limitará a los buscadores: también transformará otros canales, como las redes sociales, que podrán ofrecernos contenido de manera más inteligente. No solo mediante algoritmos que seleccionan lo que vemos, sino a través de una nueva forma de interacción.
En iGenius lo llamamos la tercera revolución de la interfaz de usuario. La primera fue la era de los comandos y terminales, accesibles solo para ingenieros de software. Luego, Steve Jobs introdujo la interfaz gráfica, haciendo la tecnología más accesible. Ahora estamos dando el siguiente paso: humanizar la interacción a través de la voz, el lenguaje natural y la escritura.
¿Puede explicar brevemente las iniciativas que están en curso en estos momentos en el ámbito de la IA?
OpenAI está tratando de crear un Dios digital. Quieren una superinteligencia que interiorice todo el mundo. Creo que esto es absolutamente erróneo, sin tener en cuenta cuáles pueden ser sus aplicaciones. Y cuanto más lo usemos los ciudadanos y las empresas, más destructivo será el futuro de la humanidad, porque tiene un hambre de poder negativa, y ahí me paro.
"Cuanto más lo usemos los ciudadanos y las empresas OpenAI, más destructivo será el futuro de la humanidad, porque tiene un hambre de poder negativa"
No podemos confundir el hecho de que la IA va a curar el cáncer, con el hecho de que va a democratizar el trabajo. Sí, ocurrirá, pero no de esa forma. Esa forma es una instrumentalización del beneficio. Si, por el contrario, la voluntad fuera otra, no se trataría de una instrumentalización, sino de una intención real.
Vengo a Europa y pienso en Mistral, que es el actor francés que, además de nosotros, está desarrollando estas tecnologías en Europa. Ha sido capaz de desarrollar una posición en Europa, pero no es la posición que yo imaginaría para el futuro de Francia, España, Italia y Europa, porque es un clon de Open AI. Es una copia. Es lo que se llama Second Mover Advantage.
El pionero es el innovador: quien desarrolla, crea e inventa. Los seguidores suelen copiar y pegar rápidamente, aprovechando el respaldo del Gobierno o una red comercial ya existente.
Olivetti, fabricante de máquinas de escribir, creó el primer ordenador personal en 1965 con el Programma 101, adoptado por 40.000 empresas en EE. UU. y base de la primera caja registradora digital. HP, con su ventaja de seguidor, lo superó gracias a sus capacidades de distribución, sin innovar. Luego, Steve Jobs revolucionó el concepto con la pantalla, aprovechando la ventaja del tercer movimiento.
¿Y este, en tu opinión, es el error de Europa?
Exacto. El intento de copia. Por el contrario, nosotros queremos que Europa sea la Apple de esta tecnología, que piense de forma diferente y que tenga una inventiva, una creatividad y una centralidad humana completamente distintas. Para ello no se puede desarrollar tecnología, sino que hay que partir de la experiencia del usuario, de los problemas que tenemos que resolver y de los retos de Europa, que son el mercado único, el mercado de capitales, y construir la tecnología con ingeniería inversa.
Europa está perdiendo un tiempo valioso al intentar construir un ecosistema digital y una unión de mercados de capitales desde cero, abordando cada parte de la cadena de valor a la vez. Esta complejidad paraliza el progreso. En su lugar, Europa necesita un único desencadenante decisivo para impulsar un cambio sistémico: una iniciativa audaz y bien ejecutada que desbloquee el crecimiento y la inversión.
"Una solución poderosa sería reunir a cincuenta de los principales líderes financieros e industriales de la UE y ayudarles a transformarse en empresas de alta tecnología"
Una solución poderosa sería reunir a cincuenta de los principales líderes financieros e industriales de la UE y ayudarles a transformarse en empresas de alta tecnología. Esto crearía un ecosistema dinámico que aceleraría las startups europeas de IA y, al mismo tiempo, fortalecería la unión de los mercados de capitales. ¿El resultado? La base para las primeras empresas tecnológicas europeas valoradas en un billón de euros, asegurando su posición como líder global en innovación y poder económico.
Muchas gracias, Ulja.
Uljan Sharka y Marc López conversaron en la semana que tuvo lugar el 'AI action summit' de París. Foto: Marco Ottico