Friedrich Merz tiene ahora
un 50% de probabilidades de continuar en la Cancillería hasta mayo de 2029, frente a un 50% de que abandone antes el cargo, según la última actualización de
The Forecasting Machine. El movimiento es considerable, por lo que es necesario explicar sus causas. Inmediatamente después de las pasadas elecciones en el land de Sajonia-Anhalt, la continuidad de Merz se encontraba en el 60%, apoyada en una ligera mejora de las perspectivas económicas y en
los incentivos que tienen la CDU/CSU y el SPD para evitar una crisis de Gobierno.
Esos incentivos siguen existiendo.
La AfD ronda el 28% en las encuestas nacionales, mientras la CDU/CSU se mueve alrededor del 20% y el SPD cerca del 12%. Convocar ahora elecciones federales expondría a los dos socios de Gobierno a un fuerte castigo.
El resultado del pasado domingo en Sajonia-Anhalt ha hecho ese riesgo todavía más visible.
Pero también ha empeorado
la posición personal de Merz dentro de esa misma ecuación. La coalición puede querer evitar las urnas y, a la vez, llegar a la conclusión de que
necesita otro candidato para afrontar los casi tres años que quedan de legislatura.
Sajonia-Anhalt lleva la crisis a la CDU
La AfD obtuvo
el 43,8% de los votos en Sajonia-Anhalt y 39 de los 83 escaños del Parlamento regional. La CDU cayó al 17,2%, aproximadamente la mitad de su resultado de 2021, y
el SPD consiguió un 9,3%.
"La coalición puede querer evitar las urnas y, a la vez, llegar a la conclusión de que necesita otro candidato para afrontar los casi tres años que quedan de legislatura"
Para Merz,
la dimensión federal del resultado es difícil de esquivar. Hasta ahora, buena parte del deterioro de su Gobierno podía medirse mediante encuestas, índices de popularidad o disputas dentro de la coalición.
Sajonia-Anhalt añade una derrota electoral de una gran importancia para la CDU.
También afecta a
la estrategia con la que Merz ha intentado contener a la AfD. Desde la Cancillería y la dirección democristiana se ha endurecido el
discurso sobre inmigración y seguridad sin abandonar la
Brandmauer, el cordón sanitario alemán que impide la cooperación política con la derecha radical. El resultado regional no permite concluir por sí solo que esa estrategia haya fracasado en toda Alemania, pero sí
aumenta la presión entre quienes consideran que la CDU no está recuperando votantes por ese camino.
La situación personal del canciller tampoco ayuda. Una
encuesta de Forsa/RTL del pasado 1 de septiembre indica un 85% de insatisfacción con Merz. Las críticas alcanzan además a su propio espacio político. Antes de las elecciones ya había dirigentes de la CDU en Sajonia-Anhalt dispuestos a exigir responsabilidades a Merz si el partido sufría una derrota severa, y
otras voces conservadoras habían hablado abiertamente de pérdida de autoridad y promesas incumplidas.
"Para llegar a 2029 necesita que la CDU siga considerando más costoso sustituirlo que mantenerlo"
Merz descarta marcharse. Después de las elecciones se reunió con la dirección de la CDU y anunció que
mantendría el rumbo reformista del Gobierno. Su voluntad de continuar, sin embargo, solo resuelve una parte del problema. Para llegar a 2029 necesita que la CDU siga considerando más costoso sustituirlo que mantenerlo.
El miedo a unas elecciones sostiene al Gobierno
La gran coalición cuenta todavía con
importantes mecanismos de protección. Uno de ellos está en la propia Ley Fundamental alemana. Una moción de censura solo puede prosperar si
el Bundestag elige al mismo tiempo un nuevo canciller por mayoría absoluta. Este procedimiento lo que hace es evitar que una mayoría negativa tumbe un Gobierno sin que haya un sustituto preparado.
Solo una moción de censura constructiva ha prosperado desde la fundación de la República Federal:
en 1982, cuando Helmut Kohl sustituyó a Helmut Schmidt. La experiencia alemana también contiene cancilleres que
soportaron largos periodos de impopularidad o discusiones sucesorias sin ser apartados inmediatamente.
La composición actual del Bundestag vuelve particularmente difícil una ruptura. Mientras CDU/CSU, SPD y el resto de partidos mantengan
el rechazo a cooperar con la AfD, las alternativas son escasas. Una convocatoria anticipada tampoco resulta atractiva con los actuales sondeos.
El avance de la AfD ejerce así
dos presiones distintas sobre Merz. Cada nuevo crecimiento de la AfD debilita el argumento de que su Gobierno está consiguiendo contener a la derecha radical, pero al mismo tiempo
hace más arriesgado para CDU y SPD acudir de nuevo a las urnas. Esa combinación ha contribuido a mantener unida a una coalición con continuas discrepancias sobre pensiones, sanidad, impuestos, migración o política energética en el seno del Gobierno alemán.
Sajonia-Anhalt no elimina ese mecanismo de protección. Lo que hace es
reducir la identificación entre estabilidad de la coalición y continuidad del canciller.
Un relevo dentro de la misma mayoría
La CDU dispone, al menos sobre el papel, de
otra salida. Podría sustituir a Merz y mantener el
acuerdo con el SPD. Esa opción
evitaría unas elecciones inmediatas y permitiría presentar el cambio como un intento de relanzar la legislatura.
"Cada nuevo crecimiento de la AfD debilita el argumento de que su Gobierno está consiguiendo contener a la derecha radical"
Hendrik Wüst, ministro-presidente de Renania del Norte-Westfalia,
lleva meses apareciendo en las especulaciones sobre una posible sucesión.
Un sondeo de YouGov a finales de agosto situaba a Wüst por delante de Merz entre quienes expresaban una preferencia, aunque
una mayoría amplia no se decantaba por ninguno de los dos.
Lo más probable es que no haya por ahora una operación organizada para reemplazar al canciller. Tampoco basta una mala encuesta o una derrota regional para provocar el relevo. La CDU tendría que
acordar un sucesor, convencer al grupo parlamentario y contar con el SPD para mantener la mayoría.
Las próximas elecciones regionales pueden influir en ese cálculo.
Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental votan el 20 de septiembre. Si la CDU vuelve a retroceder, será más difícil presentar Sajonia-Anhalt como
un resultado excepcional explicado por factores no estructurales. Otro retroceso de estas características aumentaría todavía más la presión sobre Merz.
El SPD también necesita decidir hasta qué punto le conviene seguir asociado a Merz. Tras la victoria de la AfD,
los socialdemócratas han pedido revisar algunos de los planes económicos y sociales del Gobierno. Con un apoyo nacional cercano al 12%, una ruptura que desembocara en elecciones sería especialmente peligrosa para el partido.
Aceptar otro canciller de la CDU sería menos costoso si la convivencia con Merz siguiera deteriorándose.
Por eso una eventual salida del canciller no requiere necesariamente que la gran coalición haya dejado de ser útil a sus dos integrantes.
Podría ocurrir precisamente porque ambos quieran conservarla.
Una mejora económica todavía insuficiente
La economía ofrece a Merz
algunos argumentos para pedir tiempo. El PMI manufacturero ha mejorado, también lo han hecho las expectativas de los inversores y
el Gobierno ha aprobado medidas económicas, fiscales y sanitarias pese a las disputas entre sus socios.
"Una eventual salida del canciller no requiere necesariamente que la gran coalición haya dejado de ser útil a sus dos integrantes"
Son señales favorables después de varios años de estancamiento, pero
todavía quedan lejos de una recuperación capaz de modificar por sí sola el clima político. Alemania continúa arrastrando problemas de inversión, costes energéticos elevados, envejecimiento, burocracia y
pérdida de competitividad industrial, especialmente frente a China.
El economista alemán
Peter Bofinger señalaba recientemente en
Agenda Pública que
la respuesta no puede reducirse a las rebajas fiscales y requiere más inversión, innovación y transformación productiva. La flexibilización del freno de la deuda y el aumento del gasto en infraestructuras y defensa
permiten movilizar recursos que antes estaban sometidos a mayores restricciones.
El Gobierno necesita que
ese esfuerzo empiece a trasladarse a crecimiento, empleo e inversión. Si ocurre, Merz podrá defender ante su partido que cambiar de canciller en mitad de la legislatura sería asumir
un riesgo justo cuando las primeras medidas empiezan a funcionar. Si la mejora queda limitada a algunos indicadores adelantados,
la CDU tendrá menos motivos para atribuirle un valor político.
Merz pierde su principal ventaja
Hasta ahora, una de las mejores razones para apostar por la continuidad de Merz era que
ninguna de las alternativas resultaba claramente mejor para quienes podían forzar su salida. Las elecciones anticipadas perjudicaban a CDU y SPD; no existía otra mayoría parlamentaria viable; y
un relevo interno podía añadir más inestabilidad sin resolver los problemas electorales de los dos partidos.
Parte de esa lógica permanece intacta. De ahí que
un 50% de probabilidades de terminar la legislatura siga describiendo un escenario perfectamente plausible. Alemania mantiene instituciones pensadas para favorecer la continuidad y
Merz sigue controlando formalmente tanto la Cancillería como su partido.
Lo que ha cambiado tras Sajonia-Anhalt es
el coste relativo de mantenerlo. La CDU acaba de sufrir una derrota histórica mientras la AfD avanza y
el canciller registra niveles de popularidad extraordinariamente bajos. Si ese patrón continúa en las próximas elecciones regionales, el partido tendrá que valorar si llega a 2029 en mejores condiciones con Merz o sustituyéndolo antes.
Para ejecutar ese relevo todavía hacen falta
un candidato, un acuerdo dentro de la CDU y la cooperación del SPD. Ninguna de esas tres condiciones está resuelta.
El 50% refleja un equilibrio entre la continuidad de Merz hasta mayo de 2029 y su salida antes de esa fecha.