La reanudación de la actividad en Bruselas ha llegado acompañada de
grandes titulares sobre la política exterior de la UE: los Estados miembros salieron de la reunión informal de ministros de Asuntos Exteriores —el llamado "Gymnich"— celebrada en Wicklow, Irlanda, con
nuevas propuestas para reformar el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE).
Para quienes trabajamos en este asunto, es una excelente noticia que, por fin, parezca existir una reflexión seria en el Consejo sobre el modelo y sobre la distribución real de las competencias exteriores dentro de la UE.
"Es una excelente noticia que, por fin, parezca existir una reflexión seria en el Consejo sobre el modelo y sobre la distribución real de las competencias exteriores dentro de la UE"
Esto es precisamente lo que llevo muchos años reclamando insistentemente: que este debate se produzca.
La dinámica de esta disputa competencial entre instituciones implica que la Comisión vaya ganando terreno al SEAE silenciosamente, poco a poco y sin que se lleve a cabo una evaluación general. Por eso, estas reflexiones dentro del Consejo son más que bienvenidas.
El debate se centra ahora en
cómo mejorar la coordinación y la coherencia de la política exterior de la UE ante las denominadas "duplicidades".
Duplicidades, pero ¿quién las creó?
Sin embargo, la pregunta no debería ser si existen duplicidades, sino quién las creó —y quién permitió que se crearan— a lo largo del tiempo. Porque fue la Comisión Europea la que
amplió el ámbito geográfico de actuación de sus direcciones generales. Entregó al comisario de Comercio y Seguridad Económica, Maroš Šefčovič, todos los aspectos de las relaciones de la UE con el Reino Unido, no solamente el comercio.
"La pregunta no debería ser si existen duplicidades, sino quién las creó —y quién permitió que se crearan— a lo largo del tiempo"
También planeó crear
una segunda célula de inteligencia en la Secretaría General, distinta del Centro de Inteligencia y de Situación de la UE —el INTCEN del Servicio Europeo de Acción Exterior—, y un "Colegio de Seguridad" que duplica el Comité Político y de Seguridad del Consejo. Asimismo,
la Comisión asistió a la sesión inaugural de la Junta de Paz sin disponer de un mandato para hacerlo.
La justificación de estas duplicidades es sencilla: existen porque la Comisión disponía de presupuesto, mientras que el SEAE no. Y ahora es la propia Comisión la que, una vez establecidas estas duplicidades,
llama la atención sobre lo indeseables, inconvenientes e ineficaces que resultan y pide al Consejo que les ponga fin.
Durante estos últimos años,
la lógica presupuestaria de la UE en materia de política exterior se ha convertido en una "mutación constitucional". Es decir, en lugar de atribuir primero las competencias y financiarlas después, se produce una asignación informal de competencias a la institución que dispone del dinero necesario para ejercerlas, sin modificar los tratados.
Por tanto, es razonable sospechar que ha existido una estrategia deliberada para estrangular financieramente al SEAE, con el objetivo de que
la Comisión gane terreno de facto en la política exterior de la UE.
Agotamiento psicológico
Esta situación ha provocado, a su vez,
un agotamiento psicológico entre los excelentes profesionales del SEAE que sienten que su trabajo resulta infructuoso porque carecen de los recursos necesarios para desempeñarlo adecuadamente. Además, tiene otras consecuencias de mayor alcance para la presencia de la Unión Europea en el mundo.
No estoy defendiendo incondicionalmente el modelo actual: puede que sea necesario cambiarlo. Sin embargo,
la actual dinámica de silenciosa "subyugación presupuestaria" es sencillamente inaceptable. Tenemos que decidir claramente quién hace qué y, después, financiar adecuadamente a la institución responsable.
Ese proceso debe incluir, necesariamente,
al Consejo, a la Comisión, al SEAE y al Parlamento Europeo, con el fin de garantizar un control democrático apropiado.